sábado, 7 de febrero de 2026

 

 José Martí contra la anexión de Cuba al imperio yanqui (1)

.Orlando Guevara Núñez

 

Nuestro Héroe Nacional, José Martí, desde muy joven, advirtió el peligro que para nuestra independencia representaba el apetito norteamericano de anexarse a Cuba. Y en varios momentos de su vida denunció esos intentos y los males que acompañarían a esa decisión si llegara a fraguarse.

A algunos de esos momentos nos referiremos por separado, pues un solo trabajo no podría abarcar el batallar martiano sobre esa nefasta política que siempre pretendió cercenar la independencia de nuestro país para apropiarse de sus recursos naturales y sacar ventajas de su privilegiada posición geográfica. Siendo casi un adolescente, sufriendo en España su primera deportación, se refirió a ese tema. Y apuntó algunas diferencias que no aconsejaban tal anexión.

“Los norteamericanos posponen a la utilidad,  el sentimiento. Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad”. Y argumenta:

“Y si hay esta diferencia de organización, de vida, de ser, si ellos vendían mientras nosotros llorábamos, si nosotros reemplazamos su cabeza fría y calculadora por nuestra cabeza imaginativa, y su corazón de algodón y de buques por un corazón tan especial, tan sensible, tan nuevo que sólo puede llamarse corazón cubano, ¿cómo queréis que nosotros nos legislemos por las leyes con que ellos se legislan?”

El joven Martí invita a la reflexión sobre este tema: “Imitemos  ¡No! ”Copiemos. ¡No!.  “Es bueno, nos dicen. Es americano, decimos”. “Creemos porque tenemos necesidad de creer. Nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse. La sensibilidad entre nosotros es muy vehemente. La inteligencia es menos positiva, las costumbres son más puras, ¿cómo con leyes iguales vamos a regir dos pueblos diferentes?”

Y una afirmación es elocuente: “Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”  A éstas, agrega otras consideraciones: “Ved los mártires de nuestra revolución. Decidme si hay entre ellos algún norteamericano”.  “Y si el estado general de ilustración en los Estados Unidos os seduce, a pesar de la corrupción, de su metalificación helada, ¿no podremos nosotros aspirar a ilustrar sin corromper?”

Como se aprecia, Martí alerta sobre las diferencias que no aconsejarían la unión de Cuba a los Estados Unidos. Habla sobre idiosincrasia.  Pero no ahonda en los motivos políticos. Téngase en cuenta su corta edad y pocas vivencias sobre el tema. Además, son solo apuntes.  Sus ideas contra el anexionismo yanqui se radicalizarían en el fragor de la lucha cuando esta nefasta corriente se hiciera sentir más en el contexto de nuestro bregar independentista.

Eso lo veremos en los trabajos siguientes.

jueves, 5 de febrero de 2026

 

Nuestros muertos, alzando los brazos,

¡la sabrán defender todavía!

.Orlando Guevara Núñez

La lucha contra el colonialismo español, la esclavitud, el feudalismo, el  neocolonialismo norteamericano y las dictaduras de turno en Cuba, exigió un alto precio de sacrificio y sangre en todas las etapas.

El martirologio cubano está cimentado por Céspedes, Agramonte, Martí, Maceo y una legión de héroes en las contiendas de 1868 y 1895. A ellos se sumaron Mella, Guiteras, Menéndez y muchos otros, quienes confirmaron el pensamiento martiano de que los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre.

La última etapa de lucha por la independencia, fue para Cuba altamente costosa y elevó el martirologio a planos superiores. En la guerra iniciada en 1956 hasta el triunfo de enero de 1959, murieron más de 20 000 cubanos.

En el combate inicial, 26 de Julio de 1953, perdieron la vida  61 jóvenes, 6 en combate y 55 asesinados.  Allí cayó Abel, el segundo de Fidel.  Luego del desembarco del Granma, murieron 21 expedicionarios, tres en combate y 18 asesinados, entre ellos Juan Manuel, el segundo de Fidel.

Durante la lucha guerrillera y en la clandestinidad, cientos de combatientes fertilizaron con  su sangre gloriosa el suelo de la patria. Frank estuvo entre ellos.Otro  pensamiento de Martí se hizo realidad: “Al poder se sube casi siempre de rodillas, los que suben de pie son los que tienen derecho natural a él”. Y nuestro pueblo subió de pie.

Pero el triunfo alcanzado con sangre, continuó necesitando sangre para conservarse. Fue el precio impuesto por el gobierno imperialista de los Estados Unidos. Solo desde noviembre de 1961 hasta enero de 1963, un total de 3 478 cubanos murieron, víctimas de las 5 780 acciones terroristas organizadas, financiadas y ejecutadas por el gobierno imperial y su Agencia Central d Inteligencia.

Otros 549 cubanos pagaron con su vida la derrota de 299 bandas armadas, con unos 3 000 mercenarios, también organizadas y financiadas por los yanquis. A 101 ascendieron los fallecidos por el sabotaje al vapor francés La Coubre, el 4 de marzo de 1960, en La Habana, cuando traía armas para que  el pueblo defendiera sus conquistas.

El ataque imperialista por Playa Girón, aunque aniquilado en menos de 72 horas, costó a Cuba 176 vidas; 57 murieron víctimas del crimen de Barbados, el 6 de octubre de 1976, al ser saboteado un avión cubano; ocho muertes cubanas fueron provocadas por disparos desde la ilegal Base Naval de Guantánamo. Y 158 personas perdieron la vida, entre ellas 151 niños, por una epidemia de dengue introducida en Cuba por Estados Unidos.

Agréguese a estas cifras que, en su preparación para la defensa, 2  354 combatientes perdieron la vida. Y  que  otros 2 289 patriotas firmaron con su sangre las páginas más hermosas del internacionalismo proletario en África. En Bolivia, en 1967, junto a otro grupo de combatientes, cayó el Che, quien nos legó el grito rebelde de ¡Hasta laa victoria siempre!.

El 3 de enero pasado, sangre cubana, de 32 combatientes mártires, se derramó en Venezuela, en defensa de la soberanía de ese hermano país, contra el mismo enemigo, el imperio norteamericano.

En ese martirologio cubano, tiene un lugar cimero Santiago de Cuba. Así lo definió Fidel: “El Día de los Mártires es también el día de la ciudad mártir de Cuba; de la ciudad que a lo largo de la historia, desde la lucha por la independencia, ha demostrado la más extraordinaria dote de patriotismo”.Aquí, en estas calles de Santiago de Cuba, cayeron los primeros combatientes revolucionarios. En estas calles de Santiago de Cuba se perpetraron los primeros actos de salvaje represión contra los revolucionarios y contra la población civil”.

No es casualidad que en Santiago de Cuba naciera Antonio Maceo, cuya caída, el 7 de diciembre de 1896, marca el homenaje a todos los caídos en nuestras contiendas independentistas; y que aquí naciera también – como símbolo de continuidad – un 7 de diciembre, Frank País García, cuya caída, el 30 de julio de 1957, sintetiza el homenaje a todos los caídos en la última tapa de lucha por nuestra libertad e independencia.

Cedemos la palabra a Raúl, cuando afirmó en el cementerio Santa Ifigenia: “Encendemos esta llama, un día como hoy, en homenaje al aniversario 50 de la caída de Frank, y en honor a los que como él integran la infinita galería de nuestros héroes y mártires”. Esa llama es gratitud eterna a esta Ciudad Héroe, cuyo pueblo generoso y valiente salvó la vida de combatientes del ataque al cuartel Moncada, entregó a la lucha a muchos de sus hijos y en medio de dificultades, trabaja hoy con tesón por salir adelante; ante el cual, reiteramos, convencidos de que ¡Santiago sigue y seguirá siendo Santiago! “

Ante tanta sangre derramada y patriotas caídos, hoy, frente a las amenazas norteamericanas, vale entonces repetir los versos patrióticos de Bonifacio Byrne, una vez evocados por Camilo.   

Si deshecha en menudos pedazos/ Llega a ser mi bandera algún día,/

Nuestros muertos, alzando los brazos, ¡La sabrán defender todavía!.

 

 

domingo, 1 de febrero de 2026

 

¡Palabra de pueblo!

Orlando Guevara Núñez

La estupidez y prepotencia de Trump y Narco Rubio, no les permiten entender que en Cuba gobierno y pueblo somos la misma cosa.  En 67 años no han podido vencernos, ni podrán hacerlo nunca.

Fidel lo dijo bien claro:   “Nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie: .

Raúl nos enseñó que  “Frente al enemigo no habrá nunca ni conciliación, ni rendición, ni derrota”.

Y Almeida nos dejó un legado con fuerza de pueblo: ¡Aquí no se rinde nadie, cojones!

El único peligro que para ellos representaría Cuba, es si cometieran el error de agredirnos. Porque no tendrían ni tregua ni calma. ¡Palabra de pueblo!