lunes, 16 de abril de 2018

Fidel Castro aquel 16 de abril de 1961




.Orlando Guevara  Núñez



Un mar de pueblo, fusiles en alto, juró defender la  Revolución socialista



Los revolucionarios cubanos no olvidamos aquel histórico discurso del Comandante en Jefe Fidel Castro, el 16 de abril de 1961. La mañana anterior, aviones yanquis, habían bombardeado los aeropuertos de Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños, en la capital cubana y el Antonio Maceo, en Santiago de Cuba. De nuevo, numerosas  vidas de pacíficos hijos de nuestro pueblo se perdían; otros eran heridos. La traición, el crimen y la mentira del gobierno norteamericano se unían contra la Revolución.
En el sepelio de las víctimas, Fidel desenmascaró todas las mentiras y engaños del gobierno imperialista de los Estados Unidos al mundo y a su propio pueblo. Quisieron hacer aparecer aquella agresión como una “rebelión interna contra Castro”. Para eso, pintaron con insignias cubanas las naves mercenarias, entrevistaron a pilotos que afirmaban haber desertado de Cuba después de los bombardeos. Y los pintaron como héroes. Necesitaban de la mentira y no dudaron en inventarla y difundirla.
Pero la visión de Fidel destruyó todas las patrañas imperiales y puso al desnudo las verdaderas intenciones de la agresión, y desenmascaró a los culpables. Con esa certeza y con la más profunda convicción de ideas y confianza en su pueblo, expresó ese día nuestro Comandante en Jefe:
“Porque lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es que estemos aquí, lo que no pueden perdonarnos los imperialistas es la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica, el espíritu de sacrificio y el espíritu revolucionario del pueblo de Cuba”
“Eso es lo que no pueden perdonarnos, que estemos ahí en sus narices ¡y que hayamos hecho una Revolución socialista en las propias narices de Estados Unidos!”
“¡Y que esa Revolución socialista la defendemos con esos fusiles! ¡y que esa Revolución socialista la defendemos con el valor con que ayer nuestros artilleros antiaéreos acribillaron a balazos a los aviones agresores! Y esa Revolución, esa Revolución, esa Revolución no la defendemos con mercenarios; esa Revolución la defendemos con los hombres y las mujeres del pueblo “.
“Compañeros obreros y campesinos, esta es la Revolución socialista y democrática de los humildes, con los humildes y para los humildes.  Y por esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, estamos dispuestos a dar la vida”
Y luego de aquella declaración del socialismo cubano, de la cual diría luego Raúl que lo que se hizo fue ponerle el nombre a un niño que ha había nacido, Fidel preguntó al pueblo presente en las honras fúnebres:
Obreros y campesinos, hombres y mujeres humildes de la patria ¿juran defender hasta la última gota de sangre esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes?  Y un SÍ rotundo fue la respuesta. Juramento de pueblo, ratificado por millones de cubanos en todo el país.

Y como colofón, una afirmación de Fidel, corroborada pocas horas después:
“Compañeros obreros y campesinos de la patria, el ataque de ayer fue el preludio de la agresión de los mercenarios, el ataque de ayer que costó siete vidas heroicas, tuvo el propósito de destruir nuestros aviones en tierra, mas fracasaron, solo destruyeron tres aviones, y el grueso de los aviones enemigos fue averiado o abatido. Aquí, frente a la tumba de los compañeros caídos; aquí, junto a los restos de los jóvenes heroicos, hijos de obreros e hijos de familias humildes, reafirmemos nuestra decisión, de que al igual que ellos pusieron su pecho a las balas, al igual que ellos dieron su vida, vengan cuando vengan los mercenarios, todos nosotros, orgullosos de nuestra Revolución, orgullosos de defender esta Revolución de los humildes, por los humildes y para los humildes, no vacilaremos, frente a quienes sean, en defenderla hasta nuestra última gota de sangre
Al otro día se produjo el desembarco mercenario. Cuba entera se levantó en pie de guerra. Cada palmo de tierra se erigió en trinchera. La mentira y el crimen, fueron pulverizados por la dignidad, el valor y la conciencia del pueblo cubano, como siempre, con Fidel y Raúl al frente. Y aquella humillante derrota y que sigamos aquí de pie, más socialistas, es lo que todavía siguen sin perdonarnos los prepotentes gobernantes del imperio yanqui.

El señor Pence: A 57 años de Girón, las mismas mentiras



El “Señor Pence”, vicepresidente de los Estados Unidos, a quien se dirigió el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, en la Cumbre de Lima, no perdió la oportunidad para repetir mentiras que  hace ahora 57 años fueron desbaratadas en menos de 72 horas por el pueblo cubano en Playa Girón con la rotunda victoria contra la invasión mercenaria financiada, organizada, armada, dirigida- y “embarcada” según testimonio de varios de sus integrantes- por el gobierno de ese país, auto titulado campeón de la democracia y de los derechos humanos, títulos que no lo creen ni ellos mismos.
 El gobierno de los Estados Unidos y la Agencia Central de Inteligencia (CIA) - los días precedentes a la invasión mercenaria de Playa Girón - lanzaron una campaña de mentiras, creyendo poder confundir a la opinión pública internacional y también a los cubanos.
Fueron mentiras del mismo tamaño de la derrota que los esperaba. Un informe secreto de la CIA expresó pocos días antes del artero ataque: "La posición del régimen de Castro se está volviendo más abierta y más audible. Las clases bajas son ahora activamente opuestas a Castro”.
“Frente a las oficinas del G-2, las filas de detenidos están formadas por las clases más pobres... la carencia de alimentos básicos y de artículos de la casa, que se sienten en todos los niveles de la sociedad, está causando creciente insatisfacción".
Esa mentira la necesitaban, incluso, para hacerles creer a los mercenarios que la invasión sería un simple juego.
Luego de los bombardeos del 15 de abril de 1961 a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, con el fin de destruir en tierra los pocos aviones de combate de la Fuerza Aérea Revolucionaria,  además de haber  disfrazado las naves agresoras con insignias cubanas, lanzaron para el mundo la mentira de que "Pilotos de la fuerza aérea del primer ministro Fidel Castro se rebelaron hoy y atacaron tres de las bases aéreas del régimen de Castro con bombas y cohetes".
Llegaron a difundir la estupidez de que los milicianos cubanos no pelearían y esperarían como libertadores a los mercenarios, a quienes se sumarían. Hablaron de un "levantamiento anticastrista en la provincia de Camagüey", afirmaron que la Isla de Pinos había sido tomada por los rebeldes y 10 000 prisioneros políticos habían sido puestos en libertad y se habían plegado a la rebelión. Informaron falsos desembarcos por distintos puntos de Cuba, hasta por un supuesto Puerto de Bayamo, que no existe.
Igual propaganda engañosa lanzaron sobre nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias. Una declaración bastante difundida afirmaba que "El pueblo, desesperado, con hambre, estaba ya llamando a grito herido de que fueran a liberarlos, que el Ejército Rebelde estaba pasado la mitad; que la aviación se sumaría en el momento oportuno, así como la Marina". Los propios mercenarios ofrecieron esa información, agregando que los habían engañado diciéndoles que Cuba era mandada por los rusos, chinos y checos y los niños eran separados de sus padres y enviados a Rusia.
El propio jefe militar, un capitán de la tiranía batistiana, ya prisionero, afirmó haber sido engañado por quienes lo mandaron en la invasión.
Uno de los tres curas falangistas, convertidos en mercenarios, se atrevió a una proclama al desembarcar: "Atención, atención, católicos cubanos, las fuerzas libertadoras han desembarcado en las playas cubanas, venimos en nombre de Dios".
Fracasada la invasión, las embajadas yanquis en el mundo fueron encargadas de difundir la mentira de que no había sido ejecutada tal invasión, pues se trataba de una operación de apoyo a las bandas contrarrevolucionarias alzadas en El Escambray.
Algunos años posteriores a la derrota norteamericana en Playa Girón, un asesor presidencial norteamericano, escribió por fin una verdad sobre esta historia:
"La realidad fue que Fidel Castro resultó ser un enemigo mucho más formidable y estar al mando de un régimen mucho mejor organizado de lo que nadie había supuesto. Sus patrullas localizaron la invasión casi en el primer momento. Sus aviones reaccionaron con rapidez y vigor. Su policía eliminó cualquier posibilidad de rebelión y sabotaje detrás de las líneas. Sus soldados permanecieron leales y combatieron bravamente".
Sin embargo, le faltó una causa por mencionar: la existencia de un pueblo entero dispuesto a morir de pie antes que vivir de rodillas. O como lo dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro en esos días: "Cuba es hoy como una fortaleza rodeada por el imperialismo, defendida por un pueblo heroico, y los heroicos defensores de esta fortaleza ni se venden ni se rinden".

domingo, 15 de abril de 2018

16 de abril, tres efemérides gloriosas cubanas en una fecha





.Orlando Guevara Núñez

El 16 de abril de 1961, resume tres efemérides  gloriosas para el pueblo cubano. Una, la declaración del carácter socialista de la Revolución cubana. Otra, el Día del Miliciano. Y la tercera, la fundación del Partido Comunista de Cuba.
Los tres acontecimientos, alimentados de una sola raíz: el patriotismo, la unidad y la disposición del pueblo de defender Revolución al precio que fuera necesario.
Ese histórico 16 de abril, al despedir el duelo de los siete cubanos que habían perdido la vida el día anterior, víctimas de los bombardeos yanquis a los aeropuertos de Santiago de Cuba, Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños, el Comandante en Jefe Fidel Castro proclamó que esta era la Revolución patriótica, democrática  y socialista, de los humildes, por los humildes y para los humildes.
El pueblo miliciano allí presente, con sus puños y sus fusiles en alto, juró defender esa Revolución al precio que fuera necesario. En todos los rincones del país, el pueblo armado, ante la inminente agresión mercenaria que comenzó al día siguiente por Playa Girón, se dispuso a defender desde ese momento no solo la obra revolucionaria, sino también, la ideología socialista.
Esa disposición se materializó en el combate, cuando los milicianos, junto al Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria, combatieron con heroísmo a los invasores, aniquilándolos en menos de 72 horas. Cada pulgada de tierra del país se convirtió en una trinchera.
En honor a esa gloria y a esa victoria, fue escogido el 16 de abril como Día del Miliciano, celebrado cada año, como homenaje a los hombres y mujeres que combatieron directamente a los mercenarios o estuvieron dispuestos a hacerlo a todo lo largo del país.
El tercer acontecimiento, la fundación del Partido Comunista de Cuba, fue uno de los más genuinos frutos de la unidad revolucionaria. No fue que ese día hubiese un acto de constitución del Partido. Hubo un acontecimiento de pueblo.
Hasta ese momento existían, por separado, las tres principales organizaciones revolucionarias que habían luchado contra la tiranía batistiana: el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, con su Ejército Rebelde; el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular. Todas marchaban hacia un mismo fin, pero aún no se habían unido en una sola organización.
Fue a partir de Playa Girón que se unieron en las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), con el Comandante en Jefe Fidel Castro como Secretario General y el Comandante Raúl Castro como Segundo Secretario. El proceso unitario fue ejemplo de lealtad al pueblo. En junio de 1961, las tres organizaciones habían acordado disolverse para dar paso a una sola, con la integración de todas.  El 8 de marzo de 1962 quedó integrada la Dirección Nacional de las ORI, dada a conocer el 22 de ese mismo mes.
A partir de entonces se comenzó a perfeccionar el máximo organismo de dirección política de la Revolución cubana, comenzando, en el mismo 1962, la construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), cuyos militantes, como sigue siendo hoy, para ingresar a sus filas, tienen que contar con la opinión favorable de las masas en los lugares donde laboran.
Ese proceso unitario tuvo un punto importante el día 3 de octubre de 1965, cuando el PURSC adoptó el nombre de Partido Comunista de Cuba y eligió a su  primer Comité Central, encabezado también por Fidel Castro y Raúl Castro como Primer y Segundo Secretarios, respectivamente.
Teniendo en cuenta, sin embargo, el simbolismo del 16 de abril, máxima expresión de unidad inquebrantable del pueblo cubano, día en que todo el pueblo juró defender la ideología socialista y su Revolución, se decidió que esa fecha fuera designada también como fundación del Partido Comunista de Cuba.

sábado, 14 de abril de 2018

En los pueblos que han de vivir de la agricultura, los gobiernos tienen el deber de enseñar, preferentemente, el cultivo de los campos



. Orlando Guevara Núñez

Recuerdo que Antolina, mi maestra de segundo grado, nos enseñó ese pensamiento martiano. Pero nunca había indagado dónde y cuándo Martí hizo esa afirmación. Ahora lo sé.
Fue en un artículo publicado en la revista La América, de Nueva York, en mayo de 1894. Utilizó como título: La próxima exposición de New Orleans,  y se dirigía a los gobiernos, municipios, Escuelas de Agricultura y hacendados de la América Latina posibles concurrentes a la referida exposición.

A continuación de las palabras citadas, Martí agrega: Se está cometiendo en el sistema de educación de América Latina un error gravísimo: en pueblos que viven casi por completo  de los productos del campo, se educa exclusivamente a los hombres para la vida urbana, y no se les prepara para la vida campesina.
Ese principio martiano fue citado por Fidel en su alegato La historia me absolverá, al referirse a la necesidad de una reforma integral de la enseñanza en Cuba, en correspondencia con las necesidades de las generaciones” llamadas a vivir en una patria más feliz”.
Y como la vida urbana – apuntó Martí-  solo existe a expensas y por virtud de la campestre, y de traficar  en sus productos, resulta que con el actual sistema de educación se está creando un gran ejército de desocupados y desesperados; se está poniendo una cabeza de gigante a un cuerpo de hormiga.
Habla Martí, en ese artículo de las muchas cosas provechosas que pueden aprenderse en ese evento ferial. Y opina las  ventajas de conocerlas y aplicarlas. Sin embargo  alerta sobre personas de países de América que han ofrecido a Estados Unidos partes de su territorio, a cambio de determinados apoyos. De esas personas dice que  sería bueno conocerlas para “hacer una picota que llegase a las nubes, ly poner en ella su nombre, en letras bien negras”
Y concluye diciendo: “A eso no se debe venir a Estados Unidos. A la exposición de Nueva Orleans sí; que nos llaman con cariño y no hay riesgo de venir, sino provecho.