jueves, 9 de abril de 2026

 

 

10 de abril de 1892, fundación

del  Partido Revolucionario Cubano

.Orlando Guevara Núñez

El Partido Revolucionario Cubano, fue fruto del pensamiento, de la capacidad organizativa, del espíritu unitario y de la visión política de José Martí, en aras de organizar y llevar a la victoria  la guerra necesaria, obtener la independencia y fundar después la ansiada república .  Y su programa incluyó contribuir a la independencia de Puerto Rico.

Esa fundación aconteció el 10 de abril de 1892. No fue  casual  la fecha, sino escogida por ser la misma en que, en 1869 sesionó en Guáimaro la Asamblea Constituyente.  Ese día fue calificado por el propio Martí como “El día de la generosidad absoluta en la historia de Cuba”.

Las bases del Partido Revolucionario expresan la esencia de esta organización.  El artículo primero dispone que  “El Partido Revolucionario cubano  se constituye para lograr con los esfuerzos reunidos de todos los hombres de buena voluntad,  la independencia absoluta de la isla de Cuba y fomentar y auxiliar la de Puerto Rico”.

El artículo 2  plantea que “El Partido Revolucionario cubano no tiene por objeto precipitar inconsideradamente la guerra en Cuba , ni lanzar a toda costa al país a un movimiento mal dispuesto y discordia, sino ordenar, de acuerdo con cuántos elementos vivos y honrados se le unan, una guerra generosa y breve, encaminada a asegurar en la paz y el trabajo la felicidad de los habitantes de la isla”.

“La independencia de Cuba, y la de Puerto Rico a la que se propone Cuba ayudar, solo estará garantizada definitivamente cuando el pueblo norteamericano conozca y respete los méritos y capacidades de las Islas”.  Enunciado contenido en un documento del Partido Revolucionario Cubano a los Presidentes de los  Clubs en el Cuerpo de Consejo de Key West, firmado el 13 de mayo de 1892. Aparece  vinculado con las relaciones exteriores :  

Entre sus proyecciones para después del triunfo, el artículo 4  plantea que  Ël Partido Revolucionario cubano no se propone perpetuar en la República cubana con formas nuevas o con alteraciones más aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia,  si no fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legítimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer,  por el orden del trabajo real y el espíritu de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud”.

En la fecha constitutiva también fueron aprobados los Estatutos Secretos  donde se  establece que “El Partido Revolucionario Cubano funcionará por medio de las asociaciones independientes,  que son la base de su autoridad,  de un Cuerpo de Consejo, constituido en cada localidad con los presidentes de todas las asociaciones de ella y de un Delegado y Tesorero electos anualmente por las asociaciones”.

Los Clubes fueron las organizaciones de base del Partido Revolucionario Cubano. Con ellos tuvo Martí una estrecha relación y una fructífera correspondencia.

Quedaron establecidos, igualmente,  los deberes de los asociados. Sobre esta organización planteó Martí “Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario cubano es el pueblo cubano”.

“El pensamiento se ha de ver en las obras.  El hombre ha de escribir con las obras. El hombre solo cree en las obras y si  tenemos  hoy fe es porque hacemos todo lo que decimos” .  Defendió de forma ardiente la unidad revolucionaria.

Uno de los objetivos trazados por el Partido en su Constitución fue “Preparar en Cuba el conocimiento del espíritu y los métodos de la revolución, y congregar a los habitantes de la isla en un ánimo favorable a su victoria, por medios que no pongan innecesariamente en riesgo las vidas cubanas”.

¡Cubanos!  No hay más que un partido:  ¡el de la honra! No hay más que una riqueza: ¡la de la virtud!. Así  lo proclamó  Martí.

En vida de Martí, el Partido Revolucionario Cubano cumplió sus objetivos. Luego del holocausto de Dos Ríos, esta organización quedó presidida por Tomás Estrada Palma, quien, luego de la intervención norteamericana, lo disolvió, renunciando a la defensa de los principios establecidos y defendidos  por nuestro Héroe Nacional.

No fue casual, sin embargo, que uno de los fundadores junto a Martí del Partido Revolucionario Cubano, Carlos Baliño,  acompañara a Julio Antonio Mella,el 16 de agosto de 1925, en la constitución del Partido Comunista de Cuba.

martes, 7 de abril de 2026

 

José Martí: El hombre de alma baja no puede comprender la virtud

 

Orlando Guevara Núñez

La virtud fue una constante en la prédica martiana. Y su vida, la confirmación de su palabra. En este caso estaba nuestro Apóstol escribiendo una carta a su amigo José Dolores Poyo. El documento está firmado en Key West, el 20 de diciembre de 1893.

Se estaba refiriendo Martí a la emigración cubana en Cayo Hueso. Y sobre los patriotas que allí residían dice: “La raíz que está en nosotros, ya se verá luego en el fruto: la raíz crece debajo de la tierra, sin raíz no hay fruto luego”.

Su vocación libertaria, más allá de las fronteras de su patria, es expresada en esta misiva a su amigo: “He visto vivir pueblos, y he ayudado a hacerlos, y a impedir que los deshagan. He visto acudir los pueblos todos de la tierra, desalados por las calles, a saludar en los días de tormenta, el símbolo de la Libertad alzado, del mar al cielo, a las puertas de América, a las puertas del continente de la esperanza humana”. Y sobre Cuba afirma: “Nunca vi grandeza más pura que la que he visto en mi pueblo estos días, en que el entusiasmo arranca del pensamiento, en que el sacrificio arranca de la caridad, en que la aspiración del derecho va unida al perdón de las ofensas. Bajo la cabeza y bendigo”.

Su fe en los cubanos es inquebrantable: “Otros duden de mi patria, y la ofendan, y la acobarden, y la amarren al yugo: ¡que hay muchas formas de amarrarla!: yo, que la siento vibrar, que la veo perdonar, que la veo fundar, digo, humillada la cabeza: “¡Bendita sea mi patria!”.  Sus sentimientos denotan su estado de ánimo, su desvelo por la tierra en que nació: “Es mucho lo que estoy sintiendo. Cabe en una república: no cabe en palabras. El hablar será después, el esparcir el corazón, el esconderse  en un rincón  de la vida, a consolar a los que sufren del odio o de la arrogancia humana: ahora es hacer la república”.

Y una sentencia  valedera contra la maldad.  “De la maldad que nos pueda salir al paso, no es necesario hablar.  A la maldad se la castiga con dejar que se enseñe. La maldad es suicida. No es hora de censurar, sino de amar”.  Y con visión de futuro, afirma: “Mañana se contará, cabeza por cabeza, todo lo de estos días, se ha de publicar, hombre por hombre, todo lo de estos días. El pueblo, cuando pase el bueno, dirá: “¡ése!”. El pueblo, cuando pase el malo dirá  ¡ése!”.

En esta carta, colmada de conceptos sobre la virtud relacionada con la patria, expresa  Martí  casi  al final: “Somos honrados, y lo sabemos. Somos grandes en la sencillez de nuestro tesón. Lo más puro que un pueblo pueda hacer, y lo más fuerte, eso lo hacemos. Afuera de aquí, unos lo entenderán, y otros no. El hombre de alma baja no puede comprender la  virtud”. La virtud no puede comprender la villanía, y se deja engañar por ella. Los hombres solo entienden aquello de que son capaces”.

Y cierra: “Está ahora en mí tal orgullo por mi pueblo, que no se lo puedo decir, porque no le parezca lisonja. Por su honor vivo: moriría de su deshonor. ¿Qué importa que, como albañil, nos caigan encima de la ropa de trabajo unas cuantas manchas de cal o de lodo? Nosotros, como el albañil, al quitarnos la ropa de trabajar, podremos decir: “¡Hemos construido!”.

 

lunes, 6 de abril de 2026

 

¡Gracias, Vilma, por la obra de tu vida!

.Orlando Guevara Núñez

Era una alumna brillante que gustaba del deporte, figuraba como capitana del equipo de voleibol, era solista de la Coral Universitaria, ya que tenía una bella voz de soprano; soñaba con bailar ballet, estudiaba en Pro Arte de Santiago de Cuba y, como auténtica cubana, gustaba de la música tradicional  y del carnaval santiaguero; sus amigos lo eran más por su  afinidad de valores y no por posición social”.

Así describió a Vilma Espín Guillois su compañera de juventud y de lucha, Asela de los Santos. Más que una descripción, fue una fotografía.  Sobre ella e igual tema, dijo también Alicia Alonso: ‘En un momento en que fuimos a bailar en Santiago de  Cuba ‘El lago de los Cisnes’ con un grupo de la Compañía, la alimentamos con las muchachitas de la escuela,  entre ellas estaba Vilma’.

Pero  en aquella joven, sin perderse la ternura, comenzó a forjarse la rebeldía. Así, cuando el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, de Fulgencio Batista, en su mente se fijó una idea: ¡Hay que hacer algo! , aunque todavía no sabía qué ni cómo. Pero buscó y encontró el camino.

Así, el mismo día del golpe, escogió y reprodujo  un fragmento de una poesía de Heredia:

Que si un pueblo su dura cadena

No se atreve a romper con sus manos,

Bien le es fácil mudar de tiranos,

Pero nunca ser libre podrá.

Pero le agregó dos palabras: Abajo Batista. Y ese texto llegó a las manos de muchas familias santiagueras.

El drama social  de la época neocolonial cubana, fue nutriente para su formación revolucionaria.

‘Me tocó nacer en aquellos días. Nuestra generación creció oyendo las historias de las luchas obreras y campesinas de aquella etapa y las posteriores, viendo con honda vergüenza a los viejos mambises con sus medallas gloriosas sobre las ropas raídas y mujeres, niños y ancianos pidiendo limosnas en las calles´.

La gloriosa Mañana de la Santa Ana, en Santiago de Cuba. El 26 de Julio de 1953,  ante los crímenes cometidos contra los  jóvenes asaltantes, creció  en ella la rebeldía transformada en ideas.  ¡Venimos a ver qué cara tienen los valientes!  Le dijo al agente de la tiranía cuando acudió al Moncada para saber sobre los revolucionarios.

Un acontecimiento decisivo en su vida fue cuando conoció a Frank País García, el héroe de la lucha clandestina. Había encontrado el camino buscado y con hidalguía recorrido.

El 8 de junio de 1956,  en una de sus misiones va a México, donde  conoce a Fidel, a Raúl, y al Che. De allí regresa con  cartas  e instruciones de Fidel para Frank. Cuenta ella que al conversar con el Che, de quien sabía ya su nacionalidad,  le dijo que no le parecía que él hablaba argentino  ´Es que soy internacional´, fue la respuesta´. Después le zurció el pantalón raído.

Ya entraba de lleno en el camino escogido. Su casa fue sede del Estado Mayor de Frank. Como miembro de esa dirección participó en el levantamiento armado de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956, como apoyo al desembarco del Granma, con Fidel al frente.

Sufrió severos golpes, entre estos la caída de Pepito, Tony y Otto. La de Josué y la del propio Frank.  

El rigor de la clandestinidad cambió su vida. Pero la asumió con heroísmo y audacia. En la funeraria, ante los esbirros de la tiranía, se cuadró militarmente al paso del cadáver de Pepito.

Sufrió persecución. Y confesó que estaba preparada, si caía prisionera y era torturada,  para resistir y no hablar. Un día  afirmó  que tanto pensó en eso  que en uno de sus partos iban a ponerle anestesia y ella, ante el asombro del médico, se negó. Y soportó el dolor.

Con admiración dijo que muchos compañeros se salvaron gracias a las puertas abiertas que dejaban familias santiagueras. Sobre ese tema, le escuché personalmente decir en una de sus visitas a su  cuna de nacimiento que   Santiago de Cuba había sido una ciudad sin cerrojos.

Durante la clandestinidad y la lucha guerrillera, los nombres de Alicia, Mónica, Déborah y Mariela, encubrieron el nombre real que ganó un merecido espacio en la historia cubana

 

Vendrían luego otras responsabilidades, incluyendo la de Coordinadora del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Oriente, hasta integrarse a la guerrilla en el II Frente Frank País, bajo el mando de Raúl. Antes visitó a Fidel en la Sierra Maestra.

Sobre esa visita, diría en su panegírico el Comandante José Ramón Machado Ventura: (…) Allí participó en hechos trascendentes; tuve la oportunidad de encontrarme con y conversar con ella en la Sierra; la recuerdo siempre diligente, comunicativa y acreedora de la confianza de la máxima dirección de la Revolución”.

Heroína del llano y de la Sierra., de la clandestinidad y de la guerrilla. Hasta que llegó el triunfo revolucionario y comenzó a ser constructora  de la nueva obra, donde sus sueños se convertirían en realidad.

Vilma Directora de la emisora Radio Rebelde; Presidenta, desde su fundación, en 1960, de la Federación de Mujeres Cubanas; su incansable y fructífera labor a favor de los derechos de la mujer cubana y su plena incorporación a la sociedad; el alcance más allá de nuestras fronteras en esa noble misión, que la llevaron a Vicepresidenta de la Federación Democrática Internacional de Mujeres.

Vilma miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba desde su fundación en 1965, y de su Buró Político desde 1980 hasta 1991; Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular desde su  fundación en 1976; Integrante del Consejo de Estado de la República de Cuba; Presidenta de la Comisión de Prevención y Atención  Social; creadora y orientadora del Centro Nacional de Educación Sexual; febril actividad en otras instituciones, tales como  su presidencia del Instituto de la Infancia, creadora de los Círculos Infantiles y Directora de Desarrollo del Ministerio de la Industria Alimenticia.

Disfrutó lo que había planteado como aspiración: ‘Ya no habrá más niños en cuba durmiendo en las calles, vendiendo periódicos y revistas, billetes de lotería, pidiendo limosnas, limpiando zapatos, inventando, muriendo  de hambre. 

 Esa es la Vilma que recordamos hoy, más que por su muerte, por su fructífera vida. La mujer dulce, sencilla, de extraordinaria sensibilidad humana.

La Ingeniera Química Industrial que subordinó su profesión al oficio de forjar la libertad y el bienestar de su pueblo.

La Vilma condecorada por el Consejo de Estado, con el Título de Heroína de la República de Cuba y la Orden Playa Girón. La Vilma de Santiago, la de Cuba.

¡Vilma vive!, afirmó Fidel, al hablar sobre el deceso de la combatiente revolucionaria.

Y es cierto que vive, no como recuerdo de un pasado heroico, sino, sobre todo, como fuerza de un presente de lucha. Así rendimos los cubanos, a nuestros héroes, el mejor homenaje, el homenaje de todos los días. ¡Vilma sigue entre nosotros!

Vilma nació en la heroica Santiago de Cuba, el 7 de abril de 1930. El 18 de junio de 2007, Vilma Espín Guillois dejó de estar físicamente entre nosotros. Pero sigue presente en Cuba y muy especialmente en su Santiago, donde se forjaron sus hazañas clandestinas y guerrilleras, además de su presencia como constructora y defensora de la obra revolucionaria.

¡Gracias, Vilma, por la obra de tu vida!