viernes, 23 de septiembre de 2016

En 1962 Estados Unidos llevó a cronograma la destrucción de la Revolución cubana




. Orlando Guevara Núñez  
Después de su aplastante derrota en Playa Girón, el gobierno norteamericano, con su presidente Kennedy a la cabeza, hizo un detallado análisis sobre las causas del fracaso. Y de ese examen nació otro engendro imperial anticubano: el Proyecto Cuba, conocido después como Operación Mangosta.
Desde noviembre de 1961, comenzaron, en los niveles de mando superiores yanquis, los preparativos, fijándose  fechas para tener todas las propuestas del plan subversivo. La decisión era tan clara como macabra: utilizar todos los recursos necesarios para destruir la Revolución.
Para sus propósitos, el gobierno designó cientos de agentes y colaboradores, dentro y fuera del territorio cubano, aprobando un presupuesto de 50 millones de dólares al año. El 18 de enero de 1962, el presidente Kennedy aprobaba el Proyecto Cuba. Un postulado definía las aspiraciones:   “Ayudar a los contrarrevolucionarios cubanos a derrocar al gobierno desde dentro e instaurar un nuevo gobierno con el que EU pueda tener relaciones amistosas”.
 Todo quedó planificado: creación de un  Movimiento de acción política interno fuerte; guerra económica que estrangulara al país; Operaciones sicologicas, creación de grupos de sabotajes y realización de acciones terroristas. Formación  de bandas guerrilleras; la difusión por el mundo de que el pueblo cubano repudiaba a la Revolución y reclutamiento de cómplices para ese fin.
Todo ello hasta llegar a lo que llamaron el “momento climático”, propicio para el apoyo militar, es decir, la intervención en Cuba.
Hoy, mediante documentos desclasificados por el gobierno de los Estados Unidos, se conoce que el plan agresivo incluyó 32 tareas; de inteligencia (4); políticas (6); económicas (13); psicológicas (4) y militares (5).
Recuérdese que el 3 de febrero de 1962, Kennedy firmó el bloqueo económico, comercial y financiero que aún está en pie. Y que ese mismo año, a fines de enero, se había producido la expulsión de Cuba de la OEA, cómplice e instrumento de las agresiones anticubanas. Todos creyeron que este pequeño país, cuyas exportaciones en más de un 60 por ciento y las importaciones en un 80 por ciento dependían de Estados Unidos,                                     con alta subordinación de su tecnología y materias primas, no podría resistir aquel embate.
 “La solución del problema cubano tiene máxima prioridad en el gobierno de los Estados Unidos, todo lo demás es secundario. No debe escatimarse ni tiempo, ni dinero, ni esfuerzo, ni fuerza humana.(…)   “el capítulo final sobre Cuba no ha sido escrito. Tiene que hacerse y se hará”  Así lo había definido Kennedy.
Tanto se creyeron sus propias mentiras y posibilidades de éxito, y tanto subestimaron la fuerza de la Revolución, que elaboraron una cronología de acciones que cuminarían con la desaparición de esta en solo ocho meses.
Marzo de 1962: Como fase inicial se produciría la infiltración de agentes para preparar condiciones y evaluar el proceso, principalmente en las 20 zonas priorizadas dentro del país.
Abril l-julio de 1962: En esta fase proseguiría la infiltración de agentes, se incrementarían las transmisiones radiales hacia Cuba para sembrar descontento y e incentivar la contrarrevolucion; se dedicaría esfuerzo para organizar y unificar a  los grupos internos, bajo la jefatura de la CIA; incremento de los sabotajes.
Agosto de 1962: Se llamaría a la resistencia pasiva en centros de trabajo, al boicot a la producción.  Formación de grupos paramilitares. Bandas en áreas clave de las montañas.Distribución de documentos falsos para confundir al pueblo y virarlo contra la Revolución. Provocar conflictos entre y en las instituciones estatales. Reclutamiento de mercenarios en América Latina y otras naciones. Creación del denominado Batallón Martí, con la participación de mercenarios, incluso europeos.d  Operaciones contra dirigentes cubanos y liberación de presos contrarrevolucionarios. Bloqueo de la  ayuda del campo socialista a Cuba.Sabotajes contra el transporte aéreo, destrucción de mercancías en almacenes, acciones contra técnicos extranjeros, socialistas, en Cuba.
Septiembre de 1962: Antesala del golpe final. Sabotajes contra el transporte aéreo, terrestre y las comunicaciones.
Octubre de 1962: Mes en que tendría lugar el golpe definitivo, la destrucción de la Revolución, desde dentro y con apoyo exterior. Desarrollo de una huelga general, demostraciones contra la Revolución, rebelión  interna para derrocar a la Revolución. Formación de un gobierno provisional, ayuda directa de América Latina y de los Estados Unidos. O lo que es lo mismo: intervención militar en Cuba.
Lo que no fue incluido en los planes del gobierno norteamericano, fue la fortaleza del gobierno cubano, basada en la aplastante mayoría del pueblo que defendía la Revolución no solo con la palabra, sino también con las armas. Lo que concibieron como sueño dorado, les resultó una pesadilla que todavía, después de más de medio siglo, sigue martillándoles la memoria.
En el mismo mes  que estaba programado el sepelio de la Revolución, sucedió otro hecho no vislumbrado por los enemigos de Cuba en la Operación Mangosta: la Crisis del Caribe o Crisis de Octubre, surgida a raíz de la instalación de los cohetes soviéticos en Cuba. El sepelio cambió de muerto y de dolientes, pues Mangosta llegó a su fin. Y la Revolución cubana sumó, aunque a un elevado costo, otra victoria.
Quienes se sientan motivados al estudio sobre este episodio, bochornoso para los Estados Unidos y glorioso para Cuba, pueden tener una certera documentación en dos textos basados no solo en las consideraciones cubanas, sino en los documentos desclasificados por el gobierno agresor. La  CIA contra Cuba, de Andrés Valdés-Dapena, publicado en 2002, y Bloqueo, el asedio económico más prolongado de la historia (2004), del autor Andrés Zaldívar Diéguez.
Ambos textos-aunque no únicos- son fuentes de ilustración y  denuncia sobre  tan abominable crimen. Algún día, cuando el tiempo ceda el paso a otras desclasificaciones, podrán escribirse sismilares texto, no solo sobre Cuba, sino sobre otras naciones hermanas donde se han posado y se posan los tentáculos del pulpo imperial norteamericano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario