viernes, 18 de septiembre de 2026

 

José Martí: Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro

.Orlando Guevara Núñez

Para José  Martí, el racismo fue un crimen contra la humanidad, contra la dignidad del hombre. El 16 de abril de 1893, escribió en el periódico Patria  un artículo titulado “Mi raza”, en el cual fustiga con  fuerza y razón esa retrógrada idea.

“Esa de racista –afirmó- está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre y ya se dicen  todos los derechos”. Así comienza su escrito.

Y agregó: “El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre; peca por redundante el blanco que dice “mi raza”; peca por redundante el negro que dice: “mi raza”. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad”.

Afirmó el Héroe Nacional cubano que “Insistir  en las divisiones de raza, en las diferencias de raza, de un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la ventura pública, y la individual que están en el mayor acercamiento de los factores que han de vivir en común”.

Martí  denuncia toda la injusticia del racismo y pone al descubierto todos sus males. Véase esta reflexión sobre el racismo en negros y blancos:

“El racista negro, que ve en la raza un carácter especial, ¿qué derecho tiene para quejarse del racista  blanco?  El hombre blanco que, por razón de su raza, se cree superior al hombre negro, admite la idea de la raza, y autoriza y

provoca al racista negro. El hombre negro que proclama su raza, cuando acaso lo que proclama únicamente en esta forma errónea es la identidad espiritual de todas las razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz pide los derechos comunes de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz. El blanco que se aísla, aísla al negro. El negro que se aísla, provoca a aislarse al blanco”.

Afirma que en Cuba no existe temor de una guerra de razas. Y es cuando afirma que hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro, agregando que cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro. Argumenta que aquí, en los campos de batalla, muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los blancos y de los negros.

Se refiere a aspectos que dividen a los hombres, no precisamente por el color de su piel. Señala, por ejemplo,  las diferencias entre tímidos y valerosos, abnegados o egoístas, en los diversos partidos en que se agrupan los hombres. Sentencia que la afinidad de los caracteres es más poderosa entre los hombres  que la afinidad del color.

 Precisó que ningún hombre tiene derecho a defender su color por encima de su condición  humana. Auguró que los hombres de pompa e interés, se irán de un lado, blancos y negros, y los hombres desinteresados, se irán de otro.

Ejemplifica que en Cuba muchos blancos y muchos negros se han olvidado ya de su color y juntos trabajan por el cultivo de la mente, por la propagación de la virtud, por el triunfo del trabajo creador y de la caridad sublime.

En Cuba, concluyó, hay mucha grandeza en negros y blancos.

 

 

José Martí: Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército

.Orlando Guevara Núñez

Este  aforismo  forma parte de la cultura política de los cubanos.   Palabras publicadas en el periódico Patria, en Estados Unidos, el 14 de julio de 1894.     Las   aprendí con Antolina, mi inolvidable maestra de segundo grado, quien solía repetirlo a sus alumnos y dictarlo para que fuera copiado y aprendido.

El trabajo se tituló Los días de Juárez.  Se  refería al ilustre mexicano Benito Juárez, nacido en 1806 y fallecido el 18 de julio de 1872. Fue presidente de su país entre los años 1858-1872 y  al morir  resultó  declarado Benemérito de la Patria y de Las Américas. Proclamó una idea  muy  conocida: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Martí elogia la figura de Juárez y exalta su papel en aquella hora de lucha por la independencia de América. “México no yerra; y se afianza y agrega, mientras se encona y descompone el vecino del Norte”.

“Y es que la tierra mestiza anuncia al mundo codicioso que ya es nación el indio solo de los  treinta fieles, que, con meterse por el monte  a tiempo, salvó la libertad, y la América acaso; porque un principio justo desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

“Es que México ratifica cada año ante el mundo- con su derecho creciente de república trabajadora y natural- su determinación de ser libre. Y lo será porque  domó a los soberbios. Los domó Juárez, sin ira.”

Martí está reconociendo los grandes obstáculos de México para mantener su independencia, pero –señala- el derecho a ésta le otorga la posibilidad del triunfo, aún ante la superioridad del enemigo.

Sobre Benito Juárez había escrito Martí diez años antes- mayo de 1884- en La América, Nueva York:

“Las grandes personalidades, luego que desaparecen de la vida, se van acentuando y condensando; y cuando se convoca a los escultores para alzarles estatua se ve que no es ya esto tan preciso, porque como se han petrificado en el aire por la virtud de su mérito, las ve todo el mundo”.

jueves, 17 de septiembre de 2026

 

José Martí: No hay tirano que afronte a un pueblo en pie

.Orlando Guevara Núñez

A estas palabras, agregó Martí  otras que encierran una verdad  inobjetable: “Los pueblos dormidos, invitan a sentarse sobre su lomo, y a probar el látigo y la espuela en sus  ijares”. Estos pensamientos están contenidos en un amplio artículo, fechado en Nueva York, el 19 de enero de 1883, y publicado en el diario argentino La Nación, el 18 de marzo de igual año.

El análisis corresponde a cómo fueron las festividades de fin de año en esa ciudad. Expresa que hubo diferencias en relación con otros años. Que antes, todas las puertas estaban abiertas y ahora muchas se cerraron. Y ofrece un criterio sobre los cambios en esa sociedad. “El ansia de la fortuna bebe en flor, como abeja venenosa, las mieles de la vida. Ni al corazón mismo se le abren las puertas hasta que no se tienen vencidas ya las de la fortuna. En los nuevos ancianos hay como el descontento de haber vivido; en los nuevos jóvenes, como el miedo de no vivir bastante”.

Menciona personalidades fallecidas, aconteceres coincidentes con el fin de año. Pero apunta que en ese pueblo no hay tiempo para contar los muertos, ni el muerto les parece árbol arrancado del jardín, y  que la vida es demasiado exigente para que la memoria sea bastante fiel.  Se refiere, y caracteriza, a otras ciudades de los Estados Unidos.

De forma especial se refiere a un político, Benjamín Butler, gobernador de Boston. Fue republicano y luego demócrata, al cual los diarios lo señalan como posible candidato a la presidencia de la República.

 De este hombre  dice que “sabe ver y verá ahora que el país está descontento de los audaces, pródigos y soberbios republicanos, y que los demócratas que pudieran sucederles, no se dan prisa a acreditarse de desinteresados, modestos, compactos y probos; y que la República, fatigada acaso de tanto logrero, buscador de oficio, cómplice de contratistas, e instrumento de politicastros, que son plaga que roe uno y otro partido, tiende la vita colérica en busca de nueva aurora”

Opina que Butler está a lo que nace y se pone a que le den de lleno los rayos de la nueva luz. En este contexto, expresa otro pensamiento: “Todo hombre nace rey; la labor está en hallar en sí los útiles con que se hace el trono”.

Ofrece juicios sobre el poder. Dice que La libertad  ha de ser práctica constante para que no degenere en una formula banal. “El mismo campo que cría la era, cría las ortigas, Sostiene, sobre la base de las sociedades analizadas,  que todo poder amplia y prolongadamente ejercido, degenera en casta. Con la casta vienen los intereses, las altas posiciones, los miedos de perderlas, las intrigas para sostenerlas. Las castas se entrebuscan, y se hombrean unas a otras”.

Hace Martí un análisis de las rivalidades entre el partido Demócrata y el Republicano. Llega a la conclusión de que mutuamente se atacan, pero cada uno es portador de los vicios que corroen al  otro. Casi al final del artículo, vierte otro criterio que retrata la realidad de los Estados Unidos en la época analizada: “Tal va estando ya la virtud, que es necesario ponerla del lado del interés para que venza”. Aún  hoy, para esa nación, el análisis martiano tiene vigencia.