martes, 14 de abril de 2026

 

Bombas y metralla yanquis sobre Cuba: Preludio de Playa Girón

 

 

.Orlando Guevara Núñez

 

La ciudad de Santiago de Cuba despertó más temprano que de costumbre el 15 de abril de 1961. Los relojes cedieron esta vez su lugar al ruido de los aviones bombarderos, las explosiones y el tableteo de las ametralladoras. Al inicio, la población no sabía lo que pasaba; pero pronto se conoció que el Aeropuerto Antonio Maceo estaba siendo víctima de un ataque aéreo.

Alrededor de las 5:15 de la madrugada de ese día, dos aparatos del tipo B-26, procedentes de Puerto Cabeza, Nicaragua, comenzaron a lanzar sus mortíferas cargas sobre la terminal aérea santiaguera. La artera agresión sorprendió a los defensores, pues las naves traían pintadas las insignias de la Fuerza Aérea Revolucionaria cubana y nuestra Enseña Nacional. Una vez más, el crimen se escudaba en el engaño.

El objetivo formaba parte del plan de la agresión mercenaria que dos días después se produciría por Playa Girón. Pretendían destruir en tierra los pocos aviones de nuestra defensa e inutilizar la pista del aeropuerto.

Con igual propósito, los enemigos de la Revolución, encabezados por los Estados Unidos, atacaban también los aeropuertos  de Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños, en la capital cubana.

En el Antonio Maceo fueron lanzadas bombas de 100 libras, de fabricación yanqui, mientras que ametralladoras calibre 50 acribillaban  desde el aire las instalaciones. El saldo fue de cuatro heridos y cuatro aviones destruidos, entre estos un DC-3 comercial de Cubana de Aviación.

Simbólicamente, del DC-3 carbonizado quedó intacta solo la parte portadora de nuestra bandera cubana. Y luego de 65 años de su caída en combate contra el ejército colonial español, el General Antonio Maceo recibió otra herida en combate, cuando el pecho de bronce del busto del Titán, situado frente al edificio central del aeropuerto, fue atravesado por un proyectil enemigo.

Pero la sorpresa del ataque no causó desconcierto. Percatadas rápidamente del engaño, los combatientes, enardecidos, con gritos de ¡Patria o Muerte!, ¡Viva la Revolución! y ¡Viva Cuba Libre!, abrieron fuego contra los agresores. Uno de los B-26, tocado por los proyectiles milicianos, envuelto en llamas, emprendió la huida, seguido poco después por el segundo aparato.

Horas antes del ataque, esa misma madrugada, se produjo la pérdida más lamentable de ese día en Santiago de Cuba. El valiente capitán Orestes Acosta, quien había despegado a las 2:00 de la madrugada del aeropuerto, en un caza, en misión de reconocimiento rumbo a Baracoa, caía al mar cuando regresaba a la pista del Antonio Maceo.

“No he podido ver nada en Baracoa, pues la noche está muy oscura. Prepárame el catalina para salir nuevamente”, expresó en su última comunicación el valiente piloto, quien murió con el deseo de continuar la lucha que en los días sucesivos protagonizara su pueblo hasta derrotar la agresión organizada, financiada y dirigida por el gobierno de los Estados Unidos.

En la ciudad santiaguera la respuesta de la población fue también inmediata y enérgica. Muchos combatientes marcharon hacia el aeropuerto.

Al día siguiente, 16 de abril, la prensa reflejaba el resultado de la vandálica agresión. En La Habana, siete cubanos habían perdido la vida y 47 fueron heridos, entre ellos mujeres y niños. En San Antonio de los Baños, los heridos fueron dos.

Mientras que muchos aviones mercenarios regresaban a sus bases en distintas áreas seleccionadas y acondicionadas por Estados Unidos, la prensa reaccionaria se dedicaba, de forma apresurada, a desinformar al mundo, difundiendo la versión mendaz de que los bombardeos del 15 de abril habían sido ejecutados por pilotos cubanos con la intención de desertar. De nuevo la mentira junto al crimen.

Hoy está plenamente demostrada la procedencia de los pilotos asesinos. Entre esos mercenarios participaron incluso ciudadanos norteamericanos, nacidos en ese territorio, de los cuales cuatro pagaron con su vida la osadía de agredir a Cuba. Ellos  fueron: Wade Caroll Gray, Ryley W. Shamburger, Thomas Willard Ray y Frank Leo Baker.

Aquellos hechos, antesala de la invasión mercenaria por Playa Girón, pusieron en pie de guerra a todo el pueblo cubano. Junto a ese acto criminal, en todo el país se producían  actividades terroristas, pero el pueblo se organizaba, los órganos de la Seguridad del Estado golpeaban al enemigo y las instituciones armadas, junto a las milicias, se aprestaban  para el  combate.

“El ataque de ayer, expresaría Fidel en el sepelio de las víctimas del bombardeo, fue el preludio de la agresión de los mercenarios”

Pocas horas después, el 17 de abril, se consumaría  la invasión que en menos de 72 horas fue derrotada por el pueblo cubano.

 

lunes, 13 de abril de 2026

 

José  Martí: Con todos y para el bien de todos

. Orlando Guevara Núñez

Con este título es conocido uno de los documentos más valiosos del Héroe Nacional Cubano, José Martí, en el cual aparecen otros pensamientos con una gran fuerza de presencia. Entre éstos:

Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad  plena del hombre

En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre

Las palmas son novias que esperan: ¡y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas!

La ocasión fue   un discurso  en el Liceo de Tampa, el 26  de noviembre de 1891.  Fueron estas palabras, reproducidas  y distribuidas en hojas sueltas, con el  título de Con todos y para el bien de todos, como se conoce también esta pieza oratoria.

Los allí reunidos  eran cubanos emigrados. El tema fue la necesidad de preparar la guerra no solo por la independencia, sino, para fundar una república provechosa para todos los cubanos.

“Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella” Así comenzó el discurso.    Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma en mi corazón”.

El tema de la unidad fue recurrente. Fustigando la inercia, estimulando el valor y la entrega, sin desdeñar peligros, pero sin reconocerlos infranqueables.

¡Unámonos, ante todo, en esta fe; juntemos las manos, en prenda de esa decisión, donde todos las vean, y donde no se olvida sin castigo; cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos!

 

sábado, 11 de abril de 2026

 

José Martí: Más bandolero es quien roba honras que quien roba bolsas

.Orlando Guevara Núñez

En este pensamiento martiano queda claro un concepto: el valor de la honra es superior al valor del dinero. Y es severo  en el criterio sobre quienes actúan de forma opuesta a ese principio.

Lo argumenta: “Ciertas palabras se deben reservar fríamente  para marcar en el anca con ellas a los malvados que pretenden salvarse de los deberes del sacrificio necesario, o remendar la vanidad malherida, con calumnias de que suelen, con superior decoro, retraerse los salteadores de caminos”.

Junto al pensamiento citado, otro. “Más bandolero es aún quien roba honras útiles a la patria que quien roba honras privadas” “El más punible de los delitos es aquel que lastima, o trata de oscurecer, una fama o una pureza útil a la patria”.

Tanto hiere a Martí la conducta condenada, que vierte otro  criterio; “Acaso es el único delito que justifique, por la extensión del mal, la pena de muerte: el de deshonrar, o perturbar, las fuerzas útiles al rescate y purificación del pueblo en que nacimos. Estas palabras están contenidas en un artículo titulado Un bandolero, publicado en el periódico Patria, el 24 de noviembre de 1894.   Está desmintiendo a un individuo que en La Habana difundió la patraña de que “el señor Martí lo fue a ver a Saratoga, y a pedirle dinero para la Revolución, que el señor Martí recibió de él la oferta de unos cientos de pesos, y le respondió que persona de su  caudal no debía dar cientos, sino miles; que airado el señor Martí, con su negativa, levantó la vista, anunciándole que le había de pesar”.

Afirma nuestro Apóstol  que es falso el testimonio, que ni  él, ni el Partido Revolucionario Cubano han pedido dinero a nadie. El hombre miente, dijo.