domingo, 8 de abril de 2018

Huelga de abril de 1958 Heroísmo y sangre en Santiago de Cuba



.Orlando Guevara Núñez

Durante la Huelga del 9 de abril de 1958, la ciudad de Santiago de Cuba vivió días intensos, donde el heroísmo de muchos combatientes y la sangre de otros, signaron  esta fecha como una de las más gloriosas durante la etapa insurreccional contra la dictadura batistiana.
Firmado en la Sierra Maestra, el 12 de marzo de ese año, por el Comandante Jefe de las Fuerzas Rebeldes, Fidel Castro y el Dr. Faustino Pérez, como Delegado de la Dirección Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, un manifiesto al pueblo de Cuba había hecho un llamado a la Huelga General Revolucionaria, respaldada por la lucha armada para derrocar al tirano.
Ese día noveno de abril, al decir de Faustino Pérez, se luchó y murió en todo el país. En disímiles puntos de la geografía cubana los revolucionarios se lanzaron al combate. Se cerraron unidades comerciales, se paralizaron servicios y se realizaron sabotajes, junto a otras muchas acciones, reprimidas por una feroz represalia de la tiranía. Más de un centenar de muertos  costó el intento.
En Santiago de Cuba, bajo el mando de René Ramos Latour (Comandante Daniel) la ciudad fue dividida en cuatro zonas, con igual número de escuadrones de las Milicias del 26 de Julio, distribuidas en 15  locales para su preparación previa al combate.
A las 11 de la mañana de aquel memorable 9 de abril, se dio la orden de inicio de la huelga. Pero ya algunos combatientes- según testimonio plasmado en el libro Santiago 9 de abril de 1958, de Belarmino Castilla Mas (Comandante Aníbal).
El día 3 había sido asesinado el combatiente Gil Suárez Neyra. Y en la madrugada del siguiente día había caído un valeroso trío de milicianos: Roberto Ramos Campos, Eugenio Nogués Vera y Adrián Troncoso Losada. Sorprendidos en su lugar de acuartelamiento combatieron contra una fuerza superior en número y armas. No se rindieron y pelearon hasta caer heridos y ser asesinados allí mismo por los esbirros uniformados.
Otros siete revolucionarios cayeron el mismo día de inicio de la huelga. He aquí sus nombres: Antonio Robert Ducassé, Armando Suárez Sotomayor, José Mustelier Cuevas, Miguel A. Díaz Mejías, Rubén Guzmán Castillo, José Rodríguez Bell y Mario Enrique Hernández Sarmiento.
El 10 de abril, la sangre de nueve combatientes santiagueros se sumó a la pléyade de mártires de la patria: Héctor Pavón García, Adolfo Lescay, Alberto  Sánchez Fernández, José Agustín López Blanco, José Rodríguez Limonta, Sixto Efraín Medina Cala, Luis Mariano Durrutí Sagarra, Fernando Mendoza Rivera y Ángel Espinosa Gómez.
Al día siguiente, ofrendaría su vida otro joven miliciano Miguel Genaro Vázquez Dinza. Y el 16 de ese propio mes, la sangrienta jornada cerraría con el asesinato de los hermanos Sergio, Melquíades, Conrado y Hernán Marañón Pérez, y un primo de ellos, Marcelo Pacheco Pérez,
A 26 ascendió la cifra de mártires santiagueros en aquella heroica epopeya huelguística. El mayor tributo de una ciudad en el país. En Sagua la Grande, en la entonces provincia villareña, el heroísmo y hazaña de los combatientes fue notable, pues lograron ocupar durante dos días la ciudad, al costo de la vida de 15 de ellos.
Todos los  santiagueros  caídos eran jóvenes. El de mayor edad tenía 32 años y cinco de ellos solo habían cumplido 17, al tiempo que otros cinco estaban entre los 20 y 21 años.
Aquella  acción en Santiago de Cuba tuvo  mucha trascendencia. El mismo día 9 fue atacado el cuartel de Boniato y se rechazó un refuerzo procedente del Cuartel Moncada que acudía en su ayuda. Y surgió la Columna 9, al mando primero de Daniel y luego de Belarmino, que el 28 de ese propio mes atacó y tomó el cuartel de Ramón de las Yaguas, con una rotunda victoria, integrándose a mediados del mes siguiente al Segundo Frente Frank País, bajo el mando de Raúl, como Columna 19 “José Tey”, para esa fecha con más de un centenar de combatientes.
En  El Cobre, durante la madrugada del 11 de abril,  combatientes del Tercer Frente, comandados por Guillermo García Frías, tomaron el poblado, emboscaron y derrotaron un refuerzo enviado desde Santiago de Cuba, ocuparon explosivos y detonantes del polvorín de esa localidad, el cual hicieron explotar, hecho que no pudo ser ocultado por la tiranía.
Cumpliendo las indicaciones trazadas por la dirección revolucionaria para la prensa clandestina en relación con la huelga, el periódico Sierra Maestra desempeñó un importante papel en la orientación a la población y el llamado al combate, misión cumplida  también por la radio en la capital oriental.
Como es conocido, la Huelga de Abril constituyó un fracaso, pues el objetivo propuesto no fue logrado. Envalentonada, la tiranía creyó llegado el momento para dar un golpe de muerte a la insurrección y preparó la llamada Ofensiva de Verano, mediante la cual lanzó más de diez mil hombres respaldados por la fuerza aérea, la marina, tanques y artillería, contra los rebeldes encabezados por Fidel en la Sierra Maestra y también sobre el territorio del Segundo Frente.
Pero la dirección revolucionaria no se amedrentó ante el fracaso. Así, el 3 de mayo de 1958, se realizó en Alto de Mompié, escenario guerrillero, una histórica reunión del Movimiento 26 de Julio, donde se hizo un crítico análisis sobre los factores que determinaron el revés y se adoptaron importantes decisiones que condujeron a la victoria final.
De esa reunión emanó la decisión de nombrar a Fidel Castro como Comandante en Jefe de todas las fuerzas, es decir, de la Sierra y del Llano, incluyendo a las milicias. El Ejército Revolucionario del Movimiento Revolucionario 26 de Julio pasó a nombrarse Ejército Rebelde, como expresión no de representación de una organización, sino de todo el pueblo.
Se realizaron diversos cambios en la dirección del Movimiento en el Llano y asimiladas las experiencias del fracaso, la jefatura revolucionaria salió fortalecida.
La tan cacareada ofensiva enemiga, bautizada por ellos como Plan FF, es decir, Fin de Fidel, terminó siendo FF, pero con un contenido distinto: Fin de Fulgencio. La dictadura fue finalmente derrotada y se produjo entonces el hecho más trascendente de la historia cubana del siglo XX: el triunfo de la Revolución cubana.
Ahora, a 60 años de la Huelga de Abril, el recuerdo de los caídos y de quienes estuvieron dispuestos a caer, nos convoca al  homenaje agradecido y al compromiso de continuar engrandeciendo y defendiendo la obra con su sangre cimentada.


Vilma: de guerrillera a artífice de la obra revolucionaria




.Orlando  Guevara Núñez

La capacidad demostrada por Vilma Espín durante el rigor de la lucha clandestina y guerrillera, se multiplicó  en la tarea de construir la nueva sociedad por la cual había expuesto muchas veces su vida.
El nuevo campo de batalla sería mucho más complejo. La lucha por la reivindicación social, económica y política de la mujer cubana; por la erradicación de la prostitución; por la protección a la niñez y la juventud; pero no una lucha de palabras, sino de acciones, de obras, de protección verdadera a  esos segmentos poblacionales.
Decenas de miles de mujeres comenzaron a trabajar en tareas útiles y honestas, se incorporaron al estudio. Surgieron los Círculos Infantiles, los Hogares para niños sin amparo filial. Se organizó la Federación de Mujeres Cubanas. La mujer cubana se vistió de obrera, de federada, de miliciana. La mujer campesina salió de la miseria, el desamparo y la discriminación.
Organiza y dirige el Instituto de la Infancia,  participa en la elaboración del Código de la Familia, dirige la Comisión de Atención a la Infancia,  Juventud y Familia, de la Asamblea Nacional del Poder Popular. Hace un decisivo aporte para darle fuerza de ley a la lucha contra la discriminación a la mujer.
Vilma, desde su condición de integrante del Comité Central del Partido y de su Buró Político, y como Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular e integrante del Consejo de Estado, contribuyó en mucho a las decisiones para hacer realidad los derechos de la mujer cubana, su participación real en igualdad de condiciones en todas las esferas de la sociedad.
Con ese aval, ella misma afirmaría: “El mito de ´sexo débil´ se ha hecho trizas ante la realidad de una fémina que no ha vacilado en ocupar las trincheras de combate junto a los hombres, que no ha escatimado esfuerzos en cada una de las tareas acometidas por nuestro pueblo en el complejo camino de su desarrollo”
Esa fue y sigue siendo Vilma. Heroína de la República de Cuba. “Vilma vive” dijo Fidel cuando ella falleció. Y seguirá viviendo en el alma de la patria cubana.



sábado, 7 de abril de 2018

Vilma: de la clandestinidad, a la guerrilla y la victoria




.Orlando Guevara Núñez

En la clandestinidad, Vilma era de las personas más buscada por los esbirros de la tiranía batistiana. Puede decirse que escapó de milagro. Ella recuerda aquella etapa: “Además, la sensación esa que se tiene en la vida de la ciudad…Allí uno se siente como un animal perseguido, uno sentía que lo acorralaban, sencillamente, y no tenía posibilidades de salir con vida y además, la muerte venía después de la prisión, las torturas”.
Así, luego de 14 meses de intensa lucha clandestina, Vilma marcha hacia el territorio del Segundo Frente Oriental Frank País. Su intención era regresar luego de cumplir la misión para la cual había subido, cuando la operación donde fueron tomados prisioneros varios norteamericanos para evitar los bárbaros bombardeos contra la población civil en ese territorio insurrecto.
Pero es Raúl quien plantea la conveniencia de que ella no regrese al llano, donde su vida corría mucho peligro. Para Vilma, esa decisión  “Era una garantía de morir peleando, de no morir cazados. Era tremendo morir cazados para nosotros. En general para todos nosotros ir a la Sierra era pelear frente a frente al enemigo, no tener que esconderse… y dormir tranquilo…”
El 17 de agosto de 1958, mediante una circular a los responsables municipales del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, Vilma explica la razón del término de su responsabilidad como Coordinadora en la indómita provincia de Oriente.
Y comienza una ardua labor en el Segundo Frente, donde su capacidad organizativa fue de mucho provecho. Allí se desempeñó como Delegada de la Dirección Nacional del 26 de Julio.
Los días finales de la guerra fueron  muy intensos: combates, toma de cuarteles y poblados, avance de las tropas guerrilleras y desmoronamiento del ejército batistiano. Hasta el día de la victoria. Y  entre los guerrilleros que el 1ro. de enero de 1959 entraron victoriosos a Santiago de Cuba, estaba Vilma Espín.

Vilma, junto a Frank el 30 de noviembre de 1956




.Orlando Guevara Núñez


El 30 de noviembre de 1956, se produjo el alzamiento armado de Santiago de Cuba, para respaldar el desembarco del Granma. Fue la primera acción insurreccional  cubana después del asalto al Cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953.
Y allí, junto a Frank País, jefe del alzamiento, estaba Vilma. Su residencia había sido el cuartel general de los revolucionarios. Había participado en la organización de la acción y era ya, para esa fecha, un factor clave para el Movimiento Revolucionario 26 de Julio.
Un testimonio de la propia Vilma retrata el momento crucial: “En la mañana del 29 Frank habló conmigo y me explicó que ya había salido el barco y eso quería decir que debíamos tener todo listo para la madrugada del 30. Yo tenía que hacer muchas cosas, tenía incluso que dar todas las direcciones de los botiquines a todos los jefes de acción. Bueno, aquello fue un corre corre tremendo, hubo que l preparar todas las cosas en el último momento, pero el secreto se guardó rigurosamente todo el tiempo hasta el momento mismo de la acción. A todo el mundo se le había planteado que eso era una prueba, es decir, que se iba a dar una alarma falsa para probar a la gente. Así se hizo y a las seis de la mañana se le dijo a todo el mundo: “Bueno, esto no es prueba, ya salió el barco y debe llegar hoy”.
Aquel histórico 30 de noviembre de 1956, le nacieron a la patria símbolos imperecederos, como fueron los tres revolucionarios caídos: Pepito Tey, Tony Alomá y Otto Parellada. Se vistió por primera vez el uniforme verde olivo y el brazalete rojinegro del 26 de julio en el brazo de los combatientes.
A partir de entonces, Vilma se convertiría en uno de los puntales de la clandestinidad en Santiago de Cuba. Reorganizando combatientes, rescatando armas, organizando la ayuda a los guerrilleros en la Sierra Maestra. Su labor fue de tanta valía que llegó a ocupar la responsabilidad de Coordinadora del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la entonces provincia de Oriente. Hasta que se integró a las fuerzas guerrilleras en el Segundo Frente Oriental Frank País, bajo la jefatura del Comandante Raúl Castro.

viernes, 6 de abril de 2018

Vilma, ante el asalto al Moncada




.Orlando Guevara Núñez



¡Venimos a ver qué cara tienen los valientes!  Así le dijo la joven Vilma Espín al soldado que custodiaba la poste de entrada al Cuartel Moncada, el siguiente día del ataque del 26 de julio de 1953. Todavía no sabía bien lo ocurrido, pero se había percatado de que allí se estaba asesinando a jóvenes cubanos.
Ante la reacción del uniformado, comprendió que debía alejarse de allí de forma inmediata. Conociendo luego que Renato Guitart se encontraba entre los asaltantes asesinado, fueron a su casa. A partir de entonces las ideas rebeldes de Vilma tuvieron un nuevo cauce.
Y la convicción de sus ideas se afianzaron cuando a sus manos llegó La historia me absolverá, documento donde Fidel, ante el tribunal que los juzgó, hizo una contundente denuncia a los crímenes de la tiranía, a los males que padecía la nación y expuso un programa de lucha como única vía de alcanzar los anhelos libertarios del pueblo cubano.
Así lo expresaría la heroína: “Hay que destacar después del Moncada, lo importante que fue para nosotros el impacto tremendo que causó La historia me absolverá.  Fue algo que nos dio la garantía de una cosa nueva. Recuerdo que estaba en el laboratorio cuando me dieron un ejemplar y lo leí ahí mismo, de un tirón. Estábamos todos fascinados, se hablaba un lenguaje nuevo en el que se clarificaba un programa alrededor del cual podíamos todos aglutinarnos para luchar, y que era un programa avanzado y atractivo para la juventud. Fidel aún estaba en Isla de Pinos, pero nos identificábamos completamente con él y con sus objetivos”.
Luego vendría su actividad junto al joven Frank País. Su integración junto al joven líder en el Movimiento Revolucionario 26 de Julio y su labor en la clandestinidad en Santiago de Cuba, fueron también momentos de grandeza de Vilma. Hasta llagar a otra etapa: El alzamiento armado de la ciudad de Santiago de Cuba, en el cual tuvo un protagonismo de trascendencia. Su rebeldía seguía encontrando cauces.