Ciudad Sin Cerrojos
miércoles, 25 de febrero de 2026
José Martí sobre la política de la fruta madura
.Orlando Guevara Núñez
Los cubanos conocemos bien la llamada política de la fruta madura, engendro de las intenciones yanquis de apoderarse de Cuba. Martí denunció con fuerza ese propósito anexionista y la voracidad imperial que constituía una amenaza para toda la América Latina.
He aquí una breve nota, publicada en el periódico Patria, en mayo de 1892.
“¿Qué cómo se llama la política de dejar venir, de dejar deshacerse, de dejar podrirse a los pueblos cuya tierra se codicia, a cuyos habitantes se desdeña y se odia? Antes, cuando los Estados Unidos cayeron sobre México, había dos opiniones entre los políticos de Estados Unidos. Una era la de agredir, y otra la de dejar podrir. Benton era de la de agredir y Polk, el presidente, el de dejar podrir. Como cuando la guerra del 68, en aquella caricatura del ´puck´ inglés, en que John Bull pregunta a Jonathan si aquella hermosa pera del peral que decía ¨Cuba¨, no valía la pena de subirse al árbol por ella, y Jonathan le decía: ¡Oh, no! Más vale esperar: ella madurará y ella caerá” Que es poco más o menos lo que dijo Palmer, el último ministro del Norte en Madrid: ‘Yo creo en lo de tender el delantal y dejar que caiga en él la ciruela madura”
“Pero eso es viejo. Los desconocedores y los que por falta de pujanza propia admiran demasiado la ajena, creen que es cosa nueva y mérito del pasmoso estadista, esto de dejar podrir: más ya se lo conocía cincuenta años atrás y se le llamaba la política de la ‘inactividad magistral’.
¡Después se hará lo que se hace con los pueblos podridos!
Hoy, las leyes yanquis contra Cuba, sin descartar, como último recurso, la agresión armada, sostienen la aspiración de que el pueblo se pudra, para recoger la ansiada fruta, objetivo frenado por la enseñanza fidelista de que nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres y primero se hundirá la Isla n el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie. Y por la decisión aprendida de Raúl que frente al enemigo imperialista no habrá nunca ni conciliación, ni rendición, ni derrota.
martes, 24 de febrero de 2026
José Martí sobre Simón Bolívar
Orlando Guevara Núñez
La devoción de José Martí hacia Simón Bolívar tuvo fuerza de inmensidad. Lo admiró como un referente, como un libertador y fundador de pueblos. Léase esta pequeña semblanza, publicada en La Edad de Oro:
“Bolívar era pequeño de cuerpo. Los ojos le relampagueaban y las palabras se le salían de los labios. Parecía como si estuviera esperando siempre la hora de montar a caballo. Era su país un país oprimido, que le pesaba en el corazón, y no le dejaba vivir en paz. La América entera estaba como despertando. Un hombre solo no vale nunca más que un pueblo entero; pero hay hombres que no se cansan cuando su pueblo se cansa , y que se deciden a la guerra antes que los pueblos, porque no tienen que consultar a nadie más que a sí mismos, y los pueblos tienen muchos hombres, y no pueden consultarse tan pronto. Ese fue el mérito de Bolívar, que no se cansó de pelear por libertad de Venezuela, cuando parecía que Venezuela se cansaba. Lo habían derrotado los españoles: lo habían echado del país. Él se fue a una isla a ver su tierra de cerca, a pensar en su tierra .
“Un negro generoso lo ayudó cuando ya no lo quería ayudar nadie. Volvió un día a pelear con trescientos héroes, con los trescientos libertadores. Libertó a Venezuela. Libertó a Nueva Granada, libertó al Ecuador. Libertó al Perú . Fundó una nación nueva, la nación de Bolivia. G anó batallas sublimes con soldados descalzos y medio desnudos . Todo se estremecía y se llenaba de luz en su alrededor. Los generales peleaban a su lado con valor sobrenatural. Era un Ejército de jóvenes. Jamás se peleó tanto, ni se peleó mejor en el mundo por la libertad. Bolívar no defendió con tanto fuego el derecho de los hombres a gobernarse por sí mismos, como el derecho de América a ser libre. Los envidiosos exageraron sus defectos. Bolívar murió de pesar del corazón más que del mal del cuerpo, en la casa de un español , en Santa Marta Murió pobre. y dejó una familia de pueblos”.
Y otros juicios del Apóstol cubano definen en toda su grandeza al libertador de América:
“ Los siglos y la Naturaleza Americana se condensaron y dieron a Bolívar”. Con Bolívar, se dio al mundo el hombre americano, expansivo, pujante, y suntuoso como nuestra Naturaleza”
¡ Oh,no! En calma no se puede hablar de aquel que no vivió jamás en ella: ¡de Bolívar se puede hablar con una montaña por tribuna, o entre relámpagos y rayos , o con un manojo de pueblos libres en el puño ,y la tiranía descabezada a los pies!
¡Pero así está Bolívar en el cielo de América, vigilante y ceñudo, sentado aún en la roca de crear, co n el Inca al lado y el haz de banderas a los pies; así está él ,calzadas aún las botas de campaña, porque lo que no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy, porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!