martes, 16 de junio de 2026

 

José Martí: Hombre es algo más que ser torpemente vivo: es atender una misión, ennoblecerla y cumplirla

.Orlando Guevara Núñez

Muy interesantes son las reflexiones hechas por José Martí en el artículo donde expone esta idea. Lo hace por petición de un amigo, Gustavo Gosdawa,  barón de Gostkowski. Este hombre escribió sobre los vicios de la juventud y sus deficiencias lastimosas, afirma nuestro Apóstol. Se estaba refiriendo a la juventud mexicana. Pero el escrito no fue bien acogido por los lectores. Un periódico respondió en su contra, y el amigo le pidió escribiera explicando la mala interpretación sobre su obra. El referido escrito martiano fue publicado en la Revista Universal, de México, el 21 de septiembre de 1875.

Y Martí va directo al problema. “Gostkowski quiere que se diga aquí cuán bien sabe él  que hay en México muchos jóvenes estimables: pero los buenos no han menester ser flagelados. ¿A qué medicinar al sano? Se examina y se ataca el mal en el enfermo. Y ofrece un criterio: ¿Es nuestra juventud iniciadora?  No: vive demasiado aislada para crear. ¿Es escasa de conocimientos y de fuerzas aprovechables?  No: es fecunda en ellos; fáltanle solo cohesión en sus facultades, concordia en los espíritus, atmósfera propicia, unión en la marcha”. Expone que hay en México una pléyade de jóvenes brillantes: son talentos fértiles; pero se incuban separadamente y por eso tardan tanto en producir. “Nadie rehúse el combate-dice- caer  vencido en buena lid es ya victoria”

Afirma que  Gostkowski  habla de otra juventud “crapulosa, corrompida, torpe.

Es una juventud que tiene algo de simia; hace todo lo que en otras tierras hacen: se viste bien y obra mal (…)  Dice que las mujeres que se unirán a ellos no los amarán bien, porque no tendrán en ellos nada que respetar. “He aquí un daño grave en una sociedad: que las mujeres no puedan amar a sus maridos”.

Es la ocasión para sus criterios directos y aleccionadores: “De matrimonios débiles nacen hijos malos. Con hijos malos no se reconstruye un pueblo. Quien piensa en estas cosas no puede amar a la juventud rica de México. Se es hombre para serlo. Hombre es más que ser torpemente vivo: es entender una misión, ennoblecerla y cumplirla”.

Plasma Martí otro pensamiento valedero: “Puesto que en México es don común la inteligencia, es más culpable el que envilece la suya o la descuida que el que no la usa porque no la tiene”.

Aprovecha este análisis para verter sabios criterios sobre el concepto de filosofía. Dice que “Es indudable que existe en el hombre una tendencia natural a explicarse la causa de todo: el ejercicio de esta tendencia produce el conjunto de observaciones que forman la filosofía”.  Agrega que “Hemos establecido leyes para nuestro ser; pero es indudable que sin nuestro ser, no hubiéramos podido deducir las leyes. Siempre el ser inexplicable es lo primero (…).  “La experiencia es la base más firme del conocimiento: ¿cómo me he de negar al derecho de conocer de una experiencia que siento en mí propio? (…) ¿Puedo explicármelo todo?  No puedo. ¿Negaré lo que no me explico? No tengo el derecho de negarlo, como no tengo el derecho de asentar un sistema metafísico sobre imaginaciones”.

lunes, 15 de junio de 2026

 

José Martí: Leña al horno, que va a necesitarse pronto el fuego

>Orlando Guevara Núñez

A su  queridísimo  hermano de luchas, Fermín Valdés Domínguez, está dirigida la carta en que Martí expone este aforismo. Está fechada en Nueva York, en mayo de 1894,

Se está refiriendo, sin duda, a la cercanía del inicio de la guerra por la independencia cubana. Le habla sobre la difícil vida de los cubanos en el exilio. Y le afirma que “por fortuna vivimos unos cuantos, que moriremos por  abrirles tierra”. Y más adelante: “Creo que ya vamos hasta por la cintura en la maravilla. Sudo muerte; pero vamos llegando. Y tengo una fe absoluta en mi pueblo, y mejor mientras más pobre: a ver si me falla. Esa sí que sería puñalada mortal”.

Le expresa a Fermín su alegría por la creación de un nuevo Club “Que no valdrá porque lleve nuestros nombres, sino por las virtudes que en nosotros creen ver sus fundadores, que con serlo, se revelan capaces de ellas”. Y se lamenta de que “Por ahí es por donde nuestra tierra está pecando: por los feos y escasos que andan, por ahí, el amor y la amistad”.

En esta misiva hace Martí una alusión a las ideas socialistas. Comienza celebrándole  a Fermín “el cariño con que tratas, y tu respeto de hombre, a los cubanos que por ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquel, un poco más de orden cordial, y de equilibrio indispensable, en la administración de las cosas de este mundo”. Se está refiriendo, precisamente, a los portadores  de esas ideas. Y a continuación expone: “por lo noble se ha de juzgar: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana”.

Y vierte un criterio: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas,  y el de la soberbia y rabia disimulada  de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros donde alzarse, frenéticos defensores de los desamparados”. Y ejemplifica con el caso de Marat, en Francia, y otros.

Sin embargo, le afirma a su amigo: “Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas y de menos claridad natural; explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla”

Como se sabe, al inicio, Martí objetó la prédica de los socialistas de utilizar la violencia contra los capitalistas para ganar sus derechos, así como también la aplicación en los Estados Unidos de las ideas de los anarquistas, surgidas en las condiciones de Europa, no de este país.  Y luego fustigó al capital por su explotación a los obreros. Y creó al Partido Revolucionario Cubano para dirigir la guerra, como única vía para la independencia, y fundar luego la república con todos y para el bien de todos.

Otra sentencia  en esta carta: “No hay sermón como el de la propia vida”

 

jueves, 11 de junio de 2026

 

José Martí: El cubano, antes que la libertad, se arranca la vida

.Orlando Guevara Núñez

Con el título  Persona y patria. El 1ro. de abril de 1893, publicó José Martí un

artículo en el periódico  Patria  en el cual escribe este pensamiento. 12 Enfatiza, en esta ocasión, el papel rector del Partido Revolucionario Cubano como organización de los cubanos, y puntualiza que el Delegado electo no es “la cabeza imperante e inamovible, de cuyo capricho o alucinación depende el sacudimiento y llamada a muerte del país en que nació”.

Analiza que puede hoy ser uno y mañana otro el Delegado. Y rebate y alerta sobre una campaña en Cuba para desacreditar su persona. Afirma que “El Partido Revolucionario Cubano es la unión de pensamiento y voluntad de todas las organizaciones cubanas y puertorriqueñas del destierro”

Reafirma su convicción de que el poder está en todos, no en una persona. Y  dice que para zares no es nuestra sangre. Sobre nuestro pueblo, escribe: “El cubano, indómito a veces por lujo de rebeldía, es tan áspero al despotismo como cortés con la razón”. El cubano es independiente, moderado y altivo. Es su dueño y no quiere dueños. Quien pretenda ensillarlo, será sacudido.

Se refirió a que en América había pueblos que estaban al caer, porque la libertad quedó en manos  de gente que no la amaba, o la entendía solo para su casta superior. Es cuando afirma: “Pero en nosotros hay una masa pública, que conoce y adora la libertad, que la habla y escribe, que la razona y la acomoda a lo verdadero, que la defenderá con las uñas y con los dientes; ¡allí estaremos todos, defendiéndola! ¡No hay placer como el de defenderla!: el cubano, antes que la libertad, se arranca la vida”.

Conoce los  obstáculos contra los que debe lucharse, pues la sociedad no es perfecta. Menciona a los indiferentes, egoístas,  viciosos, pero confía en que esa gente puede sumarse a la revolución. El Partido Revolucionario vive y triunfa, porque es la libertad, opina.

Volviendo sobre el tema de lo personal y la patria, puntualiza que “La persona hemos puesto de lado”; ¡bendita sea la patria! Hace una importante definición: la de que “La guerra que prevé y ayuda el Partido Revolucionario Cubano es la guerra de todos (…) y lo que no sea guerra de todos, y de seguro lleve la voz que ha de llevar, o no es verdad, o es la guerra de rincón”. Asevera que la idea de la persona redentora es de otro mundo y edades, no de un pueblo crítico y complejo que no se lanzará a un sacrificio estéril, sino por sus verdaderos intereses y su bienestar.