viernes, 27 de febrero de 2026

 

José Martí  sobre el racismo

.Orlando Guevara Núñez

Para José  Martí, el racismo fue un crimen contra la humanidad, contra la dignidad del hombre. El 16 de abril de 1893, escribió en el periódico Patria  un artículo titulado “Mi raza”, en el cual fustiga con  fuerza y razón esa retrógrada práctica.

“Los labios se nos manchan diciendo que hay hombres dueños de otros hombres”, dijo.

“Esa de racista –afirmó- está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre y ya se dicen  todos los derechos”.

Y agregó: “El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre; peca por redundante el blanco que dice “mi raza”; peca por redundante el negro que dice: “mi raza”. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los  especifica,  aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad”.

Afirmó el Héroe Nacional cubano que “Insistir  en las divisiones de raza, en las diferencias de raza, de un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la ventura pública, y la individual que están en el mayor acercamiento de los factores que han de vivir en común”.

Martí  denuncia toda la injusticia del racismo y pone al descubierto todos sus males. Véase esta reflexión sobre el racismo en negros y blancos:

“El racista negro, que ve en la raza un carácter especial, ¿qué derecho tiene para quejarse del racista  blanco?  El hombre blanco que, por razón de su raza, se cree superior al hombre negro, admite la idea de la raza, y autoriza y provoca al racista negro. El hombre negro que proclama su raza, cuando acaso lo que proclama únicamente en esta forma errónea es la identidad espiritual de todas las razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz pide los derechos comunes de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz. El blanco que se aísla, aísla al negro. El negro que se aísla, provoca a aislarse al blanco”.

Afirma que en Cuba no existe temor de una guerra de razas. Y es cuando plantea que hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro, agregando que cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro. Argumenta que aquí, en los campos de batalla, muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los blancos y de los negros.

Se refiere a aspectos que dividen a los hombres, no precisamente por el color de su piel. Señala, por ejemplo, ” Las diferencias entre tímidos y valerosos, abnegados o egoístas, en los diversos partidos en que se agrupan los hombres”. Sentencia que la afinidad de los caracteres es más poderosa entre los hombres  que la afinidad del colo”r.

 Precisó que”Ningún hombre tiene derecho a defender su color por encima de su condición  humana”. Auguró que los hombres de pompa e interés, se irán de un lado, blancos y negros, y los hombres desinteresados, se irán de otro.

Ejemplifica que: “ En Cuba muchos blancos y muchos negros se han olvidado ya de su color y juntos trabajan por el cultivo de la mente, por la propagación de la virtud, por el triunfo del trabajo creador y de la caridad sublime”.

En Cuba, argumentó, hay mucha grandeza en negros y blancos.

 “No hay odio de razas, porque no hay razas , dijo.     

En uno de sus Versos Sencillos, escribió:  Yo sé de un pesar profundo/ entre las penas sin nombres/ la esclavitud de los hombres/ es la gran pena del mundo.

Tiene el mundo  - dijo - dos razas: parecida a los insectos la una, la de los egoístas. Resplandeciente, como si en sí llevara luz la otra, la de los generosos”.  Y afirmó que este no es el siglo de la lucha de las razas, sino el siglo de afirmación de los derechos.

 

 

 

Piratería y terrorismo en el mar: más de seis décadas de guerra sucia

La historia de las agresiones contra Cuba por parte de grupos anticubanos organizados, entrenados y financiados en Estados Unidos es extensa y está muy bien documentada

Autor: Raúl Antonio Capote | internacionales@granma.cu

26 de febrero de 2026 23:02:58

Contrarrevolucion-ataques piratas  (Boca de Sama) Nancy Pavon (Contrarrevolución48)

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Como consecuencia del ataque por Boca de Samá, hubo que amputarle un pie a Nancy Pavón, de solo 15 años. Foto: Archivo de Granma

El incidente armado ocurrido en aguas del canalizo El Pino, cayo Falcones, municipio de Corralillo, provincia de Villa Clara, donde una lancha rápida con matrícula de la Florida (fl7726sh) abrió fuego contra una unidad de las Tropas Guardafronteras del Ministerio del Interior, no es un caso aislado.

La historia de las agresiones contra Cuba por parte de grupos anticubanos organizados, entrenados y financiados en Estados Unidos es extensa y está muy bien documentada. Durante años las agresiones contra poblados costeros, pescadores y embarcaciones cubanas establecieron un patrón de violencia que se extiende por más de seis décadas hasta el presente.

Por solo citar algunos ejemplos, en 1963 dos lanchas de desembarco procedentes de un buque madre abrieron fuego de bazucas y ametralladoras contra la fábrica de ácido sulfúrico Patricio Lumumba, en la costa norte de Pinar del Río.

Un caso señalado de acción criminal contra pescadores cubanos fue ejecutado directamente por autoridades estadounidenses, el 3 de febrero de 1964, cuando varias unidades de la Marina de Guerra de ese país abordaron y secuestraron en aguas internacionales los buques pesqueros cubanos Lambda 8, Lambda 39, Cárdenas 14 y Cárdenas 19, junto con sus 38 tripulantes.

Una de las agresiones más canallescas fue cometida el 2 de octubre de 1971 por dos lachas rápidas provenientes de la Florida, contra la comunidad costera de Boca de Samá, en el municipio de Banes, Holguín.  Los resultados de la «valiente acción» fueron dos fallecidos y cuatro heridos, entre ellos las hermanas Nancy (15 años) y Ángela Pavón (13 años).

En octubre de 1972, varias lanchas rápidas artilladas asaltaron los pesqueros cubanos Aguja y Plataforma 4 cerca de la isla Andros, en Bahamas. Un año después, las naves pesqueras cubanas Cayo Largo 34 y Cayo Largo 17 corrieron igual suerte, siendo herido mortalmente el pescador Roberto Torna Mirabal.

Así, el 6 de abril de 1976, una lancha pirata atacó dos embarcaciones pesqueras cubanas, el Ferro 123 y el Ferro 119, hundiéndolas a tiros de ametralladora en la zona entre Cayo Anguila y Cayo Sal. Los tripulantes del Ferro 123 quedaron heridos y a la deriva.

En otro incidente, fechado en 1992, una lancha estadounidense chocó con una patrullera cubana, lo que provocó el hundimiento de la primera y la muerte de varios de sus tripulantes.

Es largo el corolario de acciones criminales realizadas por embarcaciones piratas provenientes de territorio estadounidense. Es hora ya de poner fin a tales prácticas.

En Contexto:

14/10/1990: Se infiltraron por Santa Cruz del Norte, La Habana, los terroristas Gustavo Rodríguez Sosa y Tomás Ramos Rodríguez.

17/09/1991: Detenidos dos terroristas procedentes de Miami que tenían como objetivo sabotear tiendas para el turismo. Se les ocuparon armas y una planta de radio.

29/12/1991: Capturados en Cárdenas, Matanzas, dos individuos procedentes de Miami, sus planes eran realizar sabotajes a instalaciones económicas y otros servicios públicos y de recreación.

7/10/1992: Ataque pirata al Hotel Meliá Varadero, por una lancha armada de la organización terrorista Comandos l.

2/04/1993: Ametrallado el buque tanque Mykonos, de bandera maltesa y tripulación cubano-chipriota, siete millas al norte de Matanzas.

11/02/1996: Efectuados disparos al Hotel Meliá Las Américas, por una embarcación rápida que penetró en horas de la noche.

17/09/1996: Capturado el terrorista de origen cubano Pedro Pablo Pulido Ortega, quien se había infiltrado por la zona de Chambas, en Ciego de Ávila, con un cargamento de armas, municiones y otros medios para realizar acciones terroristas.

19/05/1996: Desembarcan por la costa de Pinar del Río, terroristas residentes en ee. uu., con la misión, entre otras, de intentar crear un foco de bandidos en las montañas de esa región.

26/04/2001: Capturados contrarrevolucionarios residentes en Miami, vinculados a las organizaciones Comandos f-4 y Alpha 66, al intentar infiltrarse por el norte de Villa Clara.

 

 

Las estrellas de Raúl y Almeida siguen

alumbrando el camino de la patria


 

 .Orlando Guevara Núñez

El 27 de febrero de 1958, en un lugar cercano a San Lorenzo, en la Sierra Maestra, el Jefe del Ejército Rebelde, Fidel Castro, firmó el ascenso al grado de Comandante a los hasta entonces capitanes guerrilleros Raúl Castro Ruz y Juan Almeida Bosque.

Tanto Raúl como Almeida, habían combatido en el Moncada, sufrieron prisión después del asalto y luego de la amnistía lograda por la presión popular el 15 de mayo de 1955, marcharon al exilio en México, desde donde partieron  junto a Fidel como expedicionarios del yate Granma, desembarcando cerca de Playas Coloradas, en Niquero, el 2 de diciembre de 1956.

En la expedición, los dos venían como capitanes. Raúl como jefe del pelotón de retaguardia, mientras que Almeida tenía igual responsabilidad en el pelotón del centro. Ambos participaron en el combate de Alegría de Pío y luego de la dispersión tras la inicial derrota, se unieron de nuevo a Fidel para continuar la lucha guerrillera.

Cuando el máximo jefe de la Revolución logró reagrupar a una pequeña parte de los expedicionarios - un total de 18 - entre ellos estaban Raúl y Almeida. En los primeros 15 días, 21 de los 82 integrantes de la expedición habían caído

- tres en combate y 18 asesinados - , 22  habían sido hechos prisioneros y  21, evadiendo la feroz persecución, lograron salir de la zona de operaciones.

El 17 de enero de 1957, Raúl y Almeida participan en el combate de La Plata, primera victoria del naciente Ejército Rebelde sobre las fuerzas de la tiranía batistiana. Y cuando el 28 de mayo de ese mismo año se produce el combate de  El Uvero Che, allí están ellos, distinguiéndose entre los primeros. Entre los heridos figura Almeida.

Formados en la disciplina, fogueados en los combates y en las difíciles condiciones de la lucha guerrillera, los dos combatientes demuestran sus cualidades como jefes. Son así, sus méritos ganados, sus mejores avales no sólo para el ascenso al grado de Comandante, sino para recibir del máximo jefe rebelde la misión de conducir las columnas  que extenderían la lucha armada hacia otras zonas de la provincia oriental.

En la orden de ascenso a Raúl, apuntaría Fidel: “Se comunica por este medio que ha sido ascendido al grado de Comandante el Capitán Raúl Castro Ruz y se le nombra jefe de la Columna 6 que operará en el territorio montañoso situado al Norte de la provincia de Oriente, desde el Término Municipal de Mayarí al de Baracoa, quedando bajo su mando las patrullas rebeldes que operan en dicha zona” (…)

En el caso de Almeida, señala el Comandante en Jefe: “Se comunica por este medio que ha sido ascendido al grado de Comandante el Capitán Juan Almeida Bosque y se le nombra jefe de la Columna 3 que operará en el territorio de la Sierra Maestra, situado al este del poblado de María Tomasa, debiendo extender el campo de operaciones lo más lejos posible hacia esa dirección” (…)

Antes de Raúl y Almeida, el grado de Comandante del Ejército Rebelde, otorgado por el Comandante en Jefe, en la Sierra Maestra sólo lo poseía el Che, desde julio de 1957. Ernesto Guevara de la Serna, había venido en el Granma como Teniente jefe de Sanidad y comandó la Columna 4, primera que se desprendió de la Columna Uno José Martí, dirigida por Fidel.

Las columnas conducidas por Raúl y Almeida, dieron origen al Segundo Frente Oriental Frank País  y al Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, los que cumplieron sus misiones y fueron un puntal decisivo en la victoria.

Hoy los patriotas cubanos nos sentimos orgullosos de que junto a Fidel, continuemos teniendo como conductor de nuestra obra a Raúl y también a Almeida, aún después de muerto. Al General de Ejército y al Comandante de la Revolución - Héroes de la República de Cuba - sobre cuyos hombros brillaron y brillan  ahora con más intensidad las estrellas martianas e insurrectas.

Estrellas sostenidas por quienes haciendo realidad los versos patrióticos de Raúl Gómez García al partir hacia el asalto al Moncada, sintieron en lo más hondo la sed enfebrecida de la Patria y pusieron en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.