sábado, 4 de julio de 2026
viernes, 3 de julio de 2026
José Martí contra la anexión de Cuba al imperio yanqui ( 3 )
Orlando Guevara Núñez
“Hay marea alta en todas estas cosas de anexión”, escribe José Martí a su amigo Gonzalo de Quesada, el 29 de octubre de 1889. Se estaba refiriendo a la Conferencia Internacional Americana, que se había iniciado en Washington, el día 2 de ese propio mes.
Está alertando a su amigo, quien formaría parte de la Delegación de Argentina a ese evento, sobre las posibles intenciones de que se acercaran a él personas insanas “que llevan el veneno donde no se les ve” y “lo han de querer usar, descaradamente unos, y otros sin que usted lo sienta”. Está visiblemente preocupado por las consecuencias de esa conferencia para Cuba y para América.
Con toda claridad le aconseja: “No hay encaje más fino que el que labran los hombres decididos a intrigar, o necesitados de servir. Es necesario ser hábil y honrado, contra los que son hábiles, y no honrados”. Denuncia como incierta una versión sobre la autoría suya de una correspondencia al Secretario de Estado de los Estados Unidos, aparentando negociación en lo relacionado con la anexión de Cuba a ese país.
Expresa su criterio de que del citado evento “nada práctico puede salir, a no ser lo que convenga a los intereses norteamericanos, que no son, por contado, los nuestros”. “Creo, es redondo, peligroso para nuestra América o por lo menos inútil, el Congreso Internacional. Opina que para Cuba lo positivo que puede tener es que los pueblos de América puedan compeler a los Estados Unidos y reconozcan el derecho de la Isla a ser independiente.
Deja claro que para Cuba lo único válido es la garantía de su verdadera independencia. Y apunta un peligro vigente: “Para que la Isla sea norteamericana no necesitamos hacer ningún esfuerzo, porque si no aprovechamos el poco tiempo que nos queda para impedir que lo sea, por su propia descomposición vendrá a serlo. Eso espera este país, y a eso debemos oponernos nosotros”.
Reafirma su criterio de que si Estados Unidos paga indemnización a España, eso favorecería sus propósitos de poseer a la Isla. Y plantea las siguientes interrogantes: “Y una vez en Cuba los Estados Unidos, ¿quién los saca de ella? Ni ¿por qué ha de quedar Cuba en América, como según este precedente quedaría, a nuestra manera, no del pueblo que es, propio y capaz, sino como una nacionalidad artificial, creada por razones estratégicas? Base más segura quiero para mi pueblo”.
Opina que el sacrificio oportuno es preferible a la aniquilación definitiva. Y agrega que es posible la paz de Cuba independiente con los Estados Unidos, sin la pérdida o transformación de nuestra nacionalidad.
Hay otra carta de Martí a Gonzalo de Quesada sobre el mismo tema del pretendido anexionismo de Cuba a los Estados Unidos. Pero será tratada en el espacio siguiente.
jueves, 2 de julio de 2026
José Martí contra la anexión de Cuba al imperio yanqui (2)
.Orlando Guevara Núñez
“No es éste el momento de discutir el asunto de la anexión de Cuba. Es probable que ningún cubano que tenga en algo su decoro desee ver su país unido a otro donde los que guían la opinión comparten respecto a él las preocupaciones sólo excusables a la política fanfarrona o la desordenada ignorancia”.
Esta afirmación está contenida en un artículo escrito por Martí el 21 de marzo de 1889, titulado Vindicación de Cuba, publicado cuatro días después, en New York, por el periódico The Evenig Post, a cuyo director estuvo dirigido. Es una enérgica respuesta a un escrito aparecido en la publicación The Manufacturer, de Filadelfia bajo el título de ¿Queremos a Cuba? en el cual se analiza la posibilidad, ventajas y desventajas de esa anexión, y se vierten las más groseras ofensas hacia el pueblo cubano.
Por eso, con justa indignación, escribe Martí: “Ningún cubano honrado se humillará hasta verse recibido como un apestado moral, por el mero valor de su tierra, en un pueblo que niega su capacidad, insulta su virtud y desprecia su carácter”.
Reconoce que, por diversas causas, desearían ver a Cuba anexada a los Estados Unidos, pero no los que han peleado en la guerra, sufrido en el destierro, y otros muchos no desean esa anexión, ni la necesitan, porque admiran a esa nación, pero desconfían de los elementos funestos que “como gusanos en la sangre, han comenzado en esta República portentosa su obra de destrucción “. Es aquí donde expone otro pensamiento conocido: “Amamos a la patria de Lincoln, tanto como tememos a la patria de Cutting”. Al contrario de lo que algunos piensan, Cutting no fue presidente de los Estados Unidos, sino un gánster muy conocido en ese país.
En el citado artículo, asegura Martí que “Los cubanos hemos sufrido impacientes bajo la tiranía; hemos peleado como hombres, y algunas veces como gigantes para ser libres”. Analiza las adversidades presentes en esa lucha contra el colonialismo español y puntualiza, en clara alusión a los Estados Unidos, que “Merecemos en la hora de nuestro infortunio, el respeto de los que no nos ayudaron cuando quisimos sacudirlo”.
La convicción en la justeza, grandeza y confianza en las aspiraciones cubanas, las resume en pocas palabras: “La lucha no ha cesado. Los desterrados no quieren volver. La nueva generación es digna de sus padres. Centenares de hombres han muerto después de la guerra en el misterio de las prisiones. Solo con la vida cesará entre nosotros la batalla por la libertad”.
Como colofón de su artículo señala la realidad de que los esfuerzos cubanos por la libertad se habrían renovado con éxito si no hubiese sido por “la esperanza poco viril de los anexionistas, de obtener libertad sin pagarla a su precio, y por el temor justo de otros, de que nuestros muertos, nuestras memorias sagradas, nuestras ruinas empapadas en sangre, no vinieran a ser más que el abono del suelo para el crecimiento de una planta extranjera, o la ocasión de una burla para The Manufacturer de Filadelfia”.
Muchos combates le quedaban aún a Martí por delante en este tema de la pretensión de Estados Unidos de anexarse a Cuba.