martes, 2 de junio de 2020

Santiago de Cuba, 505 años: Raúl Castro: ¡Santiago sigue y seguirá siendo Santiago!





.Orlando Guevara  Núñez


Este 3 de junio, el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, está cumpliendo 89 años de edad. Una vida dedicada por entero a su pueblo. En su homenaje, escogemos hoy fragmentos de su discurso el  30 de julio de 2007, aniversario 50 de la caída de Frank País García, al inaugurar la LLAMA ETERNA que desde ese día arde en el cementerio patrimonial Santa Ifigenia, de Santiago de Cuba, en honor a los mártires caídos por la libertad e independencia de la patria en todas las épocas de nuestra historia.
 “En las calles de Santiago, al igual que en las montañas, llanos y ciudades de todo el oriente, como de Cuba entera, combatieron sus hijos durante largos años, y desde aquí partieron también a luchar solidariamente junto al hermano agredido en otras tierras del mundo”.
“Frank País es paradigma de la estirpe indoblegable de nuestra juventud. El santiaguero humilde que había decidido formarse en la noble profesión del magisterio, profundamente martiano, que por sus excepcionales cualidades, en primer lugar por su firmeza política, rectitud moral y valor a toda prueba, se convirtió en apenas unos meses en jefe de la organización clandestina del Movimiento 26 de Julio, primero en Oriente y después en toda Cuba”.
“Asombra que un joven de apenas 22 años haya sido capaz de organizar y dirigir  las acciones del 30 de Noviembre, en apoyo al arribo del Granma a las costas cubanas, donde los combatientes revolucionarios, vistiendo por primera vez el uniforme verde olivo, paralizaron prácticamente a Santiago de Cuba, para entonces la segunda plaza militar del país, solo superada por la capital”.
“Un día como hoy, en 1957, la tiranía hizo realidad su obsesivo empeño de dar muerte a Frank, con la absurda idea de que ello significaría el fin a una batalla que ya había hecho suya un pueblo entero”.
“Cayó asesinado en el Callejón del Muro, junto a Raúl Pujol. Ambos sabían que marchaban a una muerte casi segura, al abandonar la casa donde se refugiaron, en el intento de proteger a la familia que allí residía”.
“Fue impresionante el entierro que les dio esta ciudad heroica. Como dijo el poeta santiaguero César López, en diálogo póstumo con Frank: "Todo un pueblo lloró tu valentía".  “Sus asesinos quedaron tan aterrorizados que optaron por ocultarse en sus cuarteles”.  “Solo 30 días antes, las calles santiagueras habían visto morir combatiendo a su hermano Josué País, de solo 19 años, junto a Floro Vistel y Salvador Pascual”.
“Encendemos esta llama, un día como hoy, en homenaje al aniversario 50 de la caída de Frank, y en honor a los que como él integran la infinita galería de nuestros héroes y mártires”.
“Esa llama es gratitud eterna a esta Ciudad Héroe, cuyo pueblo generoso y valiente salvó la vida de combatientes del ataque al cuartel Moncada, entregó a la lucha a muchos de sus hijos y en medio de dificultades, trabaja hoy con tesón por salir adelante; ante el cual, reiteramos, convencidos de que ¡Santiago sigue y seguirá siendo Santiago! “
En fecha más reciente, en ocasión de su visita a esta ciudad para acompañar al pueblo durante los primeros días del desastre del huracán Sandy, expresó Raúl: “Ha  sido duro, pero Santiago es Santiago, ha resistido vendavales y guerras de todo tipo, también vencerá este, ¡hay que resistir!
Y Santiago de Cuba no ha defraudado a Raúl. Sigue resistiendo. Sigue venciendo. ¡Sigue siendo Santiago!

Trump: de la bravuconería al bunker




.Orlando Guevara Núñez

Trump  ha amenazado con exterminar a Corea del Norte, con pulverizar  a Irán, con invadir a Venezuela, con destruir el socialismo en cualquier parte del mundo. Tiene manía de sancionar a todo cuanto se le oponga. Arrecia el bloqueo contra Cuba, ofende a China, ridiculiza a los periodistas que le hacen preguntas para él molestas de responder.
Apoya a los terroristas en Siria, al genocida gobierno de Israel. Promueve el asesinato de jefes de estado y otros dirigentes. Es el brabucón de la película. Y ahora, cuando miles de norteamericanos desarmados rodean la Casa Blanca, indignados ante el asesinato de un ciudadano negro, no se sabe para dónde se le corrió la altanería.
Acusa a Cuba de no contribuir a la lucha contra el terrorismo, al tiempo que apaña la reciente agresión contra la embajada cubana en ese país; manda navíos al Caribe, para amenazar a Venezuela, a quien acusa de narcotráfico; manda  fuerzas a Colombia con el pretexto de luchar contra las drogas, cuando en realidad busca perpetrar otro golpe contra la revolución bolivariana.
Habla de mandar a la policía a que reprima, califica de terroristas a los manifestantes, pide para ellos penas de prisión, dice que los gobernadores y autoridades locales  han sido débiles. Y pide más sangre. Manda a matar. Mientras tanto, por si acaso, corre a resguardarse en su bunker.
Pare él, mientras mueran los demás, no hay problemas. Si se ve en peligro, ¡A correr!.  Desventurado el pueblo cuyo gobierno esté en manos de un individuo como éste. Y de contra, busca reelección para seguir poniendo al mundo al borde de un holocausto nuclear.
Habría que preguntarse, si se esconde ante manifestantes desarmados, ¿cuál sería su reacción ante los misiles? Desde luego que es preferible no tener que ver ese momento. Pero uno no puede dejar de imaginarlo. Solo que en ese caso, sería difícil encontrar un bunker seguro…

Los hombres son como los tiempos en que viven y se adaptan con flexibilidad maravillosa a su pequeñez o grandeza




.Orlando Guevara Núñez

Un análisis sobre el desarrollo de  la sociedad en Estados Unidos, motivó este pensamiento martiano, escrito en Nueva York el 15 de marzo de 1887 y publicado en el diario La Nación, de Argentina, el 4 de mayo del mismo año. 
Se está refiriendo al Congreso número 49 de ese país, y habla sobre la evolución de los hombres, menciona la presencia de una humanidad nueva que ha venido fraguándose en el transcurso de un siglo.
“Por la ley o por el diente, aquí  ha  de haber justicia”, afirma. Ejemplifica  cómo la clase desacomodada la pide mal o la toma por su mano, pero ya la ve moverse en la cosa pública “como en morada propia”. Y por otro lado sus oponentes que se resisten y quieren retardar la justicia.
Dice textualmente: “El trabajador que es aquí el Atlas, se está cansando de llevar a cuestas el mundo, y parece decidido a sacudírselo de los hombros, y buscar modo de andar sin tantos sudores por la vida”.  Y por otro lado: “Los acaudalados, los que esperan serlo, los que prosperan a su sombra, no se ocupan en atender estas reclamaciones de justicia, sino en sobornar a los que dictan leyes, para que les pongan atadas a sus pies, las libertades públicas”.
Expone la forma en que los partidos políticos se alarman, pero no atienden a ese elemento nuevo que va surgiendo en la sociedad de una nueva fuerza que se les opone.  Y que la prensa, que  responde a las castas creadas, no actúa, por temor a perder clientela.
Lo que hacen es, a través de leyes, buscar el afianzamiento de sus intereses, correspondiendo así a las empresas, bancos, corporaciones y otros poderes de los que dependen su elección y fortuna.
En su análisis, plantea Martí que ese Congreso no ha hablado con grandeza un solo día, ni ha actuado con desinterés. Y que lo hecho ha sido por miedo y por cortejar a los trabajadores, a quienes ya temen.
Explica que en cuestiones menores, los congresistas toman la posición de su partido (Demócrata o Republicano) pero en los de mayor trascendencia, se unen para proteger sus intereses.
Desenmascara las entrañas de esos partidos políticos. Por eso afirma que “Si votaban por la patria, votaban contra su interés. Son siervos, a quienes se manda con látigos de oro. La votación era vergonzante y sorda. Salían de ella con la cabeza gacha, como canes apaleados” .

lunes, 1 de junio de 2020

Santiago de Cuba 505 años. Herbert Matthews: Una ciudad en revolución



Orlando Guevara Núñez


Herbert   Matthews. Norteamericano,  periodista del  diario  The New York Time. Esta afirmación fue  publicada en junio de 1957. Fue quien   hizo, en febrero de ese año, la entrevista a Fidel Castro en la Sierra Maestra y dio a conocer la verdad negada por la tiranía de que  el jefe guerrillero  estaba vivo y desarrollando la lucha guerrillera en las montañas de Oriente.
Este periodista norteamericano contribuyó a desbaratar la farsa de la dictadura sobre una paz que estaba lejos de existir en Cuba en 1957. Así lo dejaría plasmado para la historia al referirse a la ciudad de Santiago de Cuba.
“Esta es una ciudad en revolución contra el presidente Fulgencio Batista. Ninguna otra descripción podría señalar el hecho de que virtualmente todo hombre, mujer y niño en Santiago de Cuba, excepto la Policía y las autoridades militares están luchando al costo de todo lo que ellos pueden para derribar a la dictadura militar en La Habana”.
“Lo que se aplica a Santiago puede aplicarse a toda la provincia de Oriente, al extremo oriental de la Isla, la más densamente poblada y la más fértil región de Cuba y que tradicionalmente ha sido la cuna de la lucha por la libertad.  Si La Habana tuviera algo parecido al Movimiento de Resistencia Cívica de Santiago de Cuba, el régimen de Batista hubiera terminado hace tiempo”
“Es una de las atmósferas más extraordinarias que ha encontrado este corresponsal en mucho tiempo y durante muchos períodos de guerra y violencia. La tensión se palpa y es verdaderamente muy peligrosa para el régimen”.
Herbert Matthews había nacido en Nueva York, el 10 de enero de 1900 y falleció en Australia, el 30 de julio de 1977.

La Patria es ara, no pedestal





. Orlando Guevara Núñez

Difícil sería encontrar a un cubano que no haya escuchado este pensamiento martiano, sobre todo en boca de sus maestros. Fue de los primeros que aprendí en mi niñez. Pero muy poca aplicación tenía entonces.
Lo que hasta hace poco conocí fue que ese pensamiento martiano está contenido en una carta por él dirigida a Ricardo Rodríguez Otero, de Sagua la Grande, fechada en New York, el 16 de mayo de 1886.
Lo conocíamos con las cinco palabras señaladas. En realidad Martí lo dijo de forma más extensa: La Patria necesita sacrificios. Es ara y no pedestal. Se le sirve, pero no se  la toma para servirse de ella.
La referida carta es algo extensa. Su móvil  principal es que el destinatario, en un libro que publicó, refiere que escuchó de Martí la aseveración de que: “cualquiera que sea mi pasado yo acataré sin reserva alguna la solución que España dé a los problemas de Cuba, si llega a satisfacer a la mayoría de mis compatriotas”.
Martí desmiente esa versión. “He de confesar a usted- dice Martí- que en mis labios no sería sincera, ni en mi corazón, esa palabra de acatamiento a lo que España quisiese hacer de Cuba, aún cuando contentase a la mayoría de los cubanos, porque no estamos ya en condición  de obedecer, sino con pleno derecho de exigir (…)  lo que sí acataré yo toda mi vida es la voluntad manifiesta de mi tierra, aún cuando sea contraria a la mía, no a la voluntad española”.
Habla de la incapacidad de España para contentar a los cubanos. Y Afirma su pensamiento de que  creía la guerra tan abominable como posible y que no hay vanagloria que lo fuerce,  por adquirir fama de austero o de emancipador, a contribuir a llevar a su patria, antes que ella dé muestras  patentes de desearla, la guerra que en todo instante puede llevársele, pero no debe ir hasta que los elementos que tienen que combatir no hayan en gran parte venido a tierra por sí mismos, o en el silencio del corazón se vayan poniendo a su lado.
El modo que Martí utiliza en  el escritor no es mordaz. Véase como le replica: “Y solo me falta rogarle ahora que no se enoje usted conmigo porque no acepto como precisamente mías las palabras “cualquiera que sea mi pasado”  “En eso sí que su memoria, tan cariñosa conmigo, le fue infiel, porque a mí no se me ocurre nunca, pensar en mí mismo en las cosas de la patria, a no ser para cuidar desde aquí  por su bien en la medida de mis fuerzas “(…)   Y puntualiza que:
“A la patria no se le ha de  servir por el beneficio que se pueda sacar de ella, sea de gloria o de cualquier otro interés, sino por el placer desinteresado de serle útil”.