viernes, 13 de marzo de 2026

 

José Martí:  No estriba el amor patrio en afianzar  la libertad: estriba en labrar un pueblo en que la libertad se afiance

.Orlando Guevara Núñez

En la Revista Universal, de México escribió Martí esta reflexión. Fue el 14 de agosto de 1875, y estaba hablando, precisamente, sobre una crisis en el país azteca.

Analiza la realidad de que México vive de los metales, de comportamiento inestable, con altas y bajas. Y no tiene desarrollada una fuente segura, como lo es la agricultura. Dice que se consume sobre esa tierra más de lo que se produce, siendo ésta la única riqueza real.

Afirma que “Siempre vive el vivo, y siempre produce y fructifica la generosa madre tierra. Fluctúa y vacila el crédito, y síguelo en sus decaimientos el comercio: la tierra nunca decae, ni niega sus frutos, ni resiste el arado, ni perece: la única riqueza inacabable de un país consiste en igualar su producción agrícola a su consumo.

 En un párrafo, define un concepto profundo: “El Gobierno guía, encamina: pero ni crea hombres, ni despierta soñolientas aptitudes. Salva conflictos entre lo que existe; pero para ello es preciso que exista algo. Asienta reglas; pero es fuerza para esto que haya algo que dirigir y regular. Contiene y maneja las fuerzas; pero no puede hacerlas surgir de un pueblo vagabundo y perezoso”.

En eso fundamenta su concepción de labrar un pueblo donde la libertad se afiance. O lo que es lo mismo: no  bastan  decisiones de gobierno para afianzar la libertad, sin formar  un pueblo donde esa libertad, se afiance.

 

 

José Martí: Tiempo es ya de que el afecto reemplace en la ley del mundo al odio

.Orlando Guevara Núñez

 

Un alegato de José Martí sobre la paz y la comprensión entre los hombres y los pueblos. Con este pensamiento concluye un escrito publicado el 3 de octubre de 1881 en  La Opinión Nacional, de Caracas, Venezuela,

Estaba analizando la contienda  electoral que en Francia concluyó con victoria de los republicanos sobre el bonapartismo, Triunfo de la república contra la monarquía. Pero todo en una intensa lucha en la cual, los propios vencedores estaban enfrascados, por sus intereses, en pugnas internas.

Habla  sobre las reformas pretendidas por la República francesa, Pero afirma  que sobre la cabeza de la Gloria, está siempre un puñal, a punto de caer.

Dedica espacio al tema de los problemas de Francia en el ámbito internacional: los que  atañen al  tratado con Inglaterra, la guerra de Túnez, sus posesiones en África, y el caso de Argelia, entre otros.

Todos esos conflictos, la intensa lucha entre hombres y naciones, son los que hacen apreciar a Martí que es hora de que el afecto se imponga al odio en el mundo. El ideal martiano aspira a que todas las naciones sean hermanas y se ayuden unas a otras.

Sobre el enfrentamiento de las fuerzas en Francia, dice que  la vida es un río quebrado que, en busca de un mar inmenso, corre hacia adelante sin cesar

martes, 10 de marzo de 2026

 

José Martí: Las manos de cada nación deben estar libres para desenvolver sin trabas el país, con arreglo a su naturaleza distintiva y a sus elementos propios

.Orlando Guevara Núñez

Una excelente definición martiana sobre el derecho de los pueblos a su autodeterminación. Y fue importante el contexto en que expuso esta idea: se trata del informe leído por él  ante la Conferencia Monetaria Internacional Americana, celebrada en Washington, y a la cual  él asistió como delegado por el Uruguay.

El 30 de marzo de 1891 cumplió Martí el encargo de la Comisión que estudió las propuestas hechas a ese cónclave por la delegación de los Estados Unidos en relación con la creación de una o más monedas internacionales. Y expuso un contundente documento, con el espíritu de los pueblos de América, no de una potencia aspirante a la preponderancia sobre los demás.

En el análisis, Martí llega a la conclusión de que “El oficio del continente americano no es perturbar el mundo con factores nuevos de rivalidad  y de discordia, ni restablecer con otros métodos y nombres el sistema imperial por donde se corrompen y mueren las repúblicas”.  Dijo que ese oficio no es levantar  a un mundo contra otro, ni amasar con precipitación elementos diversos para un conflicto innecesario e injusto,

 

Habla sobre la utilidad de un sistema de moneda internacional, pero con la aceptación de todos en el mundo. Apunta que los pueblos no se rebelan contra las causas naturales de su malestar, sino contra los que nacen de algún desequilibrio o injusticia. Aduce que fijar los cambios es robustecer la libertad y que todo acto equitativo en provecho de la masa laboriosa contribuye a afirmar la libertad pública.

Esa moneda universal, explica Martí, necesita condiciones de seguridad, y la califica de “empresa digna de las naciones democráticas, conveniente a la paz internacional e indispensable para el goce completo de la libertad doméstica”

Luego de un análisis sobre el carácter del oro y la plata como valor monetario; y su vinculación con el comercio, en su informe, Martí puntualiza que “Las puertas de cada nación deben estar abiertas a la actividad fecundante y legítima de todos los pueblos”. Opina que “los pueblos todos deben reunirse en amistad y con la mayor frecuencia dable, para ir reemplazando, con el sistema de acercamiento universal, por sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares, el sistema muerto para siempre, de dinastías y grupos”.

En la propuesta final, la Comisión representada por Martí aprueba no recomendar en ese momento la moneda internacional, teniendo en cuenta la posición de Europa respecto a la plata y los diversos tipos de relación entre el oro y la plata en varios de los países integrantes de la Comisión.

Considera posible la adopción del bimetalismo, mediante el establecimiento de una relación igual entre el oro y la plata por los grandes poderes comerciales. Y apoya la celebración de una Conferencia Monetaria Universal para tratar sobre el asunto, con la participación de todas las repúblicas.