miércoles, 10 de junio de 2026

 

A los estribos de la Revolución

No les faltarán los pies del pueblo

.Orlando Guevara Núñez

Los aullidos de Narco Rubio y de su tutor, el presidente yanqui que si hubiese justicia en ese país estaría preso, no cesan en sus amenazas a Cuba. Entre mentiras, amenazas y sanciones, ninguno de los dos cuenta con tiempo para ocuparse de los graves problemas que hoy aquejan a ese país.

Son tan imbéciles que acuden a métodos ya fracasados para destruir a la Revolución. Y a esos métodos destinan millones de dólares que pagan los contribuyentes norteamericanos. Ni siquiera les importa el ridículo papel que desempeñan. 

Sueñan con destruir la unidad del gobierno y el pueblo cubano, socavar el prestigio de nuestros dirigentes y atemorizar al pueblo con el incremento del bloqueo. A esa farsa se suman los gusanos lamebotas que piden una agresión militar en la cual ellos, desde luego, no tendrían el coraje de venir.

La política cubana está bien clara y es la que les duele: la disposición para un diálogo basado en el respeto mutuo, nunca en la sumisión. Y si deciden agredirnos con la fuerza militar, encontrarán aquí una resistencia no con resignación a la derrota, sino, como nos han enseñado Fidel y Raúl –y ahora Díaz-Cnel-  con una fe inconmovible en la victoria.

Invadir a Cuba le costaría al imperio yanqui un precio impagable. Porque en suelo cubano ningún agresor tendría sosiego, ni seguridad, ni tregua, ni compasión. No sería una lucha contra una fuerza netamente militar, sería una lucha contra todo un pueblo armado. Ese es el fundamento de la guerra de todo el pueblo, donde no habrá equipo militar aéreo, naval o terrestre sin disparar, ni quedarán fusiles sin ajustar cuentas a los agresores.

Sería una contienda larga en la cual los muertos no estarían solo de la parte agredida. El pueblo norteamericano tendría que prepararse también para recibir a sus muertos, a los que vengan aquí no por una causa justa, sino solo para cumplir las locuras de sus dirigentes ineptos.

A los estribos de la Revolución, no les faltarán los pies del pueblo. Para que Cuba siga siendo, desde los gritos de ¡Independencia o Muerte! Y ¡Libertad o Muerte! de Céspedes y Martí, hasta el ¡Patria o Muerte! de Fidel y de Raúl, un bastión inexpugnable de libertad, de soberanía, de entereza y de dignidad.

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