miércoles, 25 de marzo de 2026

 

Los cubanos hemos peleado como gigantes

 


. Orlando Guevara Núñez

 

“Los cubanos hemos peleado como hombres y algunas veces como gigantes para ser libres”. Esa afirmación, hecha por nuestro Héroe Nacional, José Martí, en l889, ha sido confirmada en todas las etapas de lucha del pueblo cubano por su libertad e independencia.

En esa ocasión, José Martí respondía a una ofensiva publicación de un periódico estadounidense sobre Cuba, donde se decía que  “La única esperanza que pudiéramos tener de habilitar a Cuba para la dignidad de Estado, sería americanizarla por completo, cubriéndola con gente de nuestra propia raza”.

Los gobiernos de los Estados Unidos, desde fechas bien lejanas al triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959, han ideado los métodos más engañosos y  brutales para materializar el sueño de apoderarse de Cuba. Primero, tratando de arrebatársela a España como posesión colonial y anexarla a su territorio; después, para derrocar a la Revolución y regresar el sistema capitalista a Cuba, subordinándola de nuevo a sus dictámenes.

Como se conoce, en abril de 1898 fue aprobada en Estados Unidos la nombrada Resolución Conjunta, que declaraba la guerra a España, no para ayudar a los rebeldes cubanos, sino para apropiarse de Cuba.

Si alguien dudara de las entrañas criminales de los gobernantes norteamericanos en ese entonces, bastaría  leer el contenido de las instrucciones dadas a las tropas por el Secretario de Guerra, J.C. Breckenridge en tal ocasión:

“Habrá que destruir todo cuanto alcancen nuestros cañones, con el hierro y con el fuego; habrá que extremar el bloqueo para que el hambre y la peste, su constante compañera, diezmen su población pacífica, y mermen su ejército; y el ejército aliado habrá de emplearse constantemente en exploraciones y vanguardias, para que sufran indeclinablemente el peso de la guerra entre dos fuegos, y a ella se encomendarían precisamente todas las empresas más peligrosas y desesperadas (…) Resumiendo, nuestra política se concreta en apoyar siempre al más débil contra el más fuerte, hasta la completa exterminación de ambos, para lograr anexarnos la Perla de las Antillas”.

Aquella brutal intervención frustró los ideales independentistas de los cubanos que durante 30 años habían luchado como gigantes y habían quebrantado el poder colonial español, luchando en las más difíciles condiciones y ofrendando  la sangre y la vida de miles de sus hijos.

Al terminar aquella contienda, vinieron el desarme de la población y desarme y desactivación del Ejército Libertador Cubano, la disolución del Partido Revolucionario Cubano y de la Asamblea de Representantes, y la imposición de la Enmienda Platt, mediante la cual Cuba quedaba atada a los designios de los Estados Unidos.

Hubo que esperar exactamente 60 años para eliminar ese oprobio. Porque si el 1ro. de enero de 1899 Cuba quedó a merced de un gobierno interventor norteamericano, el 1ro. de enero de 1959, con el triunfo de la Revolución cubana, se ganó para siempre la independencia y la libertad por las cuales no habían dejado de luchar nunca los cubanos, desde Céspedes hasta Fidel.

Había transcurrido otra etapa gloriosa de lucha: El Moncada, el Granma, la Sierra Maestra, la lucha clandestina, con un saldo de más de 20 mil muertos, donde los cubanos habían combatido otra vez como gigantes.

Y cuando llegó el momento de la victoria, de nuevo los gobiernos de los Estados Unidos utilizaron contra Cuba los métodos más brutales para destruir a la Revolución.

Un documento ya desclasificado desde 1991 por el gobierno norteamericano, reflejó la naturaleza criminal de la administración yanqui en relación con el pueblo cubano: “El único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…)  Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba (…) Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministro a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.

Y si dura y heroica había sido la lucha por la libertad, duro y heroico sería el camino recorrido por el pueblo para mantenerla.

Creación de bandas contrarrevolucionarias, sabotajes y asesinatos; infiltraciones de grupos por nuestras costas; la invasión mercenaria de Playa Girón, la Crisis de Octubre, cuando los cubanos estuvimos al borde de un holocausto nuclear y conservamos la vida porque fuimos capaces de arriesgarla en defensa de nuestra soberanía.

Nuestro pueblo enfrentó y aún enfrenta, el bloqueo más largo que guarda en sus anales la historia de la humanidad. Cuba, en aquel momento, quedó sin tener a quien comprarle ni a quien venderle, hecho que se repitió 30 años después al desaparecer el Campo Socialista y la Unión Soviética. Sólo un gobierno del pueblo y un pueblo de gigantes podrían resistir ese acoso y vencerlo, a costa de grandes sacrificios.

El enfrentamiento a la potencia más fuerte, agresiva y criminal del mundo, ha sido una de las victorias más trascendentes del pueblo cubano. Proclamamos el socialismo y hemos sido capaces de mantenerlo y fortalecerlo, pese a todos los esfuerzos imperiales por eliminar nuestra obra.

 

La larga lista de monstruosidades de los gobiernos norteamericanos contra el pueblo de Cuba, incluye proyectos asesinos, como los de volar un avión en pleno vuelo, con estudiantes u otros grupos – desde Estados Unidos hacia un país latinoamericano- con el objetivo de  atribuir a Cuba el sabotaje. Volar un barco, con igual propósito. Destruir embarcaciones con emigrantes cubanos hacia ese país, para hacer creer a la opinión pública que había sido un acto vandálico del gobierno cubano. Incluso, demostrando su desprecio a los propios emigrantes, se propusieron  hacer atentados, en su territorio, a esas personas para lanzar campañas difamatorias contra el gobierno revolucionario.

No menos criminal ha sido la introducción de enfermedades como el dengue hemorrágico y  de plagas contra cultivos  de importancia como el café, el tabaco, la caña, cultivos de viandas y vegetales, así como también la fiebre porcina.

Cuba, sin embargo, ha resistido todos los embates de esa sucia guerra. Y continúa  resistiendo las agresiones, las amenazas y las campañas difamatorias de un gobierno que no ha renunciado a destruirnos por cualquier vía, por criminal que sea.

En esta lucha los cubanos, tal como lo afirmara José Martí sobre los mambises, hemos luchado como hombres y algunas veces como gigantes. Y hemos hecho, como lo señalara el General de Ejército Raúl Castro, la gran proeza de haber mantenido la Revolución por más de medio siglo.

Ese ha sido y sigue siendo el precio de no dejar de ser lo que somos y queremos ser: un pueblo patriota, revolucionario, socialista, internacionalista, fidelista y antiimperialista

martes, 24 de marzo de 2026

 José Martí: Nada piden los cubanos al mundo sino el conocimiento y respeto de sus sacrificios, y dan al universo su sangre 
.Orlando Guevara Núñez 
Cuando José Martí escribió esta afirmación, estaba ya en la manigua cubana. Fue el 2 de mayo de 1895, en carta dirigida al director del periódico The New York Herald. La misiva aparece también con la firma del Generalísimo Máximo Gómez Báez.2 Este órgano de prensa había ofrecido su espacio a la Revolución  para  la publicidad, lo cual calificó Martí como un gesto noble. 
Y aprovecha la ocasión  para “ expresar de modo sumario al pueblo de los Estados Unidos y al mundo las razones, composiciones y fines de la Revolución que Cuba empezó desde principio de siglo, que se mantuvo en armas con reconocido heroísmo de 1868 a 1878, y se reanuda hoy por el esfuerzo ordenado de los hijos del país dentro y fuera de la Isla, para fundar, con el valor experto y carácter maduro del cubano, un pueblo independiente, digno y capaz del gobierno que abre la riqueza estancada de la Isla de Cuba, en la paz que solo puede asegurar el decoro satisfecho del hombre, al trabajo libre de sus habitantes y al paso franco del Universo”.
En el referido documento se  expone  la política cubana sobre la contienda iniciada el 24 de febrero en Baire, y las proyecciones de la República. Se mencionan las contradicciones  entre la España colonial y la Cuba colonizada.
Se dice que  “es lícito desear que Cuba emplee en su desarrollo, con ventaja patente de los pueblos que la rodean, los caudales que paga para mantener sobre sí el gobierno que la corrompe, y acoger en su tierra propia, con exclusión forzosa de sus hijos, al español necesitado que huye a barcadas de su pueblo miserable para desalojar al cubano en Cuba de su mesa de artesano y de la propiedad de su suelo”.
Se explica que la Revolución se había venido preparando de forma ordenada, con el Partido Revolucionario Cubano al frente, con bases republicanas, para llegado el momento de la insurrección. Y se afirma que las armas no serán envainadas hasta el triunfo de la República.
En relación con los cubanos, dice la carta: “Plenamente conocedor de sus obligaciones con América y con el mundo, el pueblo de Cuba sangra hoy a la bala española, por la empresa de abrir a los tres continentes en una tierra de hombres, la república independiente que ha de ofrecer casa amiga y comercio libre al género humano” La política, posición ante el mundo, en la firma de Martí y Gómez, queda plasmada  en una magistral síntesis:
“A los pueblos de la América española no pedimos aquí ayuda, porque firmará su deshonra  aquel que nos la niegue. Al pueblo de los Estados Unidos mostramos en silencio, para que haga lo que deba, estas legiones de hombres que pelean por lo que pelearon ellos ayer, y marchan sin ayuda a la conquista de la libertad que ha de abrir a los Estados Unidos la Isla que hoy le cierra el interés español. Y al mundo peguntamos, seguros de la respuesta, si el sacrificio de un pueblo generoso, que se inmola por abrirse a él, hallará indiferente o impía a la humanidad por quién se hace”. Es curioso que en su última carta a Manuel Mercado, el 18 de mayo de 1895, Martí haga  referencia a un encuentro, en la manigua, con un corresponsal, del Herald, nombrado Eugenio Bryson.

lunes, 23 de marzo de 2026

 

José Martí: Peleamos en Cuba para asegurar, con la nuestra, la independencia hispanoamericana

 

Orlando Guevara Núñez

Este pensamiento martiano concluye la idea de que: “Es cubano todo americano de nuestra América y en Cuba no peleamos por la libertad humana solamente; ni por el bienestar imposible bajo un gobierno de conquista y un servicio de sobornos, ni por el bien exclusivo de la isla idolatrada que nos ilumina y fortalece con su simple nombre”.

A continuación expone una idea que refleja el valor de la unidad de los pueblos frente a la política de dominación de los Estados Unidos: “Otros crecen, y tenemos que crecer nosotros”. En los viveros de los pescadores, se ve cómo el pez recio y hambrón, cuando se le encaran juntos los peces pequeños, bate el agua con la cola furibunda, y deja en paz a los peces pequeños”. Y reitera una afirmación: “Es cubano todo americano de nuestra América”.

Es fácil percatarse  de  que Martí, al mencionar nuestra América, está excluyendo a los Estados Unidos, el pez recio y hambrón.

Afirma también que “Es cubano todo guatemalteco”, al referirse al poeta revolucionario de ese país, Domingo Estrada, amigo de los cubanos. Y menciona, además, el ejemplo de  Pilar Correa y Miyares, quien “por familia pertenecía a lo más conocido de Venezuela y de Cuba; y por sus méritos, nos pertenecía a todos”.

Este precepto de nuestro Héroe Nacional, aparece publicado en el periódico Patria, el 18 de junio de 1892. 

domingo, 22 de marzo de 2026

 

José Martí: Cuando otros lloran sangre, ¿qué derecho tengo yo para llorar lágrimas?

 

.Orlando Guevara Núñez

Tenía José Martí solo 18 años cuando escribió estas palabras, Estaba ya deportado en España, en 1871 Pero su doloroso relato es sobre el presidio político en Cuba. Ese fue el titulo de su trabajo, un conmovedor   testimonio sobre la crueldad del colonialismo español en Cuba.

Con pocas palabras calificó el carácter de este escrito: “Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas”.

El  viejo Nicolás. El niño Lino. El negro Juan de Dios, con más de un siglo de edad.  El negrito Tomás, con solo 11 años. Ramón Alvarez, condenado cuando había vivido solo 14 años.  Delgado, el joven veinteañero que se suicidó. Otros. Martí sufría más el dolor por ellos que por el suyo.  “Son lágrimas negras que han filtrado mi corazón” Las torturas, el azote. Las llagas sangrantes. Los grilletes. El cólera. La viruela. Los lechos de piedra. Los muertos. El ensañamiento más bárbaro. El sufrimiento perenne. La orfandad de la piedad.

Pero ese sufrimiento no doblegó  la voluntad del casi niño José Martí. La fortaleció. “Yo no soy aquí más que una gota de sangre caliente en un montón de sangre coagulada (…) El desprecio con que acallo estas angustias vale más que todas mis glorias futuras, que el que sufre por su patria y vive para Dios, en éste u otros  mundos tiene verdadera gloria. ¿A qué hablar de mí mismo, ahora que hablo de sufrimientos, si otros han sufrido más que yo?

Todo cubano – y todo español- y todo ser humano honrado en el mundo, debía conocer este documento. Esa degradación humana padeció Cuba, como castigo de España a la rebeldía y la dignidad de los cubanos.

La sentencia de Martí fue certera y firme: “España no puede ser libre. España tiene todavía mucha sangre en la frente”.

jueves, 19 de marzo de 2026

 

 

José Martí:  Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos

.Orlando Guevara Núñez

Certero pensamiento  evocado cuando de solidaridad con nuestro pueblo se trata, frente al mismo enemigo que, en su nacimiento, caracterizó y denunció José Martí: el imperialismo norteamericano.


Esas palabras fueron publicadas en el periódico Patria, el 17 de abril de 1894, con motivo del año tercero de la fundación del Partido Revolucionario Cubano. Su título: El  alma de la Revolución y el deber de Cuba en América.

Así está escrito:”Un error en Cuba es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos. Ella, la santa patria, impone singular reflexión;  y su servicio, en hora tan gloriosa y difícil, llena de dignidad y majestad “(…) Martí  se está refiriendo al papel del Partido Revolucionario Cubano, consciente de que está forjando una obra trascendente más allá de nuestras fronteras.

Declara, por eso su convicción de que  “La independencia de Cuba y Puerto Rico no es solo el medio único de asegurar el bienestar decoroso del hombre libre en el trabajo justo a los habitantes de ambas islas, sino el suceso histórico indispensable para salvar la independencia amenazada de las Antillas libres, la independencia amenazada  de la  América libre y la dignidad de la república norteamericana. Otro pensamiento, sobre este tema, aborda el artículo, cuando afirma que “en el fiel de América están Las Antillas, si esclavas mero pontón de la guerra de una república imperial, y si libres,  garantía de equilibrio en el continente y para la independencia de la América española, aún amenazada”.  Alerta sobre el peligro, de ser dominadas por la república del Norte,  que ésta abriría una inhumana pelea contra las potencias del orbe por el predominio del mundo.

Presente está en esa prédica martiana el peligro que acecha a la libertad cubana y los criterios fundacionales de la república  preconizados por el Partido Revolucionario Cubano.

Un postulado muy conocido por los cubanos, cierra ese escrito de José Martí:

¡Los flojos, respeten! ¡Los grandes, adelante! Esta es tarea de grandes.