domingo, 11 de enero de 2026

 

Verdad y mentiras sobre un

estado y un sistema fallidos

 

. Orlando Guevara Núñez

 

El presidente Donald Trump no se cansa de repetir la acusación de que Cuba es un estado fallido. Y que fallido también es el sistema socialista. Y como payaso acompañante en la misma carpa tiene a  Marco Rubio.  

 

Pero es bueno un análisis que, aunque breve, retrate al país que hoy quiere convertirse en el modelo mundial

Estados Unidos es el país con la mayor deuda pública en el mundo. ¿Sorprende este dato? Pero es así y la mayor deuda es precisamente con un país socialista: China.

 

Quiere esto decir que el sistema imperial yanqui no es capaz de producir para sufragar sus gastos. El político demócrata  Bernie   Sanders aseveró públicamente esa verdad.  Pero la solución no se busca en el esfuerzo interno, sino en el despojo, el robo, en el saqueo a otros países.

Estamos hablando del país mayor productor de armas, el de más de 800 bases militares en  más de 150 países; del país con más de 400 intervenciones militares a otros estados; el mismo que arma y financia al estado genocida de Israel con miles de millones de dólares cada año; el mismo que destina miles de millones de dólares para apoyar a Ucrania contra Rusia. El país que durante su historia ha estado más años en guerra contra otros que en paz.

Es este el ¨coloso¨ donde  37 millones de personas viven en la pobreza,  17 millones en pobreza extrema; líder mundial en el consumo de drogas; donde uno de cada cinco habitantes tiene limitaciones para leer y donde casi tres millones de personas tienen como cama el suelo y como techo el cielo.

Ese es el modelo que Trump y su camarilla quieren vendernos, o más bien, imponernos. Un modelo que marcha a la cabeza en el mundo en crímenes masivos, donde el problema de la vivienda, por carencia y por carestía de los alquileres, crece cada año; y donde el trabajo infantil, a veces en condiciones de esclavitud, es una afrenta brutal.

 

Estados Unidos pinta como bueno un sistema corrupto, en el cual un hombre que debía estar preso por sus fraudes, acusado en más de 30 causas, puede ser electo presidente. Un violador de su propia Constitución, burlador de su propio Congreso, de su Corte Suprema y de la autoridad a la que debiera obedecer.

Una sociedad donde los ricos son cada vez más ricos y los pobres cada vez más pobres.

Toda la razón para nuestro Héroe Nacional, José Martí, cuando hizo esta contundente denuncia sobre la vida norteamericana:

“Los hombres no aprenden aquí a amarse,  ni aman al suelo donde nacen por casualidad y dónde bregan sin respiro en la lucha animal y atribulada por la existencia. Aquí se acumulan los ricos de una parte y los desesperados de otra.  El Norte se cierra y está lleno de odios. Del Norte hay que ir saliendo”.

“El Norte ha sido injusto y codicioso ; ha pensado más en asegurar  a unos pocos la fortuna, que  en crear un pueblo para el bien de todos”.

“En el Norte no hay amparo ni raíz.  En el Norte se  agravan los problemas y no existe la caridad y el patriotismo que los pudieran resolver”.  Y apuntó  que:   “Las leyes americanas han dado al Norte alto grado de prosperidad y lo han elevado al más alto grado  de corrupción”.

¿Alguien pudiera discutir, con razón, que  el sistema capitalista e imperialista de los Estados Unidos no es un sistema caduco, igual que el gobierno que lo representa? 

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