martes, 6 de octubre de 2026

 

José Martí: Yo creo en el culto de los mártires

.Orrlando Guevara Núñez

En una respuesta a su “amigo generoso de Santiago de Cuba” Enrique Trujillo, fechada en octubre de 1889, expresa José Martí este pensamiento. El objetivo está explícito: “Cuanto quiera de mí le he de dar, si eso le ayuda a la idea noble de ponerle lápida a la calle de Heredia”.

Y después del pensamiento sobre su creencia en el culto de los mártires, agrega: ¿Quién, si no cumple con su deber, leerá el nombre de Heredia sin rubor? ¿Qué cubano no se sabe de memoria algunos de sus versos, ni por quién sino por él y por los hombres de sus ideas, tiene Cuba derecho al respeto universal?

Más adelante expone una idea: ¿Por qué no nos juntamos nosotros en una noche de Heredia? (…)  A  la puerta pediríamos una limosna para la lápida.

Existen evidencias de que Martí, en Nueva York, se dio a la tarea de promover el solicitado homenaje al poeta santiaguero, de trascendencia universal.

Nótese que la petición recibida es en octubre de 1889. Y el 10 de noviembre de ese mismo año, él dirige tres cartas a tres amigas suyas: Adelaida Baralt, Natalia N. de  Montejo y  Matilde S. del Castillo, en nombre de la comisión organizadora de la fiesta de Heredia, pidiéndoles su colaboración junto a otras veinte mujeres, para el lucimiento de la velada con la que “los cubanos de Nueva York desean contribuir a la compra de la casa donde nació el cantor apasionado de Cuba y la mujer”

 

A las tres amigas, en carta de igual texto, les expresa “será la justicia y oportunidad de tributar homenaje público, en estos días difíciles, a quien con su vida y su poesía inspira el valor necesario para salir con decoro de ellas, y obligó a los cubanos a perpetua gratitud por la fama que supo ganar para la patria con su canto sublime” 

 

domingo, 4 de octubre de 2026

 

José Martí: Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque

Orlando Guevara Núñez

 “A  un plan obedece  nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos  en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre”.

Habla  el Maestro, en ese artículo titulado Adelante, juntos, publicado en el periódico Patria, el 11 de junio de 1892,   sobre el  apremio de prepararse para la lucha, de la unidad necesaria. En ese mismo escrito fija otro concepto que hemos también escuchado o leído los cubanos:

Dos marcas tiene la historia para nuestra frente: la del deber cumplido es una; otra, la del deber abandonado. Y añade una interrogación que mueve a la reflexión: ¿Quién querrá ir por el mundo en la hora de agonía de la patria idolatrada, con la marca infame?

Y cierra el artículo con un  patriótico llamado: ¡Juntos todos los hombres buenos!  ¡Juntos todos los hombres malos!  ¡Los que dejen de hacer lo que les manda la patria en agonía,  oigan la voz del ejército que marcha, oigan el himno de la patria que saluda!  ¡No se miente cuando se lleva a la patria en el corazón!  ¡Para ti, patria, la sangre de las heridas de este mundo, y la sonrisa de  los mártires al caer! ¡Para ti, patria, el entusiasmo  sensato de tus hijos, el dolor grato de servirte, y la resolución de ir hasta el fin del camino!  La patria nos tiende los brazos. No hay más que un modo de obedecerla: ¡Juntos y adelante!

sábado, 3 de octubre de 2026

 

José Martí: Sobre el trabajo

.Orlando Guevara Núñez  

El trabajo fue siempre reconocido por Martí como la única forma digna de la riqueza. En innumerables ocasiones así lo razonó. De sus muchas definiciones, escogemos las siguientes:

“Las revoluciones son estériles cuando no se firman con la pluma en las escuelas y con el arado en los campos”. “El hombre crece con el trabajo que sale de sus manos”. En lo que se trabaja no importa; sino que se trabaje”.

Afirmó Martí que:   “No hay más que una vara, a cuyo golpe se abra en agua para toda roca: es el trabajo. La riqueza que por otra vía nos venga, trae oculto, en su seno cubierto de seda, un nido de sierpe”. Afirmó una vez: “El corazón se me va a un trabajador como a un hermano”.

Otros pensamientos martianos sobre el trabajo fueron: “A la felicidad del obrero se va por la felicidad de la patria, al obrero feliz se va por la patria feliz”. “Arte es trabajo. Trabajo es arte”  “El primer afán de la libertad de Cuba sería, al día siguiente del triunfo, salir a sembrar trabajadores” “¡Triste el que muere sin haber hecho obra!”  “La vida de tocador no es para hombres”.

Para Martí: “Trabajar es lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa, he ahí las dos raíces”. “Sin honor no hay hombre. Cada cual viva de su sudor,  o no viva”. “Como yo trabajo, amo a los que trabajan”. “No se viene a la vida para disfrutar de productos ajenos”. “Se trae la obligación de crear productos propios”.

“La libertad es un premio que la Historia da al trabajo”. “He ahí un gran sacerdote, un sacerdote vivo: el trabajador”. “Un déspota no puede imponerse a un pueblo de trabajadores”.

Léase esta instructiva comparación de Martí sobre la suerte y el trabajo: “La Suerte siempre anda mirando a ver qué surge. Y el Trabajo siempre con el ojo listo y el ánimo fuerte, hace que surja algo. La Suerte se está en la cama, deseando que el cartero le traiga la noticia de una herencia, mientras que el Trabajo se levanta a las seis y con la pluma o el martillo pone los cimientos de un seguro bienestar. La Suerte siempre anda plañeando. El Trabajo silva, la Suerte se atiene al acaso. El Trabajo a la buena conducta. ¿Qué os gusta más: la Suerte o el Trabajo?¨

Expresó también que: “ No se trabaja para el aplauso de los egoístas. Se trabaja para la compañía futura de los mártires”.  “El político debe de trabajar para lo futuro”. Y  aseguró:  “Sin honor no hay hombre, que cada cual viva de su trabajo, o no viva”

 “Ver trabajar a todos es más bello que ver pensar a uno”, dijo. Y también:  “Es inútil y generalmente dañino, el hombre que goza del bienestar de que no ha sido creador”.