viernes, 17 de abril de 2026

 

 

A 67 años de vida, ni vencidos ni cansados

.Orlando Guevara Núñez

 La Revolución cubana, desde el mismo día del triunfo, se trazó la tarea de iniciar el proceso transformador que, además de la libertad,  le diera al pueblo la posibilidad de erradicar los males políticos, económicos y sociales que lo agobiaban.

Pero las adversidades no se limitaban a los escasos recursos  financieros existentes, a lo que se sumaban la carencia de personal calificado, la inadecuada estructura económica y la dependencia de los monopolios extranjeros.

Muy pronto se levantó frente a la Revolución un obstáculo mayor. El gobierno de los Estados Unidos se propuso destruirla por cualquier vía. Y no fueron intenciones ocultas. El maridaje entre ese gobierno y los explotadores y asesinos expulsados de Cuba el  1ro. de enero de 1959, no se hizo esperar.

El 3 de enero de 1961 el gobierno de los Estados Unidos rompió sus relaciones con Cuba. Y el 3 de febrero de 1962, el entonces presidente Kennedy oficializó, con su firma, el bloqueo a Cuba.

Desde allá hasta aquí, han pasado 14 administraciones yanquis, desde Eisenhower hasta Trump, demócratas y republicanas,  y todas han sido los mismos  perros con los mismos collares, y aunque algunas han ladrado menos, todas han mordido igual.

Una de las armas que creyeron infalible para ese propósito fue el bloqueo económico, financiero y comercial. En fecha tan tempana como el  17 de marzo de 1960 se propuso por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y se aprobó por el presidente Eisenhower, el titulado Programa de acción encubierta contra el régimen de Castro.

Ellos mismos definieron el propósito: “ Provocar la sustitución del régimen de Castro por uno que responda mejor a los verdaderos intereses del pueblo cubano y sea más aceptable para los Estados Unidos (…)  En esencia, el método para lograr este fin consistirá en incitar y apoyar, y en lo posible, dirigir la acción, dentro y fuera de Cuba (…)  Antes de que el programa de acción encubierta haya cumplido su objetivo, se hará todo lo posible por ejecutarlo de tal forma que la capacidad de actuación de los Estados Unidos aumente progresivamente en caso de una crisis”.

Al mes siguiente de esa aprobación, el  Subsecretario de Estado Adjunto para los Asuntos Interamericanos, Lester Dewitrt Mallory, expresaría en una reunión encabezada por el Presidente:  “El único medio previsible que tenemos hoy para enajenar el apoyo interno a la Revolución, es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…) Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba. Negarle dinero y suministros a Cuba (…)  Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministros a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios, a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Con esas sucias cartas jugaron. El problema era matar al pueblo cubano de hambre o enfermedades, o rendirlo por temor. Esa aspiración criminal está cumpliendo también cinco décadas y media. Y  todos los gobiernos estadounidenses, desde Eisenhower hasta Obama, junto a la mafia contrarrevolucionaria allí concentrada y apoyada, siguen albergando el mismo sueño, aunque sigan siendo eternos canes  ladrándole a la Luna.

Poco a poco, pero de forma ininterrumpida, se fueron implantando las medidas de ese bloqueo ilegal, criminal y violatorio de todas las normas morales y jurídicas relacionadas con este tema. Eliminación de la cuota azucarera –principal  renglón cubano de exportación entonces-; suspensión del petróleo; prohibición del comercio. No pocos analistas norteamericanos calcularon que bastarían esas medidas para que el Gobierno Revolucionario cubano durara apenas unas semanas.

Pero el pueblo cubano resistió. Y no solo resistió, sino que continuó avanzando en su empeño de desarrollar la economía y resolver los graves problemas en que lo habían sumido los gobiernos anteriores.

Esta guerra, el enemigo la llevó no solo al terreno económico. En marzo de 1960, por ejemplo, se produjo la explosión en La Habana, del vapor francés La Coubre, que traía armas para que el pueblo pudiera defenderse. Ese sabotaje imperialista costó a Cuba más de un centenar de vidas. En 1961, se produjo la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada, financiada, entrenada y dirigida por el gobierno norteamericano y derrotada en menos de 72 horas. Y durante la Crisis de Octubre de 1962, frente a una amenaza de exterminio nuclear, nuestro pueblo fue capaz de preservar su vida precisamente fue capaz de arriesgarla.

Entre 1961 y 1965, mediante idéntico apoyo,   crearon y financiaron 299  bandas contrarrevolucionarias armadas, con unos 3 000 mercenarios, derrotados también por el pueblo cubano.

El bloqueo sigue hoy vigente y, además, recrudecido. La Asamblea General de las Naciones Unidas, hace pocos días, volvió a condenar esa arbitraria medida unilateral del gobierno de los Estados Unidos, acompañado  por su copia Israel y unos pocos sumisos que no resistieron las amenazas imperiales.

Los daños a nuestro pueblo han sido cuantiosos.  El sufrimiento del pueblo ha sido grande y lo sigue siendo. En lo que se equivocaron y se siguen equivocando los imperialistas y sus cómplices, es en creer que ese sufrimiento y esas carencias provocarían el debilitamiento del apoyo del pueblo a la Revolución y la derrota de su gobierno revolucionario.

Hoy,  67 años de la victoria del 1ro. de enero de 1959, Cuba se yergue victoriosa y navega hacia un futuro mejor, construido y defendido por su pueblo. Y quienes pretendieron eliminarnos, nos siguen  mirando con odio, pero seguros de que una agresión a nuestro país,  tendría para ellos un costo, sencillamente, impagable.

 

Declaración del Gobierno Revolucionario: ¡Girón es hoy y es siempre!

Cuba está viviendo bajo el asedio permanente del gobierno de los Estados Unidos, cuya escalada de amenazas se ha arreciado en los últimos meses. Al brutal cerco energético, que agrava la política genocida de bloqueo de las últimas seis décadas, se suman las declaraciones de representantes de la élite gubernamental estadounidense sobre pretensiones de agresión militar.

El costo material y humano de ese bloqueo constituye una vergüenza que carga sobre sus espaldas el gobierno del mayor imperio de todos los tiempos. Es un acto ilegal e inhumano, violatorio del derecho internacional, que cada año condena casi la totalidad de los países miembros de la Organización de las Naciones Unidas y que, según han confirmado recientes encuestas, es rechazado por la mayor parte de los hijos de la patria de Lincoln.

Frente a ese castigo colectivo, el pueblo cubano ofrece los más nobles y admirables ejemplos de resistencia. Desde que el pasado 29 de enero fuera decretada la asfixia en forma de Orden Ejecutiva, ha sido aún más estoica la respuesta de este pueblo que continúa enfrentando los retos del desabastecimiento en cada labor o actividad cotidiana.

En medio de tales urgencias se levanta también un entramado de calumnias para desacreditar a Cuba y a su gobierno. Desde la maquinaria mediática imperante se nos hace una guerra desleal, colmada de exageraciones, embustes y descalificaciones, que nunca señala al verdadero causante de la situación creada y culpa al Gobierno Revolucionario de la crisis que de manera calculada y fría se provoca por quienes nos agreden. Se recurre a pretextos tan mendaces como que nuestro país constituye una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional estadounidense o a la designación como Estado que supuestamente patrocina el terrorismo.

Así se revela la hipocresía del verdugo, cuyas intenciones se describen en el Memorando del subsecretario de Estado Lester Mallory, en fecha tan temprana del proceso revolucionario como el 6 de abril de 1960, cuando en términos muy claros expresa el verdadero sentido de su criminal política:

…emplear rápidamente todos los medios posibles para debilitar la vida económica de Cuba. (…)  Una línea de acción que, siendo lo más habilidosa y discreta posible, logre los mayores avances en la privación a Cuba de dinero y suministros, para reducirle sus recursos financieros y los salarios reales, provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del Gobierno.

Este acoso se ha extendido también al plano de las relaciones bilaterales de Cuba con otros países. Estados Unidos ejerce presión constante sobre gobiernos de la región, no solo para que rompan lazos diplomáticos con la Isla, sino también para que desamparen a sus propios pueblos, expulsando a profesionales de la salud que han sido durante años un asidero de esperanza para los más pobres.

Aislarnos también forma parte de su estrategia; sin embargo, existen en el mundo pilares de dignidad, pueblos y gobiernos que no se doblegan. Ahí están los ejemplos de México, Rusia, China, Vietnam y otros países hermanos. Ahí están los integrantes del Convoy Nuestra América, quienes desafiando amenazas, presiones y riesgos, en gesto simbólico, decidieron entregarnos, más allá de la ayuda material, su respaldo; reafirmando la máxima martiana de que «quien se levanta hoy con Cuba se levanta para todos los tiempos».

Herederos de un legado histórico, con la sangre mambisa y rebelde en nuestras venas, honrando el ejemplo y el coraje de los héroes y mártires de la Patria; como los 32 bravos combatientes cubanos caídos en Venezuela y de los jóvenes que frustraron la infiltración terrorista por Villa Clara, afirmamos hoy que Cuba no será jamás un trofeo, ni una estrella más de la constelación estadounidense.

Somos una nación con una gran historia y convicciones que defender; de hombres y mujeres pacíficos, solidarios; un pueblo que cada día con su obra realiza una Vindicación de Cuba; y que como en las arenas de Playa Girón, hace 65 años, bajo el grito de ¡Patria o Muerte!, obtendrá la victoria en defensa de la soberanía y el socialismo. 

En el año del centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, artífice de la primera gran derrota del imperialismo yanqui en América; con el privilegio de que el General de Ejército Raúl Castro Ruz, firme junto a su pueblo, continúa con el pie en el estribo; ratificamos la convocatoria de movilización nacional e internacional realizada este 16 de abril por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y reafirmamos sus palabras:

“¡Mientras haya una mujer o un hombre dispuestos a dar la vida por la Revolución, estaremos venciendo!

“¡El carácter socialista de nuestra Revolución no es una frase del pasado, es el escudo del presente y la garantía del futuro!

“¡Girón es hoy y es siempre!”.

(Tomado de Granma)

 

 Playa Girón: La presencia de Fidel

 

.Orlando Guevara Núñez

 

Es una verdad inobjetable que la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en los acontecimientos relacionados con la invasión mercenaria de Playa Girón, influyó en el heroísmo de los combatientes cubanos aún antes de los primeros enfrentamientos.

El 15 de abril, ya herido de muerte por la metralla que de forma salvaje cayó sobre los aeropuertos de Ciudad Libertad, Santiago de Cuba y la Base Aaérea de San Antonio de los Baños, el combatiente Eduardo García Delgado, poco antes de su último aliento, escribió, con su propia sangre, un nombre: FIDEL.

Y cuando los mercenarios llegaron a tierra cubana y tuvieron el primer contacto con los milicianos, recibieron de ellos una respuesta  que fue el preludio de los acontecimientos posteriores: ¡Patria o Muerte! ¡Viva Fidel!

Para los cubanos, la presencia de Fidel en los lugares de mayor peligro no ha sido nunca una sorpresa. Estuvo al frente en el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de Julio de 1953; al frente en la expedición del Granma, el 2 de diciembre de 1956, para reiniciar la lucha armada contra la tiranía batistiana; al frente en la lucha guerrillera de la Sierra Maestra; dirigió personalmente decisivos combates, arriesgando su vida.

Y ya, después del triunfo, en los momentos de peligro, tanto por agresiones como por desastres naturales, ahí ha estado Fidel, siempre junto al pueblo.

Para los mercenarios invasores, sin embargo, la presencia de Fidel en los combates de Playa Girón fue algo inesperado. En primer lugar, porque las mentiras difundidas desde los Estados Unidos hablaban de la “huída” y hasta del “exilio” del jefe de la Revolución. Y también porque no concebían que él estuviera en la primera línea de combate.

Uno de los mercenarios, nombrado José Manuel Gutiérrez, durante el proceso de entrevistas televisadas a los invasores presos, hizo las declaraciones siguientes:

“Al otro día por la mañana pasa un jeep diciendo: Ríndanse, ríndanse y tirando tiros, y al poco rato un grupo de milicianos; salimos y nos entregamos, el que iba en el jeep era Fidel, y yo le decía a uno: Por eso nosotros perdimos, porque Fidel está con ellos, peleando en el frente, y los que estaban con nosotros, los que nos trajeron embarcados, se fueron después”.

Algún tiempo después, un asesor presidencial de Kennedy, Arthur Schlesinger, escribiría:

“La realidad fue que Fidel Castro resultó ser un enemigo mucho más formidable y estar al mando de un régimen mucho mejor organizado de lo

que nadie había supuesto. Sus patrullas localizaron la invasión casi en el primer momento. Sus aviones reaccionaron con rapidez y vigor. Su Policía eliminó cualquier posibilidad de rebelión o sabotaje detrás de las líneas. Sus soldados permanecieron leales y combatieron bravamente”.

Al ser derrotada en menos de 72 horas la invasión organizada, financiada, apoyada y dirigida por el gobierno de los Estados Unidos con el fin de derrotar a la Revolución cubana, se cumplía el mandato del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, cuando, al conocerse la agresión, se dirigió a todos los cubanos:

¡Adelante, cubanos, que la Revolución es invencible y contra ella y contra el pueblo heroico que la defiende se estrellarán todos sus enemigos!

Gritemos ahora con más ardor y firmeza que nunca, cuando ya hay cubanos inmolándose en combate: ¡Viva Cuba Libre! ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

Así, en primera fila del combate y del peligro estuvo  siempre nuestro Comandante en Jefe. Lo sigue estando después de su desaparición física. Y lo seguirá estando siempre. Fidel junto a su pueblo, el pueblo junto a su Fidel. Eso es lo que no pueden entender nuestros enemigos. Y es lo que tratan de tergiversar con sus falsas campañas que, como los mercenarios de Playa Girón, se estrellarán también contra la Revolución y su heroico pueblo

Nuestro actual presidente,  Díaz Canel, . ha reiterado que ese principio  fidelista sigue en pie y seguirá siendo, hoy como ayer, un pilar de la  victoria cubana.



jueves, 16 de abril de 2026

 

16 de abril de 1961: Fecha de historia de gloria y de victorias

 

 .Orlando Guevara Núñez

 

En la fecha del 16 de abril, convergen tres acontecimientos de trascendencia histórica para el pueblo cubano. Ese día, en 1961, el Comandante en Jefe Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución; es fecha de la fundación del Partido Comunista de Cuba, y también  Día del Miliciano.

Desde el mismo inicio del triunfo revolucionario, comenzó a aplicarse el Programa del Moncada. La Reforma Agraria y la nacionalización de las empresas, marcaban un nuevo rumbo del país.

La maquinaria capitalista y sus órganos de represión fueron destruidos, al tiempo que el imperio norteamericano y la contrarrevolución interna comenzaron sus agresiones con el fin de destruir la Revolución.

El pueblo, para salvaguardar sus conquistas, comenzó a organizarse en los Comités de Defensa de la Revoluclión (CDR) , en la Federación de Mujeres Cubanas, (FMC) , en las Milicias Nacionales Revolucionarias y en las estructuras del movimiento obrero.

Fueron esas las transformaciones que marcaron el cumplimiento de la primera etapa revolucionaria y crearon condiciones para entrar en un nuevo período histórico, la etapa socialista.

Por eso,  al decir de Raúl, cuando Fidel proclamó el carácter socialista de la Revolución, no hizo otra cosa que ponerle el nombre a  un niño que ya había nacido.

Ese 16 de abril, el pueblo, con los fusiles en alto, juró defender las ideas del socialismo y estuvo dispuesto a sacrificarlo todo, hasta la vida, por la Revolución patriótica, democrática y socialista de los humildes, por  los humildes y para los humildes. Fue  una expresión ejemplar de la unidad revolucionaria.

En honor a esa realidad histórica, el 16 de abril se tomó como fecha de fundación del Partido Comunista de Cuba.

Las principales organizaciones revolucionarias  que habían luchado contra la dictadura de Fulgencio Batista  hasta derrotarla,  seguían trabajando de forma coordinada, pero sin estar unidas en una sola organización.

Estas fuerzas: el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, con su Ejército Rebelde; el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular, luego de la victoria de Playa Girón, se fundieron en las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), que dieron paso  al Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC) hasta el 3 de octubre de 1965, que adoptó el nombre de Partido Comunista de Cuba (PCC).

Ese es el Partido no solo de los comunistas cubanos, sino de todo el pueblo, cuyos acuerdos resumen los intereses de la nación para salvaguardar las conquistas revolucionarias y afianzar el socialismo como único sistema capaz de enfrentar y resolver nuestros problemas.

En honor a los hombres y mujeres que aquel 16 de abril, durante el sepelio de las víctimas de los bombardeos a los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba, empuñaron los fusiles y pocas horas después materializaron su juramento en Playa Girón, y a los que convirtieron a todo el país en una inexpugnable trinchera, se designó esa fecha como Día del Miliciano.

El significado de esos tres acontecimientos se ha multiplicado en el tiempo. Por eso sobran razones para afirmar que el 16 de abril de 1961 es  una fecha de historia, de gloria y de victorias multiplicadas en la obra y en la conciencia de nuestro pueblo.

 

Hoy el imperio yanqui lanza constantes y  de aquel 16 de abril de 1961 amenazas contra Cuba. Ignoran los enemigos de la Revolución que la determinación de aquel 16 de abril de 1961 sigue presente y que los fusiles en alto que aquel día aprobaron y defendieron el socialismo, siguen listos  para este tiempo y los que están por venir.