domingo, 2 de octubre de 2016

Ante el peligro por Mathews, disciplina, orden y confianza en nuestra capacidad para reponernos de los daños



. Orlando Guevara Núñez
Los santiagueros, junto a todos los orientales, estamos amenazados por los embates del huracán  Mathew, que se acerca a nuestro territorio con categoría  4 y vientos de más de 240 kilómetros por hora.
Hoy transité por varios lugares de la ciudad. Muchas personas en la calle. El tema de conversaciones es el huracán. Hay preocupación, pero no pánico. Cualquier persona, de cualquier edad, ofrece detalles sobre la posición del huracán y su peligro para Santiago de Cuba y el resto de las provincias orientales, incluso más allá.
La información meteorológica, por todos los medios de prensa, es clara. Las orientaciones de la Defensa Civil precisan la conducta que debe seguir la población ante el inminente paso del huracán.
Hace solo cuatro años- el 25 de octubre de 2012- otro fenómeno de este tipo, el Sandy, se ensañó con la ciudad y la provincia completa de Santiago de Cuba, con un saldo de más de 171 mil viviendas dañadas, entre éstas más de 16 mil arrasadas totalmente. Miles de instalaciones escolares, de servicios, administrativas y otras fueron dañadas en la misma magnitud.
Esta ciudad ha hecho un esfuerzo titánico para curar las heridas del Sandy. Y ahora se enfrenta a similar peligro con el Mathew.
Las autoridades políticas y del gobierno, las instituciones militares, las organizaciones de masas y todas las demás estructuras, están movilizadas. Uno es su objetivo central: salvar vidas humanas, recursos del estado y los bienes de la población. Como siempre, Raúl ha estado junto al pueblo ante los momentos de peligro.
Se ha trabajado intensamente para que toda persona residente en viviendas vulnerables, se traslade a lugares seguros. Más de 60 mil han ido a viviendas de vecinos. Otros muchos a albergues. Las que viven en lugares de peligro por las inundaciones, ya han sido evacuadas.
Todos los mecanismos han estado en función de que en cada hogar se cuente con la alimentación necesaria. Los centros hospitalarios están debidamente preparados. El paso del huracán, con sus vientos, su lluvia y las penetraciones costeras, se  muestra como inevitable, pero todo el esfuerzo se encamina a reducir los daños.
El conteo es regresivo. La noche de este lunes y la madrugada del martes serán decisivas en esta espera que centra la preocupación de todos. Seguimos esperando. La disposición es afrontar con disciplina y orden lo que venga. Y siempre seguros de que ante cualquier situación, los santiagueros, los orientales, como todos los cubanos, nos sabremos imponer ante cualquier adversidad.

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