Ciudad Sin Cerrojos
viernes, 12 de junio de 2026
jueves, 11 de junio de 2026
José Martí: El cubano, antes que la libertad, se arranca la vida
.Orlando Guevara Núñez
Con el título Persona y patria. El 1ro. de abril de 1893, publicó José Martí un
artículo en el periódico Patria en el cual escribe este pensamiento. 12 Enfatiza, en esta ocasión, el papel rector del Partido Revolucionario Cubano como organización de los cubanos, y puntualiza que el Delegado electo no es “la cabeza imperante e inamovible, de cuyo capricho o alucinación depende el sacudimiento y llamada a muerte del país en que nació”.
Analiza que puede hoy ser uno y mañana otro el Delegado. Y rebate y alerta sobre una campaña en Cuba para desacreditar su persona. Afirma que “El Partido Revolucionario Cubano es la unión de pensamiento y voluntad de todas las organizaciones cubanas y puertorriqueñas del destierro”
Reafirma su convicción de que el poder está en todos, no en una persona. Y dice que para zares no es nuestra sangre. Sobre nuestro pueblo, escribe: “El cubano, indómito a veces por lujo de rebeldía, es tan áspero al despotismo como cortés con la razón”. El cubano es independiente, moderado y altivo. Es su dueño y no quiere dueños. Quien pretenda ensillarlo, será sacudido.
Se refirió a que en América había pueblos que estaban al caer, porque la libertad quedó en manos de gente que no la amaba, o la entendía solo para su casta superior. Es cuando afirma: “Pero en nosotros hay una masa pública, que conoce y adora la libertad, que la habla y escribe, que la razona y la acomoda a lo verdadero, que la defenderá con las uñas y con los dientes; ¡allí estaremos todos, defendiéndola! ¡No hay placer como el de defenderla!: el cubano, antes que la libertad, se arranca la vida”.
Conoce los obstáculos contra los que debe lucharse, pues la sociedad no es perfecta. Menciona a los indiferentes, egoístas, viciosos, pero confía en que esa gente puede sumarse a la revolución. El Partido Revolucionario vive y triunfa, porque es la libertad, opina.
Volviendo sobre el tema de lo personal y la patria, puntualiza que “La persona hemos puesto de lado”; ¡bendita sea la patria! Hace una importante definición: la de que “La guerra que prevé y ayuda el Partido Revolucionario Cubano es la guerra de todos (…) y lo que no sea guerra de todos, y de seguro lleve la voz que ha de llevar, o no es verdad, o es la guerra de rincón”. Asevera que la idea de la persona redentora es de otro mundo y edades, no de un pueblo crítico y complejo que no se lanzará a un sacrificio estéril, sino por sus verdaderos intereses y su bienestar.
miércoles, 10 de junio de 2026
A los estribos de la Revolución
No les faltarán los pies del pueblo
.Orlando Guevara Núñez
Los aullidos de Narco Rubio y de su tutor, el presidente yanqui que si hubiese justicia en ese país estaría preso, no cesan en sus amenazas a Cuba. Entre mentiras, amenazas y sanciones, ninguno de los dos cuenta con tiempo para ocuparse de los graves problemas que hoy aquejan a ese país.
Son tan imbéciles que acuden a métodos ya fracasados para destruir a la Revolución. Y a esos métodos destinan millones de dólares que pagan los contribuyentes norteamericanos. Ni siquiera les importa el ridículo papel que desempeñan.
Sueñan con destruir la unidad del gobierno y el pueblo cubano, socavar el prestigio de nuestros dirigentes y atemorizar al pueblo con el incremento del bloqueo. A esa farsa se suman los gusanos lamebotas que piden una agresión militar en la cual ellos, desde luego, no tendrían el coraje de venir.
La política cubana está bien clara y es la que les duele: la disposición para un diálogo basado en el respeto mutuo, nunca en la sumisión. Y si deciden agredirnos con la fuerza militar, encontrarán aquí una resistencia no con resignación a la derrota, sino, como nos han enseñado Fidel y Raúl –y ahora Díaz-Cnel- con una fe inconmovible en la victoria.
Invadir a Cuba le costaría al imperio yanqui un precio impagable. Porque en suelo cubano ningún agresor tendría sosiego, ni seguridad, ni tregua, ni compasión. No sería una lucha contra una fuerza netamente militar, sería una lucha contra todo un pueblo armado. Ese es el fundamento de la guerra de todo el pueblo, donde no habrá equipo militar aéreo, naval o terrestre sin disparar, ni quedarán fusiles sin ajustar cuentas a los agresores.
Sería una contienda larga en la cual los muertos no estarían solo de la parte agredida. El pueblo norteamericano tendría que prepararse también para recibir a sus muertos, a los que vengan aquí no por una causa justa, sino solo para cumplir las locuras de sus dirigentes ineptos.
A los estribos de la Revolución, no les faltarán los pies del pueblo. Para que Cuba siga siendo, desde los gritos de ¡Independencia o Muerte! Y ¡Libertad o Muerte! de Céspedes y Martí, hasta el ¡Patria o Muerte! de Fidel y de Raúl, un bastión inexpugnable de libertad, de soberanía, de entereza y de dignidad.
lunes, 8 de junio de 2026
Cuando el ¡Venceremos! acompañó al !Patria o Muerte!
.Orlando Guevara Núñez
¡Patria o Muerte! ¡Venceremos! Estas consignas cubanas, surgidas en distintos momentos, pero convertidas en una sola, resumen la valentía, la dignidad y la decisión de un pueblo que prefiere morir de pie antes que vivir de rodillas.
Todos sabemos que el ¡Patria o Muerte! surgió el 5 de marzo de 1960, durante el sepelio del más de un centenar de víctimas del criminal sabotaje al vapor francés La Coubre, perpetrada por la Agencia Central de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos en La Habana, con el fin de impedir la entrada de armas para que nuestro pueblo defendiera su libertad y soberanía.
Ese triste día, expresaría el Comandante en Jefe Fidel Castro:
“Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como ¬creemos hoy que resistimos a cualquier agresión. Y no solo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte. Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria. Y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte”.
Tres meses después, el 7 de junio, durante su discurso ante la Federación Nacional de Trabajadores de Barberías y Peluquerías, expresaría Fidel:
“Nosotros a la larga seremos vencedores. ¡Nosotros a la larga, seremos vencedores en cualquier circunstancia, lo mismo frente a la agresión económica que frente a la agresión militar! Nosotros a la larga seremos vencedores, y con nuestra victoria puede ser que los pueblos hermanos de América Latina también despierten”. (…)
De todas formas, la Revolución Cubana —como decíamos el 1ro de Mayo— es una realidad en la historia del mundo, de esas realidades que, mal que les pese a los que no se resignan a ellas, será una realidad que no podrá borrarse. Nosotros somos hoy la primera trinchera de América. Las masas humildes de todos los pueblos de este continente miran hacia Cuba, llenas de esperanza, y no vacilan en afirmar —sin vacilación alguna— que Cuba es su ejemplo, que del triunfo de Cuba depende su triunfo. Y ese es el papel que los cubanos estamos desempeñando en la primera trinchera de América, ¡y esa trinchera la sabremos defender! ¡Esa trinchera no la tomarán jamás los enemigos de nuestras nacionalidades y de nuestros hermanos de América Latina! ¡Esa trinchera se mantendrá firme e invencible!, porque los que estamos en ella, los que tenemos el privilegio de estar en esa trinchera, no la perderemos; los que tenemos el privilegio de jugar este rol que Cuba está jugando en la historia de este continente, sabremos estar a la altura de las circunstancias, con la seguridad de que venceremos, vencerá nuestro pueblo; ¡cueste lo que cueste, vencerá nuestro pueblo! Porque sus hijos están decididos a defenderlo, porque sus hijos tienen el valor, el patriotismo y la unión que en una hora como esta se necesita, porque sus hijos han dicho: ¡Patria o Muerte! Y han dicho ¡Patria o Muerte!, porque esa es la consigna de cada cubano. Para cada uno de nosotros, individualmente, la consigna es: ¡Patria o Muerte!, pero para el pueblo, que a la larga saldrá victorioso, la consigna es: ¡Venceremos!
¡Patria o Muerte! ¡Venceremos! Consigna de pueblo. Han pasado 66 años y en su contenido sigue vigente la decisión de no claudicar jamás. Y no solo de morir por la patria, sino de preservarla para nosotros y dejar la muerte para los agresores. Y siempre, por difíciles y adversos que sean los obstáculos: salir vencedores.
viernes, 5 de junio de 2026
El Ministerio del Interior cubano: Una trinchera compartida con el pueblo
. Orlando Guevara Núñez
Este 6 de junio, como todos los años, nuestro pueblo resume el homenaje que han sabido ganarse nuestros combatientes del Ministerio del Interior (MININT) todos los días con su abnegado trabajo en la construcción y defensa de la Revolución.
Cuando nació esta institución armada cubana, estaban todavía frescas las huellas de la invasión mercenaria de Playa Girón y no se había apagado el eco de los disparos con los cuales nuestro pueblo firmó la primera derrota militar del imperio norteamericano en este Continente.
Nuestro Ministerio del Interior surgió en el momento histórico en que la unidad revolucionaria tuvo un hito decisivo, al unirse en una sola organización las tres fuerzas fundamentales que habían encabezado la lucha contra la tiranía batistiana, antecedente de nuestro actual Partido Comunista de Cuba.
Desde su nacimiento, sus órganos y combatientes tuvieron que forjarse en una lucha directa frente a la tenebrosa Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, en cuya acción depositaron inicialmente los mandatarios yanquis y la contrarrevolución interna sus esperanzas para derrotar a la Revolución.
La historia forjada por el MININT ha sido de un intenso quehacer, de dura, pero exitosa acción contra las organizaciones y grupos reaccionarios internos, contra las bandas de alzados organizadas, armadas y dirigidas por la CIA y el gobierno norteamericano. Fue decisiva la acción de nuestro Ministerio del Interior en la penetración y destrucción de esas bandas, en la aniquilación de las infiltraciones enemigas en territorio cubano, así como también en el descubrimiento y frustración de cientos de atentados contra los dirigentes cubanos y de sabotajes que atentaban contra la vida de los obreros, de la población civil y de importantes recursos de la economía.
Fieles en todo momento a la Revolución, a Fidel, a Raúl, al Partido y al pueblo que siempre ha visto en ellos un escudo protector y un baluarte inclaudicable de su defensa.
Muchos combatientes han perdido la vida en misiones entre el enemigo, haciéndose pasar como traidores a la Patria, sin ni siquiera recibir, en ese momento, el homenaje de nuestro pueblo. A ellos también dedicamos hoy los cubanos nuestro recuerdo y nuestro homenaje, y nos inclinamos ante sus tumbas y su recuerdo, ofrendándoles el cariño y el respeto de un pueblo que les ha asignado un sitial de honor en lo más alto de su historia combativa y revolucionaria.
Otros, como Gerardo, Ramón, Antonio , René y Fernando guardaron largos años de prisión en los Estados Unidos. Los acusaron falsamente de espías, aunque está demostrado que nunca ninguno de ellos obtuvo ni trató de obtener información sobre ese gobierno, ni atentó contra la seguridad de ese país, ni contra la vida de nadie. Lucharon, eso sí, contra grupos terroristas que desde el vientre de ese imperio actuaban y siguen actuando con toda impunidad y protección para agredir a Cuba.
El enemigo imperialista y la mafia contrarrevolucionaria odian con toda la irracionalidad del mundo a nuestro Ministerio del Interior. Lo ven como una pesadilla. Por eso, entre sus medidas primeras tras un pretendido y soñado derrocamiento de la Revolución, está la de eliminar este órgano y sustituirlo por una policía organizada y asesorada por ellos, al estilo de los cuerpos represivos existentes antes del 1ro. de enero de 1959, causantes de los más bárbaros crímenes contra la población cubana.
Es un odio que lejos de ofender y manchar, enaltece y honra a los combatientes del Ministerio del Interior. Los enemigos de la Revolución tienen muchas razones para odiarlos, pero siempre serán menos que las que tiene nuestro pueblo para quererlos y admirarlos.
A lo largo de estos años de existencia, las responsabilidades y la obra del Ministerio del Interior no han dejado de crecer en magnitud, en profesionalidad y entrega. Siempre como guardián de los intereses del pueblo no solo frente a las actividades enemigas, sino también en otros frentes y tareas importantes.
Hoy, cuando en muchos países del mundo, incluidos los Estados Unidos, se reconoce, se aplica y se justifica la tortura contra los prisioneros, Cuba puede decir con orgullo que jamás se ha utilizado la violencia contra los detenidos, ni se ha usado la tortura como medio para obtener información. Esa ética nació junto a la lucha revolucionaria, se desarrolló en la Sierra Maestra y ha sido practicada sin excepción frente a los más connotados enemigos y los más graves hechos contra nuestra Revolución.
Entre otras tareas que no pueden dejar de mencionarse en este significativo aniversario, está la atención al sistema penitenciario, sin igual en el mundo, no solo por el respeto a los sancionados, sino también por la promoción de la superación cultural, sus vínculos familiares, trabajo remunerado y una reeducación que en muchos casos conduce a la rebaja de las condenas y a la reintegración a la sociedad, como personas útiles.
Sólo un pensamiento basado en la confianza sin límites en el ser humano, es capaz de generar ideas de tan alto contenido ético, moral y revolucionario.
En los casos de desastres naturales, ahí, en la primera línea de peligro para proteger la vida de la población, han estado nuestros combatientes del MININT.
Junto a nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias y al pueblo, han escrito los combatientes del MININT las más brillantes páginas en la historia del internacionalismo proletario, respondiendo al llamado del Partido, de Fidel y de Raúl, para ayudar a pueblos hermanos a preservar su independencia frente las agresiones del imperialismo internacional.
Sangre de muchos combatientes del Ministerio del Interior, se derramó en esas gloriosas misiones, donde nuestro pueblo ratificó el legado martiano de que Patria es humanidad.
Los intentos imperiales de destruirnos, se estrellan contra la voluntad, la capacidad y la convicción de nuestros combatientes del MININT. Por eso los cubanos suscribimos una vez más las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro, evocadas por el compañero Raúl:
“Mientras exista el imperialismo, el Partido, el Estado y el pueblo, prestarán a los servicios de la defensa la máxima atención. La guardia revolucionaria no se descuidará jamás. La historia enseña con demasiada elocuencia que los que olvidan este principio no sobreviven al error”.
Por eso este 6 de junio para todos los combatientes del MININT, el abrazo fraterno y la confianza multiplicada de todo un pueblo que siempre tendrá con ellos una trinchera compartida.