domingo, 17 de mayo de 2026

 

Reforma Agraria cubana, más allá de las cifras

 

.Orlando Guevara Núñez

Este 17 de mayo, al  cumplirse el aniversario 67 de la Ley de Reforma Agraria en Cuba, varias publicaciones reflejan  las cifras de campesinos que antes padecían la explotación de los latifundistas, las estructura de la propiedad de la tierra, y las calamidades sufridas por los pobladores de los campos cubanos. Mencionan  la realidad de los tiempos antes y después de tan justiciera Ley, aspiración de generaciones de campesinos cubanos.

Pero hay un testimonio que retrata en toda su dimensión aquella tragedia, sin mencionar una sola cifra. Lo encontré en el libro La Sierra Maestra y más allá, del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque. Se trata de un recorrido de reconocimiento que hizo  por el territorio campo de operaciones del Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, en la Sierra Maestra, del cual fue su jefe desde su apertura, el 6 de marzo de 1958.

Así describe el jefe guerrillero el drama campesino:

“Muchos de estos hombres han luchado por la posesión de sus tierras, reclamando sus derechos a ellas, y al no obtenerlas, las ocupan, luego son desalojados a plan de machete por los rurales y destruidos sus bohíos halándolos con yuntas de bueyes o quemándolos, un despojo brutal. Vuelven a ocuparlas y de nuevo son sacados, así una y otra vez, en lucha constante, que trasladan de unos a otros, de padres a hijos. Así son estos hombres”.

Con su proverbial sensibilidad, Almeida describe la belleza de la Sierra Maestra, de su naturaleza. Y junto a esas bondades, las crueldades sociales, la miseria que justifica el sacrificio de la lucha guerrillera para erradicarlas.

“En nuestro avance por estos parajes escuchamos, confundidos entre sí, el golpe del pilón y del hacha del leñador. Hay gente que vive en ´vara en tierra´, ranchos destartalados. Hombres desocupados buscando qué hacer, qué alimento llevar al hijo, mientras otro toma de la hamaca al niño enfermo y los lleva en brazos para la playa a esperar allí la goleta que los llevará al médico en el hospital de la ciudad, Santiago de Cuba, Pilón o Manzanillo, si no muere antes y entonces lo entierra en el cementerio de la costa, donde yacen los que así han terminado la agonía de su vida. Así es esta parte sur de la Sierra: atraso, miseria, hambre, explotación, atropello y abuso”. (…)

Aún hoy, en esta costa mencionada por Almeida, como mudos y acusadores testigos de aquella tragedia, existen 22 pequeños cementerios, donde fueron enterrados personas de todas las edades que hasta allí fueron traídos desde las montañas, en busca de un auxilio que nunca llegó.

“En el patio del batey niños flacos, desgreñados, mocosos, barrigones de cargar parásitos por andar descalzos  y comer tierra; raída la ropa o desnudos. Uno mayor, pálido el rostro, delgado, lleva una vara al hombro y en cada extremo una lata con agua que trae del río, cuesta arriba”

Otras muchas cosas describe Almeida, que son, ahora, solo símbolos de un pasado que a Cuba no podrá jamás volver.

A ese pasado es al cual quiere regresarnos el gobierno imperialista de los Estados Unidos. Lo han intentado desde Eisenhower  hasta Trump. Y seguirán luchando por el mismo propósito; pero con el mismo resultado: el fracaso. Porque, en este caso de los campesinos, que es el que tratamos, hoy tienen, además de la tierra y la libertad, la disposición, y las armas para defenderlas.

 

sábado, 16 de mayo de 2026

 

José Martí:  Sobre la amistad

.Orlando Guevara  Núñez

Fue la amistad uno de los valores humanos más defendidos y practicados por José Martí. Muchos ejemplos lo demuestran.

“Para todas las penas la amistad es remedio seguro”,  afirmó,  escribiendo también:  “Solo hay una cosa comparable al placer de hallar un amigo: el dolor de perderlo”.  Y otro razonamiento comprobado:  “La familia unida por la semejanza de las almas es más sólida, y es más querida que la familia unida por las comunidades de la sangre”. Así lo  sintió.

En otra ocasión manifestó que “La amistad es tan hermosa como el amor. Es el amor mismo, desprovisto de las encantadoras volubilidades de la mujer”.  Y definió al mejor amigo de los hombres a aquel que los pone delante de su deber.

“Los pueblos todos  -dijo - deben reunirse en amistad, y con la mayor frecuencia   dable para ir reemplazando, con el sistema de acercamiento universal, sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares, el sistema, muerto para siempre, de dinastías y de grupos”.

Opinó que: “Tiempo es ya de que el afecto reemplace en la ley del mundo al odio.

En sus Versos Sencillos definió Martí el valor que concedía a la amistad. Léanse dos ejemplos: Tiene el leopardo su abrigo/ en un monte seco y pardo; yo tengo más que el leopardo/ porque tengo un buen amigo.  Si dicen que del joyero/ tome la joya mejor/ tomo a un amigo sincero/ y pongo a un lado el amor.

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

 

José Martí: Leña al horno, que va a necesitarse pronto el fuego

Orlando Guevara Núñez

A su queridísimo hermano de luchas, Fermín Valdés Domínguez, está dirigida la carta en que Martí expone este aforismo. Está fechada en Nueva York, en mayo de 1894,

Se está refiriendo, sin duda, a la cercanía del inicio de la guerra por la independencia cubana. Le habla sobre la difícil vida de los cubanos en el exilio. Y le afirma que “por fortuna vivimos unos cuantos, que moriremos por  abrirles tierra”. Y más adelante: “Creo que ya vamos hasta por la cintura en la maravilla. Sudo muerte; pero vamos llegando. Y tengo una fe absoluta en mi pueblo, y mejor mientras más pobre: a ver si me falla. Esa sí que sería puñalada mortal”.

Le expresa a Fermín su alegría por la creación de un nuevo Club “Que no valdrá porque lleve nuestros nombres, sino por las virtudes que en nosotros creen ver sus fundadores, que con serlo, se revelan capaces de ellas”. Y se lamenta de que “Por ahí es por donde nuestra tierra está pecando: por los feos y escasos que andan, por ahí, el amor y la amistad”.

En esta misiva hace Martí una alusión a las ideas socialistas. Comienza celebrándole  a Fermín “el cariño con que tratas, y tu respeto de hombre, a los cubanos que por ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquel, un poco más de orden cordial, y de equilibrio indispensable, en la administración de las cosas de este mundo”. Se está refiriendo, precisamente, a los portadores  de esas ideas. Y a continuación expone: “por lo noble se ha de juzgar: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana”.

Y vierte un criterio: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas,  y el de la soberbia y rabia disimulada  de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros donde alzarse, frenéticos defensores de los desamparados”. Y ejemplifica con el caso de Marat, en Francia, y otros.

Sin embargo, le afirma a su amigo: “Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas y de menos claridad natural; explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla”

Como se sabe, al inicio, Martí objetó la prédica de los socialistas de utilizar la violencia contra los capitalistas para ganar sus derechos, así como también la aplicación en los Estados Unidos de las ideas de los anarquistas, surgidas en las condiciones de Europa, no de este país.  Y luego fustigó al capital por su explotación a los obreros. Y creó al Partido Revolucionario Cubano para dirigir la guerra, como única vía para la independencia, y fundar luego la república con todos y para el bien de todos.

Otra sentencia  en esta carta: “No hay sermón como el de la propia vida”