viernes, 15 de abril de 2022

16 de abril, tres efemérides gloriosas en una fecha


 

.Orlando Guevara Núñez

 

El 16 de abril de 1961, resume tres efemérides  gloriosas para el pueblo cubano. Una, la declaración del carácter socialista de la Revolución cubana. Otra, el Día del Miliciano. Y la tercera, la fundación del Partido Comunista de Cuba.

Los tres acontecimientos, alimentados de una sola raíz: el patriotismo, la unidad y la disposición del pueblo de defender Revolución al precio que fuera necesario.

Ese histórico 16 de abril, al despedir el duelo de los siete cubanos que habían perdido la vida el día anterior, víctimas de los bombardeos yanquis a los aeropuertos de Santiago de Cuba, Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños, el Comandante en Jefe Fidel Castro proclamó que esta era la Revolución patriótica, democrática  y socialista, de los humildes, por los humildes y para los humildes.

El pueblo miliciano allí presente, con sus puños y sus fusiles en alto, juró defender esa Revolución al precio que fuera necesario. En todos los rincones del país, el pueblo armado, ante la inminente agresión mercenaria que comenzó al día siguiente por Playa Girón, se dispuso a defender desde ese momento no solo la obra revolucionaria, sino también, la ideología socialista.

Esa disposición se materializó en el combate, cuando los milicianos, junto al Ejército Rebelde y la Policía Nacional Revolucionaria, combatieron con heroísmo a los invasores, aniquilándolos en menos de 72 horas. Cada pulgada de tierra del país se convirtió en una trinchera.

En honor a esa gloria y a esa victoria, fue escogido el 16 de abril como Día del Miliciano, celebrado cada año, como homenaje a los hombres y mujeres que combatieron directamente a los mercenarios o estuvieron dispuestos a hacerlo a todo lo largo del país.

El tercer acontecimiento, la fundación del Partido Comunista de Cuba, fue uno de los más genuinos frutos de la unidad revolucionaria. No fue que ese día hubiese un acto de constitución del Partido. Hubo un acontecimiento de pueblo.

Hasta ese momento existían, por separado, las tres principales organizaciones revolucionarias que habían luchado contra la tiranía batistiana: el Movimiento Revolucionario 26 de Julio, con su Ejército Rebelde; el Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el Partido Socialista Popular. Todas marchaban hacia un mismo fin, pero aún no se habían unido en una sola organización.

Fue a partir de Playa Girón que se unieron en las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), con el Comandante en Jefe Fidel Castro como Secretario General y el Comandante Raúl Castro como Segundo Secretario. El proceso unitario fue ejemplo de lealtad al pueblo. En junio de 1961, las tres organizaciones habían acordado disolverse para dar paso a una sola, con la integración de todas.  El 8 de marzo de 1962 quedó integrada la Dirección Nacional de las ORI, dada a conocer el 22 de ese mismo mes.

A partir de entonces se comenzó a perfeccionar el máximo organismo de dirección política de la Revolución cubana, comenzando, en el mismo 1962, la construcción del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC), cuyos militantes, como sigue siendo hoy, para ingresar a sus filas, tienen que contar con la opinión favorable de las masas en los lugares donde laboran.

Ese proceso unitario tuvo un punto importante el día 3 de octubre de 1965, cuando el PURSC adoptó el nombre de Partido Comunista de Cuba y eligió a su  primer Comité Central, encabezado también por Fidel Castro y Raúl Castro como Primer y Segundo Secretarios, respectivamente.

Teniendo en cuenta, sin embargo, el simbolismo del 16 de abril, máxima expresión de unidad inquebrantable del pueblo cubano, día en que todo el pueblo juró defender la ideología socialista y su Revolución, se decidió que esa fecha fuera designada también como fundación del Partido Comunista de Cuba.

 

miércoles, 13 de abril de 2022

Playa Girón: Los que vinieron a “salvarnos”

 


 

.Orlando Guevara Núñez

 

En la política agresiva norteamericana contra Cuba, dirigida siempre a la destrucción total de la Revolución, la mentira ha sido un elemento insustituible. Los más burdos embustes fabricados en los más altos niveles gubernamentales, han sido vendidos como verdades a la opinión pública internacional.

Así sucedió en abril de 1961, cuando se fraguó la invasión mercenaria por Playa Girón. Difundieron la mentira de que en Cuba el pueblo estaba desesperado, ansioso de que llegaran los invasores a liberarlo. Dijeron que la mitad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias se sumarían a la rebelión contra la Revolución. Afirmaron que la Fuerza Aérea y la Marina cubanas respaldarían a los “libertadores”.

La propaganda contra el Gobierno Revolucionario no se quedaba atrás: las mentiras de que en Cuba se les quitaban los hijos a los padres, que el comunismo intervenía todos los bienes a las personas, que los religiosos eran perseguidos. El comunismo se pintaba como un régimen de terror. Se habló sobre falsos levantamientos en distintos puntos del país e innumerables hechos contrarrevolucionarios que solo existieron en la mente de nuestros enemigos, llevados a la tinta y el papel en los principales medios de difusión a su servicio.

Los cubanos, sin embargo, creíamos no en lo que nos decía la propaganda enemiga, sino en lo que veíamos, en lo que nos daba la Revolución, entre otras muchas cosas la oportunidad de redimirnos por nosotros mismos, de construir nuestra propia felicidad.

Después de derrotada, en menos de 72, horas la invasión mercenaria, los cubanos conocimos quiénes eran los que venían a “salvarnos”. Los “héroes” fabricados por la Agencia Central de Inteligencia y el gobierno de los Estados Unidos, estaban hechos en moldes del crimen, de la explotación y otros componentes similares a los de sus fabricantes.

He aquí algunos de esos “libertadores” de procedencia cubana. Juzgue el lector.

Se enrolaron en la invasión 194 ex militares y esbirros que habían formado parte de la tiranía batistiana. Muchos de ellos con numerosos crímenes contra los cuales los habían protegido las autoridades norteamericanas.

Vinieron l00 latifundistas, 112 grandes comerciantes y 35 magnates industriales, con el propósito no de liberar a los cubanos, sino de arrebatarles las propiedades que les había devuelto la Revolución. Venían a quitarles la tierra a los campesinos, a explotar a los  obreros, a sumir de nuevo a los cubanos en la miseria y la explotación.

Entre los libertadores formaron parte de la invasión mercenaria 67 casa tenientes, 24 grandes propietarios, 179 personas acomodadas económicamente. Y un elemento que no podía faltar, los lumpens, 112, que no trabajaban, y pretendían volver a vivir en Cuba a costa del sudor del pueblo.

Esos, con el pleno respaldo de otros que en Estados Unidos quedaron sin atreverse a venir en la invasión, fueron nuestros frustrados “libertadores”. Por la parte cubana, pelearon obreros, campesinos y estudiantes integrados a las Milicias Nacionales Revolucionarias, combatientes de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional Revolucionaria. Peleó el pueblo uniformado.

Cuba derrotó esa invasión en menos de 72 horas, a un costo de 157 muertos y más de 300 heridos. Los mercenarios tuvieron unos 89 muertos y 1 197 prisioneros. La jefatura de los mercenarios huyó sin combatir.

Después de la victoria cubana en Playa Girón, mucho se ha escrito sobre ese hecho glorioso para Cuba y vergonzoso para los Estados Unidos.

La rápida derrota de los mercenarios, impidió la proyectada creación de un gobierno provisional que daría paso a la intervención norteamericana en Cuba. A partir de esa victoria, afirmó el Comandante en Jefe Fidel Castro, los pueblos de América Latina fueron un poco más libres.

martes, 12 de abril de 2022

Playa Girón: La presencia de Fidel

 


 

.Orlando Guevara Núñez

 

Es una verdad inobjetable que la presencia del Comandante en Jefe Fidel Castro en los acontecimientos relacionados con la invasión mercenaria de Playa Girón, influyó en el heroísmo de los combatientes cubanos aún antes de los primeros enfrentamientos.

El 15 de abril, ya herido de muerte por la metralla que de forma salvaje cayó sobre los aeropuertos de Ciudad Libertad, Santiago de Cuba y la Base Aaérea de San Antonio de los Baños, el combatiente Eduardo García Delgado, poco antes de su último aliento, escribió, con su propia sangre, un nombre: FIDEL.

Y cuando los mercenarios llegaron a tierra cubana y tuvieron el primer contacto con los milicianos, recibieron de ellos una respuesta  que fue el preludio de los acontecimientos posteriores: ¡Patria o Muerte! ¡Viva Fidel!

Para los cubanos, la presencia de Fidel en los lugares de mayor peligro no ha sido nunca una sorpresa. Estuvo al frente en el asalto al Cuartel Moncada, el 26 de Julio de 1953; al frente en la expedición del Granma, el 2 de diciembre de 1956, para reiniciar la lucha armada contra la tiranía batistiana; al frente en la lucha guerrillera de la Sierra Maestra; dirigió personalmente decisivos combates, arriesgando su vida.

Y ya, después del triunfo, en los momentos de peligro, tanto por agresiones como por desastres naturales, ahí  estuvo Fidel, siempre junto al pueblo.

Para los mercenarios invasores, sin embargo, la presencia de Fidel en los combates de Playa Girón fue algo inesperado. En primer lugar, porque las mentiras difundidas desde los Estados Unidos hablaban de la “huída” y hasta del “exilio” del jefe de la Revolución. Y también porque no concebían que él estuviera en la primera línea de combate.

Uno de los mercenarios, nombrado José Manuel Gutiérrez, durante el proceso de entrevistas televisadas a los invasores presos, hizo las declaraciones siguientes:

“Al otro día por la mañana pasa un jeep diciendo: Ríndanse, ríndanse y tirando tiros, y al poco rato un grupo de milicianos; salimos y nos entregamos, el que iba en el jeep era Fidel, y yo le decía a uno: Por eso nosotros perdimos, porque Fidel está con ellos, peleando en el frente, y los que estaban con nosotros, los que nos trajeron embarcados, se fueron después”.

Algún tiempo después, un asesor presidencial de Kennedy, Arthur Schlesinger, escribiría:

“La realidad fue que Fidel Castro resultó ser un enemigo mucho más formidable y estar al mando de un régimen mucho mejor organizado de lo que nadie había supuesto. Sus patrullas localizaron la invasión casi en el primer momento. Sus aviones reaccionaron con rapidez y vigor. Su Policía eliminó cualquier posibilidad de rebelión o sabotaje detrás de las líneas. Sus soldados permanecieron leales y combatieron bravamente”.

Al ser derrotada en menos de 72 horas la invasión organizada, financiada, apoyada y dirigida por el gobierno de los Estados Unidos con el fin de derrotar a la Revolución cubana, se cumplía el mandato del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, cuando, al conocerse la agresión, se dirigió a todos los cubanos:

¡Adelante, cubanos, que la Revolución es invencible y contra ella y contra el pueblo heroico que la defiende se estrellarán todos sus enemigos!

Gritemos ahora con más ardor y firmeza que nunca, cuando ya hay cubanos inmolándose en combate: ¡Viva Cuba Libre! ¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!

Así, en primera fila del combate y del peligro estuvo  siempre nuestro Comandante en Jefe. Lo sigue estando después de su desaparición física. Y lo seguirá estando siempre. Fidel junto a su pueblo, el pueblo junto a su Fidel. Eso es lo que no pueden entender nuestros enemigos. Y es lo que tratan de tergiversar con sus falsas campañas que, como los mercenarios de Playa Girón, se estrellarán también contra la Revolución y su heroico

El lacayo muda de amo y se alquila al señor de más lujo y poder

 


Orlando Guevara Núñez

A este pensamiento lo continúan  las palabras siguientes: “El hombre de pecho libre niega su corazón a la libertad egoísta y conquistadora”, y advierte que el triunfo del mundo, más que en los edificios babilónicos caedizos, reside en la abundancia de la generosidad, en aquella pasión plena del derecho que lleva a respetar el ajeno tanto como al propio”.

Tales aseveraciones las escribió Martí en el periódico Patria, edición del 14 de mayo de 1892, en un trabajo titulado: Las Antillas y Baldorioty Castro. 

 Este hombre era un patriota puertorriqueño, a quien le fuera rendido tributo en la ciudad dominicana de Azua, por parte de “las tres Antillas que han de salvarse juntas, o juntas han de perecer, las tres vigías de la América hospitalaria y durable, las tres hermanas que de siglos atrás se vienen cambiando los hijos y enviándose los libertadores, las tres islas abrazadas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo”.

Se refiere nuestro Apóstol a la codicia pujante, al vecino hostil, en clara alusión al gobierno de los Estados Unidos.  La idea de la libertad y de la unidad como vía única de salvarse, es reiterada en el escrito. Así, al término, dice, refiriéndose al momento del homenaje:

(…) “y tres niñas reclinaron en él sus coronas de flor, en nombre de las tres Antillas hermanas, que han de salvarse juntas, o juntas han de perecer, en nombre de las tres islas abrazadas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo”.

lunes, 11 de abril de 2022

Playa Girón, las mentiras yanquis derrotadas


Incapaces de comprender el patriotismo y la firmeza de nuestro pueblo, el gobierno de los Estados Unidos y la Agencia Central de Inteligencia - los días precedentes a la invasión mercenaria de Playa Girón - lanzaron una campaña de mentiras, creyendo poder confundir a la opinión pública internacional y también a los cubanos.

Fueron mentiras del mismo tamaño de la derrota que los esperaba. Un informe secreto de la CIA expresó pocos días antes del artero ataque: "La posición del régimen de Castro se está volviendo más abierta y más audible. Las clases bajas son ahora activamente opuestas a Castro”.

“Frente a las oficinas del G-2, las filas de detenidos están formadas por las clases más pobres... la carencia de alimentos básicos y de artículos de la casa, que se sienten en todos los niveles de la sociedad, está causando creciente insatisfacción".

Esa mentira la necesitaban, incluso, para hacerles creer a los mercenarios que la invasión sería un simple juego.

Luego de los bombardeos del 15 de abril de 1961 a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, además de disfrazar las naves agresoras con insignias cubanas, lanzaron para el mundo la mentira de que "Pilotos de la fuerza aérea del primer ministro Fidel Castro se rebelaron hoy y atacaron tres de las bases aéreas del régimen de Castro con bombas y cohetes".

Llegaron a difundir la estupidez de que los milicianos cubanos no pelearían y esperarían como libertadores a los mercenarios, a quienes se sumarían. Hablaron de un "levantamiento anticastrista en la provincia de Camagüey", afirmaron que la Isla de Pinos había sido tomada por los rebeldes y 10 000 prisioneros políticos habían sido puestos en libertad y se habían plegado a la rebelión. Informaron falsos desembarcos por distintos puntos de Cuba, hasta por un supuesto Puerto de Bayamo, que no existe.

Igual propaganda engañosa lanzaron sobre nuestras gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias. Una declaración bastante difundida afirmaba que "El pueblo, desesperado, con hambre, estaba ya llamando a grito herido de que fueran a liberarlos, que el Ejército Rebelde estaba pasado la mitad; que la aviación se sumaría en el momento oportuno, así como la Marina". Los propios mercenarios ofrecieron esa información, agregando que los habían engañado diciéndoles que Cuba era mandada por los rusos, chinos y checos y los niños eran separados de sus padres y enviados a Rusia.

El propio jefe militar, un capitán de la tiranía batistiana, ya prisionero, afirmó haber sido engañado por quienes lo mandaron en la invasión.

Uno de los tres curas falangistas, convertidos en mercenarios, se atrevió a una proclama al desembarcar: "Atención, atención, católicos cubanos, las fuerzas libertadoras han desembarcado en las playas cubanas, venimos en nombre de Dios".

Fracasada la invasión, las embajadas yanquis en el mundo fueron encargadas de difundir la mentira de que no había sido ejecutada tal invasión, pues se trataba de una operación de apoyo a las bandas contrarrevolucionarias alzadas en El Escambray.

Algunos años posteriores a la derrota norteamericana en Playa Girón, un asesor presidencial norteamericano, escribió por fin una verdad sobre esta historia:

"La realidad fue que Fidel Castro resultó ser un enemigo mucho más formidable y estar al mando de un régimen mucho mejor organizado de lo que nadie había supuesto. Sus patrullas localizaron la invasión casi en el primer momento. Sus aviones reaccionaron con rapidez y vigor. Su policía eliminó cualquier posibilidad de rebelión y sabotaje detrás de las líneas. Sus soldados permanecieron leales y combatieron bravamente".

Sin embargo, le faltó una causa por mencionar: la existencia de un pueblo entero dispuesto a morir de pie antes que vivir de rodillas. O como lo dijo el Comandante en Jefe Fidel Castro en esos días: "Cuba es hoy como una fortaleza rodeada por el imperialismo, defendida por un pueblo heroico, y los heroicos defensores de esta fortaleza ni se venden ni se rinden".