viernes, 8 de junio de 2018

Cuando el ¡Venceremos! acompañó al !Patria o Muerte!





.Orlando Guevara Núñez

¡Patria o Muerte! ¡Venceremos! Estas consignas cubanas, surgidas en distintos momentos, pero convertidas en una sola, resumen la valentía, la dignidad y la decisión de un pueblo que prefiere morir de pie antes que vivir de rodillas.
Todos sabemos que el ¡Patria o Muerte! surgió el 5 de marzo de 1960, durante el sepelio del más de un centenar de víctimas del criminal sabotaje al vapor francés La Coubre, perpetrada por la Agencia Central de Inteligencia del gobierno de los Estados Unidos en La Habana, con el fin de impedir la entrada de armas para que nuestro pueblo defendiera su libertad y soberanía.
Ese triste día, expresaría el Comandante en Jefe Fidel Castro:
“Y sin inmutarnos por las amenazas, sin inmutarnos por las maniobras, recordando que un día nosotros fuimos 12 hombres solamente y que, comparada aquella fuerza nuestra con la fuerza de la tiranía, nuestra fuerza era tan pequeña y tan insignificante, que nadie habría creído posible resistir; sin embargo, nosotros creíamos que resistíamos entonces, como ­creemos hoy que resistimos a cualquier agresión.  Y no solo que sabremos resistir cualquier agresión, sino que sabremos vencer cualquier agresión, y que nuevamente no tendríamos otra disyuntiva que aquella con que iniciamos la lucha revolucionaria: la de la libertad o la muerte.  Solo que ahora libertad quiere decir algo más todavía: libertad quiere decir patria.  Y la disyuntiva nuestra sería patria o muerte”.
Tres meses después, el 7 de junio, durante su discurso ante la Federación Nacional de Trabajadores de Barberías y Peluquerías, expresaría Fidel:
“Nosotros a la larga seremos vencedores.  ¡Nosotros a la larga, seremos vencedores en cualquier circunstancia, lo mismo frente a la agresión económica que frente a la agresión militar!  Nosotros a la larga seremos vencedores, y con nuestra victoria puede ser que los pueblos hermanos de América Latina también despierten”. (…)
De todas formas, la Revolución Cubana —como decíamos el 1ro de Mayo— es una realidad en la historia del mundo, de esas realidades que, mal que les pese a los que no se resignan a ellas, será una realidad que no podrá borrarse.  Nosotros somos hoy la primera trinchera de América.  Las masas humildes de todos los pueblos de este continente miran hacia Cuba, llenas de esperanza, y no vacilan en afirmar —sin vacilación alguna— que Cuba es su ejemplo, que del triunfo de Cuba depende su triunfo.  Y ese es el papel que los cubanos estamos desempeñando en la primera trinchera de América, ¡y esa trinchera la sabremos defender!  ¡Esa trinchera no la tomarán jamás los enemigos de nuestras nacionalidades y de nuestros hermanos de América Latina!  ¡Esa trinchera se mantendrá firme e invencible!, porque los que estamos en ella, los que tenemos el privilegio de estar en esa trinchera, no la perderemos; los que tenemos el privilegio de jugar este rol que Cuba está jugando en la historia de este continente, sabremos estar a la altura de las circunstancias, con la seguridad de que venceremos, vencerá nuestro pueblo; ¡cueste lo que cueste, vencerá nuestro pueblo!  Porque sus hijos están decididos a defenderlo, porque sus hijos tienen el valor, el patriotismo y la unión que en una hora como esta se necesita, porque sus hijos han dicho:  ¡Patria o Muerte!   Y han dicho ¡Patria o Muerte!, porque esa es la consigna de cada cubano.  Para cada uno de nosotros, individualmente, la consigna es: ¡Patria o Muerte!, pero para el pueblo, que a la larga saldrá victorioso, la consigna es: ¡Venceremos!
¡Patria o Muerte! ¡Venceremos!  Consigna de pueblo. Han pasado casi  60 años y en su contenido sigue vigente  la decisión de no claudicar jamás. Y no solo de morir por la patria, sino de preservarla para nosotros y dejar la muerte para los agresores. Y  siempre, por difíciles y adversos que sean los obstáculos: salir vencedores.

Estados Unidos contra Cuba: mentiras, amenazas, agresiones...







.Orlando Guevara Núñez

En su afán de apoderarse de Cuba, los gobiernos de los Estados Unidos han utilizado, en distintas épocas, los métodos más brutales, con el más absoluto desprecio hacia nuestro pueblo. Siempre dispuestos a la mentira y el crimen.
Fracasados varios intentos por comprar a España la Isla de Cuba y cumplir sus sueños de anexión, los Estados Unidos no han escatimado esfuerzos ni medios, ni recursos para, de una u otra forma, ser los dueños de nuestro país.
Desde 1897, el gobierno yanqui decidió intervenir en la guerra que había sido iniciada el 24 de  febrero de 1895, contienda en que el Ejército Libertador Cubano había ya socavado el poderío militar español. Así, el 21 de abril de 1898, declaró la guerra a España.
Un documento, firmado por el Secretario de Guerra, J. C. Breckenridge, pone al descubierto las macabras intenciones  de la intervención norteamericana en esa conflagración, calificada por Vladimir Lenin como la primera guerra imperialista en la historia de la humanidad.
“Habrá que destruir todo cuanto alcancen nuestros cañones, con el hierro y con el fuego; habrá que extremar el bloqueo para que el hambre y la peste, su constante compañera, diezmen su población pacífica, y mermen su ejército; y el ejército aliado habrá de emplearse constantemente en exploraciones y vanguardias, para que sufran indeclinablemente, el peso de la guerra entre dos fuegos, y a ellas se encomendarán precisamente todas las empresas peligrosas y desesperadas (…)  Resumiendo, nuestra política se concreta a apoyar siempre al más débil contra el más fuerte, hasta la completa exterminación de ambos, para lograr anexarnos a la Perla de las Antillas”.
 El 1ro. de enero de 1899 Estados Unidos instaló en Cuba su gobierno interventor. Y no salió de nuestro territorio hasta dejar instalada la Enmienda Platt, que ataba a Cuba a ese país en lo económico, lo político y en el plano militar.
Así, esa guerra terminó no con la victoria, ya asegurada y merecida, de los patriotas cubanos. Cuba pasó de colonia de España, a neocolonia de los Estados Unidos.
Luego, hasta 1959, los gobiernos corrompidos y tiránicos de Cuba fueron apoyados por los Estados Unidos y sirvieron de marionetas a ese país para consumar sus aspiraciones de dominio sobre Cuba.
A partir del triunfo revolucionario, revivió con mayor fuerza y odio la sucia guerra de esa potencia imperial contra Cuba. Miles de actos  de sabotaje, creación de bandas contrarrevolucionarias armadas, financiadas, entrenadas y dirigidas por la CIA; intentos de asesinatos contra los dirigentes de la Revolución, 638 de éstos contra el Comandante en Jefe Fidel Castro; instauración del criminal bloqueo que aún se mantiene de forma recrudecida; intentos de aislar a Cuba del resto del mundo; proclamación de leyes asesinas como la de Ajuste Cubano, Torricelli y Helms-Burton. Agresiones arteras, como la invasión mercenaria de Playa Girón. Amenazas  genocidas, como la de la Crisis de Octubre en 1962. Una lucha sin pausas, durante estos casi 60 años de Revolución.
Cientos de medidas han sido puestas en práctica para intentar el derrocamiento de la Revolución cubana. Ante el fracaso de unas, la aparición inmediata de otras.
Un documento ya desclasificado desde 1991 por el gobierno norteamericano, reflejó la naturaleza criminal de la administración yanqui en relación con el pueblo cubano: “El único medio previsible para enajenar el apoyo interno es a través del desencanto y el desaliento, basados en la insatisfacción y las dificultades económicas (…)  Debe utilizarse prontamente cualquier medio concebible para debilitar la vida económica de Cuba (…) Una línea de acción que tuviera el mayor impacto es negarle dinero y suministro a Cuba, para disminuir los salarios reales y monetarios a fin de causar hambre, desesperación y el derrocamiento del gobierno”.
En mayo de 1964, el gobierno de los Estados Unidos decretó la anulación completa de los embarques de alimentos, medicinas y equipos médicos desde su territorio hacia Cuba. Con eso oficializaba una medida que hacia rato estaba puesta en práctica.
La larga lista de monstruosidades de los gobiernos norteamericanos contra el pueblo de Cuba, incluye proyectos asesinos, como los de volar un avión en pleno vuelo, con estudiantes u otros grupos – desde Estados Unidos hacia un país latinoamericano- con el objetivo de  atribuir a Cuba el sabotaje. Volar un barco, con igual propósito. Destruir embarcaciones con emigrantes cubanos hacia ese país, para hacer creer a la opinión pública que había sido un acto vandálico del gobierno cubano. Incluso, demostrando su desprecio a los propio emigrantes, se propusieron  hacer atentados, en su territorio, a esas personas para lanzar campañas difamatorias contra el gobierno revolucionario.
No menos criminal ha sido la introducción de enfermedades como el dengue hemorrágico y la introducción de plagas contra cultivos  de importancia como el café, el tabaco, la caña, cultivos de viandas y vegetales, así como también la fiebre porcina.
Cuba, sin embargo, ha resistido todos los embates de esa sucia guerra. Y continúa  resistiendo las agresiones, las amenazas y las campañas difamatorias de un gobierno que no ha renunciado a destruirnos por cualquier vía, por criminal que sea.
Su odio visceral no ha disminuido. Pero nuestro pueblo sigue su ruta invariable hacia más socialismo, más revolución, más internacionalismo y más antiimperialismo. La  estatura de este pueblo heroico ha crecido ante cada acto hostil de sus enemigos. Y continuará creciendo.

jueves, 7 de junio de 2018

Tengo ante los ojos “La protesta de Baraguá”, que es de lo más glorioso de nuestra historia



 .Orlando Guevara Núñez
Es bien conocida esta afirmación de José Martí relacionada con ese hecho que mantuvo viva la llama de la Revolución –el 15 de marzo de 1878 - luego del vergonzoso Pacto del Zanjón. Está contenida en una carta por él dirigida  precisamente al protagonista principal de aquella hombrada: el Titán de Bronce, general Antonio Maceo Grajales.
La misiva fue fechada en Nueva York, el 25 de mayo de 1893.  
Están precedidas esas palabras por otras de afecto y de confianza hacia
Maceo: “Ya sé que Vd. me conoce el alma bien, y que solo espera de ella lealtad y cariño. Con igual tesón vigilo por nuestra  Patria, donde no hay problema que no se pueda resolver con honor y justicia y por la gloria de los que la han creado con sus servicios”. Y termina el párrafo: Vd. sabrá algún día para lo que vive este amigo de Vd”
En la breve comunicación, hace espacio para mencionar a dos mujeres importantes en la vida del héroe: María Cabrales, la esposa, y Mariana Grajales, la madre.
A María la califica como la más prudente y celosa guardiana que pudo dar a Vd. su buena fortuna. Y sobre Mariana: Ahora volveré a ver a una de las mujeres que más han movido mi corazón: la madre de Vd.
Está Martí rumbo a una visita a Maceo. Le pide que lo espere con los brazos abiertos.  Y le dice saber que lo único que pudiera faltarle –a Maceo- era la  ocasión renovada de mostrarse grande.

miércoles, 6 de junio de 2018

Los dolores ignorados, suelen ser siempre los más terribles dolores



.Orlando Guevara Núñez

Quienes hayan leído  El presidio político en Cuba, de José Martí, conocerán, sin dudas, lo que en este caso se denuncia. Con el solo título de Castillo, fue publicado un artículo en el periódico de Cádiz, La Soberanía Nacional, el 24 de marzo de 1871. Aunque se omite el nombre del autor, se conoce la autoría martiana, quien en enero de ese año había salido, desterrado, para la metrópolis colonial.
Nicolás Castillo era un anciano, compañero de prisión con Martí en las Canteras de San Lázaro. Y en él se ensañaron los más bárbaros atropellos de que fue capaz el gobierno español contra el pueblo cubano en esos tiempos. Nuestro Apóstol lo define así:”Los hombres de corazón escriben en la primera línea de la historia del sufrimiento humano, ¡Jesús!  Los hijos de Cuba deben escribir en la primera página de su historia de dolores, ¡Castillo! Todas las grandes historias tienen su Nazareno, y Nicolás del Castillo es nuestro Nazareno infortunado” Y sobre ese dolor escribió, para que no fuera ignorado.
Martí no concebía que en el género humano pudiese existir esa barbarie, pero la presenció allí, también bajo el dolor del grillete. Y cuando quiso saber la razón por la cual aquel hombre de 75 años de edad recibía aquel brutal castigo, sus compañeros de prisión le hicieron la dantesca descripción:
“Estábamos una tarde en la cantera a donde irá usted mañana. El anciano Castillo picaba piedras: uno de los vigilantes habló con el brigada, éste hizo levantar al anciano, mandándolo cargar cajones: desde el punto donde estaba la piedra al que al en que debía amontonarse, se hallaban dos cabos de vara y el brigada. Cada vez que el viejo Nicolás pasaba por delante de cada uno de ellos, recibía un palo: al retorno, se verificaba lo mismo. A la hora, el cajón rodó de la cabeza; los brazos se abrieron; el anciano cayó desmayado entre el polvo de las piedras”
Y cuando la visita médica vio a Nicolás, adolorido, con llagas putrefactas en las espaldas, sin poder sostenerse en pie, el deshumanismo y la bestialidad  tuvieron otro castigo: ventosas en lugar de otras curas necesarias. Y un dictamen: que eso se curaba con “baños de cantera”.
Busque el lector este artículo de Martí cuando aún le faltaban días para cumplir 18 años de edad. Y busque y lea El presidio político en Cuba. En  ambos casos, se tendrá una explicación sobre cómo se forjó su espíritu de rebeldía y de independencia.
Él mismo lo diría, con otras palabras, en el mismo artículo:”En cada una de las flores de mi alma, dejó una negra lágrima el dolor; pero estoy tranquilo, estoy contento, estoy hasta ufano con mis dolores. Si sufrir es morir para la alegría, en cambio es nacer para la vida del bien... Gracias para los que me han hecho sufrir tanto. Gracias para los que arrancaron de mi frente la corona de la inocencia, colgando de mis hombros la túnica del firme, del enérgico, del fuerte varón”

martes, 5 de junio de 2018

El Ministerio del Interior cubano Una trinchera compartida con el pueblo




. Orlando Guevara Núñez

Este 6 de junio, como todos los años, nuestro pueblo resume el homenaje que han sabido ganarse nuestros combatientes del Ministerio del Interior (MININT)  todos los días con su abnegado trabajo en la construcción y defensa de la Revolución.
Cuando nació esta institución armada cubana, estaban todavía frescas las huellas de la invasión mercenaria de Playa Girón y no se había apagado el eco de los disparos con los cuales nuestro pueblo firmó la primera derrota militar del imperio norteamericano en este Continente.
Nuestro Ministerio del Interior surgió en el momento histórico en que la unidad revolucionaria tuvo un hito decisivo, al unirse en una sola organización las tres fuerzas fundamentales que habían encabezado la lucha contra la tiranía batistiana, antecedente de nuestro actual Partido Comunista de Cuba.
Desde su nacimiento,  sus órganos y combatientes tuvieron que forjarse en una lucha directa frente a la tenebrosa Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, la CIA, en cuya acción depositaron inicialmente los mandatarios yanquis y la contrarrevolución interna sus esperanzas para derrotar a la Revolución.
La historia forjada por el MININT  ha sido de un intenso quehacer, de dura, pero exitosa acción contra las organizaciones y grupos reaccionarios internos, contra las bandas de alzados organizadas, armadas y dirigidas por la CIA y el gobierno norteamericano. Fue decisiva la acción de nuestro Ministerio del Interior en la penetración y destrucción de esas bandas, en la aniquilación de las infiltraciones enemigas en territorio cubano, así como también en el descubrimiento y frustración de cientos de atentados contra los dirigentes cubanos  y de sabotajes que atentaban contra la vida de los obreros, de la población civil y de importantes recursos de la economía.
Fieles en todo momento a la Revolución, a Fidel, a Raúl, al Partido y al pueblo que siempre ha visto en ellos un escudo protector y un baluarte inclaudicable de su defensa.
Muchos combatientes han perdido la vida en misiones entre el enemigo, haciéndose pasar como traidores a la Patria,  sin ni siquiera recibir, en ese momento, el homenaje de nuestro pueblo. A ellos también dedicamos hoy los cubanos  nuestro recuerdo y nuestro homenaje, y nos inclinamos ante sus tumbas y su recuerdo, ofrendándoles el cariño y el respeto de un pueblo que les ha asignado un sitial de honor en lo más alto de su historia combativa y revolucionaria.
Otros, como Gerardo, Ramón, Antonio , René y Fernando guardaron largos años de prisión en los Estados Unidos. Los acusaron falsamente de espías, aunque está demostrado que nunca ninguno de ellos obtuvo ni trató de obtener información sobre ese gobierno, ni atentó contra la seguridad de ese país, ni contra la vida de nadie.  Lucharon, eso sí,  contra grupos terroristas que desde el vientre de ese imperio actuaban y siguen actuando con toda impunidad y protección para agredir a Cuba.
El enemigo imperialista y la mafia contrarrevolucionaria odian con toda la irracionalidad del mundo a nuestro Ministerio del Interior. Lo ven como una pesadilla. Por eso, entre sus medidas primeras tras un pretendido y soñado derrocamiento de la Revolución, está la de eliminar este órgano y sustituirlo por una policía organizada y asesorada por ellos, al estilo de los cuerpos  represivos existentes antes del 1ro. de enero de 1959, causantes de los más bárbaros crímenes contra la población cubana.
Es un odio que lejos de ofender y manchar, enaltece y honra a los combatientes del Ministerio del Interior. Los enemigos de la Revolución tienen muchas razones para odiarlos, pero siempre serán menos que las que tiene nuestro pueblo para quererlos y admirarlos.
A lo largo de estos   años de existencia, las responsabilidades y la obra del Ministerio del Interior no han dejado de crecer en magnitud, en profesionalidad y entrega. Siempre como guardián de los intereses del pueblo no solo frente a las actividades enemigas, sino también en otros frentes y tareas importantes.

Hoy, cuando en muchos países del mundo, incluidos los Estados Unidos, se reconoce, se aplica y se justifica la tortura contra los prisioneros, Cuba puede decir con orgullo que jamás se ha utilizado la violencia contra los detenidos, ni se ha usado la tortura como medio para obtener información. Esa ética nació junto a la lucha revolucionaria, se desarrolló en la Sierra Maestra y  ha sido practicada sin excepción frente a los más connotados enemigos y los más graves hechos contra nuestra Revolución.

Entre otras tareas que no pueden dejar de mencionarse en este significativo aniversario, está la atención al sistema penitenciario, sin igual en el mundo,  no solo por  el respeto a los sancionados, sino también por la  promoción de la superación cultural, sus vínculos familiares, trabajo remunerado y una reeducación que en muchos casos conduce a la rebaja de las condenas y a la reintegración a la sociedad, como personas útiles.

Sólo un pensamiento basado en la confianza sin límites en el ser humano, es capaz de generar ideas de tan alto contenido ético, moral y revolucionario.

En los casos de desastres naturales, ahí, en la primera línea de peligro para proteger la vida de la población, han estado nuestros combatientes del MININT.

Junto a nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias y al  pueblo, han escrito los combatientes del MININT  las más brillantes páginas en la historia del internacionalismo proletario, respondiendo al llamado del Partido, de Fidel y de Raúl, para ayudar a pueblos hermanos a  preservar su independencia frente las agresiones del imperialismo internacional.
Sangre de muchos combatientes del Ministerio del Interior, se derramó en esas gloriosas misiones, donde nuestro pueblo ratificó el legado martiano de que Patria es humanidad.

Los intentos imperiales de destruirnos, se estrellan contra la voluntad, la capacidad y  la convicción de nuestros combatientes del MININT.  Por eso  los cubanos suscribimos una vez más  las palabras del Comandante en Jefe Fidel Castro, evocadas por el compañero Raúl:

Mientras exista el imperialismo, el Partido, el Estado y el pueblo, prestarán a los servicios de la defensa la máxima atención. La guardia revolucionaria no se descuidará jamás. La historia enseña con demasiada elocuencia que los que olvidan este principio no sobreviven al error”.

Por eso este  6 de junio  para todos los combatientes del MININT, el abrazo  fraterno y la confianza multiplicada de todo un pueblo que siempre tendrá con ellos una trinchera compartida.