jueves, 5 de noviembre de 2026

 

Cuba ante la derrota de Trump

. Orlando Guevara Núñez

El triunfo electoral de los demócratas en Estados Unidos no es seguridad de que ese gobierno cambie radicalmente su política  hacia Cuba. Una vez dije- y ahora lo repito- que respecto a la Revolución, desde Eisenhower  hasta Trump, demócratas y republicanos han sido los mismos perros con los mismos collares, que algunos han ladrado menos, pero han mordido igual.

Cierto es que Trump ha sido el más brutal, el más cínico, el más criminal, el más embustero; y que al perder ahora parte de su poder, le será más difícil concretar sus medidas anticubanas, incluyendo la intervención armada; pero ya ha anunciado poseer el poder del veto cuando lo estime necesario para imponer su voluntad, cuestión que, a nuestro juicio, provocaría  un enfrentamiento interno del cual puede derivarse otra derrota para él.

Pero de locos y criminales puede esperarse cualquier disparate. Por ahora, ahí están intactas las leyes Torricelli, Helms-Burton, el arreciamiento del bloqueo, las amenazas y las intenciones de destruir a nuestra Revolución y tomar a nuestro país como un apéndice yanqui.

Eso implica, en primer lugar, nuestro deber de no descuidar ni un átomo la preparación para la defensa, reforzar nuestra unidad ,  cumplir con rigor las medidas económico sociales puestas en marcha y no ceder un solo paso en el propósito de preservar el socialismo como sistema social, con el esfuerzo propio.

Cuba, como ha sido siempre, mantendrá su disposición al diálogo con Estados Unidos, pero sobre la base de la igualdad y el respeto a nuestra soberanía, porque los principios, como nos enseño Fidel, no son negociables

 

 

José Martí: El gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades

 

.Orlando Guevara Núñez

Este pensamiento fue completado con las siguientes palabras:” bien sean rebeldías o preocupaciones, por la vía más breve posible, a la condición única de paz, que es aquella en que no haya un solo derecho mermado”. La idea aparece en Patria, bajo el título de Los pobres de la tierra, edición del 24 de octubre de 1894.

Comienza elogiando la posición revolucionaria de los obreros cubanos en Estados Unidos, y refiere que trabajaron el día 10 de octubre dedicado a la patria. Expresa que no se trata de una lisonja, sino de una realidad. Fija su criterio sobre la validez de que ricos y pobres se unan en el ideal patriótico.  “Para salvar a la patria  de crímenes-agrega-  se ha madurado el alma pura de esta revolución: no para cometerlos”.

Habló sobre el sacrificio. En medio de la pobreza, de ofrendar ese día de

trabajo  para la patria. Y afirmó que: “A otros podrá parecer que no hay sublime

grandeza en este sacrificio, que cae sobre tantos otros”. Y  “Que el rico dé lo

que le sobre es justo, y bien poco es, y no hay que celebrarlo, o la  celebración

debe ser menor, por ser menor el esfuerzo”.

Argumenta que en el caso del pobre, que en el destierro tiene apenas cubiertos los pies de  los hijos, quite de su inseguro jornal, que sin anuncio suele fallarle por meses,  el pan  y la carne que lleva medidos a su casa infeliz, y de su extrema necesidad, a una república invisible, y tal vez ingrata, sin esperanza de pago o de gloria, es merito muy puro, en que no puede pensarse sin que llene de amor el corazón, y la patria de orgullo.

Afirma nuestro José Martí que un pueblo está hecho de hombres que resisten, y hombres que empujan. Y define que en un día no se hacen repúblicas; ni ha de lograr Cuba, con las simples batallas de la independencia, la victoria a que, en sus continuas  renovaciones, y lucha perpetua entre el desinterés y la codicia y entre la libertad  y la soberbia, no ha llegado aún, en la faz de todo el mundo, el género humano.

¡Ah, los pobres de la tierra (…)  esos que jamás niegan su bolsa a la caridad, ni su sangre a la libertad!, exclama. Y exterioriza el placer que será después de conquistada la libertad de la patria, entrar mano a mano, como premio a la gran fatiga,  y regar por la casa pobre y por la escuela el arte, y la esperanza por los rincones coléricos y desamparados, y amar sin miedo la virtud, aunque no tenga mantel para su mesa, y levantar en los pechos hundidos toda el alma del hombre. “¡Qué placer será la muerte, libre de complicidades con las injusticias del mundo, en un pueblo de almas levantadas!

 

Y concluye afirmando que a esos obreros  trabajaron el 10 de octubre para una patria que no les será ingrata. Son esas las realidades que deben ser encaminadas.

 

martes, 3 de noviembre de 2026

 

José Martí: Ancho campo en el mundo hay para vivir con decoro

 

.Orlando Guevara Núñez

En una de las muchas cartas a su amigo Gonzalo de Quesada, escribe Martí este  modo de pensar’ Y en ella le dice, además, que “poco vale este amigo infeliz e impotente; pero sabe donde  está la virtud, y el modo de conciliarla con las obligaciones de la vida, sin faltar a éstas ni a ella” 

Le asegura que las almas nacidas para la honradez no tienen conveniencia, ni viven tranquilas, fuera de la honradez.  La misiva está fechada en Nueva York, el  16 de noviembre de 189l   

Afirma que son algunos los vendidos y muchos los venales, pero el honor puede echarlos atrás cuando salen de las filas al escuchar el látigo que los convoca o ver servido el plato de lentejas,

Hace alusión a la penuria económica que le ha impedido haber publicado el periódico para Cuba y América, una sola en su previsión y pensamiento. Dice que ya podría estar publicado  si  él hubiese decidido aceptar  ayuda de personas que no compartían su modo de pensar, pero  que ideas de esa dignidad   no deben aparecer con pobreza ante el público, porque es dañarlas más que defenderlas. El decoro de los hombres es una prédica constante en Martí. Para él es esa una condición indispensable, pues sin decoro no es posible  ni predicar ni hacer obra digna y en bien de la patria.

Al final, le escribe al fiel amigo: Hay que levantarse, sacudirse el polvo y seguir andando.