martes, 10 de marzo de 2026

 

José Martí: Las manos de cada nación deben estar libres para desenvolver sin trabas el país, con arreglo a su naturaleza distintiva y a sus elementos propios

.Orlando Guevara Núñez

Una excelente definición martiana sobre el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Y fue importante el contexto en que expuso esta idea: se trata del informe leído por él  ante la Conferencia Monetaria Internacional Americana, celebrada en Washington, y a la cual  él asistió como delegado por el Uruguay.

El 30 de marzo de 1891 cumplió Martí el encargo de la Comisión que estudió las propuestas hechas a ese cónclave por la delegación de los Estados Unidos en relación con la creación de una o más monedas internacionales. Y expuso un contundente documento, con el espíritu de los pueblos de América, no de una potencia aspirante a la preponderancia sobre los demás.

En el análisis, Martí llega a la conclusión de que “El oficio del continente americano no es perturbar el mundo con factores nuevos de rivalidad  y de discordia, ni restablecer con otros métodos y nombres el sistema imperial por donde se corrompen y mueren las repúblicas”.  Dijo que ese oficio no es levantar  a un mundo contra otro, ni amasar con precipitación elementos diversos para un conflicto innecesario e injusto,

 

Habla sobre la utilidad de un sistema de moneda internacional, pero con la aceptación de todos en el mundo. Apunta que los pueblos no se rebelan contra las causas naturales de su malestar, sino contra los que nacen de algún desequilibrio o injusticia. Aduce que fijar los cambios es robustecer la libertad y que todo acto equitativo en provecho de la masa laboriosa contribuye a afirmar la libertad pública.

Esa moneda universal, explica Martí, necesita condiciones de seguridad, y la califica de “empresa digna de las naciones democráticas, conveniente a la paz internacional e indispensable para el goce completo de la libertad doméstica”

Luego de un análisis sobre el carácter del oro y la plata como valor monetario; y su vinculación con el comercio, en su informe, Martí puntualiza que “Las puertas de cada nación deben estar abiertas a la actividad fecundante y legítima de todos los pueblos”. Opina que “los pueblos todos deben reunirse en amistad y con la mayor frecuencia dable, para ir reemplazando, con el sistema de acercamiento universal, por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares, el sistema muerto para siempre, de dinastías y grupos”.

En la propuesta final, la Comisión representada por Martí aprueba no recomendar en ese momento la moneda internacional, teniendo en cuenta la posición de Europa respecto a la plata y los diversos tipos de relación entre el oro y la plata en varios de los países integrantes de la Comisión.

Considera posible la adopción del bimetalismo, mediante el establecimiento de una relación igual entre el oro y la plata por los grandes poderes comerciales. Y apoya la celebración de una Conferencia Monetaria Universal para tratar sobre el asunto, con la participación de todas las repúblicas.

 

lunes, 9 de marzo de 2026

 

José Martí: Cambiar de dueño no es ser libre

Orlando Guevara Núñez

A su amigo querido, Gonzalo de Quesada, se está dirigiendo Martí,  cuando expresa  este criterio. La carta fue fechada en Nueva York, en noviembre 12 de 1889. Se está hablando de la independencia de Cuba y del peligro de otras fórmulas que pretenden mediatizarla, lo cual provoca la reflexión martiana sobre el tema.

Por eso afirma a Gonzalo: “Yo quiero de veras la independencia de mi patria, pero no creo que esos planes de garantía, con Morenos por raíz, ayudan a la independencia, a no ser como medio para beneficiar con ella a los que no tienen interés  en verla lograda, sino en impedirla”.

Justifica su opinión  afirmando que no es que él tenga receta que todo lo cure,  ni quiera hacer las cosas por sí mismo, sino “porque vivo por mi patria y por su libertad real, aunque sé que la vida no me ha de alcanzar para gozar el fruto de mis labores, y que este servicio se ha de hacer con la seguridad y el ánimo, de no esperar por él recompensa”.

Tras advertir el riesgo “tal vez mortal” para la libertad de Cuba- en alusión directa a los propósitos de Estados Unidos-  es que expresa el criterio de que cambiar de dueño no es ser libre. Y afirma que él quiere de veras la libertad de su patria. La historia le daría la razón al Apóstol de la independencia cubana en esa preocupación.

En otra parte de la misiva, expone Martí a su amigo;

“Tampoco, Gonzalo, me sorprende lo de la pregunta sobre la Luisiana. ¿Pues no se ha  venido hablando en el paseo, entre los mismos delegados, de la posibilidad y conveniencia de anexar a Cuba a los Estados Unidos?

Y le comenta: “Para todo hay ciegos, y cada empleo tiene en el mundo su hombre”.

Le dice conocer el rumor procedente de Washington de que el Congreso de ese país intenta tratar, bajo el interés de los Estados Unidos, el asunto Cuba, tema sobre el cual a él mismo han ido a preguntar.

Y confiesa estar “con menos vida que la necesaria, y con odio mayor cada día a la pluma, que no vale para clavar la verdad en los corazones, y sirve para que los hombres defiendan lo contrario de lo que les manda la verdadera conveniencia, que está en el honor, y nunca fuera de él”.

Una vez  más, Martí alerta sobre el peligro yanqui para Cuba.

 

domingo, 8 de marzo de 2026

 

 

José Martí: Terrible es, libertad, hablar de ti para quien no te tiene

 

.Orlando Guevara Núñez 

Con estas palabras inicia al Apóstol cubano un extenso artículo escrito el 29 de octubre de 1886, en Nueva York, y publicado el 1ro. de  enero del siguiente año  en el periódico argentino La Nación.

Escribe  sobre la aceptación de los Estados Unidos, el día anterior, del regalo de La Estatua de la Libertad, hecho por el gobierno de Francia a este país, con razón del  4 de julio, independencia ganada  a  Inglaterra, con  sangre también aportada por franceses.

En ese contexto afirma Martí: “Del fango de las calles quisiera hacerse el miserable que vive sin libertad la vestidura que le asienta. Los que te tienen, oh libertad, no te conocen. Los que no te tienen no deben hablar de ti, sino conquistarte”.

El artículo describe el júbilo ese día en los Estados Unidos. Y ensalza el gesto francés de ayudar desinteresadamente a este pueblo a ganar su independencia frente a los ingleses. Y anota que de Lafayette, el héroe francés que ayudó en la contienda, hay también una estatua, pero igualmente donada por Francia. Dice que de él poca gente habla, ni saben de él, y asevera que “este pueblo- el de Estados Unidos, en que cada uno vive con fatiga para sí, ama poco, en    *8realidad, a aquel otro pueblo que ha abonado con su sangre toda semilla humana”

Se refleja con forma emotiva el momento de develar la Estatua de la Libertad, de la cual afirma Martí que  “está hecha de todo el arte del universo, como está hecha la libertad de todos los padecimientos de los hombres”.

Unas palabras del presidente estadounidense, Cleveland, sobre la estatua, refleja Martí en su escrito: (…)  “en vez de asir en su mano los rayos del terror y de la muerte, levanta al cielo la luz que ilumina el camino de la emancipación del hombre”.

Quienes hayan conocido y sufrido el avasallamiento de innumerables gobiernos de los Estados Unidos contra los pueblos y contra los hombres, en diversas latitudes del mundo, se darán cuenta de la dimensión con que  han mancillado el honor que representó  y representa su Estatua de la Libertad.