miércoles, 5 de enero de 2022

Policía Nacional Revolucionaria: bastión de la seguridad del pueblo

 

. Orlando Guevara Núñez

 

La Policía Nacional Revolucionaria nació en pleno fragor del combate, sólo a cinco días del triunfo del Primero de Enero de 1959. Ella fue una continuación histórica de la Policía Rebelde, fundada por el entonces Comandante y  jefe del Segundo Frente Oriental Frank País, Raúl Castro, el 28 de octubre de 1958.

Así, los combatientes que desde su fundación la integraron, tuvieron la misión de luchar contra los desmanes de elementos oportunistas y delincuentes,  y  trabajar por el orden en las propias zonas liberadas.

La historia recoge que fue en esta tierra santiaguera, específicamente en San Luis, donde el 5 de enero de 1959 se creó la primera estación de la Policía Nacional Revolucionaria del país.

Muchos de sus fundadores recuerdan hoy con justificado orgullo aquellos cruciales momentos, cuando tuvieron que enfrentar tareas para ellos nuevas y complejas, sin adecuados conocimientos profesionales, pero con  suficiente fidelidad a la ética, a los principios, a la Revolución que nacía, al pueblo del cual eran parte.

Había que borrar de raíz la imagen que sobre la antigua Policía tenía la población. Porque  el papel de ese órgano represivo contra el pueblo había desaparecido, cediendo su lugar a uno nuevo, a la Policía Nacional Revolucionaria,  instrumento de ese pueblo para consolidar la libertad conquistada y acompañarlo en su empeño de romper las viejas estructuras explotadoras y sobre ellas erigir un nuevo tipo de sociedad, donde las instituciones armadas y veladoras del orden  estaban para servirla y no para servirse de ella.

La concepción de Fidel y de Raúl dotó desde el inicio a la Policía Nacional Revolucionaria no solo de los métodos y tareas, sino, sobre todo, de un contenido profundamente revolucionario. Incluso antes de que triunfara la Revolución, ese fue el estilo, ese fue el principio.

La tarea fue ardua. Por un lado, el enfrentamiento al delito común, a la especulación, por la protección de la propiedad social e individual, junto al mantenimiento del orden. Y por otro lado, la lucha sin tregua contra los elementos de la tiranía batistiana que era necesario detener y juzgar, contra el terrorismo, los sabotajes, las provocaciones y otras maniobras contrarrevolucionarias que caracterizaron esos primeros años de existencia de la Revolución.

 

Fue creciendo la obra de la Revolución,  y junto a ella las misiones de la Policía Nacional Revolucionaria. Tareas más grandes y complejas, requerían de oficiales y combatientes más capaces, más profesionales. Y ese objetivo no ha cesado nunca, porque la superación ha sido meta propuesta y alcanzada en todas las etapas. Y sobre ese pilar de conciencia, de profesionalidad y de fidelidad al pueblo, descansa la fortaleza de nuestra Policía y su condición de firme baluarte en la preservación de los bienes, la seguridad y la tranquilidad de nuestro pueblo.

A las tareas iniciales, se suman hoy otras muchas, todas importantes, como las del Tránsito, Extinción de Incendios, Carné de Identidad, Orden Interior e incontables misiones que han tenido siempre en nuestros combatientes de la Policía no sólo el más decidido apoyo, sino también el más estricto cumplimiento.

 

En las actuales circunstancias, tienen los combatientes de la Policía Nacional Revolucionaria un alto papel en la lucha contra las actividades delictivas, contra las ilegalidades y las manifestaciones de corrupción. Ese tipo de actividad, que por sus efectos negativos en nada se diferencia de la acción contrarrevolucionaria, debe ser no solo detectada y denunciada, sino también, combatida y sancionada, ejerciendo el pleno derecho del pueblo a defenderse de todo cuanto lesione sus intereses económicos, políticos y sociales.

 

El socialismo, como han reiterado Fidel y Raúl, es una sociedad basada en el orden, no en el caos y las indisciplinas sociales.

 

Nuestro Comandante en Jefe, en ocasión del aniversario 40 de la Policía Nacional Revolucionaria, convocó a la lucha por lograr que Cuba fuera no sólo el país más seguro de la región, sino del mundo, con un nivel de seguridad que prácticamente muy pocos pueblos conocen.

 

 Al celebrar este  nuevo aniversario de su fundación, nuestra Policía tiene sobradas razones para sentirse orgullosa de su lucha, de su obra y de su permanencia siempre fiel al lado del pueblo. Y el Partido, el gobierno, las organizaciones revolucionarias y el pueblo, están asistidos de la misma razón para sentirse orgullosos de su Policía.

 

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