domingo, 21 de septiembre de 2014

¡Mataron al capitán Ramírez!




Orlando Guevara Núñez
La noticia de la muerte del capitán Roberto Ramírez Delgado estremeció a los combatientes guerrilleros bajo su mando. Era la madrugada del 21 de septiembre de 1958. A las 10:00 de la noche del  día 20 había comenzado el ataque al cuartel de Dos Palmas,  cercano a la ciudad de PalmaSoriano.
En su libro La Sierra Maestra y más allá, relataría sobre esa acción  el Comandante Juan Almeida Bosque, entonces jefe del Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy:
“El cuartel está bien fortificado, con trincheras que se comunican por dentro como una cueva de hurones y casamatas en todas las esquinas que lo hacen casi  invulnerable. Lo hostigaremos para obligarlos a pedir refuerzo, que es el principal objetivo del ataque.
En el tramo entre el cuartel y la Carretera Central, se había situado una emboscada que interceptaría cualquier refuerzo que llegara desde Palma Soriano o Santiago de Cuba.
(…) “Fuimos recibidos – relata Almeida-  con fuego cerrado, como si nos estuvieran esperando. Los soldados resisten, no dan muestras de debilitamiento. Cada tropa aislada lucha por su cuenta para no morir, la del cuartel resistía, aferrándose con ello a la vida.
“Pasadas algunas horas, en una nave de café cerca del cuartel, se produce un incendio. Cuando coge fuerza, su resplandor ilumina el área. En ese momento se mueve el Capitán Roberto Ramírez con sus hombres, para mejorar la posición. El enemigo concentra el fuego sobre ellos. Cae herido el bravo capitán, abonando con su sangre la tierra en que momentos después deja la vida”.
En los primeros momentos hubo desconcierto en la tropa. Así lo narra el jefe del Tercer  Frente Oriental.  “¡Mataron al capitán!  Corre la voz con un sentimiento de sorpresa, dolor y temor, porque siempre pensamos y creemos que nuestros hombres son invulnerables. Como los hemos visto en los combates moverse entre las balas con desprecio por la vida, sin ser tocados por ellas, entonces pensamos que siempre será así y no nos acostumbramos a la pérdida en combate de queridos compañeros como este”.
Luego la reacción, el reinicio, con mayores bríos, del combate, hasta que, al reconocer la imposibilidad de tomar el cuartel, se ordena la retirada, no sin antes rescatar el cadáver del heroico capitán, ascendido póstumamente al grado de Comandante muerto en campaña al ser sepultado en el cementerio de Ramón de Guaninao. En ese combate cayeron  también los guerrilleros Esteban Manso y Juan Macklaw  Lotti, sepultados junto a su jefe.
Roberto Ramírez Delgado había nacido el 13 de junio de 1937, en el seno de una familia humilde, en Niquero, actual provincia de Granma. Su padre, Baldoinio, obrero azucarero; la madre, Elena, ama de casa.
En fecha temprana de la lucha guerrillera, el 14 de junio de 1957, se incorpora a la Columna 1, bajo el mando del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Cuando en la Sierra Maestra se crea la Columna 4, primera desprendida de la Columna central, al mando del Comandante Ernesto Che Guevara, entre sus combatientes figura Roberto, quien participa en los combates de Bueycito, El Hombrito, Mar Verde del Turquino, Pino del Agua, Chapala, Altos de Conrado, segundo ataque a Pino del Agua, y fue ascendido, en febrero de 1958, al grado de Teniente.
En marzo de 1958, forma parte de la Columna 3 Santiago de Cuba, que bajo el mando del Comandante Juan Almeida fundó el Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, participando en las acciones de la Refinería, El Cobre, Charco Mono, Puerto de Moya y Arroyo Blanco.
Al producirse, en mayo de 1958, la ofensiva de la tiranía contra el Ejército Rebelde en la Sierra Maestra, Roberto pasa, bajo las órdenes del entonces capitán Guillermo García, a integrar las fuerzas que enfrentarían y derrotarían esa ofensiva.
La bravura de Roberto y  el desarrollo de sus cualidades como jefe, se confirmarían en nuevas acciones como Loma de la Estrella, Santo Domingo, El Salto, El Jigüe, segundo combate de Santo Domingo, Providencia, El Jobal, La Herradura y El Cacao.
En agosto de 1958, sus méritos combativos y cualidades personales habían avalado su ascenso a capitán del Ejército Rebelde.
Hoy en su Niquero natal, el central azucarero en el cual trabajó su padre se honra con su nombre. Sus restos descansan en el Mausoleo de los Héroes caídos en el Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, donde son venerados por nuestro pueblo no por el dolor de su muerte, sino por el ejemplo de su vida. Con la sangre de hombres como Roberto Ramírez Delgado, está cimentada la obra redentora de la Revolución cubana.


viernes, 19 de septiembre de 2014

Cuba en la ONU: Urge unirse a este esfuerzo global contra el ébola






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Intervención de Abelardo Moreno, viceministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba en la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU dedicada a la lucha contra el ébola, el 18 de septiembre de 2014.
(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Señora Presidenta:
Permítame ante todo, darle las gracias al Secretario General, al doctor Navarro, a la doctora Chan y al señor Niamah por la información que nos han brindado, que puedo asegurarle que nos es sumamente útil y necesaria.
Señora Presidenta:
La gravedad de la situación creada por la epidemia del ébola que azota a algunos países de África Occidental y Central, plantea la necesidad de enfrentarla con energía y contar con la cooperación de todos los países.
En ese espíritu, Cuba, a solicitud del Secretario General de las Naciones Unidas, excelentísimo señor Ban Ki-moon, y de la Directora General de la Organización Mundial de la Salud, doctora Margaret Chan, ha iniciado ya el proceso de cooperación bajo la coordinación de la OMS, como fuera anunciado el viernes pasado por el Ministro de Salud de la República de Cuba, doctor Roberto Morales Ojeda.
Esta cooperación permitirá el envío a Sierra Leona de una brigada médica cuyos integrantes han manifestado su disposición de unirse al combate contra esta epidemia. Todos poseen más de 15 años de experiencia profesional y han laborado en otros países ante desastres naturales y epidemiológicos, así como en misiones de colaboración médica.
Estamos preparados para trabajar codo a codo con otros países, incluidos aquellos con los que no tenemos relaciones diplomáticas.
Esta respuesta cubana se inscribe en nuestra ayuda solidaria a África, Asia y América Latina y el Caribe. Durante los últimos 55 años hemos colaborado en 158 países, con la participación de 325 mil 710 trabajadores de la salud. En 39 países de África han trabajado 76 mil 744 colaboradores. Hoy, en este sector, 4 mil 048 cubanos prestan servicios en 32 naciones africanas; de ellos, 2 mil 269 son médicos.
Además, Cuba, país pequeño y pobre, hasta la fecha ha formado, gratuitamente, a 38 mil 940 médicos de 121 países. Actualmente cursan la carrera de medicina en nuestra isla 10 mil jóvenes extranjeros, 6 mil de los cuales lo hacen sin costo alguno, bajo el principio de continuar ayudando a los más pobres y aquellos que cuentan con recursos asumen los gastos, lo que contribuye a garantizar la sostenibilidad del sistema de salud cubano y la colaboración internacional.
Señora Presidenta:
En esta batalla contra el ébola, que debe ser de todos, el Gobierno de Cuba decidió mantener su cooperación y extenderla a los países más afectados, que ya han sido informados.
En el resto de la región no afectada por el ébola y donde tenemos, como ya he dicho más de 4 mil colaboradores de la salud, estamos dispuestos a ayudar en la prevención de esta enfermedad.
Las brigadas médicas que se enviarán a África para la lucha contra el ébola, forman parte del “Contingente Internacional Henry Reeve” —creado en el año 2005— integrado por médicos especializados en el enfrentamiento a desastres y grandes epidemias.
La respuesta de Cuba ratificó los valores solidarios que han guiado a la Revolución Cubana: no dar lo que nos sobra; compartir lo que tenemos.
África espera por la respuesta inmediata de todos los Estados miembros de las Naciones Unidas, y muy particularmente de aquellos que tienen recursos. Urge unirse a este esfuerzo global contra el ébola. La humanidad tiene una deuda con los pueblos de África. No podemos defraudarlos.
Muchas gracias.
   (Tomado de Cubadebate)

jueves, 11 de septiembre de 2014

Juan Almeida Bosque, símbolo de Revolución



.Orlando Guevara Nuñez

 La muerte nos privó de la presencia física de Juan Almeida Bosque el 11 de septiembre del 2009. En esa ocasión, los cubanos, más que sepultar un cadáver, sembramos un símbolo. Es realmente imposible prescindir de su nombre cada vez que se habla de Revolución, tanto en su etapa de lucha por la libertad como en la construcción y defensa de la obra conquistada.
Nació y creció entre una familia humilde. A los once años comenzó a trabajar, obligado por la necesidad económica. Alternaba  trabajo con el estudio. Fue mozo de limpieza durante cinco años. Recogía, en el balneario de Miramar, arena para que el viento no se la llevara, y ayudaba en el mantenimiento del edificio.
Quedó cesante y luego trabajó como tractorista en Ciego de Ávila. Después, de regreso a La Habana, fue listero de Obras Públicas, chequeador de camiones, reportador de roturas de calles y aceras. Albañil. En la sociedad prerrevolucionaria, sufrió la discriminación racial por ser negro.
Después del golpe de estado del 10 de marzo de 1952, que llevó al poder al sanguinario Fulgencio Batista, la vida de Juan Almeida tomó otro sendero que lo llevaría a la cima de nuestra historia. Conoció a Fidel Castro. Y el 26 de julio de 1953, estuvo entre los asaltantes al Cuartel Moncada, de Santiago de Cuba. Tras el fracaso de la acción militar, siguió a Fidel hacia las montañas, hasta ser hecho prisionero. Después vino la prisión, luego el exilio en México, el desembarco en el Granma y la lucha gerrillera en la Sierra Maestra.
Durante el juicio por los sucesos del Moncada, interrogado por el Tribunal sobre si él quería que triunfara la Revolución para mandar, dio una respuesta con fuerza de presente, afirmando que él quería que triunfara la Revolución para que fuera el pueblo quien mandara. Y su afirmación fue más allá: Tendrá que llegar el día en que sea el pueblo quien mande. Su visión de futuro fue confirmada por la historia.
En la expedición del Granma, llegada a Cuba el 2 de diciembre de 1956, Almeida vino como Capitán, jefe del Pelotón del Centro. Tras el desembarco, nuevas hazañas se sumaron a la historia del héroe y nuevos elementos enriquecieron su personalidad como combatiente revolucionario.
El 5 de diciembre, tres días después de estar en tierra cubana, durante el bautizo de fuego de los expedicionarios, Almeida legó a los cubanos un grito de guerra  hoy con vigencia acrecentada: ¡Aquí no se rinde nadie, c…...!  Esa fue su respuesta ante  un llamado del enemigo a rendirse.
Durante muchos años, se atribuyó ese grito de combate al Comandante Camilo Cienfuegos, otro de los grandes héroes cubanos, muerto en un accidente aéreo, el 28 de octubre de 1959. Camilo no podía ya aclarar el error, y la modestia de Almeida le impidió subsanarlo. Fue Raúl Castro quien hizo pública la rectificación histórica.
Tras la derrota y la dispersión derivadas del primer encuentro con el ejército de la dictadura, Almeida estuvo entre los expedicionarios que se  reagruparon en torno a Fidel para continuar la lucha en las montañas de la Sierra Maestra.
El 17 de enero de 1957 – exactamente mes y medio después del desembarco - el naciente Ejército Rebelde desarrollaría su primer combate victorioso contra la tiranía batistiana. Fue atacado y tomado el cuartel de La Plata, paraje sembrado justamente entre el Mar Caribe y las estribaciones de la Sierra Maestra. En esa acción estuvo, como jefe de uno de los cuatro grupos creados por Fidel para el ataque, el entonces Capitán Juan Almeida Bosque.
En mayo de ese mismo año, el día 28, tiene lugar uno de los combates más cruentos durante la guerra revolucionaria, el de El Uvero, también en la Sierra Maestra. Sobre esa acción diría después Fidel: El capitán Almeida dirigió un avance casi  suicida con su pelotón. Sin tanto derroche de valor, no habría sido posible la victoria. Una aseveración del General de Ejército Raúl Castro, con sólo seis palabras, definiría el papel del héroe en  esa ocasión: Almeida fue el alma del combate. En El Uvero, recibió una herida en una pierna y otra en un brazo.
El 1ro.de marzo de 1958, se produce en la Sierra Maestra un acontecimiento trascendente para el ulterior desarrollo de la guerra: la creación de nuevos frentes guerrilleros en la región oriental cubana. Raúl Castro fue designado para abrir el Segundo  Frente Oriental Frank País, en la zona de la Sierra Cristal, mientras que Almeida recibió la misión de crear el Tercer Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy, en la propia Sierra Maestra.
Poco antes, el 27 de febrero, ambos capitanes del Granma y destacados combatientes, Raúl y Almeida, habían sido ascendidos al grado de Comandante del Ejército Rebelde.
Al frente de sus respectivas Columnas, Almeida fundó el III Frente el 6 de marzo de 1958, y Raúl establecería el  Segundo  Frente cinco días después.
Comienza una nueva etapa, de mayores responsabilidades, para Almeida.
Su capacidad como jefe militar se desarrolla en cada acción. Y la fuerza guerrillera comienza a materializar su objetivo de que el pueblo conociera la presencia del Ejército Rebelde en las proximidades de Santiago de Cuba, cercar a ésta y a otras ciudades cercanas y no permitir la salida de armas y refuerzos hacia los lugares atacados por  las fuerzas rebeldes.
En mayo de igual año, la tiranía lanza sobre el  Primer  Frente José Martí, dirigido personalmente por el Comandante en Jefe Fidel Castro en la Sierra Maestra, la llamada Ofensiva de Verano, respaldada por más de 10 000 efectivos militares, apoyados por artillería, aviación, tanques y la Marina de Guerra. Al llamado de Fidel, Almeida marcha junto a un grupo de seleccionados combatientes hacia esa zona de operaciones, dejando en el III Frente fuerzas capaces de continuar asestando derrotas al enemigo.
Desde ese momento, combaten juntos los integrantes de las tropas de Fidel y de Almeida.
En agosto de 1958, luego de cumplir con precisión y eficacia la misión encomendada, derrotada la ofensiva de la tiranía, el jefe del III Frente regresa a su zona de operaciones y establece su Comandancia Central en la Lata, enclavada en el actual municipio santiaguero que lleva el nombre de ese frente guerrillero.
Iniciada la ofensiva rebelde u Operación Santiago, las tropas de Almeida desempeñan un papel decisivo junto a las del Comandante en Jefe Fidel Castro. Una a una, las posiciones del enemigo ceden ante el empuje de las fuerzas revolucionarias. Cae Guisa, el 30 de noviembre de 1958, le siguen Baire, El Cobre, Jiguaní, Palma Soriano y Maffo. Las tropas de Almeida combaten también junto a las de Raúl, en el territorio del  Segundo Frente Frente, atacan y toman cuarteles  y poblados, al tiempo que estrechan el cerco sobre la ciudad de Santiago de Cuba.
El enemigo no tuvo tregua en su zona de operaciones. Nuevas Columnas y Capitanías rebeldes surgen del III Frente, multiplicando sus fuerzas y acciones. Hasta que el 1ro. de enero de 1959, la tiranía es derrocada y el Ejército Rebelde entra triunfante en Santiago de Cuba.
Al referirse a las fuerzas que él fundó y dirigió durante la guerra, el propio Almeida diría: El III Frente, nacido de la concepción revolucionaria y el espíritu de ofensiva de Fidel, cumplió con honor la misión que le designó el Comandante en Jefe, y fue uno de los puntales de la victoria definitiva del pueblo cubano.
Otra justa definición la haría el General de Ejército Raúl Castro: Almeida cumplió, con su proverbial lealtad, eficacia y espíritu de sacrificio, la misión de crear el Tercer Frente y posteriormente cerrar el cerco a Santiago de Cuba.
El 7 de diciembre de 1959, Raúl en una intervención pública, afirmó que entre los rebeldes Almeida era el que más se parecía a Antonio Maceo. Una vez, en una entrevista, le pregunté lo que había sentido ante aquella aseveración. Su respuesta fue precisa y reveladora de modestia: Ruborizarme por la comparación inmerecida y por la muestra de confianza tan grande que tuvo en mí, en año tan joven de la Revolución.
Juan Almeida Bosque, como en la guerra, fue un símbolo para los cubanos en la paz. Sus responsabilidades en el Partido, en el Estado, en las Fuerzas Armadas, presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana desde su fundación, su fidelidad y firmeza revolucionarias, dejaron una honda huella en el pueblo. Héroe de la República de Cuba y Orden Máximo Gómez, de Primer Grado. Escritor a quien debemos una fecunda obra histórica, sensible compositor de hermosas obras musicales, celoso promotor y guardián de nuestros monumentos históricos. Albañil cuya obra más grandiosa fue la Revolución.
Así lo recordamos hoy. Así lo sentimos los santiagueros –como todo el pueblo cubano.  Porque el nombre de Juan Almeida Bosque será siempre para nosotros, un símbolo de Revolución.

                  

martes, 9 de septiembre de 2014

El terrorismo yanqui contra Cuba



.Orlando Guevara Núñez

El historial terrorista de todos los gobiernos norteamericanos contra Cuba a partir del triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959, no tiene competidores que se le acerquen. La brutalidad, el crimen, la mentira, las amenazas, el bloqueo y los intentos de aislamiento, no han reparado en métodos, por sucios que sean. En su afán de destruir a la Revolución cubana, las palabras libertad, democracia, derechos humanos, terrorismo, comunismo y otras muchas, se han convertido en pretextos para las agresiones.
Se necesitarían varios libros tan solo para sintetizar esa tenebrosa historia. Desde Dwiht D. Eisenhower hasta  Obama, los perros han ladrado con distinta intensidad, pero han mordido igual. Las palabras demócratas y republicanos se han fundido en un solo concepto: prepotencia imperial.
Algunos datos corroboran estas afirmaciones.
Desde septiembre de 1960 hasta marzo de 1961, contra Cuba fueron ejecutadas 12 operaciones aéreas con transporte de armas, municiones, explosivos y otros medios para sabotajes.
Entre 1959 y 1965, fueron organizadas, armadas y dirigidas por la CIA y el gobierno de los Estados Unidos, 299 bandas contrarrevolucionarias integradas por 3 995 mercenarios que operaron en todo el país y asesinaron a obreros, campesinos, maestros, mujeres y niños, hasta ser exterminadas, al costo de la vida de 549 patriotas cubanos.
El 4 de marzo de 1960 se produjo el sabotaje al vapor francés La Coubre, que traía armas para defender la Revolución, acto terrorista donde perdieron la vida 101 cubanos y seis marinos franceses.
El 15 de abril de 1961, fueron bombardeados los aeropuertos de Santiago de Cuba, Ciudad Libertad y San Antonio de los Baños, con saldo de siete muertos y varios heridos.
El 17 de abril del propio 1961 tuvo lugar la invasión mercenaria de Playa Girón, con 1 500 mercenarios reclutados, armados, entrenados, financiados y dirigidos por el gobierno de los Estados Unidos. El intento no duró 72 horas, pero Cuba perdió a 176 de sus hijos y sufrió centenares de heridos.
El 6 de octubre de 1976, un criminal sabotaje a un avión cubano en Barbados, segó la vida de 73 personas, entre éstas 57 de nacionalidad cubana, 11 guyanesas y cinco coreanas.
Enmarcadas en el llamado Proyecto Cuba, en el período de noviembre de 1961 hasta enero de 1963- fueron ejecutadas contra nuestro país 5 780 acciones terroristas, incluyendo 716 sabotajes de envergadura en instalaciones industriales.
La bochornosa cifra de 637 intentos  para  el asesinato del Comandante en Jefe Fidel Castro forman parte de esa historia criminal del imperio norteamericano contra Cuba.
Pero ese no es el final de la larga cadena de agresiones.
Entre los años 1 962 y 1 994, los marines norteamericanos, desde la ilegal Base Naval de Guantánamo- convertida hoy en prisión donde se tortura sin piedad a los encarcelados- realizaron 13 498 provocaciones contra los soldados cubanos, causando la muerte de los soldados Ramón López Peña y Luis Ramírez Lòpez. Otras seis personas perdieron la vida y 15 resultaron heridas por las acciones de los marines en esa zona.
Ametrallamientos aéreos y marítimos contra instalaciones cubanas, incendio de cañaverales, secuestros de naves marítimas y aéreas, sabotajes a la economía, infiltraciones de saboteadores, ataques a barcos pesqueros, atentados contra instalaciones diplomáticas cubanas en el exterior, incluyendo secuestro y asesinato.
En estas agresiones, sabotajes y otros actos terroristas, han muerto 3 478 cubanos, mientras que 2099 sufrieron lesiones invalidantes permanentes. Ese es un resumen del crimen cometido por los gobiernos norteamericanos contra Cuba.
Pero han existido otras formas de agresión no menos criminales y abominables. La evidencia de  la introducción por la CIA del virus del dengue hemorrágico que en 1981 afectó a 344 203 cubanos, de los cuales 158 fallecieron, incluyendo 101 niños.
Una criminal guerra bacteriológica de la CIA contra nuestro país provocó la introducción del virus de la fiebre porcina africana, en 1971, con graves daños a la economía, entre éstos el sacrificio de medio millón de cerdos.
En 1962, el plan de la CIA incluyó la introducción en Cuba de medios químicos que, aunque no letales, causarían enfermedad y alejamiento parcial del trabajo a los obreros del azúcar, principal fuente entonces de la economía.
Los macabros planes incluyeron –ente 1979 y 1981- también  la roya de la caña y el moho azul de tabaco. El 21 de octubre de 1996, una avioneta de fumigación, operada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, lanzó en territorio matancero una plaga del insecto Triple Palmi, causante de severos daños a varios cultivos agrícolas.
Cuba no solo ha resistido esas crueles agresiones, sino que las ha vencido, como ha vencido también  el bloqueo,  las campañas difamatorias y falsas acusaciones que todos los gobiernos imperialistas han lanzado contra la Revolución. De nuevo la mentira se repite, al volver a incluirse a nuestro país en la lista de países patrocinadores del terrorismo. Lista que los acusadores encabezan.
Hoy, en Estados Unidos siguen presos  tres de los cinco  héroes cubanos que allí fueron para luchar contra estos actos criminales. Al mismo tiempo, siguen libres los terroristas y criminales. La verdad sin embargo, continuará abriendo brechas a la mentira, hasta el día que la justicia se imponga a la injusticia.
Gerardo, Ramóan y Antonio ni fueron espías, ni amenazaron la seguridad de los Estados Unidos, ni obtuvieron ni trataron de obtener información secreta sobre ese país, ni conspiraron para cometer asesinatos. Siguen presos, luego de 16 años de ser arrestados, por haber monitoriado a los grupos terroristas que desde ese territorio, con impunidad y apoyo, siguen fraguando agresiones y actos vandálicos contra Cuba.
Son 16 años de injusticia, 16 años de mancha sobre la moral del sistema judicial norteamericano. ¿Será Obama capaz de lavar esa mancha?

lunes, 1 de septiembre de 2014

2 de septiembre de 1960: Primera Declaración de La Habana, realidad y vigencia de sus principios




 

Pero el imperio del Norte no estaba dispuesto a permitir que en nuestro continente existiera un país dispuesto a dirigir su propio destino. Ya las agresiones económicas se hacían sentir, al tiempo que los sabotajes y apoyo a la contrarrevolución, mediante grupos que impunemente actuaban desde territorio norteamericano, costaban vidas y recursos al pueblo cubano.
En ese contexto, del 22 al 29 de agosto de 1960, sesionó en San José de Costa Rica la VII Reunión de Consulta de los Cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) instrumentada por el gobierno de los Estados Unidos para condenar y aislar a Cuba, como parte de la preparación del escenario para la agresión - ya programada- que se produjo el 17 de abril de 1961, mediante la invasión mercenaria de Playa Girón, con el objetivo de destruir a la Revolución. El infame documento fue aprobado, con la excepción de los cancilleres de Venezuela y Perú, quienes, además de no firmar la declaración, renunciaron a sus cargos.
No se equivocó el Comandante en Jefe Fidel Castro cuando ese 2 de septiembre afirmó, refiriéndose a la reunión anticubana, que "se estaba afilando allí el puñal que en el corazón de la Patria cubana quiere clavar la mano criminal del imperialismo yanqui".
La respuesta del pueblo fue contundente. En la Plaza Cívica de la capital, un millón de cubanos se reunieron y, en representación de toda la nación se constituyeron en Asamblea General del Pueblo de Cuba. Nuestro país levantó su voz no solo en nombre propio, sino también de todos los pueblos de América.
Y sus pronunciamientos fueron claros, precisos y contundentes.
Esa Asamblea proclamó el derecho de los campesinos a la tierra; del obrero al fruto de su trabajo; de los niños a la educación; de los enfermos a la asistencia médica y hospitalaria; de los jóvenes al trabajo; de los estudiantes a la enseñanza libre, experimental y científica.
Para Cuba y más allá de sus fronteras, la Asamblea General proclamó también el derecho de los negros y del indio a la dignidad plena del hombre; de la mujer a la igualdad civil, social y política; del anciano a una vejez segura; de los intelectuales, artistas y científicos a luchar con sus obras por un mundo mejor.
Y sumó a sus postulados el derecho de los Estados a nacionalizar los monopolios imperialistas, rescatando así sus riquezas y recursos nacionales; de los países al comercio libre con todos los pueblos del mundo y de las naciones a su plena soberanía.
Otro derecho defendido por el pueblo cubano en aquella histórica jornada, fue el de los pueblos a convertir sus fortalezas militares en escuelas y armar a sus obreros, a sus campesinos, a sus estudiantes, a sus intelectuales, al negro, al indio, a la mujer, al joven, al anciano, a todos los oprimidos y explotados para que defendieran por sí mismos sus derechos y sus destinos.
Aquella gigantesca Asamblea del pueblo, postuló el deber de los obreros, de los campesinos, de los estudiantes, de los negros, de los indios, de los jóvenes, de la mujer y de los ancianos, de luchar por sus reivindicaciones económicas, políticas y sociales, así como también de las naciones oprimidas y explotadas a luchar por su liberación.
Proclamó, además, el deber de cada pueblo a la solidaridad con todos los pueblos oprimidos, colonizados, explotados o agredidos, sea cual fuere el lugar del mundo en que éstos se encuentren y las distancias geográficas que los separen.
Los cubanos, como respuesta a la declaración de San José de Costa Rica, que calificaba a Cuba no compatible con el sistema democrático de este continente y la conminaba a plegarse a los dictámenes del gobierno norteamericano, no sólo condenamos ese documento dictado por los Estados Unidos, sino también que denunciamos las intervenciones yanquis contra los pueblos de México, Nicaragua, Haití, Santo Domingo, Cuba y otros, escudándose en su superioridad militar, los Tratados desiguales y la sumisión de gobiernos traidores a sus pueblos. Así, frente al panamericanismo hipócrita en aras del dominio imperial, Cuba proclamó el latinoamericanismo liberador y solidario.
Uno de los más cínicos argumentos del gobierno de los Estados Unidos, compartidos por la OEA, para condenar a Cuba, era el peligro que representaban para este continente las relaciones de nuestro país con los gobiernos de la Unión Soviética y China. Cuba no sólo no cedió un ápice en sus principios, sino que fortaleció la amistad con ambos países y, en el caso de la República Popular China, reconoció a ese gobierno como único representante legal del pueblo chino, quedando de esa forma establecidas las relaciones que cada día son más fuertes.
Durante los días posteriores a la proclamación de la Declaración de La Habana, el pueblo, en sus respetivos territorios, en masivas concentraciones, apoyó su contenido y luego firmó el documento de forma individual. En la entonces provincia de Oriente - actuales provincias de Santiago de Cuba, Guantánamo, Holguín, Granma y Las Tunas- un millón de personas participaron en las concentraciones.
La Asamblea General del Pueblo de Cuba, del 2 de septiembre de 1960, fue una genuina demostración de democracia que rompió esquemas tradicionales. Sobre ese tema, plantearía el Comandante en Jefe Fidel Castro que la democracia no puede consistir solo en el ejercicio de un voto electoral, sino en el derecho de los ciudadanos a decidir su propio destino.
Las agresiones y amenazas contra Cuba, provenientes del Norte revuelto y brutal que nos desprecia, al decir de José Martí, siguen su loca carrera. Nuestro país, sin embargo, con su sacrificio, su sudor y su sangre, ha hecho valer los principios proclamados aquel día.
El aislamiento fracasó, el intento de doblegarnos por el temor, falló; el intento de vencernos por la fuerza, por hambre y enfermedades, fracasó. Cuba, en esa ocasión, prometió a los pueblos que no les fallaría, y no les ha fallado.
En ese mismo septiembre, ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, el Comandante en Jefe Fidel Castro proclamó, en nombre de todos los cubanos, que nuestro país tenía un recurso: resistir cuando la ONU y la OEA no garantizaran nuestros derechos. Hemos resistido, hemos vencido y seguiremos venciendo.
Los principios de hace más de  medio siglo, proclamados por nuestro pueblo, mantienen no solo su validez histórica, sino también su plena vigencia para los tiempos presentes y los que están por venir.