martes, 21 de noviembre de 2017

“Solo hice lo que en aquel momento había que hacer”




.Orlando Guevara Núñez

Cada 30 de noviembre, los cubanos, y particularmente los santiagueros, conmemoramos ese día con un recuerdo agradecido a los jóvenes que en esa ocasión protagonizaron en esta ciudad la primera acción armada contra la tiranía batistiana después del 26 de julio de 1953: el levantamiento armado de la capital oriental.
Fernando Bestard Díaz fue uno de aquellos muchachos. Tenía entonces 18 años de edad. Pese a su corta edad, era ya trabajador, con un irrisorio salario,  pues había cerrado sus aulas la Escuela Profesional de Comercio, de cuya matrícula formaba parte.
Al evocar aquella gesta heroica, Bestard  lo hace con la misma modestia con la cual acudió a la cita: “Complacido de haber hecho lo que en aquel momento había que hacer”
Fue integrante del Bloque Estudiantil Martiano y de las Brigadas Estudiantiles que, bajo la jefatura aquí del joven Félix Pena, tuvieron un destacado papel en la lucha. Revolucionaria. Perteneció a una célula del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la Escuela de Artes y Oficios.
Bestard recuerda aquel 29 de noviembre de 1956, cuando recibió la orden a acuartelarse para lo cual debió partir, desde el Cine Maceo, hasta la Escuela Activa, en San Jerónimo, entre Calvario y Carnicería, con destino al Palacio de la Torre, cercano al Parque Céspedes.  Allí acudió, en unión de otros jóvenes, en espera de las armas que no llegaron. Cinco de ellos fueron hechos prisioneros. El escapó gracias a la solidaridad de una mujer de la cafetería cercana, que lo ocultó en el interior de ese establecimiento.
Estaba entre los designados para cercar el Cuartel Moncada, una de las tres acciones principales de ese día, fallida por haber caído  prisioneros, esa misma noche, los encargados del disparo de un mortero, es decir, Léster Rodríguez  Pérez y Josué País García.
Luego, los días difíciles de la clandestinidad, hasta el triunfo del  1ro. de enero de 1959. Fundador del Partido Comunista de Cuba y de  las Milicias Nacionales Revolucionarias. Fue en 1963 que pudo graduarse como Contador, actividad en la que laboró varios años.
En 1986 partió hacia la República Popular de Angola, donde permaneció durante año y medio, también en su especialidad económica, en la misión militar.
El próximo 30 de noviembre, aniversario 61 del día en que la ciudad de Santiago de Cuba se levantó en armas para apoyar el desembarco del Granma, Fernando Bestard, residente en el Centro Urbano José Martí, estará entre quienes reciban el homenaje del pueblo a los que ese día cayeron y estuvieron dispuestos a caer, por la definitiva libertad de la patria.

lunes, 20 de noviembre de 2017

La victoria de Guisa Proa hacia Santiago



                               

                                                  
.Orlando Guevara Núñez
Durante los últimos meses de la guerra revolucionaria, los frentes guerrilleros al mando de Fidel, Raùl y Almeida habían limpiado de fuerzas represivas la mayoría de los escenarios rurales  de sus respectivos territorios. Los cuarteles, tomados o evacuados. La fuerza  apoyada por la aviación, la artillería, tanques y la Marina de Guerra, no era capaz de resistir el empuje rebelde.
La ofensiva de la tiranía había fracasado. El enemigo, acción tras acción, fue desplazado hacia las ciudades, concentrándose en guarniciones como las de Guisa, Bayamo, Jiguanì, Maffo, Palma Soriano y Santiago de Cuba, en la parte Sur de la provincia de Oriente. Pero ni aún allí tendrían seguridad ni encontrarían tregua. Las fuerzas de los distintos frentes rebeldes convergerían desde ahora en los combates y estrecharían cada vez más el cerco del cual no podrían escapar las hordas batistianas.
Así, a mediados de noviembre de 1958, el Comandante en Jefe Fidel Castro se traslada, desde su zona de operaciones en la Sierra Maestra, hasta el territorio del Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, con el propósito de dirigir personalmente la Batalla de Guisa. Es por esos días que el jefe de la Revolución sostiene reuniones con Almeida, para coordinar el asalto y rendición de las principales plazas militares de Oriente, así como también la Operación Santiago, último  escalón previsto en la zona oriental contra la tiranía ya tambaleante.
El 20 de noviembre de 1958, comenzó la crucial Batalla de Guisa que, luego de diez días de intensos combates, concluyó con la toma del poblado, ubicado a sólo doce kilómetros de la ciudad de Bayamo, y la rendición de la guarnición enemiga. Tropas del Primer y Tercer Frentes habían protagonizado  una de las más importantes victorias durante la guerra revolucionaria. Como coincidencia histórica, exactamente 61 años atrás -el 30 de noviembre de 1897- Guisa había sido  tomada por  tropas del Ejército Libertador Cubano al mando del Mayor General Calixto García Iñiguez.
En Guisa se combatió no sólo contra una posición militar. A ese escenario acudieron nueve refuerzos enemigos fuertemente apoyados por tanques pesados, artillería y la aviación. Todas las fuerzas batistianas con asentamiento en Bayamo, Manzanillo, Yara, Estrada Palma, Baire y otros sitios, habían tomado parte en el frustrado intento de defender la guarnición atacada.
El 27 de noviembre, durante un violento combate frente a uno de los refuerzos enemigos, cayó el bravo capitán Braulio Coroneaux, quien hasta su último aliento cumplió la palabra que había empeñado con el Comandante en Jefe: ¡Por aquí no pasarán! Al morir, contaba con sólo 29 años de edad.
Las fuerzas batistianas no pudieron reponerse del descalabro militar y moral sufrido en Guisa. El parte rebelde daba cuenta sobre la dimensión de la derrota enemiga. La dictadura sufrió más de 200 bajas entre muertos y heridos. A las manos rebeldes pasaron un tanque de guerra T-17,  noventa y cuatro armas, entre fusiles y ametralladoras; dos morteros 60, un mortero 81, una bazuca, siete ametralladoras trípode calibre 30, además de 155 000 balas, 130 granadas de garand, 70 obuses de mortero 60 y 25 de 81; veinte cohetes de bazuca, 200 mochilas completas, 160 uniformes, 14 camiones de transporte, víveres y medicinas.
La victoria en la Batalla de Guisa enfilaba la proa rebelde hacia la capital oriental, Santiago de Cuba. Para esa fecha, las fuerzas del Segundo  Frente Oriental Frank País, bajo el mando del  Comandante  Raúl Castro, en indetenible avance, cercaban, atacaban y derrotaban al ejército enemigo en su radio de acción de más de doce mil kilómetros cuadrados, estrechando el cerco a las ciudades de Guantánamo y Santiago de Cuba, a esta última en cooperación con el Tercer  Frente. Al caer Guisa en poder del Ejército Rebelde,  la dictadura de Fulgencio Batista, después de siete sangrientos años de opresión y crímenes, entraba en su último mes de vida. Hasta que la proa rebelde, con Fidel Castro al frente, penetró en la heroica Santiago de Cuba, el 1ro. de enero de 1959.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

¿Por quién votaremos los cubanos el próximo 26 de noviembre?



.Orlando Guevara Núñez

La interrogante planteada en el título tiene una sola respuesta: votaremos por los mejores candidatos, los más capaces, los que mejor puedan representarnos en las asambleas municipales del Poder Popular.
En estas elecciones serán electos 12 515  Delegados, en igual número de circunscripciones, en todo el país. Serán escogidos, mediante el voto directo y secreto, entre 27 221 nominados, todos seleccionados en asambleas populares con la participación de más de 6 000 000  de cubanos.
En Cuba el voto electoral no es obligatorio. Pero en cada proceso la participación popular es masiva, porque el pueblo está eligiendo a su propio gobierno.
De entre los hombres  y mujeres que resulten electos el próximo 26 de noviembre – o el domingo siguiente en segunda vuelta donde sea necesario- saldrá  la totalidad de  los presidentes y vicepresidentes de las asambleas municipales y el 50 por ciento de los Diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
En cada circunscripción están expuestos, en lugares públicos, los listados de electores y las biografías, con fotos, de todos los nominados. Entre los propuestos, en el país son 9 637  mujeres y 5 307 jóvenes.
Cuando uno lee las biografías, se da perfecta cuenta de lo difícil que será la votación. Obreros, campesinos, estudiantes, militares, intelectuales, dirigentes, forman  parte de la candidatura. Sus avales son los méritos, su incondicional servicio al pueblo, muchas veces de forma callada en sus puestos de trabajo.
La tarea del Delegado es ardua, constante. Cada seis meses debe rendir cuenta de su labor a quienes los eligieron y tienen la facultad de revocarlos si no cumplen con el papel asignado.
Deben lograr, ya electos, el cumplimiento en la base de uno de los principios fundamentales de la democracia socialista: la participación del pueblo en el ejercicio de su propio gobierno. Propiciar la solución  o explicación de los problemas en su propio radio de acción y canalizar en las instancias superiores los que así lo requieran. Ningún planteamiento de los electores puede quedar sin solución o respuesta convincente.
Así iremos los cubanos a las elecciones de este 26 de noviembre, seguros de nuestro presente y de nuestro porvenir, a votar por nuestros Delegados, por nuestra Patria, por el sistema que libremente elegimos, construimos y defendemos: el Socialismo.

domingo, 12 de noviembre de 2017

13 de noviembre de 1958: una histórica convocatoria de Fidel





.Orlando Guevara Núñez
El 13 de noviembre de 1958, la emisora Radio Rebelde, desde la Sierra Maestra, surcaba el espacio con una noticia trascendente, una histórica  convocatoria del Comandante en Jefe Fidel Castro a todos los mandos rebeldes y al pueblo. Todo debía alistarse para asestar un golpe demoledor a la ya tambaleante dictadura de Fulgencio Batista.
Las fuerzas rebeldes habían rechazado a la llamada Ofensiva de Verano, que pretendía cercar y aniquilar  el principal núcleo guerrillero en la Sierra Maestra, encabezado por Fidel, mientras que igual tentativa había fracasado en el territorio de la Sierra Cristal, escenario de operaciones del Segundo Frente Oriental Frank País, bajo el mando del Comandante Raúl Castro.
Estaba ya en marcha la Operación Santiago. Y las instrucciones rebeldes fueron certeras y precisas. “Es este un minuto extraordinario- diría Fidel en su alocución- que puede determinar el fin próximo de la tiranía.
Se llamaba a  todas las fuerzas a intensificar la lucha. Una de las medidas era paralizar el tráfico en toda la provincia de Oriente.. Poner en alerta a todas las unidades rebeldes; cerrar todas las entradas y salidas de las ciudades orientales, al tiempo que se orientaba a  las columnas rebeldes del Segundo Frente proseguir su avance, cercando y rindiendo cuarteles en su territorio. De igual forma, las columnas cercanas a Santiago de Cuba debían estrechar el cerco sobre esta ciudad y no permitir el movimiento enemigo.
A las tropas de rebeldes que operaban en el oeste y centro del país, se les indicaba   combatir  cualquier refuerzo enemigo que pretendiera avanzar hacia Oriente.
Las indicaciones de Fidel a través de Radio Rebelde orientaba a las Columnas  invasoras  Nro., 2, Antonio Maceo, comandada por Camilo Cienfuegos, y a las 8 Ciro Redondo dirigida por el Che, ambas operando en Las Villas, aglutinar el apoyo de las demás fuerzas revolucionarias que combatían en esa región  e interceptar  todas las vías férreas y carreteras para impedir por ellas el paso del ejército enemigo hacia Oriente, interrumpiendo también la huída de las fuerzas derrotadas en este territorio indómito.
“El pueblo debe cooperar con el Ejército Rebelde en todo lo que esté a su alcance”, precisaba el Comandante en Jefe. El pueblo debe ser el principal mantenedor del orden en cada ciudad que se libere, evitando que se produzca ningún tipo de saqueo, destrucción de propiedades, o hechos de sangre deprimentes”
Desde esos días, en los albores de la victoria, la visión de Fidel sobre la conducta de la Revolución en el poder era expresada con toda nitidez:
“Nadie debe tomar venganza contra nadie. Los confidentes y los elementos que se hayan caracterizado por sus actos inhumanos contra el pueblo deberán ser detenidos e internados en prisiones para ser juzgados por Tribunales Revolucionarios.
“En los momentos decisivos que se acercan el pueblo debe dar las más elevadas pruebas de civilidad, patriotismo y sentido del orden para que nadie pueda el día de mañana lanzar imputaciones deshonrosas contra nuestra Revolución que por ser la más elevada conquista de la nación cubana y su más extraordinaria prueba de amor patrio  y dignidad ciudadana debemos cuidarla de toda mancha”.
Esa fue la ética fidelista que se convirtió luego en ética de pueblo.
La Operación Santiago  fue un golpe decisivo contra la tiranía batistiana. Su proyección era dar la batalla final en Santiago de Cuba, donde unos 5 000 soldados y oficiales de la tiranía ocupaban el Cuartel Moncada.
Pero esa batalla no fue necesaria, porque la tiranía batistiana, ante el victorioso avance de las tropas rebeldes, se desplomó aquel histórico 1ro. de enero de 1959.  El definitivo triunfo rebelde se proclamaría  en el mismo lugar que cinco años, cinco meses y cinco días atrás, el mismo jefe revolucionario había iniciado la última etapa de lucha por la independencia verdadera de la Patria.