domingo, 1 de agosto de 2021

El cubano, antes que la libertad, se arranca la vida

 

 


.Orlando Guevara Núñez

 


Con el título  Persona y patria. El 1ro. de abril de 1893, publicó José Martí un artículo en el periódico  Patria  en el cual escribe este pensamiento.  Enfatiza, en esta ocasión, el papel rector del Partido Revolucionario Cubano como organización de los cubanos, y puntualiza que el Delegado electo no es “la cabeza imperante e inamovible, de cuyo capricho o alucinación depende el sacudimiento y llamada a muerte del país en que nació”.

Analiza que puede hoy ser uno y mañana otro el Delegado. Y rebate y alerta sobre una campaña en Cuba para desacreditar su persona. Afirma que “El Partido Revolucionario Cubano es la unión de pensamiento y voluntad de todas las organizaciones cubanas y puertorriqueñas del destierro”

Reafirma su convicción de que el poder está en todos, no en una persona. Y  dice que para zares no es nuestra sangre. Sobre nuestro pueblo, escribe: “El cubano, indómito a veces por lujo de rebeldía, es tan áspero al despotismo como cortés con la razón”. El cubano es independiente, moderado y altivo. Es su dueño y no quiere dueños. Quien pretenda ensillarlo, será sacudido.

Se refirió a que en América había pueblos que estaban al caer, porque la libertad quedó en manos  de gente que no la amaba, o la entendía solo para su casta superior. Es cuando afirma: “Pero en nosotros hay una masa pública, que conoce y adora la libertad, que la habla y escribe, que la razona y la acomoda a lo verdadero, que la defenderá con las uñas y con los dientes; ¡allí estaremos todos, defendiéndola! ¡No hay placer como el de defenderla!: el cubano, antes que la libertad, se arranca la vida”.

Conoce los  obstáculos contra los que debe lucharse, pues la sociedad no es  perfecta. Menciona a los indiferentes, egoístas,  viciosos, pero confía en que esa gente puede sumarse a la revolución. El Partido Revolucionario vive y triunfa, porque es la libertad, opina.

Volviendo sobre el tema de lo personal y la patria, puntualiza que “La persona hemos puesto de lado”; ¡bendita sea la patria! Hace una importante definición: la de que “La guerra que prevé y ayuda el Partido Revolucionario Cubano es la guerra de todos (…) y lo que no sea guerra de todos, y de seguro lleve la voz que ha de llevar, o no es verdad, o es la guerra de rincón”. Asevera que la idea de la persona redentora es de otro mundo y edades, no de un pueblo crítico y complejo que no se lanzará a un sacrificio estéril, sino por sus verdaderos intereses y su bienestar.

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