domingo, 2 de enero de 2022

Los malos no triunfan sino donde los buenos son indiferentes


Orlando Guevara Núñez

Con esa afirmación concluye  Martí su artículo dirigido al director del diario venezolano  La Nación.  La carta está fechada en Nueva York, el 21 de febrero de 1883, y publicada por el citado periódico el 31 de marzo de  igual año. 

Dos temas principales se abordan en este escrito, anunciados como desgracias. Uno, el proteccionismo que va en detrimento de muchos productores nacionales. El otro, una devastadora inundación causante de destrucción   y muerte; menciona a Luisiana y Cincinnati como arrasadas. Pero Nueva York centra su atención en el oro, en las riquezas, en los aranceles

Hace referencia a los aprietos del gobierno republicano, acusado de varias medidas desfavorables para el país y los productores, de las reformas prometidas. Refiriéndose  al partido de los demócratas,  llega a una conclusión: “Todo apunta al menester supremo: sacar los negocios  públicos de manos de los que trafican en ellos”   De hecho plantea la interrogante de si los demócratas, logrado el triunfo harían gala mayor de independencia.

“La virtud –dice-  es presumible, cuando está del lado del interés, y solo en el ejercicio de la virtud reside  el triunfo”

Sobre quienes tienen la responsabilidad del gobierno, dice: “No puede ser representante honrado el que va al Parlamento lleno de gratitudes, y de mercedes recibidas, y de trata  tácita o expresa  con el cacique que lo nombra. ¡Tales siervos no pueden ser los encargados de defender la libertad!

Al  final hace mención de personas para tener puestos los ojos en lo relacionado con los bienes públicos. Es en ese contexto que afirma la verdad de que los malos no triunfan sino donde los buenos son indiferentes.

 

sábado, 1 de enero de 2022

Prudencia y sacrificio y martirio sí; derrota, no


Orlando Guevara Núñez

A los patriotas cubanos Fernando Figueredo y Teodoro  Pérez, se dirige Martí cuando escribió este pensamiento que expresa una determinación de lucha, con la convicción de la victoria.

Fue escrita la carta en Montecristi, en marzo de 1895, en los umbrales de su salida para Cuba. 6 En la breve misiva, les dice  que ésta es solo fe de vida y que al borde de la tierra no olvida a sus compañeros de labor  y ahora su obligación  es mayor  porque “Ya es sangre y en la hora de ella siento necesidad  más viva de su  ternura y de demostrarles la mía”

Les afirma que donde él está, todo lo humano queda hecho. Y les comunica un principio: “Para mí no hay derrota”.  A continuación escribe el pensamiento inicialmente aquí plasmado.

 

Amor cuerdo no es amor


Orlando Guevara Núñez

En un breve poema de su colección Versos Varios, escribió José Martí esta máxima sobre el amor. Dolora Griega, es el título. 

Es muy sencillo. Un hombre confiesa su tristeza por un amor. Por una mujer muy bella. Ella le corresponde. Pero cuando le preguntan por la boda, dice que no la habrá.

¿Razón por la cual no se casará?  “Y estoy de pesar que muero/ Y la doncella es muy bella/ Pero mi linda doncella/  No tiene un centavo entero.

Y he ahí el sentido, desentrañado al cierre del poema: ¿Y estás muy triste de amor, galán cobarde y sin seso?  Amor, menguado, no es eso: Amor cuerdo no es amor.

Si hubiese sido amor de verdad, el interés no hubiese estado por encima de él. Un amor sin fronteras, no sujeto a otra reflexión para defenderlo.

 

Estados Unidos –Cuba: el 1ro. de enero en dos tiempos


.Orlando Guevara Núñez  

 

La fecha del 1ro. de enero marca, en distintos tiempos, un hito en las relaciones Estados Unidos-Cuba. Ese día de 1899, se materializó una larga aspiración imperial, al quedar instaurado en Cuba un gobierno interventor militar norteamericano.

Tras haber declarado la guerra a España cuando esa potencia no estaba ya en condiciones de mantener su dominio sobre Cuba,  y participar en una contienda cuyo verdadero objetivo era posesionarse de éste y otros territorios, los Estados Unidos asumieron el poder en Cuba  mediante  la contienda calificada por Vladimir Ilich Lenin como la primera guerra imperialista en la historia de la humanidad.

Ese acontecimiento marcó el paso de Cuba, de colonia de España,  a neocolonia de los Estados Unidos.

El destino cubano quedó supeditado a las órdenes militares imperiales y a medidas como el desarme general de la población y del Ejército Libertador, junto a las de desactivación del Partido Revolucionario Cubano y del periódico Patria, fundados por José Martí, así como la disolución de la Asamblea de Representantes. El camino quedaba libre para la imposición de la Enmienda Platt

El propio general Leonardo Wood, jefe del gobierno interventor en 1900, definiría la esencia de las intenciones norteamericanas en relación con nuestro país.

“Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt (…) todo lo cual es evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay ningún gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control, que pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. Creo que es una adquisición muy deseable para los Estados Unidos. La Isla se norteamericanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo”.

Vendría luego la integración de un gobierno cubano que garantizaba el dominio de los Estados Unidos sobre Cuba, sin mantener la ocupación militar.

Pero el 1ro. de enero de 1959 –exactamente 60 años después de la ocupación militar norteamericana en Cuba- se produjo el triunfo de la Revolución cubana. Si en Santiago de Cuba tuvo lugar la batalla decisiva que marcó la derrota final española, en esta ocasión el triunfo del pueblo marcaría el inicio del derrumbe del dominio neocolonial norteamericano sobre Cuba.

Con mucha razón, afirmaría ese histórico día el Comandante en Jefe Fidel Castro:

“Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder.  No será como en el 95 que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto.  Intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García que había peleado durante 30 años, no quisieron que entrara en Santiago de Cuba.  No será como en el 33 que cuando el pueblo empezó a creer que una Revolución se estaba haciendo, vino el señor Batista, traicionó la Revolución, se apoderó del poder e instauró una dictadura por once años.  No será como en el 44, año en que las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el pueblo había llegado al poder, y los que llegaron al poder fueron los ladrones.  Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas.  ¡Esta vez sí que es la Revolución!

Y esta es la Revolución patriótica, democrática y socialista, de los humildes, por los humildes y para los humildes, que continúa hoy victoriosa, solidaria, internacionalista y antiimperialista.

El 1ro. de enero de 1899 lo recordamos como símbolo de un pasado que jamás podrá volver a Cuba. El 1ro. de enero de 1959 es día de regocijo nacional, de recuento patrio y de renovados compromisos para un presente y un futuro que nos pertenecen como únicos y legítimos dueños.

 

La estrella que ilumina y mata


Orlando Guevara Núñez

 

Muchas veces hemos  honrado  los cubanos esta enseñanza martiana, consistente en elegir el sacrificio, dictado por el honor, ante un bienestar acompañado por el deshonor.

Esta vez, el mensaje está contenido en un poema: Yugo y Estrella, insertado en los Versos Libres. Estos versos, al decir del propio José Martí, fueron escritos cuando tenía él 25 años de edad. Siendo así datarían de 1878. Se asegura, sin embargo, que algunos están firmados por él en 1882.  

En su nota introductoria dice nuestro Apóstol: “Estos son mis versos. Son como son: A nadie los pedí prestados. Mientras no pude encerrar íntegras  mis visiones en una forma adecuada a ellas, dejé volar mis visiones”

Más adelante afirma: “Tajos son éstos de mis propias entrañas, mis guerreros. Ninguno me ha salido recalentado, artificioso, recompuesto, de la mente; sino como las lágrimas salen de los ojos y la sangre sale a borbotones de la herida”

Y en esa colección está incluido el poema  Yugo y Estrella. Se describe  una opción que, al nacer, su madre puso ante él, como “dos insignias de la vida”.

“Este, es un yugo: quien lo acepta, goza. / Hace de manso buey, y como presta servicio a los señores/ duerme en paja caliente y tiene rica y ancha avena (…)

“Esta, que alumbra y mata, es una estrella. / como  que riega luz, los pecadores / huyen de quien la lleva, y en la vida/ cual un monstruo de

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crímenes  cargado / todo el que lleva luz se queda solo. / Pero el hombre que al buey sin pena imita/ buey torna a ser, y en apagado bruto/ la escala universal de nuevo empieza/ El que la estrella sin temor se ciñe/ como que crea, ¡crece!” (…)

Así, puesto a escoger entre las dos insignias, decide:

Dame el yugo, oh mi madre, de manera / que puesto en él de pie, luzca en mi frente/ mejor la estrella que ilumina y mata.