domingo, 17 de febrero de 2019

Estados Unidos contra América Latina: mentiras, crímenes, saqueos, abusos (III, final)





.Orlando Guevara Núñez

En anteriores artículos, hablamos sobre las intervenciones norteamericanas en México, Cuba, Nicaragua, República Dominicana y Panamá. Pero otros pueblos de América han sido víctimas de la voracidad del imperio yanqui.
 Una de esas víctimas ha sido el pueblo de Haití. En 1915 se produjo una ocupación de ese pequeño y empobrecido país, con el manido  pretexto  de proteger a los ciudadanos norteamericanos y contribuir al restablecimiento del orden, luego de una revuelva que ajustició al presidente de ese país. La ocupación duró 19 años, durante los cuales fue pisoteada la soberanía haitiana.
En el 1924 el zarpazo yanqui cae sobre Honduras. Pero no era la primera vez. Ya lo había hecho en anteriores ocasiones, como fueron las de los años 1903, 1907, 1911, 1912, 1919, 1924. También en 1925. Las riquezas bananeras de ese país, quedaban subordinadas a los monopolios norteamericanos. El motivo alegado fue la “mediación” en un conflicto interno. Y, como siempre, los Estados Unidos erigidos jueces de otros pueblos.
En el año 1954, la Agencia Central de Inteligencia (CIA)  de los Estados Unidos, por orden de su gobierno, organiza y ejecuta el derrocamiento  del presidente guatemalteco Jacobo Arbenz, quien se había propuesto realizar una reforma agraria y aplicar una política de independencia económica a favor del pueblo. Uno de los argumentos fue eliminar el peligro del comunismo en esta área geográfica. Lo real fue la protección de sus monopolios en ese país.
Doce años después, en1966, de nuevo Estados Unidos se inmiscuye en los asuntos internos guatemaltecos e introduce armas y asesores contra la insurrección.
1964: Un golpe de estado  tiene lugar en Brasil, y provoca el derrocamiento del presidente Joao Goulart, por sus intenciones de realizar una Reforma Agraria y  nacionalizar el petróleo.
 En 1972, el gobierno de José María Velasco Ibarra, del Ecuador, fue víctima también de un derrocamiento orquestado por la CIA. Los fines ocultos fueron los pronunciamientos suyos contra la política del imperialismo y sobre la amistad con el gobierno de Cuba.
En 1967 se conoce la participación militar norteamericana en Bolivia, con el objetivo de combatir al Comandante Che Guevara, hasta propiciar su asesinato.
Año 1973. En Uruguay, respaldados por los Estados Unidos, los militares asumen el poder, implantando una sangrienta represión.
 En el propio 1973, mediante la gestión y acción de los Estados Unidos, es derrocado y asesinado, en  Chile, el presidente Salvador Allende. Los motivos son sobradamente conocidos: la posición revolucionaria de Allende y las transformaciones que chocaban los intereses yanquis. Como resultado de esa agresión surgió en ese país una de las dictaduras más sanguinarias de América Latina, la de Augusto Pinochet.
En 1976, recibió ayuda de Estados Unidos la dictadura militar que asumió el poder en Argentina.
Con el objetivo de apoyar a los militares que ostentaban el poder en El Salvador, Estados Unidos se inmiscuye en los problemas de ese país y respalda la lucha contra el movimiento guerrillero.
Una de las agresiones más criminales  de los Estados Unidos contra nuestros pueblos, fue la perpetrada en la pequeña Granada, en 1983, cuando cinco mil marines desembarcaron allí, con el objetivo de derrocar al presidente  revolucionario Maurice Bishop, asesinado en esa ocasión.
En el 2002,  El gobierno de Estados Unidos fraguó el intento de golpe de estado en la hermana República Bolivariana de Venezuela,  con  el fin de eliminar al Comandante Hugo Chávez y destruir el proceso revolucionario que cuenta con el respaldo del pueblo.
En apretada síntesis, quedan, en estas notas, las principales agresiones de los gobiernos imperialistas de los Estados Unidos contra nuestros pueblos de América. Y no son todas. Ni aparecen detalladas las vidas perdidas, los sufrimientos, los saqueos, la explotación, la miseria y los daños causados. Y siempre, como punta de lanza, la mentira. Y la complicidad de gobiernos sumisos de este continente, traidores a sus propios pueblos.

sábado, 16 de febrero de 2019

¡Lo que importa no es que nosotros triunfemos, sino que nuestra patria sea feliz!





Orlando Guevara Núñez
En el dolor del exilio pronunció José Martí estas palabras. Fue en un discurso conmemorativo del alzamiento de La Demajagua, que tuvo lugar   en Masonic Temple, Nueva York, el 10 de octubre de 1887, ante un auditorio de emigrados cubanos.  
Reverencia a los mártires, exaltación de la grandeza. “Los misterios más puros del alma se cumplieron en aquella mañana de La Demajagua, cuando los ricos, desembarazándose de su fortuna, salieron a pelear, sin odio a nadie, por el decoro, que vale más que ella: cuando los dueños de hombres, al ir naciendo el día, dijeron a sus esclavos: “¡ya sois libres!”
Habla Martí en esa ocasión sobre  la prudencia en la espera para no repetir
esfuerzos  inútiles  “Pues por eso estamos aquí: porque la prudencia puede refrenar, pero el fuego no sabe morir; porque el amor a nuestro país se nos fortalece con los desengaños, y es superior a todos ellos” (…)
Se refiere a la necesidad de ese cuidado en la espera, y” no pensar en invasiones ciegas, ni capitanías militares, ni arrogancia de partido vencedor, sino  en amasar ·la república que hará falta mañana”.
Evoca el sacrificio hecho y el que está aún por venir. Para que “patria, cuando la muerte haya puesto fin a esta fatiga de amarte con honor, puedas tú decir, aunque no te oiga nadie: fuiste mi hijo” Y a la patria le dice: ¡No hay más gloria verdadera que la de servirte sin interés, y morir sin manchas!

Estados Unidos contra América Latina: mentiras, crímenes, saqueos, abusos (II)






.Orlando Guevara Núñez

Las agresiones de los gobiernos imperialistas de los Estados Unidos, han causado  miles de muertos a los pueblos de la América Latina, mediante agresiones que, en la mayoría de los casos, han quedado impunes. Y  recordemos que al pueblo cubano estuvieron dispuestos a barrerlo de la faz de la tierra, durante la llamada Crisis de Octubre, en 1962.
Otras naciones latinoamericanas han sufrido también esas agresiones. Una de ellas es Panamá.
En 1903, el gobierno norteamericano promovió  la separación de Panamá, que formaba parte de Colombia. Su objetivo estuvo claro, auto atribuirse  el derecho sobre el Canal de ese país. Al año siguiente, en la Constitución panameña se plasma el derecho de los Estados Unidos de intervenir en el país cuando así lo estime. Se crearon allí bases militares y se comienza la construcción del Canal.  Historia parecida a la Enmienda Platt contra Cuba.
 En  1908, fuerzas militares yanquis ocupan Panamá. La afrenta a ese pueblo continuó, hasta el punto de intervenir militarmente otras cuatro veces en solo una década. En  1918 llegan con el pretexto de “mantener el orden público”. Igual lo harían en 1925. En 1946 fundó allí la Escuela para las Américas, un emporio de dictadores latinoamericanos.
En 1941 tiene lugar en Panamá, con la anuencia y complicidad del gobierno de los Estados Unidos, un golpe de Estado que derroca al presidente. En el año 1989,  la misma potencia lanza una nueva agresión directa contra esta nación, con el pretexto de tomar prisionero al presidente de ese país, Manuel Noriega, acusado de narcotráfico. La invasión yanqui, que  causó  más de  tres mil muertes entre la población civil,  tuvo sus verdaderas razones en el desacuerdo de Estados Unidos con Noriega, que había determinado cerrar la Escuela para  las Américas, fábrica de dictadores y de represión.
Una de las naciones más atacadas por los gobiernos de los Estados Unidos en este continente ha sido, sin duda, la República Dominicana. En fecha temprana como fue 1904, se produjo una invasión de la infantería de marina norteamericana, con el fin de aplastar la oposición  armada al presidente de este país.
Desde 1916 y hasta 1924, el ejército norteamericano  mantiene su ocupación de la República Dominicana. En 1930, se inicia, aupada por los Estados Unidos, la sangrienta dictadura de Trujillo.
El año 1965 fue escenario de otra brutal intervención  militar de los Estados Unidos  en la República Dominicana.  El motivo fue  intervenir  en un conflicto interno, una rebelión que pretendía restablecer en el poder al derrocado presidentes progresista  Juan Bosh. La invasión estuvo avalada por la OEA, con la participación, además, de fuerzas de varios países latinoamericanos. Diversas fuentes fijan entre  6 000  y 10 000 las bajas sufridas, principalmente entre la población civil.
Este conflicto concluyó con unas elecciones manipuladas, en las cuales resultó electo un presidente del agrado de los Estados Unidos.
Otra vez sangre de nuestros pueblos para alimentar los intereses yanquis. Sangre acribillada. Sangre derramada impunemente. De esa historia acusadora para los Estados Unidos, no hablan los grandes medios, azuzadores hoy de las amenazas yanquis contra el hermano pueblo de Venezuela.
A esta historia le faltan otros capítulos bochornosos de intervenciones norteamericanas en nuestro sufrido continente. Los veremos.

viernes, 15 de febrero de 2019

Estados Unidos contra América Latina: mentiras, crímenes, saqueos, atropellos...




. Orlando Guevara Núñez
En fecha tan lejana como 1823, el gobierno de los Estados Unidos proclamó la Doctrina Monroe, autoerigiéndose como juez supremo en relación con  los destinos de los pueblos de América Latina. A partir de entonces,  diversos pueblos de este continente han sufrido agresiones, despojos, humillaciones, mutilaciones de su libertad e independencia.
En  1846, México fue el país agredido y fue víctima de una guerra de rapiña que le robó al país azteca la mitad de su territorio.  En 1911, con el falsa pretexto de proteger a ciudadanos estadounidenses, Estados Unidos envió  20 mil soldados y buques de guerra, a la frontera con México.  Y en 1914 es bombardeada por la Marina yanqui la ciudad de Veracruz, luego atacada, causando más de 300 muertos. La agresión se tornó ocupación durante muchos meses.
Otra nación latinoamericana varias veces agredía ha sido Nicaragua. En 1854, la marina de Estados Unidos destruyó, mediante un bombardeo, el puerto de San Juan del Norte. Al año siguiente, un  individuo de baja calaña, respaldado por  banqueros norteamericanos, invade a Nicaragua, llegando a autoproclamarse  presidente de esta nación durante un período de dos años, espacio de tiempo en el que invadió también a Honduras y El Salvador, a los que igualmente sometió a su tutela.
 En el año 1910  tropas integradas por los  marines yanquis ocupan  la nación de Nicaragua, en esta ocasión para respaldar al régimen del presidente de turno. Y dos años después, en 1912. Entran de nuevo los marines, dando inicio a una ocupación que se extendería hasta 1933.
Estados Unidos, en otro acto injerencista y de corte colonial determina la creación en Nicaragua de la Guardia Nacional. Contra esta medida se alzó el General de Hombres Libres, Augusto César Sandino. En  1927   Sandino rechaza  la conminación a rendirse, lo cual no acepta. Tiene lugar  entonces un bombardeo aéreo, Estados Unidos realiza un ataque en el que mueren más de 300 personas

Los ataques norteamericanos  a Cuba son sobradamente conocidos. En 1898, cuando el Ejército Libertador Cubano tenía prácticamente vencida a la metrópoli española, el gobierno norteamericano le declaró la guerra a España, invadió a Cuba y –el 1ro. de enero de 1899- nombró un Gobernador. Luego, como condición para su retirada, le impuso a Cuba la Enmienda Platt, que bajo una aparente independencia, dejaba a nuestro país a merced de la tutela yanqui. Cuba pasaba, de colonia de española, a neocolonia de Estados Unidos. Esta verdad destroza  la mentira la independencia cubana el 20 de mayo de 1902.
El gobierno de Estados Unidos, en esa ocasión, le arrebató a España las posiciones coloniales de Puerto Rico, Guam, Filipinas y Hawai.
En 1906, el gobierno de los Estados Unidos vuelve a intervenir en  Cuba, en apoyo del presidente Tomás Estrada Palma, quien, al intentar la reelección, provoca una reacción popular. Esa intervención duró hasta 1909.
En 1952, el gobierno yanqui apoya el golpe de Estado del tirano Fulgencio Batista, quien sume al país en una dictadura que duró siete sangrientos años. A finales de 1958, Estados Unidos trató de evitar que llegara al poder el Ejército Rebelde, bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro. Orquestó  un golpe de Estado para llevar al poder a una Junta Militar que frustrara el triunfo de la Revolución, pero la inteligencia y la audacia del máximo jefe guerrillero hizo fracasar el injerencista intento.
Desde el mismo triunfo revolucionario, Estados Unidos se propuso exterminar la Revolución. Armó, entrenó, financió y dirigió bandas  de mercenarios, la invasión mercenaria de Playa Girón, bloqueó al país, programó y ejecutó sabotajes y estableció el bloqueo económico, comercial y financiero que ahora se recrudece. Se conoce que los distintos gobiernos norteamericanos planificaron 638 intentos de asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro.
Nos hemos referido a México, Nicaragua y Cuba. La lista es mucho más larga. Pero volveremos sobre ella. La sucia historia yanqui contra los pueblos latinoamericanos, que tiene su seguimiento ahora contra  la hermana República Bolivariana de Venezuela, merece ser más conocida, más repudiada y mejor enfrentada por las personas dignas de nuestros pueblos, agredidos aún por el Norte revuelto y brutal que los desprecia, al decir de nuestro Héroe Nacional José Martí.

Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos




 .Orlando Guevara Núñez

 En  Revista Universal, de México, fue publicado un trabajo de José Martí que contiene ese pensamiento. Fue el 12 de octubre de 1875. Está comentando la situación del periódico  Proletario, editado por Castillo Velasco, en peligro de extinción por el incremento de precio del papel. 
Era  la función del periódico citado la educación moral de los trabajadores, mediante la explicación sobre la verdadera igualdad lo cual señala Martí como una cuestión  necesaria. En esas páginas “se dice a los obreros que su libertad consiste en ejercer un dominio vengativo sobre sus patronos. Y que Castillo Velasco “va a explicarles que ser hombres es algo más que ser siervo de aduladores de oficio; va a  predicarles con su hermosa palabra la doctrina de la digna conciliación.
Se pone sobre el tapete dos sistemas económicos, el prohibitivo y el librecambista. El primero, trae como consecuencia la situación del encarecimiento del papel. Y eso implicaría que el “Proletario” tuviera que resignarse a su edición en una sola hoja, pues de otra forma tendrá que incrementar su precio, que no podría ser pago por los pobres.
En el segundo caso, el papel podría ser adquirido a menor precio. Y eso proporcionaría que todos leyeran y disfrutaran del bien. Martí  defiende esta variante. Y afirma que, con el sistema imperante, el Proletario  o muere o no cumple bien su obra. Hay dos aspectos que fundamentan el criterio de Martí. Uno, que los intereses  creados son respetables, en tanto que la conservación de estos intereses no daña a la gran masa común. Otro, que en el Distrito escenario de ese acontecimiento viven 14 mil obreros que serían perjudicados por la falta del papel. Y un solo productor de papel, beneficiado por los precios. De esa realidad, nacen sus palabras de preferir el bien de muchos, a la opulencia de pocos.