domingo, 8 de febrero de 2026

 

José Martí contra la anexión de Cuba al imperio yanqui (2)

.Orlando Guevara Núñez

 

“No es éste el momento de discutir el asunto de la anexión de Cuba. Es probable que ningún cubano que tenga en algo su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten respecto a él las preocupaciones sólo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia”.

Esta afirmación está contenida en un artículo escrito por Martí el 21 de marzo de 1889, titulado Vindicación de Cuba, publicado cuatro días después, en New York, por el periódico The Evenig Post, a cuyo director estuvo dirigido. Es una enérgica respuesta a un escrito aparecido en la publicación The Manufacturer, de Filadelfia bajo el título de ¿Queremos a Cuba? en el cual se analiza la posibilidad, ventajas y desventajas de esa anexión, y se vierten las más groseras ofensas hacia el pueblo cubano.

Por eso, con justa indignación, escribe Martí: “Ningún cubano honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su virtud y desprecia su carácter”.

Reconoce que, por diversas causas, desearían ver a Cuba anexada a los Estados Unidos, pero no los que han peleado en la guerra, sufrido en el destierro, y otros muchos no desean esa anexión, ni la necesitan, porque admiran a esa nación, pero desconfían de los elementos funestos que “como gusanos en la sangre, han comenzado en esta República portentosa su obra de destrucción “. Es aquí donde expone otro pensamiento conocido: “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”. Al contrario de lo que algunos piensan, Cutting no fue presidente de los Estados Unidos, sino un gánster muy conocido en ese país.

En el citado artículo, asegura Martí que “Los cubanos hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes para ser libres”. Analiza las adversidades presentes en esa lucha contra el colonialismo español y puntualiza, en clara alusión a los Estados Unidos, que “Merecemos en la hora de nuestro infortunio, el respeto de los que no nos ayudaron cuando quisimos sacudirlo”.

La convicción en la justeza, grandeza y confianza en las aspiraciones cubanas, las resume en pocas palabras: “La lucha no ha cesado. Los desterrados no quieren volver. La nueva generación es digna de sus padres. Centenares de hombres han muerto después de la guerra en el misterio de las prisiones. Solo con la vida cesará entre nosotros la batalla por la libertad”.

Como colofón de su artículo  señala la realidad de que los esfuerzos cubanos por la libertad se habrían renovado con éxito si no hubiese sido por “la esperanza poco viril  de los anexionistas, de obtener libertad sin pagarla a su precio,  y por el temor justo de otros, de que nuestros muertos, nuestras memorias sagradas, nuestras ruinas empapadas en sangre, no vinieran a ser más que el abono del suelo para el crecimiento de una planta extranjera, o la ocasión de una burla para The  Manufacturer de Filadelfia”.

Muchos combates le quedaban aún a Martí por delante en este tema de la pretensión de Estados Unidos de anexarse a Cuba.

sábado, 7 de febrero de 2026

 

 José Martí contra la anexión de Cuba al imperio yanqui (1)

.Orlando Guevara Núñez

 

Nuestro Héroe Nacional, José Martí, desde muy joven, advirtió el peligro que para nuestra independencia representaba el apetito norteamericano de anexarse a Cuba. Y en varios momentos de su vida denunció esos intentos y los males que acompañarían a esa decisión si llegara a fraguarse.

A algunos de esos momentos nos referiremos por separado, pues un solo trabajo no podría abarcar el batallar martiano sobre esa nefasta política que siempre pretendió cercenar la independencia de nuestro país para apropiarse de sus recursos naturales y sacar ventajas de su privilegiada posición geográfica. Siendo casi un adolescente, sufriendo en España su primera deportación, se refirió a ese tema. Y apuntó algunas diferencias que no aconsejaban tal anexión.

“Los norteamericanos posponen a la utilidad,  el sentimiento. Nosotros posponemos al sentimiento la utilidad”. Y argumenta:

“Y si hay esta diferencia de organización, de vida, de ser, si ellos vendían mientras nosotros llorábamos, si nosotros reemplazamos su cabeza fría y calculadora por nuestra cabeza imaginativa, y su corazón de algodón y de buques por un corazón tan especial, tan sensible, tan nuevo que sólo puede llamarse corazón cubano, ¿cómo queréis que nosotros nos legislemos por las leyes con que ellos se legislan?”

El joven Martí invita a la reflexión sobre este tema: “Imitemos  ¡No! ”Copiemos. ¡No!.  “Es bueno, nos dicen. Es americano, decimos”. “Creemos porque tenemos necesidad de creer. Nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse. La sensibilidad entre nosotros es muy vehemente. La inteligencia es menos positiva, las costumbres son más puras, ¿cómo con leyes iguales vamos a regir dos pueblos diferentes?”

Y una afirmación es elocuente: “Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad, y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”  A éstas, agrega otras consideraciones: “Ved los mártires de nuestra revolución. Decidme si hay entre ellos algún norteamericano”.  “Y si el estado general de ilustración en los Estados Unidos os seduce, a pesar de la corrupción, de su metalificación helada, ¿no podremos nosotros aspirar a ilustrar sin corromper?”

Como se aprecia, Martí alerta sobre las diferencias que no aconsejarían la unión de Cuba a los Estados Unidos. Habla sobre idiosincrasia.  Pero no ahonda en los motivos políticos. Téngase en cuenta su corta edad y pocas vivencias sobre el tema. Además, son solo apuntes.  Sus ideas contra el anexionismo yanqui se radicalizarían en el fragor de la lucha cuando esta nefasta corriente se hiciera sentir más en el contexto de nuestro bregar independentista.

Eso lo veremos en los trabajos siguientes.

jueves, 5 de febrero de 2026

 

Nuestros muertos, alzando los brazos,

¡la sabrán defender todavía!

.Orlando Guevara Núñez

La lucha contra el colonialismo español, la esclavitud, el feudalismo, el  neocolonialismo norteamericano y las dictaduras de turno en Cuba, exigió un alto precio de sacrificio y sangre en todas las etapas.

El martirologio cubano está cimentado por Céspedes, Agramonte, Martí, Maceo y una legión de héroes en las contiendas de 1868 y 1895. A ellos se sumaron Mella, Guiteras, Menéndez y muchos otros, quienes confirmaron el pensamiento martiano de que los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre.

La última etapa de lucha por la independencia, fue para Cuba altamente costosa y elevó el martirologio a planos superiores. En la guerra iniciada en 1956 hasta el triunfo de enero de 1959, murieron más de 20 000 cubanos.

En el combate inicial, 26 de Julio de 1953, perdieron la vida  61 jóvenes, 6 en combate y 55 asesinados.  Allí cayó Abel, el segundo de Fidel.  Luego del desembarco del Granma, murieron 21 expedicionarios, tres en combate y 18 asesinados, entre ellos Juan Manuel, el segundo de Fidel.

Durante la lucha guerrillera y en la clandestinidad, cientos de combatientes fertilizaron con  su sangre gloriosa el suelo de la patria. Frank estuvo entre ellos.Otro  pensamiento de Martí se hizo realidad: “Al poder se sube casi siempre de rodillas, los que suben de pie son los que tienen derecho natural a él”. Y nuestro pueblo subió de pie.

Pero el triunfo alcanzado con sangre, continuó necesitando sangre para conservarse. Fue el precio impuesto por el gobierno imperialista de los Estados Unidos. Solo desde noviembre de 1961 hasta enero de 1963, un total de 3 478 cubanos murieron, víctimas de las 5 780 acciones terroristas organizadas, financiadas y ejecutadas por el gobierno imperial y su Agencia Central d Inteligencia.

Otros 549 cubanos pagaron con su vida la derrota de 299 bandas armadas, con unos 3 000 mercenarios, también organizadas y financiadas por los yanquis. A 101 ascendieron los fallecidos por el sabotaje al vapor francés La Coubre, el 4 de marzo de 1960, en La Habana, cuando traía armas para que  el pueblo defendiera sus conquistas.

El ataque imperialista por Playa Girón, aunque aniquilado en menos de 72 horas, costó a Cuba 176 vidas; 57 murieron víctimas del crimen de Barbados, el 6 de octubre de 1976, al ser saboteado un avión cubano; ocho muertes cubanas fueron provocadas por disparos desde la ilegal Base Naval de Guantánamo. Y 158 personas perdieron la vida, entre ellas 151 niños, por una epidemia de dengue introducida en Cuba por Estados Unidos.

Agréguese a estas cifras que, en su preparación para la defensa, 2  354 combatientes perdieron la vida. Y  que  otros 2 289 patriotas firmaron con su sangre las páginas más hermosas del internacionalismo proletario en África. En Bolivia, en 1967, junto a otro grupo de combatientes, cayó el Che, quien nos legó el grito rebelde de ¡Hasta laa victoria siempre!.

El 3 de enero pasado, sangre cubana, de 32 combatientes mártires, se derramó en Venezuela, en defensa de la soberanía de ese hermano país, contra el mismo enemigo, el imperio norteamericano.

En ese martirologio cubano, tiene un lugar cimero Santiago de Cuba. Así lo definió Fidel: “El Día de los Mártires es también el día de la ciudad mártir de Cuba; de la ciudad que a lo largo de la historia, desde la lucha por la independencia, ha demostrado la más extraordinaria dote de patriotismo”.Aquí, en estas calles de Santiago de Cuba, cayeron los primeros combatientes revolucionarios. En estas calles de Santiago de Cuba se perpetraron los primeros actos de salvaje represión contra los revolucionarios y contra la población civil”.

No es casualidad que en Santiago de Cuba naciera Antonio Maceo, cuya caída, el 7 de diciembre de 1896, marca el homenaje a todos los caídos en nuestras contiendas independentistas; y que aquí naciera también – como símbolo de continuidad – un 7 de diciembre, Frank País García, cuya caída, el 30 de julio de 1957, sintetiza el homenaje a todos los caídos en la última tapa de lucha por nuestra libertad e independencia.

Cedemos la palabra a Raúl, cuando afirmó en el cementerio Santa Ifigenia: “Encendemos esta llama, un día como hoy, en homenaje al aniversario 50 de la caída de Frank, y en honor a los que como él integran la infinita galería de nuestros héroes y mártires”. Esa llama es gratitud eterna a esta Ciudad Héroe, cuyo pueblo generoso y valiente salvó la vida de combatientes del ataque al cuartel Moncada, entregó a la lucha a muchos de sus hijos y en medio de dificultades, trabaja hoy con tesón por salir adelante; ante el cual, reiteramos, convencidos de que ¡Santiago sigue y seguirá siendo Santiago! “

Ante tanta sangre derramada y patriotas caídos, hoy, frente a las amenazas norteamericanas, vale entonces repetir los versos patrióticos de Bonifacio Byrne, una vez evocados por Camilo.   

Si deshecha en menudos pedazos/ Llega a ser mi bandera algún día,/

Nuestros muertos, alzando los brazos, ¡La sabrán defender todavía!.