lunes, 16 de mayo de 2022

Estados Unidos contra Cuba: los mismos perros con los mismos collares


.Orlando Guevara Núñez

 

En una ocasión  escribí – y ahora lo reafirmo- que desde el triunfo de la Revolución cubana, todos los gobiernos de los Estados Unidos, tanto republicanos como demócratas, han sido los mismos perros con los mismos collares. Algunos han ladrado menos, pero han mordido igual.

Desde Eisenhower  hasta Biden, han circulado por la Casa Blanca  siete administraciones republicanas y seis demócratas. Y ninguna ha renunciado al empeño de destruir a la Revolución. No ha quedado método sucio por aplicar, mentira por decir, ni intento de aislar a Cuba, de matar a este pueblo por hambre o enfermedades, o rendirlo por cobardía.

Todo lo han ensayado. Y en todo han fracasado. Ahora se empeñan en impedir la presencia de Cuba en la Cumbre de Las Américas. Y lo hacen, como siempre, en nombre de la democracia que tiene en ellos el peor enemigo y violador en el mundo. Y en nombre de los derechos humanos, siendo ellos los causantes principales de que en el planeta que habitamos existan tantos humanos sin derechos.

Sin embargo, cada vez son menos los gobiernos insumisos al imperio brutal. Cuba, sea en la Cumbre de Las Américas o desde la cumbre de su moral y dignidad, continuará defendiendo sus razones y su verdad. Y no cejará en su lucha para continuar siendo  un pueblo heroico, libre y soberano, defensor del principio fidelista de que nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie.

 

Reforma Agraria cubana, más allá de las cifras

 


.Orlando Guevara Núñez

Este 17 de mayo, al  cumplirse el aniversario 63 de la Ley de Reforma Agraria en Cuba, varias publicaciones reflejan  las cifras de campesinos que antes padecían la explotación de los latifundistas, las estructura de la propiedad de la tierra, y las calamidades sufridas por los pobladores de los campos cubanos. Mencionan  la realidad de los tiempos antes y después de tan justiciera Ley, aspiración de generaciones de campesinos cubanos.

Pero hay un testimonio que retrata en toda su dimensión aquella tragedia, sin mencionar una sola cifra. Lo encontré en el libro La Sierra Maestra y más allá, del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque. Se trata de un recorrido de reconocimiento que hizo  por el territorio campo de operaciones del Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, en la Sierra Maestra, del cual fue su jefe desde su apertura, el 6 de marzo de 1958.

Así describe el jefe guerrillero el drama campesino:

“Muchos de estos hombres han luchado por la posesión de sus tierras, reclamando sus derechos a ellas, y al no obtenerlas, las ocupan, luego son desalojados a plan de machete por los rurales y destruidos sus bohíos halándolos con yuntas de bueyes o quemándolos, un despojo brutal. Vuelven a ocuparlas y de nuevo son sacados, así una y otra vez, en lucha constante, que trasladan de unos a otros, de padres a hijos. Así son estos hombres”.

Con su proverbial sensibilidad, Almeida describe la belleza de la Sierra Maestra, de su naturaleza. Y junto a esas bondades, las crueldades sociales, la miseria que justifica el sacrificio de la lucha guerrillera para erradicarlas.

“En nuestro avance por estos parajes escuchamos, confundidos entre sí, el golpe del pilón y del hacha del leñador. Hay gente que vive en ´vara en tierra´, ranchos destartalados. Hombres desocupados buscando qué hacer, qué alimento llevar al hijo, mientras otro toma de la hamaca al niño enfermo y los lleva en brazos para la playa a esperar allí la goleta que los llevará al médico en el hospital de la ciudad, Santiago de Cuba, Pilón o Manzanillo, si no muere antes y entonces lo entierra en el cementerio de la costa, donde yacen los que así han terminado la agonía de su vida. Así es esta parte sur de la Sierra: atraso, miseria, hambre, explotación, atropello y abuso”. (…)

Aún hoy, en esta costa mencionada por Almeida, como mudos y acusadores testigos de aquella tragedia, existen 22 pequeños cementerios, donde fueron enterrados personas de todas las edades que hasta allí fueron traídos desde las montañas, en busca de un auxilio que nunca llegó.

“En el patio del batey niños flacos, desgreñados, mocosos, barrigones de cargar parásitos por andar descalzos  y comer tierra; raída la ropa o desnudos. Uno mayor, pálido el rostro, delgado, lleva una vara al hombro y en cada extremo una lata con agua que trae del río, cuesta arriba”

Otras muchas cosas describe Almeida, que son, ahora, solo símbolos de un pasado que a Cuba no podrá jamás volver.

A ese pasado es al cual quiere regresarnos el gobierno imperialista de los Estados Unidos. Lo han intentado desde Eisenhower  hasta Biden. Y seguirán luchando por el mismo propósito; pero con el mismo resultado: el fracaso. Porque, en este caso de los campesinos, que es el que tratamos, hoy tienen, además de la tierra y la libertad, la disposición, y las armas para defenderlas.

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sábado, 14 de mayo de 2022

Fidel: del presidio, al exilio, al combate y la victoria

 

 

 

Orlando Guevara Núñez

Tras ser amnistiado el 15 de mayo de 1955, el 7 de julio del mismo año, el jefe del asalto al Cuartel Moncada, Fidel Castro Ruz, partió hacia el exilio en México. Estaba convencido de que frente a la tiranía batistiana la única forma válida de lucha era la de las armas. Y con esa intención salió para la tierra azteca.

“Difícil explicarles cuán amargo ha sido para mi persona el paso necesario y útil de salir de Cuba. Casi lloré al tomar el avión”  Así escribiría el joven revolucionario- 29 años de edad- a sus compañeros del recién creado Movimiento Revolucionario 26 de Julio, a solo una semana de estancia en México.

Comenzaría entonces el camino lleno de escollos para organizar y entrenar hombres, adquirir recursos, armas y medios para el regreso a la Patria. Su infinito amor y entrega a su nación, a su pueblo y a la lucha revolucionaria, son visibles en la carta que el 28 de julio de ese mismo 1955 dirige también a sus compañeros en Cuba: (…)  “Parece que lo destruyen a uno en mil pedazos cuando lo alejan de la Patria a la que solo se puede volver honrosamente, o no volver nunca más. Sería necesario comprender toda la firmeza de esta decisión para juzgar de nuestro ánimo. Yo ando recogiendo todavía los pedazos de mis sentimientos personales que son los de un hombre que por dignidad, ideal y deber todo lo ha renunciado en esta vida”.

Ese dolor, sin embargo, lejos de menguar el espíritu revolucionario, lo incentiva. La fe inquebrantable en el pueblo y en las posibilidades del triunfo se fortalece. El 2 de agosto del mismo año, escribe a sus compañeros que en Cuba aguardaban el momento para reiniciar la lucha armada. (…)  “Considero tan importante y delicado lo de afuera, que soporto con resignación la amargura de esta ausencia y convierto toda mi pena en impulso, en deseo ardiente de verme peleando cuanto antes en la tierra cubana. Vuelvo a reiterar mi promesa de que si lo que anhelamos no fuera posible, si nos quedáramos solos, me verían llegar en bote, a una playa cualquiera, con un fusil en la mano”.

Su posición inclaudicable se reitera en otra de sus misivas a sus compañeros de lucha: “En el más infortunado de los casos, de nosotros podrá decirse el día de mañana que supimos morir ante un imposible, pero nunca que se nos vio llorar de impotencia”

Pero no es solo la decisión de pelear para derrocar al sanguinario tirano Fulgencio Batista. Es la visión de construir una Patria nueva. En la citada carta del 2 de agosto de 1955 a sus compañeros, les dice: “Miren: yo tengo una gran fe; pero no es una fe religiosa, sino racional y lógica, porque en esta hora de tremenda confusión, somos los únicos que tenemos una línea, un programa y una meta. ¡Y decisión para alcanzarla o morir en el empeño! Pienso pronto dedicarme a la redacción de nuestro programa completo y someterlo a la consideración de ustedes. Será un mensaje de esperanza en un mundo mejor al pueblo de Cuba y una promesa de buscarlo con nuestra vida y nuestra sangre”.

El siguiente año de su estancia en México, transcurre en medio de una febril actividad organizativa, enfrentando dificultades económicas y estrecha vigilancia enemiga que implicó, incluso, la prisión.

Así se reclutaron, organizaron y entrenaron los futuros expedicionarios del yate Granma. En el 56 seremos libres o seremos mártires, declaró entonces el máximo representante de la rebeldía cubana. Y expresó una convicción corroborada tiempos después por la historia: Si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo.

Con 81 compañeros bajo su mando, Fidel salió de Tuxpan, México, el 25 de noviembre de 1956. Llegó y entró a Cuba una semana después, el 2 de diciembre, por un lugar cercano a Playa Las Coloradas, Niquero, entonces provincia de Oriente. Y luego de una guerra revolucionaria, derrocó a la tiranía y proclamó el triunfo de la Revolución, el 1ro. de enero de 1959, en Santiago de Cuba, ciudad en la que cinco años, cinco meses y cinco días antes, había protagonizado el asalto heroico al Cuartel Moncada.

 Otros muchos compañeros de lucha, entre ellos Raúl Castro Ruz, compartieron la amargura de la ausencia involuntaria de la Patria. Pero el sacrificio no fue en vano. Del exilio, regresaron al combate y del combate marcharon hacia la victoria. La victoria de un pueblo que hoy  la sostiene inspirado en el valor de los héroes del Moncada y del Granma.

 

Reforma Agraria cubana: El todo del campesinado cubano

 


 Orlando Guevara Núñez

La Reforma Agraria, que cumple 63  años este 17 de mayo, fue y sigue siendo el todo del campesinado cubano. No sólo por la propiedad de la tierra que otrora trabajaban sin ser sus dueños. Ni tampoco por haberse eliminado el odioso y criminal latifundismo. Esa Ley transformó totalmente la vida de nuestros pobladores del campo en sus condiciones de trabajo y de existencia. La salud, la educación, la cultura, el deporte, el sistema crediticio, la seguridad de mercado, el apoyo en equipos y técnicas de cultivo, el respeto a la dignidad humana y la plena y activa incorporación a la sociedad, no han dejado de fortalecerse durante estas  más  seis décadas.

La propaganda contrarrevolucionaria, con sede en Estados Unidos, no se ha cansado de propalar la mentira de la erradicación de la propiedad privada como consecuencia de la Reforma Agraria. Iguales mentiras se lanzan contra el cooperativismo agrícola cubano.

La realidad, sin embargo, pulveriza esas calumnias. Antes de la aplicación de esa Ley, en Cuba sólo 15 familias poseían el 18 por ciento de la tierra cultivable. Y el 1,4 de los dueños acaudalaba el 46 por ciento de las propiedades agrícolas. Mientras, el 92 por ciento de los tenedores de fincas tenía sólo el 28 por ciento de la tierra.

Con la Reforma Agraria, creció el número de propietarios, hasta un punto sin antecedentes en el país. Más de 100 000 campesinos recibieron sus títulos de propiedad, al igual que muchos obreros agrícolas beneficiarios de áreas intervenidas a los latifundistas.

La propiedad estatal, la cooperativa y la campesina de forma individual, se han mantenido sin antagonismos, pues todas convergen en el interés de fortalecer el sistema social, el socialismo, que a todos protege por igual.

Hoy, a 63 años de aquella medida justiciera, funcionan en el país  las  Cooperativas de Producción Agropecuaria (CPA) y Cooperativas de Crédito y Servicios (CCS) en las cuales se agrupan más de 350 000 campesinos y cooperativistas, además de sus familiares. En la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), organización que representa al sector, están integrados hoy más de 325 000 de estos productores agrícolas. Todos los campesinos  que optaron por no integrarse a ninguna forma de cooperativa, siguen  como propietarios de sus tierras y reciben  todos los beneficios  como ciudadanos cubanos.

Las CPA están integradas por campesinos que de forma totalmente voluntaria unieron sus tierras, equipos y demás recursos en propiedad colectiva, siendo dueños absolutos de ese patrimonio. En las CCS permanecen  por voluntad propia unos 100 000 socios unidos a los efectos de organizar los créditos y otros servicios, pero manteniendo la propiedad individual sobre la tierra y el resto de sus bienes. En uno y otro sistema, los campesinos reciben  iguales beneficios. En Cuba, en la actualidad, el 35 por ciento de la tierra se concentra en estas dos entidades.

En 1993, surgió en Cuba otra propiedad cooperativa de la tierra: las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC). Más de un millón de hectáreas estatales fueron entregadas en usufructo gratuito a trabajadores de empresas agrícolas del Estado. A esas personas les fueron vendidos los medios de producción, incluyendo tractores, almacenes, sistemas de riego y otros recursos. Toda su producción es enteramente suya y reciben igual respaldo estatal.

Un año después, en 1994, mediante el sistema de usufructo, el Estado cubano entregó a productores particulares más de 75 000 hectáreas a productoras de café y cacao, además de 60 000 hectáreas a cultivadores privados de tabaco. Otras 73 000 hectáreas fueron cedidas para el autoabastecimiento familiar de alimentos.

Ahora, decenas de miles de personas con disposición y posibilidades para producir alimentos agrícolas, están recibiendo en usufructo gratuito parcelas de hasta dos caballerías (26,8 hectáreas) que permanecían ociosas y se incorporan a la producción de alimentos.

Las propias entidades cooperativas y campesinos individuales pueden ser beneficiados con esa asignación, recibiendo tierras estatales aledañas, con la única condición de trabajarlas y producir.

Todos esos sistemas coexisten con el de las empresas estatales y la voluntad del Gobierno de destinar los recursos a quienes más frutos obtengan, sin distinción del tipo de propiedad o usufructo de los productores.

Si alguien conoce algún otro ejemplo de extensión de la propiedad y usufructo de la tierra, como en Cuba, la invitación a exponerlo vale.

En este país, categóricamente, no existen campesinos sin acceso a créditos y sin mercado asegurado. Y tampoco, sin excepción, existe un productor privado sin recibir gratuitamente la educación, los servicios de salud y demás beneficios que otorga el socialismo cubano para todos los ciudadanos, sin discriminación de ningún tipo.

Y esta historia  de la Reforma Agraria cubana, continúa creciendo. En estos momentos el Estado cubano está ofertando de nuevo parcelas de tierra a quienes individualmente deseen trabajarla.