jueves, 2 de abril de 2026

 

José Martí:   “Un hombre es el instrumento del deber: así se es hombre”

.Orlando  Guevara   Núñez

El concepto sobre el deber formó siempre parte del pregón y el ejemplo personal de nuestro Héroe Nacional. El verdadero hombre no mira de qué lado se vive mejor, sino de qué lado está el deber. Así lo predicó y cumplió.  Afirmó también que el deber de un hombre está allí donde es más útil.

¨¨Dos marcas – dijo- tiene la historia para nuestra frente: la del deber cumplido es una; otra, la del deber abandonado. ¿Quién querrá ir por el mundo, en la hora de agonía de la patria idolatrada, con la marca infame?¨ Exaltando ese valor, proclamó:  “honrar a los que cumplieron con su deber es el modo más eficaz que se conoce hasta hoy de estimular a  los  demás  a que lo cumplan”.

“Un hombre es el instrumento del deber: así se es hombre”, señaló en otra ocasión. Y agregó sobre el mismo tema: “No puede ser;  ver un deber y no cumplirlo es faltar a él”.  Y “Antes que lo que conviene hacer está lo que se debe hacer:  por fortuna en mí el cumplimiento del deber ni aún  es meritorio porque es hábito,  Sé que al cabo he de decidirme por lo que la  más escrupulosa conciencia deba hacer”.

Otro hermoso concepto:” Yo no quiero en el mundo más que mi deber, a mis amigos y mis hijos, y el recuerdo de las horas fugaces en que he sido amado”. Apuntó que en las repúblicas es un deber ejercitar todos los derechos.

“Poseer algo no es más que el deber de cumplirlo bien; puesto que he tenido cariño en el pecho, es para vaciarlo y si no lo hago falto a mi deber hacia los demás, qué es mayor que mi deber hacia mí”. “Y  tengo miedo de salir de la vida sin haber tenido ocasión de cumplir mi deber”.  “Un hombre es el instrumento del deber, así se es hombre”

Enfatizó el Maestro: ¨Cada hombre trae en sí el deber de añadir, de domar, de revelar¨. ¨El primer deber de un hombre de estos días es ser un hombre   de su tiempo¨, puntualizó  que ¨Haber servido  mucho  obliga  a seguir sirviendo¨ y   que ¨En las repúblicas es un deber ejercitar todos los derechos¨. Además,  que el talento, es el deber de emplearlo en beneficio de los desamparados. Suyo es el criterio de que:   ¨El mejor amigo de los hombres es el que los pone delante de su deber , y les dice: Mira. El deber se ha de cumplir en alguna parte, aquí o luego”.

“Todo hombre tiene el deber de cultivar su inteligencia, por respeto a sí propio y al mundo”, aseveró.  Y exteriorizó un deseo: “Quisiera ser relámpago, y cubrirlo todo: -todo el deber- luego vendrán otros a la gloria”. “Me parece que algo aspiro de un estupor de pena, en que he vivido años enteros.  He cumplido en ellos dolorosamente mi deber”.

Proclamó que:  “Alcanzar fama, no es más que el deber de mantenerse constantemente a su altura, y que solo los inútiles tienen el derecho a ser perezosos”. Y emitió la opinión de que de culto a culto, el de todos los deberes es más hermoso que el de todas las sombras.

“Hago lo que debo y amo a una mujer. Luego, soy fuerte” dijo.. También aseveró el Maestro: “Y puesto que vivir no es placer:  y puesto que llegar a todo es necesario andar por lo que llega a ello, cúmplase el deber, vívase la vida, ándese”.

“La altivez en la defensa de la libertad necesaria para cumplir con los deberes que él impone,  ha de ser igual a la presteza para abandonarlo cuando se nos nieguen los medios de ejercerlo dignamente”. Ese fue otro de sus conceptos sobre el deber.

“El deber de un patriota que ve lo verdadero está en ayudar a sus compatriotas, sin soberbia y sin ira, a ver la verdad”.  “La fraternidad no es una concesión, es un deber”aseguró.

Otros muchos y valiosos conceptos nos legó Martí sobre el deber. Es válido leerlos, estudiarlos, convertirlos en propósitos y cumplirlos, siempre para la satisfacción de quienes lo cumplen y de quienes se beneficien con ese deber cumplido.

 

José Martí:El primer deber de un hombre de estos días es ser un hombre de su tiempo

 

.Orlando Guevara Núñez

Este criterio martiano fue expuesto al Ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Joaquín Dacal, en carta firmada el 11 de abril de 1877, en ese mismo país.

Está Martí respondiendo al diplomático, quien le había solicitado opinión sobre el Código Nuevo, legislado en Guatemala. Le comunica su desagrado por tratar sobre cosas pasadas, pues la vida debe ser diaria, movible, útil. Es cuando afirma que el primer deber de un hombre de estos días es ser un hombre de su tiempo. Se refiere a la inconveniencia de aplicar teorías ajenas, sino descubrir las propias. Le plantea no estorbar  a su país con abstracciones, sino inquirir la manera de hacer prácticas las útiles. No está enjuiciando al Código, sino el valor de lo que él pueda aportar.

Con mucha modestia le afirma: “Si de algo serví antes de ahora, ya no me acuerdo: lo que yo quiero es servir más”. Luego le dice que recibió ese documento, lo leyó detenidamente, le envía algunas opiniones y le asegura que no será la última vez que escriba sobre ese tema. Y cumplió, pues lo hizo. Afirma que nunca manchará con palabras, actos, ni escritos la paz del pueblo que lo acoja. Explica que fue allí a  comunicar lo poco que sabía y a aprender lo mucho que no sabía. Y a ahogar sus penas por no estar combatiendo en los campos cubanos

miércoles, 1 de abril de 2026

 

José Martí: Perder una batalla no es más que la obligación de ganar otra

Orlando Guevara Núñez

En septiembre de 1879, José Martí había sido deportado nuevamente hacia España. Desde allí se dirige hacia Francia y recala en Nueva York. En su peregrinar, viaja a Venezuela, donde pretende establecerse. El 22 de marzo de 1881, dirige una carta a su gran amigo venezolano Fausto Teodoro de Aldrey, en la cual le expresa el pensamiento al inicio aquí plasmado.

Este amigo fue uno de los más fieles colaboradores de Martí durante su estancia en Venezuela, lo cual fomentó entre ellos una profunda amistad, en mucho agradecida y alabada.

En ese momento, sueña con contribuir al engrandecimiento del país bolivariano, donde se respira un cierto aire de libertad.  Habla de sus dolores por Cuba, y  dice que: “De caer vengo, del lado de la honra” y es cuando afirma lo de perder una batalla y la obligación de ganar otra.

Le confiesa a su amigo su intención de servir modestamente a los hombres, que para eso se prepara, y andar, con el libro al hombro, por los caminos de la vida nueva. Llega allí para “auxiliar, como soldado humilde, todo brioso y honrado propósito, y a morir de la mano de la libertad, pobre y fieramente”.

Como ciudad gallarda, califica a Caracas y como tierra sagrada a ese país, al cual había llegado en enero de ese mismo año. Su estancia allí fue breve, pues tuvo que salir en el mes de julio, por indicación del gobierno, que no compartió criterios políticos  expresados por nuestro Apóstol en las páginas de la Revista Venezolana, por él fundada y dirigida. De allí, regresa a Nueva York.