lunes, 17 de diciembre de 2018

El Cobre: Libertad peleada y ganada



                      


Orlando Guevara Núñez

El 17 de diciembre de 1958, la localidad de  El Cobre, separada unos 20 kilómetros de la ciudad de Santiago de Cuba, pasaba a ser definitivamente Territorio Libre de Cuba. Ese día, las tropas del Tercer  Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, entraban  victoriosas al pequeño poblado y se establecía el mando rebelde.
El cuartel de Melgarejo había depuesto las armas y  rendido incondicionalmente, influido por la reciente derrota de las tropas batistianas en el combate de Puerto de Moya. La desmoralización era evidente. Ya los soldados enemigos no estaban en condiciones de ofrecer una resistencia que sabían inútil.
El Cobre al fin era libre. Se coronaba así una larga trayectoria de lucha. En este lugar, los esclavos mineros arrebataron su libertad a la Corona española, cuando el resto del país tendría que esperar ocho décadas para abolir este oprobioso sistema.
En las gestas independentistas cubanas contra el poder colonial, en el siglo XIX, muchos hijos de este poblado se lanzaron a la lucha como soldados y recoge la historia que varios alcanzaron altos grados militares y prestaron un valioso aporte al Ejército Libertador Cubano.
En la última etapa de lucha, la tradición combativa se mantuvo. Pronto, el naciente Ejército Rebelde tuvo un valioso aporte de  luchadores clandestinos  y nutrió sus filas con combatientes de este lugar.
En la madrugada del 11 de abril de 1958, El Cobre se convirtió en la primera cabecera de municipio en Cuba tomada por el Ejército Rebelde, en este caso las tropas del Tercer  Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, al mando del  Comandante Juan Almeida Bosque.
En esa ocasión se atacó y tomó el poblado, con el objetivo de extraer del Polvorín, los fulminantes necesarios, solicitados por Fidel, al tiempo que la acción formó parte del respaldo de los guerrilleros a los combatientes clandestinos que se habían lanzado a la Huelga de Abril en la ciudad de Santiago de Cuba.
La operación fue un éxito. El entonces capitán Guillermo García Frías estuvo al mando de ésta y dirigió personalmente la toma del poblado, estableciendo combate con las fuerzas de la dictadura, las que se refugiaron en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre y desde allí establecieron fuego contra los rebeldes, quienes no ripostaron, por respeto a ese lugar y evitar que el enemigo aprovechara desde el punto de vista político el incidente.
Luego de esa acción victoriosa, los rebeldes regresaron a las montañas. La tiranía, aunque tergiversó la realidad de los acontecimientos, no pudo ocultar la verdad de que el Ejército Rebelde operaba ya en las cercanías de la capital oriental y  era capaz de realizar audaces y efectivas acciones de enfrentamiento a las fuerzas de la tiranía. Al propio tiempo, a partir de entonces, se fortalecerían los nexos entre los guerrilleros y los combatientes clandestinos. El apoyo popular a la Revolución, creció con esa victoria.
Los pobladores de El Cobre, sin embargo, tuvieron que esperar ocho meses de guerra revolucionaria para alcanzar su total liberación.
A mediados de diciembre de 1958, el ejército batistiano era incapaz de resistir el empuje rebelde en Oriente. Las fuerzas del  Primer y Tercer  Frentes, al mando del Comandante en Jefe Fidel Castro y del Comandante Juan Almeida, se habían unido para la ofensiva final, mientras que las del  Segundo Frente, dirigidas por el Comandante Raúl Castro – en cooperación con Almeida, asediaban, atacaban y rendían cuarteles. El cerco sobre Santiago de Cuba se cerraba cada vez más. Guisa, Alto Songo, La Maya, San Luis, Baire y otros poblados, se habían sumado a los territorios liberados.
Así, cuando el 14 de diciembre la tiranía sufre el descalabro de Puerto de Moya y era El Cobre su único reducto entre Palma Soriano y Santiago de Cuba, esa fuerza, que ocupaba el cuartel de Melgarejo, establece contacto con los rebeldes para pactar la rendición. La desmoralización y el temor a sus superiores era de tal magnitud, que el mando del cuartel propuso al Ejército Rebelde un simulacro de ataque que justificara la rendición y entrega de las armas. Así, no fue necesario el combate ni el riesgo de nuevas pérdidas de vidas.
La libertad peleada durante muchos años, fue conquistada,  ese l7 de diciembre, por el histórico y revolucionario poblado de El Cobre.


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