miércoles, 11 de septiembre de 2013

Las razones de los Cinco




.Orlando Guevara Núñez
Los cinco cubanos presos injustamente- desde hace 15 aaños- en cárceles de los Estados Unidos, tuvieron razones suficientes para infiltrarse entre los grupos terroristas que desde ese país fraguan planes para destruir a la Revolución, asesinar a nuestros dirigentes y regresar a Cuba el capitalismo salvaje ya trascendido por el socialismo.
Esa historia comenzó desde el mismo triunfo de la Revolución cubana, cuando  aún su carácter socialista no había sido proclamado.
El 17 de marzo de 1960, fue aprobado por el gobierno de Dwight D. Eisenhower el llamado Proyecto de acción encubierta contra el régimen de Castro. Y el 18 de enero de 1962, se aprobó también el Proyecto Cuba, con 32 tareas de guerra encubierta, que tendrían aplicación mediante la conocida Operación Mangosta, con los más brutales métodos de terror y crimen contra el pueblo cubano.
Centenares de ataques piratas por aire y mar, formación de bandas contrarrevolucionarias organizadas, entrenadas, armadas y dirigidas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA), infiltraciones de agentes, sabotajes y otros actos hostiles, forman parte de esta bochornosa historia.
Datos recogidos en la Demanda del pueblo de Cuba al gobierno de los Estados Unidos por daños humanos, de los cuales es responsable ese Estado agresor y terrorista- documento emitido en mayo de 1999- demuestran el vandalismo de esa poderosa nación llamada civilizada contra un pueblo pequeño cuyo delito único es defender su libertad y no someterse a los dictámenes imperiales.
Tal como lo reconoció el entonces Inspector General de la CIA, para fraguar sus planes en Cuba contaban, en enero de 1960, con 40 personas, cifra que ascendió a 588 en abril de 1961. Una de sus aspiraciones siempre fracasadas ha sido la de crear una oposición interna capaz de triunfar frente a la Revolución.
Solo desde septiembre de 1960 hasta marzo de 1961, fueron realizadas en Cuba 12 operaciones aéreas para el transporte de armas, municiones, explosivos y otros medios para sabotajes, armar bandas mercenarias y cometer numerosos crímenes contra obreros, campesinos, maestros y personas humildes, entre ellas ancianos, mujeres y niños.
Entre 1959 y 1965, fueron creadas y actuaron en disímiles puntos del país, 299 bandas con 3 995 mercenarios. Miles de combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Ministerio del Interior y de las Milicias Nacionales Revolucionarias, integradas principalmente por obreros, campesinos y estudiantes, desarticularon esos grupos y los eliminaron por completo en 1965. La pérdida de la vida de 549 patriotas y centenares de heridos, fue el costo para Cuba.
Una de las páginas más sangrientas de las agresiones del gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, fue la invasión de Playa Girón, en abril de 1961. Unos 1 500  mercenarios  reclutados, entrenados, armados, financiados, dirigidos y transportados hasta nuestro suelo con medios del gobierno yanqui, desembarcaron con el objetivo de crear aquí una cabeza de playa, donde proclamarían una jefatura que sería apoyada por la intervención norteamericana. Su destrucción en menos de 72 horas por las fuerzas cubanas, con su Comandante en Jefe Fidel Castro al frente, pulverizó la macabra intención.
Fue una invasión dotada de poderosos recursos, que costó al gobierno de los Estados Unidos- más bien a los contribuyentes de ese país, una suma superior a los 45 millones de dólares.
Los mercenarios fueron apoyados por 16 aviones de combate B-26, seis aviones de transporte del tipo C-46 y ocho C-54; dos aparatos anfibios tipo Catalina, cinco tanques Sherman del tipo M-41, con cañones de 76 milímetros y diez carros blindados y artillados con ametralladoras 50, más 75 bazucas, 60 morteros de diversos calibres y 21 cañones sin retroceso de 75 y 57 milímetros, portaban 44 ametralladoras calibre 50 y 39 calibre 30, entre pesadas y ligeras. A este arsenal se sumaban ocho lanzallamas, 22 000 granadas de mano, 108 fusiles automáticos Browning, 470 subametralladoras M-3, y 635 fusiles Garand y carabinas M-1, además de 465 pistolas y otras armas ligeras.
.No eran armas para liberar a Cuba, sino para asesinar a cubanos y reinstalar en el poder a quienes habían sido expulsados por el pueblo tras una guerra que derrotó a la tiranía respaldada por el gobierno de los Estados Unidos, causante, durante siete años, de la muerte de más de 20 000 cubanos. Entre los “patriotas” venían esbirros de la tiranía, asesinos, latifundistas, grandes propietarios y elementos corrompidos, con el fin de recuperar sus privilegios.  Un total de 176 muertos y más de 300 heridos fue el costo para Cuba de esa brutal agresión.
Antes de ese hecho, se había producido el sabotaje al vapor francés La Coubre, en la capital cubana. Esta embarcación traía armas para la defensa del país contra las agresiones de que era objeto. El 4 de marzo de 1960, murieron allí 101 cubanos y seis marinos franceses.
El 6 de octubre de 1976, un bárbaro sabotaje derribó en pleno vuelo a un avión de Cubana de Aviación, causando la muerte de 73 personas, entre ellas 57 cubanos, 11 guyaneses y cinco coreanos. El crimen está todavía impune, mientras sus responsables andan sueltos en los Estados Unidos, donde son tratados como héroes.
Solo enmarcados en el llamado Proyecto Cuba, hasta enero de 1963, fueron desarrolladas 5 780 acciones terroristas contra nuestro país, entre éstas 716 sabotajes de envergadura contra instalaciones industriales.
La asombrosa cifra de 637  planes  para asesinar al Comandante en Jefe Fidel Castro, forman parte de la criminal política norteamericana para destruir a la Revolución. Esa es la cifra conocida. ¿Cuántas aún no lo son?
Entre 1962 y 1994, fueron ejecutadas contra Cuba 13 498 provocaciones procedentes de la ilegal Base Naval de Guantánamo, las que también costaron sangre y vidas a nuestro pueblo.
En total, durante estas agresiones, sabotajes, actos terroristas y otros medios violentos promovidos, organizados, financiados y protegidos por el gobierno terrorista de los Estados Unidos, 3 478 cubanos han perdido la vida y otros 2 099 resultaron heridos y con daños irreversibles para su salud.
Muchos de los causantes de esos crímenes, escaparon hacia los Estados Unidos y allí fueron acogidos. Para ese gobierno, asesinar a la población cubana, lejos de ser un crimen, es un mérito reconocido y bien pagado.
Esa política no ha cesado aún. Al contrario, se incentiva. Puede decirse que desde 1959 hasta hoy, cada presidente norteamericano ha sumado su cuota de deshonra a este crimen.
Si todas esas agresiones proceden del territorio de los Estados Unidos, si es allí donde se fraguan, financian y apoyan, si es esa la guarida segura de los terroristas que contra Cuba actúan, ¿Quién puede objetar la presencia allí de Gerardo, Ramòn, Antonio, Fernando y René, nuestros cinco héroes para preservar la integridad de nuestro pueblo? ¿Puede considerarse delito que los patriotas cubanos hayan penetrado a grupos terroristas para desentrañar y desbaratar planes criminales como los que han costado miles de vidas a nuestro país, además de la pérdida de cuantiosos recursos económicos? La labor de ellos no fue contra el gobierno de los Estados Unidos, sino contra la mafia terrorista.
Los datos y hechos aquí expuestos, son razones que respaldan a los Cinco. Ellos – menos René que cumplió la injusta condena- sufren prisión por ser antiterroristas y por ser cubanos. Los verdaderos terroristas están sueltos por sus crímenes contra Cuba. Esa es la verdad que cada día se abre pasos, hasta lograr que ellos regresen a al seno de su patria y de sus familiares. Hasta que la mentira y el odio, cedan paso a la razón y a la justicia.

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