.Orlando Guevara Núñez
La
Revolución cubana ha llegado a sus 62 años de vida. Ella es el fruto de las
ideas, la acción y el sacrificio de las generaciones que desde
Céspedes hasta Fidel han luchado por nuestra libertad e independencia.
Esa
legión de héroes, encabezada por nuestro Héroe Nacional, José Martí, estuvo
presente en el Moncada, junto a la Generación del Centenario. Ese
patriotismo y esas ideas, luego del combate de la Santa Ana, acompañaron a los
revolucionarios en el presidio, en el exilio, navegaron en el Granma, escalaron
las montañas, se extendieron por los llanos y ciudades, alcanzaron dimensión de
pueblo y se alzaron victoriosas el Primero de Enero de 1959.
Así,
tuvo lugar el acontecimiento más trascendente del siglo XX cubano, que trascendió
fronteras para insertarse en la historia americana y más allá. Desde entonces,
comenzamos a vivir una historia nueva. Lo primero fue destruir el aparato de
dominación capitalista en el país, sus órganos de represión, su
sistema económico basado en la explotación del hombre por el hombre y su
subordinación al imperio norteamericano. Luego, el paso a la construcción del
socialismo, con todos y para el bien de todos, sueño cumplido de Martí.
Como
lo advirtió Fidel, ha sido un camino largo y difícil. Por un lado la
herencia de un país empobrecido y explotado. Por otro, un país pequeño
agredido por la potencia más poderosa, agresiva y criminal que ha
conocido la humanidad.
Hoy,
a 62 años de la victoria, podemos afirmar que los cubanos preservamos la vida
porque hemos sido capaces de arriesgarla para seguir siendo lo que somos y no
regresar jamás a lo que fuimos. Ha sido ésta la mayor grandeza de nuestro
pueblo, sin dudas, la obra más acabada de la Revolución cubana.
Hemos
construido, engrandecido y defendido nuestra obra. Hemos enfrentado la
criminal guerra económica, comercial y financiera impuesta por los gobiernos
norteamericanos. Sobrevivimos y vencimos durante los dramáticos momentos de la
invasión mercenaria de Playa Girón y la Crisis de Octubre. Hemos sido víctima
de sucias guerras bacteriológicas que han costado valiosas vidas humanas, daños
a los animales y a cultivos agrícolas decisivos para la economía. La
dolorosa cifra de 3 478 vidas perdidas y 2099 incapacitados permanentes, es el
resultados de los sabotajes organizados y financiados por la CIA y los
gobiernos yanquis contra Cuba.
A
esas agresiones se unen el intento de aislamiento, las mendaces campañas
difamatorias y el perenne recrudecimiento del bloqueo que ha fracasado en
su intento de matarnos por hambre y enfermedades o rendirnos por temor. Pero
nuestro pueblo ha resistido y seguirá resistiendo. ¡Y seguirá venciendo!
Vivimos hoy en un mundo convulso, donde a la miseria y las desigualdades del
capitalismo se unen los efectos letales de una pandemia que, además de la
tragedia de las vidas perdidas, incluyendo a los países ricos, incrementa el
desempleo, las desprotección de millones de personas y pone al descubierto la
incapacidad del capitalismo para garantizar a los pueblos el más sagrado
de los derechos humanos: el derecho a la vida.
Aún
en medio del más brutal bloqueo y los efectos de la pandemia, Cuba ha
resistido. Tenemos grandes dificultades, pero no renunciamos a vencerlas y
marchar hacia un desarrollo sostenible. El imperio y sus lacayos en el exterior
e internos se esfuerzan por fomentar en los cubanos el desaliento, el
desespero, la desconfianza en la Revolución y sus dirigentes. Otra maniobra
que, como todas, terminará en el más rotundo fracaso.
Nuestra
Cuba socialista no podrá ser nunca derrotada. Porque tenemos la fortaleza
de que el gobierno es el pueblo. Y seguiremos siendo más socialistas, más
internacionalistas y más antiimperialistas.
El
año 2021 será también difícil; pero el país se prepara en todos los frentes de
lucha. La producción, la defensa, el fortalecimiento ideológico, el desarrollo
científico, la capacidad de resistencia y la fe inclaudicable en la victoria,
son pilares inclaudicables, y valladares infranqueables para el enemigo. El
8vo. Congreso del Partido Comunista de Cuba, es ya un nuevo incentivo para un
mayor trabajo y mejores resultados en todo nuestro quehacer.
Aquí,
en Santiago de Cuba, fue proclamada la victoria de la Revolución.
Aquí se atesoran los restos del Padre de la Patria, de la Madre de la Patria,
de nuestro Héroe Nacional y de nuestro eterno Comandante en Jefe. Aquí nacieron
el Titán de Bronce, Antonio Maceo y el héroe de la lucha clandestina, Frank
País, cuya caída sintetiza el homenaje a todos los caídos por la libertad e
independencia de la patria. Somos hijos de la ciudad verde olivo y el rojinegro
brazalete. En el Santa Ifigenia, arde la Llama Eterna, como recuerdo a todos
los caídos y a los que en un futuro caigan defendiendo nuestra libertad y
nuestra obra.
Esa
historia y esa gloria, serán nuestro estandarte en los combates presentes y los
que están por venir. Santiago seguirá siendo Santiago. Y con el esfuerzo de
todos, ¡Seguiremos venciendo!