domingo, 15 de febrero de 2026

 

José Martí,  su amor por los pueblos de América

.Orlando Guevara Núñez

Una afirmación define el amor de José Martí por los pueblos del sur de nuestro continente americano: “De América soy hijo: a ella me debo”. Para él no debían existir fronteras que los separaran.” Pueblo y no pueblos, decimos de intento, por no parecernos que hay más que uno del Bravo a la Patagonia”. Dijo que: “ Lares y La Demajagua son dos hermanas que se besan a través de las olas que las separan”.

 

Defendió siempre la  independencia de las naciones del Sur y alertó sobre los peligros del intento de los Estados Unidos de dominarlos. Por eso  aseguró que  “Ha llegado para la América Española la hora de declarar su segunda independencia”.

 

Y contra los propósitos yanquis de señorío económico, expuso un criterio valedero: “La unión con el mundo y no con una parte de él; no con una parte de él contra otra. Si algún oficio tiene la familia de repúblicas de América, no es ir de arria de una de ellas contra las repúblicas futuras”.

 

Pero vio con claridad los peligros de esa independencia y esa unión y trató de evitarlos. “Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y, hemos de andar en cuadro apretado, como La Plata en las raíces de Los Andes”. “En el fiel de América están Las Antillas, si esclavas mero pontón de la guerra de una república imperial, y si libres, garantía de equilibrio en el continente y para la independencia de la América española, aún amenazada”

Vio con meridiana claridad que:  “Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo”

Pero alertó también sobre el peligro de la desunión para enfrentar al enemigo común. Por eso dijo que  ·”En nuestra América no puede haber Caínes. ¡Nuestra América es una!  Argumentó: ¿A dónde va la América y quién la junta y guía?  Sola, y como un solo pueblo, se levanta. Sola pelea. Vencerá, sola”.

Vislumbró el papel de Cuba en ese ideal independentista señalando que Cuba “Al salvarse, salva. Nuestra América no le fallará, porque ella no falla a América”. Y auguró:  “La revolución de Cuba, corona y garantía de la de nuestra América”  y que:  “Por Cuba va a cuajar la emancipación de América”,  alegando que  en Cuba peleamos  para asegurar, con la nuestra, la independencia hispanoamericana”.

En la víspera de su muerte, nuestro Héroe Nacional plasmó para la historia su ideal independentista de los pueblos de América frente a la voracidad yanqui.

Dijo Martí que el mejor modo de resucitar la influencia española en América, es abogar por la de Estados Unidos.

Ese sentimiento martiano gana fuerza de presencia en la cultura política del pueblo cubano.  Y puede decirse que también a Martí, como a Bolívar, le queda mucho por hacer en América.

Y por un punto de encuentro en la historia, precisamente los pueblos de Simón Bolívar – Venezuela-  y de José Martí –Cuba,  libran  hoy uno de los más heroicos combates por la segunda independencia americana.

 

 

sábado, 14 de febrero de 2026

 

16 de febrero de 1903

 

Una ilegalidad mantenida aún

por el gobierno norteamericano

 

.Orlando Guevara Núñez

 

El 16 de febrero de 1903, mediante un “convenio”, léase una imposición del gobierno de los Estados Unidos al sumiso presidente Tomás Estrada Palma, Cuba arrendaba a ese país tierras “para estaciones carboneras y navales”. Esa fue la génesis de la Base Naval norteamericana, territorio usurpado a nuestro país durante todo ese tiempo, y convertido hoy en una prisión donde la tortura y la muerte han sido un método brutal contra  prisioneros de varios países, acusados de terroristas, sin ni siquiera ser juzgados.

El apetito imperial iba mucho más allá. Pretendieron propiedades de este tipo- además de en Guantánamo- en Nipe, Cienfuegos y Bahía Honda. Solo la actitud viril de cubanos dignos opuestos a ese robo, impidió que el mal fuera mayor. Al inicio, Guantánamo y Bahía Honda fueron los territorios incluidos, quedando luego fuera el último y permaneciendo Guantánamo en calidad de arriendo, no de venta ni concesión.

El  artículo tercero de ese “convenio” estipulaba que “En tanto las dos partes contratantes no se pongan de acuerdo para la modificación o abrogación de las estipulaciones del Convenio firmado por el Presidente de la República de Cuba, el 16 de febrero de 1903, y por el Presidente de los Estados Unidos de América el 23 del mismo mes y año (…) seguirán en vigor las estipulaciones de ese Convenio en cuanto a la Estación Naval de Guantánamo”.

Han pasado  más de 123 años desde aquella imposición. Desde el mismo triunfo de la Revolución de enero de 1959, Cuba, en ejercicio de su soberanía, ha reclamado al gobierno de los Estados Unidos la devolución de ese pedazo de territorio, ilegalmente ocupado.

Los gobiernos imperialistas, desde esa fecha, no sólo se han negado a la devolución, sino que han convertido esa instalación militar en un medio para combatir a la Revolución. Sólo entre 1962 y 1994, desde esa posesión yanqui, fueron ejecutadas 13 498 provocaciones contra Cuba, entre éstas las que costaron la vida a los soldados cubanos Ramón López Peña y Luis Ramírez López.

Los cubanos continuamos enarbolando la demanda sobre la devolución de la Base Naval de Guantánamo. Su mantenimiento por la fuerza, es una prueba más de la falta de seriedad del gobierno de los Estados Unidos, de su prepotencia, su naturaleza agresiva y su desprecio hacia las normas internacionales relacionadas con la soberanía de las naciones.

 

 

Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos

 

.Orlando Guevara Núñez

Certero pensamiento evocado cuando de solidaridad con nuestro pueblo se trata, frente al mismo enemigo que, en su nacimiento, caracterizó y denunció José Martí: el imperialismo norteamericano.

Esas palabras fueron publicadas en el periódico Patria, el 17 de abril de 1894,  13 con motivo del año tercero de la fundación del Partido Revolucionario Cubano. Su título: El  alma de la Revolución y el deber de Cuba en América.

Así está escrito:”Un error en Cuba es un error en América, es un error en la humanidad moderna. Quien se levanta hoy con Cuba, se levanta para todos los tiempos. Ella, la santa patria, impone singular reflexión;  y su servicio, en hora tan gloriosa y difícil, llena de dignidad y majestad “(…) Martí  se está refiriendo al papel del Partido Revolucionario Cubano, consciente de que está forjando una obra trascendente más allá de nuestras fronteras.

Declara, por eso su convicción de que  “La independencia de Cuba y Puerto Rico no es solo el medio único de asegurar el bienestar decoroso del hombre libre en el trabajo justo a los habitantes de ambas islas, sino el suceso histórico indispensable para salvar la independencia amenazada de las Antillas libres, la independencia amenazada  de la  América libre y la dignidad de la república norteamericana.

 Otro pensamiento, sobre este tema, aborda el artículo, cuando afirma que “en el fiel de América están Las Antillas, si esclavas mero pontón de la guerra de una república imperial, y si libres,  garantía de equilibrio en el continente y para la independencia de la América española, aún amenazada”.  Alerta sobre el peligro, de ser dominadas por la república del Norte,  que ésta abriría una inhumana pelea contra las potencias del orbe por el predominio del mundo.

Presente está en esa prédica martiana el peligro que acecha a la libertad cubana y los criterios fundacionales de la república  preconizados por el Partido Revolucionario Cubano.

Un postulado muy conocido por los cubanos, cierra ese escrito de José Martí:

¡Los flojos, respeten! ¡Los grandes, adelante! Esta es tarea de grandes.