jueves, 4 de junio de 2020

Con todos y para el bien de todos





.Orlando Guevara Núñez

Con este título es conocido uno de los documentos más valiosos del Héroe Nacional Cubano, José Martí, en el cual aparecen otros pensamientos con una gran fuerza de presencia. Entre éstos:
Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad  plena del hombre
En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre
Las palmas son novias que esperan: ¡y hemos de poner la justicia tan alta como las palmas!
La ocasión fue   un discurso  en el Liceo de Tampa, el 26  de noviembre de 1891.  Fueron estas palabras, reproducidas  y distribuidas en hojas sueltas, con el  título de Con todos y para el bien de todos, como se conoce también esta pieza oratoria.
Los allí reunidos  eran cubanos emigrados. El tema fue la necesidad de preparar la guerra no solo por la independencia, sino, para fundar una república provechosa para todos los cubanos.
“Para Cuba que sufre, la primera palabra. De altar se ha de tomar a Cuba, para ofrendarle nuestra vida, y no de pedestal, para levantarnos sobre ella” Así comenzó el discurso.    “Yo abrazo a todos los que saben amar. Yo traigo la estrella, y traigo la paloma en mi corazón”.
 El tema de la unidad fue recurrente. Fustigando la inercia, estimulando el valor y la entrega, sin desdeñar peligros, pero sin reconocerlos infranqueables.
¡Unámonos, ante todo, en esta fe; juntemos las manos, en prenda de esa decisión, donde todos las vean, y donde no se olvida sin castigo; cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos!
Solo la Revolución cubana pudo hacer realidad este ideal de nuestro Apóstol.

miércoles, 3 de junio de 2020

Plan contra plan, estrategia martiana



.Orlando Guevara Núñez

 “A  un plan obedece  nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre”
Habla nuestro Héroe Nacional, en ese artículo titulado Adelante, juntos, publicado en el periódico Patria, el 11 de junio de 1892,  sobre el  apremio de prepararse para la lucha, de la unidad necesaria. En ese mismo escrito fija otro concepto que hemos también escuchado o leído los cubanos:
Dos marcas tiene la historia para nuestra frente: la del deber cumplido es una; otra, la del deber abandonado. Y añade una interrogación que mueve a la reflexión: ¿Quién querrá ir por el mundo en la hora de agonía de la patria idolatrada, con la marca infame?
Y cierra el artículo con un  patriótico llamado: ¡Juntos todos los hombres buenos!  ¡Juntos todos los hombres malos!  Los que dejen de hacer lo que les manda la patria en agonía,  oigan la voz del ejército que marcha, oigan el himno de la patria que saluda!  ¡No se miente cuando se lleva a la patria en el corazón!  ¡Para ti, patria, la sangre de las heridas de este mundo, y la sonrisa de  los mártires al caer! ¡Para ti, patria, el entusiasmo  sensato de tus hijos, el dolor grato de servirte, y la resolución de ir hasta el fin del camino!  La patria nos tiende los brazos. No hay más que un modo de obedecerla: ¡Juntos y adelante!

Santiago de Cuba, 505 años. Waldo Leyva Portal: Una definición de la ciudad




.Orlando Guevara Núñez



Así, sencillamente es el título de este poema:  Para  una definición de la ciudad. Con brevedad y precisión, el  Poeta, ensayista, narrador y periodista, autor de varios libros y ganador de múltiples  lauros literarios, Waldo retrató a  Santiago de Cuba. Nació en la otrora provincia de Las Villas, en 1943, pero residió en Santiago de Cuba y actualmente vive en la capital cubana. Aquí su composición, con fuerza de himno.

Si encuentras alguna piedra
que no haya sido lanzada contra el enemigo
si descubres una calle por donde no haya pasado
nunca un héroe
si desde el Tivolí no se ve el mar
si hay alguna ventana
que no se haya abierto nunca a las guitarras
si no encuentras ninguna puerta abierta
puedes decir entonces que Santiago no existe.



En nuestra América no puede haber Caínes. ¡Nuestra América es una!



En nuestra América no puede haber Caínes. ¡Nuestra América es una!

.Orlando Guevara Núñez

El concepto de una sola América fue sostenido por José Martí en toda su prédica revolucionaria. El vislumbró desde muy temprano esa necesaria unidad, y alertó sobre los peligros que amenazaban con la división entre sus pueblos, y sobre el acecho del naciente imperialismo norteamericano, sediento de expansión y dominio sobre ellos.
En más de una ocasión criticó las divisiones internas entre pueblos hermanos, lo que, indudablemente, los conducía a la vulnerabilidad, tanto en lo político como en lo económico.
Fue bajo ese prisma que escribió, el 3 de mayo de 1890, en Nueva York, un artículo titulado Congreso de Washington, publicado el siguiente 15 de junio en el diario argentino La Nación.  En ese evento se discutía la aprobación de un proyecto  que autorizaba  el derecho de conquista de un pueblo sobre otro, bajo el amparo de “sentirse ofendido”.
Argentina, Bolivia, México,  Colombia, Perú, Paraguay, Brasil,  a favor de eliminar el derecho de un pueblo sobre otro. Y todos convenían en la firma del acuerdo. Pero Estados Unidos se negó a firmar el proyecto mediante el cual se eliminaba para siempre el derecho de conquista, Y ante la presión de los pueblos, propuso que la censura fuera por un término de 20 años.
En ese momento la unidad se impone. Martí enfatiza la forma en que los pueblos de América dijeron ¡Sí!  al  proyecto. Chile se abstuvo. Y un solo ¡No!, el del gobierno de los Estados Unidos. Sería este gobierno, a la larga, el mayor violador de este acuerdo de los pueblos de América.
Martí evaluaba así aquel evento: “Ya se van aleccionados y silenciosos, los delegados que vinieron de los pueblos de América a tratar, por el convite de Washington, sobre las cosas americanas. Ya  vuelven a Centro América los de los cinco países, más centroamericanos de lo que vinieron, porque al venir se veían de soslayo unos a otros, y ahora se van juntos como si comprendieran que este modo de andar les va mejor”.
Y al final, como insistiendo en el valor de la unidad, expresa nuestro Héroe Nacional: “La conferencia vota. ¿Por qué era un pueblo de nuestra América, de nuestra familia de pueblos, el único que salió de la conferencia con la cabeza baja?

Estados Unidos: la gente muriendo y Trump queriendo matar más




.Orlando Guevara Núñez

El pueblo de los Estados Unidos está sufriendo uno de los más tristes episodios de su existencia. Más de 100 000 norteamericanos han muerto víctimas de la pandemia de la Covid-19. Otros miles corren el peligro de morir, mientras que su presidente está más preocupado por la economía – la economía de los millonarios- que por la vida humana.
En medio de esa tragedia, un crimen más de la policía contra un ciudadano negro, expresión  del más brutal racismo  existente en ese país, ha indignado a millones de norteamericanos, quienes se han lanzado a la calle para protestar contra la barbarie y exigir justicia.
La reacción del presidente, sin embargo, ha sido la de calificar de terroristas a los manifestantes. Y ha amenazado con lanzar sobre ellos a la policía y al ejército, con órdenes de reprimir, de encarcelar, de matar si es preciso. O lo que es lo mismo: provocar otra pandemia nacida no de un virus, sino del odio, del racismo, y del desprecio por la vida humana.
El desprestigio de los gobernantes yanquis es cada día mayor. Su doble moral – mejor es decir falta de  moral- los descubre como los despreciables hipócritas que son. Hacen todo lo posible por provocar desobediencia en Cuba, Venezuela, Nicaragua y otros países que no se someten a sus dictados. Y califican de patriotas a quienes hacen por lo menos el intento. Pero ahora, los que se lanzan a las calles en su propio país, no son patriotas, sino  peligrosos terroristas.
Las escenas del atropello policial son indignantes. Golpes, gases lacrimógenos, balas de goma y de plomo, detenciones, abusos, pisoteo de la dignidad humana.
Mientras, Trump promueve más violencia, aunque se esconde cuando ve cerca el peligro. Para él, los más de 100 000 muertos por el virus son un logro no una derrota. Y en su enfermizo propósito de reelección, todo lo subordina a engañar al pueblo, a tratar de ganar votos, despreciando a los muertos y a los vivos.  Es una realidad que ninguna de sus constantes mentiras puede ni podrá ocultar.