martes, 3 de noviembre de 2026

 

José Martí: Ancho campo en el mundo hay para vivir con decoro

 

.Orlando Guevara Núñez

En una de las muchas cartas a su amigo Gonzalo de Quesada, escribe Martí este  modo de pensar’ Y en ella le dice, además, que “poco vale este amigo infeliz e impotente; pero sabe donde  está la virtud, y el modo de conciliarla con las obligaciones de la vida, sin faltar a éstas ni a ella” 

Le asegura que las almas nacidas para la honradez no tienen conveniencia, ni viven tranquilas, fuera de la honradez.  La misiva está fechada en Nueva York, el  16 de noviembre de 189l   

Afirma que son algunos los vendidos y muchos los venales, pero el honor puede echarlos atrás cuando salen de las filas al escuchar el látigo que los convoca o ver servido el plato de lentejas,

Hace alusión a la penuria económica que le ha impedido haber publicado el periódico para Cuba y América, una sola en su previsión y pensamiento. Dice que ya podría estar publicado  si  él hubiese decidido aceptar  ayuda de personas que no compartían su modo de pensar, pero  que ideas de esa dignidad   no deben aparecer con pobreza ante el público, porque es dañarlas más que defenderlas. El decoro de los hombres es una prédica constante en Martí. Para él es esa una condición indispensable, pues sin decoro no es posible  ni predicar ni hacer obra digna y en bien de la patria.

Al final, le escribe al fiel amigo: Hay que levantarse, sacudirse el polvo y seguir andando.

 

lunes, 2 de noviembre de 2026

 

José Martí: ¿A dónde va la América y quién la junta y guía?  Sola, y como un solo pueblo, se levanta. Sola pelea. Vencerá, sola

 

.Orlando Guevara Núñez 

En un discurso hizo Martí esta afirmación. Fue el 19 de diciembre de 1889, en la Sociedad Literaria Hispanoamericana, con la asistencia de los delegados a la Conferencia Internacional Americana.   El encuentro es de hermandad y de esperanzas.

El escenario es Estados Unidos. Y Martí puntualiza que allí  han llegado unos por la tormenta, otros, por la leyenda y otros por el comercio, y otros por la determinación de escribir, en una tierra que no es libre todavía,  la última estrofa del poema de 1810.

Pero al mismo tiempo confiesa que  por ungida que esté la América en que nació Lincoln, “para nosotros, en el secreto de nuestro pecho, sin que nadie ose tachárnoslo ni no los pueda tener a mal, es más grande, porque es nuestra, y porque ha sido más infeliz, la América en que nació Juárez”.

Hace una descripción  elocuente sobre el terror de la colonización española en América. Y evoca el recuerdo de Simón Bolívar, con su “cohorte de astros” ¡A caballo la América entera! Elogia la gran lucha libertaria. Hidalgo, San Martín, los Andes. El amor de los pueblos de América por su libertad es idea recalcada por Martí. Y afirma que solo perdura, y es para bien, la riqueza que se crea, y la libertad que se conquista, con las propias manos.

Por eso vivimos aquí-afirmó- orgullosos de nuestra América, para servirla y honrarla. No como siervos futuros ni como aldeanos deslumbrados, sino con la determinación  y la capacidad para contribuir a que se le estime por sus méritos y se le respete por su sacrificio.

Y enfatiza un postulado: ¡Donde no se olvida y donde no hay muerte, llevamos a nuestra América, como luz y como hostia; y ni el interés corruptor, ni ciertas nuevas modas de fanatismo, podrán arrancárnosla de allí!

 

 

sábado, 31 de octubre de 2026

 

José Martí: Cambiar de dueño no es ser libre

.Orlando Guevara Núñez

A su amigo querido, Gonzalo de Quesada, se está dirigiendo Martí,  cuando expresa  este criterio. La carta fue fechada en Nueva York, en noviembre 12 de 1889. 25 Se está hablando de la independencia de Cuba y del peligro de otras fórmulas que pretenden mediatizarla, lo cual provoca la reflexión martiana sobre el tema.

Por eso afirma a Gonzalo: “Yo quiero de veras la independencia de mi patria, pero no creo que esos planes de garantía, con Morenos por raíz, ayudan a la independencia, a no ser como medio para beneficiar con ella a los que no tienen interés  en verla lograda, sino en impedirla”.

Justifica su opinión  afirmando que no es que él tenga receta que todo lo cure, ni quiera hacer las cosas por sí mismo, sino “porque vivo por mi patria y por su libertad real, aunque sé que la vida no me ha de alcanzar para gozar el fruto de mis labores, y que este servicio se ha de hacer con la seguridad y el ánimo, de no esperar por él recompensa”.

Tras advertir el riesgo “tal vez mortal” para la libertad de Cuba- en alusión directa a los propósitos de Estados Unidos-  es que expresa el criterio de que cambiar de dueño no es ser libre. Y afirma que él quiere de veras la libertad de su patria. La historia le daría la razón al Apóstol de la independencia cubana en esa preocupación.

En otra parte de la misiva, expone Martí a su amigo;

“Tampoco, Gonzalo, me sorprende lo de la pregunta sobre la Luisiana. ¿Pues no se ha  venido hablando en el paseo, entre los mismos delegados, de la posibilidad y conveniencia de anexar a Cuba a los Estados Unidos?

Y le comenta: “Para todo hay ciegos, y cada empleo tiene en el mundo su hombre”.

Le dice conocer el rumor procedente de Washington de que el Congreso de ese país intenta tratar, bajo el interés de los Estados Unidos, el asunto Cuba, tema sobre el cual a él mismo han ido a preguntar.

Y confiesa estar “con menos vida que la necesaria, y con odio mayor cada día a la pluma, que no vale para clavar la verdad en los corazones, y sirve para que los hombres defiendan lo contrario de lo que les manda la verdadera conveniencia, que está en el honor, y nunca fuera de él”.

Una vez  más, Martí alerta sobre el peligro yanqui para Cuba