10 de abril de 1892, fundación
del Partido Revolucionario Cubano
.Orlando Guevara Núñez
El Partido Revolucionario Cubano, fue fruto del pensamiento, de la capacidad organizativa, del espíritu unitario y de la visión política de José Martí, en aras de organizar y llevar a la victoria la guerra necesaria, obtener la independencia y fundar después la ansiada república . Y su programa incluyó contribuir a la independencia de Puerto Rico.
Esa fundación aconteció el 10 de abril de 1892. No fue casual la fecha, sino escogida por ser la misma en que, en 1869 sesionó en Guáimaro la Asamblea Constituyente. Ese día fue calificado por el propio Martí como “El día de la generosidad absoluta en la historia de Cuba”.
Las bases del Partido Revolucionario expresan la esencia de esta organización. El artículo primero dispone que “El Partido Revolucionario cubano se constituye para lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad, la independencia absoluta de la isla de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”.
El artículo 2 plantea que “El Partido Revolucionario cubano no tiene por objeto precipitar inconsideradamente la guerra en Cuba , ni lanzar a toda costa al país a un movimiento mal dispuesto y discordia, sino ordenar, de acuerdo con cuántos elementos vivos y honrados se le unan, una guerra generosa y breve, encaminada a asegurar en la paz y el trabajo la felicidad de los habitantes de la isla”.
“La independencia de Cuba, y la de Puerto Rico a la que se propone Cuba ayudar, solo estará garantizada definitivamente cuando el pueblo norteamericano conozca y respete los méritos y capacidades de las Islas”. Enunciado contenido en un documento del Partido Revolucionario Cubano a los Presidentes de los Clubs en el Cuerpo de Consejo de Key West, firmado el 13 de mayo de 1892. Aparece vinculado con las relaciones exteriores :
Entre sus proyecciones para después del triunfo, el artículo 4 plantea que Ël Partido Revolucionario cubano no se propone perpetuar en la República cubana con formas nuevas o con alteraciones más aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, si no fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el espíritu de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud”.
En la fecha constitutiva también fueron aprobados los Estatutos Secretos donde se establece que “El Partido Revolucionario Cubano funcionará por medio de las asociaciones independientes, que son la base de su autoridad, de un Cuerpo de Consejo, constituido en cada localidad con los presidentes de todas las asociaciones de ella y de un Delegado y Tesorero electos anualmente por las asociaciones”.
Los Clubes fueron las organizaciones de base del Partido Revolucionario Cubano. Con ellos tuvo Martí una estrecha relación y una fructífera correspondencia.
Quedaron establecidos, igualmente, los deberes de los asociados. Sobre esta organización planteó Martí “Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario cubano es el pueblo cubano”.
“El pensamiento se ha de ver en las obras. El hombre ha de escribir con las obras. El hombre solo cree en las obras y si tenemos hoy fe es porque hacemos todo lo que decimos” . Defendió de forma ardiente la unidad revolucionaria.
Uno de los objetivos trazados por el Partido en su Constitución fue “Preparar en Cuba el conocimiento del espíritu y los métodos de la revolución, y congregar a los habitantes de la isla en un ánimo favorable a su victoria, por medios que no pongan innecesariamente en riesgo las vidas cubanas”.
¡Cubanos! No hay más que un partido: ¡el de la honra! No hay más que una riqueza: ¡la de la virtud!. Así lo proclamó Martí.
En vida de Martí, el Partido Revolucionario Cubano cumplió sus objetivos. Luego del holocausto de Dos Ríos, esta organización quedó presidida por Tomás Estrada Palma, quien, luego de la intervención norteamericana, lo disolvió, renunciando a la defensa de los principios establecidos y defendidos por nuestro Héroe Nacional.
No fue casual, sin embargo, que uno de los fundadores junto a Martí del Partido Revolucionario Cubano, Carlos Baliño, acompañara a Julio Antonio Mella,el 16 de agosto de 1925, en la constitución del Partido Comunista de Cuba.