viernes, 3 de mayo de 2019

3 de mayo de 1958 El día que a la patria le nació un Comandante en Jefe



.Orlando Guevara Núñez

El Comandante en Jefe Fidel Castro. Muchas veces hasta omitimos el nombre. De sobra sabemos quién es.  El único con ese grado en Cuba. Grado que trasciende las fronteras de lo militar para ganar dimensión de pueblo.  Pero, ¿conocemos bien desde cuándo y el momento preciso en que a la patria le nació ese símbolo?
A partir del 26 de Julio de 1953, Fidel fue conocido como  jefe del Movimiento que organizó y dirigió esa acción, inicio de la última etapa de  lucha del pueblo cubano por su libertad e independencia. Y el 2 de diciembre de 1956,  vino  al frente de la expedición del Granma. Luego escaló la Sierra Maestra y dirigió la lucha guerrillera. Pero todavía no era Comandante en Jefe de la Revolución cubana. Lo era  del Ejército Revolucionario del Movimiento 26 de Julio.
A raíz del fracaso de la Huelga de Abril de 1958, el máximo líder rebelde convocó a una reunión en la Sierra Maestra, en un lugar conocido como Alto de Mompié, a la cual asistieron los principales dirigentes del Movimientro Revolucionario 26 de Julio en el país. El contenido de ese encuentro lo define, en artículo  publicado en el periódico Granma, el 3 de mayo de 2013, uno de sus participantes, Enzo Infante Urivazo (Bruno), combatiene del 30 de noviembre en Santiago de Cuba, en ese momento Responsable Nacional de Propaganda del 26 de Julio.
“Según mis recuerdos y la información contenida en documentos y escritos, los asuntos principales abordados y debatidos por los integrantes de la reunión estuvieron relacionados con la huelga, las relaciones entre el Llano y la Sierra, las milicias, el estado organizativo del Movimiento, la línea a seguir, sobre la unidad, la reestructuración de la Dirección Nacional, la importancia de Radio Rebelde, el exilio y las posibilidades que ofrecía Venezuela, así como la resistencia a la ofensiva enemiga, su derrota y la extensión posterior de la guerra”.
La reunión de Alto de Mompié, sobre la cual contamos también con un valioso artículo del Che, fue profundamente crítica. Y del análisis de los errores surgió la estrategia que conduciría al triunfo revolucionario.
“La reunión fue tensa- afirma el Che en el referido artículo- recogido en su libro Pasajes de la guerra revolucionaria-  dado que había que juzgar la actuación de los compañeros del Llano, que hasta ese momento, en la práctica, habían conducido los asuntos del 26 de Julio. En esa reunión se tomaron decisiones en las que primó la autoridad moral de Fidel, su indiscutible prestigio y el convencimiento de la mayoría de los revolucionarios allí presentes de los errores de apreciación cometidos”.
El  juicio crítico sobre el fracaso de la huelga propició el acuerdo, aquel  3 de mayo, de seguir  la lucha armada directa, dirigida militar y políticamente por Fidel, reservando  esa acción obrera  para un  momento posterior y oportuno; el Ejército Revolucionario del Movimiento 26 de Julio pasó a Ejército Rebelde, es decir, no de una sola organización, sino de todas y de todos quienes a él quisieran ingresar,  y la Dirección Nacional fue sustituida por un Ejecutivo radicado no en el llano, sino  en la Sierra Maestra, encabezado por Fidel. Fue ese el momento en que otra decisión, expresión de unidad y reconocimiento a la autoridad y prestigio del líder político y guerrillero, tuvo lugar en Alto de Mompié: Fidel fue nombrado  Comandante en Jefe de todas las fuerzas revolucionarias.
Es oportuno puntualizar  que no fue subestimado el papel del movimiento obrero en la lucha y se reconoció el derecho de todos sus sectores a participar en los comités de huelga.  Se indicó, además, que  el Frente Obrero Nacional  debía ser “un organismo de unidad de todos los sectores obreros”.
De esa histórica reunión emanaron las decisiones para enfrentar y derrotar la ofensiva que, envalentonada por el fracaso de la Huelga de Abril, lanzaría la tiranía sobre el bastión guerrillero principal, la Sierra Maestra, y sobre el territorio del Segundo Frente Oriental “Frank País”.
Así, en Altos de Mompié, la crítica y autocrítica sinceras de los revolucionarios sentaron las bases para la oportuna rectificación, para poner en práctica  una estrategia correcta, para la unidad imprescindible y la fortaleza que meses después doblegó a la tiranía. Siempre con Fidel al frente. Conductor de nuestro pueblo en la guerra y en la paz. Nuestro eterno e invicto ¡Comandante en Jefe! quien recibió ese día, el grado  mucho tiempo atrás ganado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario