sábado, 16 de mayo de 2026

 

José Martí:  Sobre la amistad

.Orlando Guevara  Núñez

Fue la amistad uno de los valores humanos más defendidos y practicados por José Martí. Muchos ejemplos lo demuestran.

“Para todas las penas la amistad es remedio seguro”,  afirmó,  escribiendo también:  “Solo hay una cosa comparable al placer de hallar un amigo: el dolor de perderlo”.  Y otro razonamiento comprobado:  “La familia unida por la semejanza de las almas es más sólida, y es más querida que la familia unida por las comunidades de la sangre”. Así lo  sintió.

En otra ocasión manifestó que “La amistad es tan hermosa como el amor. Es el amor mismo, desprovisto de las encantadoras volubilidades de la mujer”.  Y definió al mejor amigo de los hombres a aquel que los pone delante de su deber.

“Los pueblos todos  -dijo - deben reunirse en amistad, y con la mayor frecuencia   dable para ir reemplazando, con el sistema de acercamiento universal, sobre la lengua de los istmos y la barrera de los mares, el sistema, muerto para siempre, de dinastías y de grupos”.

Opinó que: “Tiempo es ya de que el afecto reemplace en la ley del mundo al odio.

En sus Versos Sencillos definió Martí el valor que concedía a la amistad. Léanse dos ejemplos: Tiene el leopardo su abrigo/ en un monte seco y pardo; yo tengo más que el leopardo/ porque tengo un buen amigo.  Si dicen que del joyero/ tome la joya mejor/ tomo a un amigo sincero/ y pongo a un lado el amor.

 

miércoles, 13 de mayo de 2026

 

José Martí: Leña al horno, que va a necesitarse pronto el fuego

Orlando Guevara Núñez

A su queridísimo hermano de luchas, Fermín Valdés Domínguez, está dirigida la carta en que Martí expone este aforismo. Está fechada en Nueva York, en mayo de 1894,

Se está refiriendo, sin duda, a la cercanía del inicio de la guerra por la independencia cubana. Le habla sobre la difícil vida de los cubanos en el exilio. Y le afirma que “por fortuna vivimos unos cuantos, que moriremos por  abrirles tierra”. Y más adelante: “Creo que ya vamos hasta por la cintura en la maravilla. Sudo muerte; pero vamos llegando. Y tengo una fe absoluta en mi pueblo, y mejor mientras más pobre: a ver si me falla. Esa sí que sería puñalada mortal”.

Le expresa a Fermín su alegría por la creación de un nuevo Club “Que no valdrá porque lleve nuestros nombres, sino por las virtudes que en nosotros creen ver sus fundadores, que con serlo, se revelan capaces de ellas”. Y se lamenta de que “Por ahí es por donde nuestra tierra está pecando: por los feos y escasos que andan, por ahí, el amor y la amistad”.

En esta misiva hace Martí una alusión a las ideas socialistas. Comienza celebrándole  a Fermín “el cariño con que tratas, y tu respeto de hombre, a los cubanos que por ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquel, un poco más de orden cordial, y de equilibrio indispensable, en la administración de las cosas de este mundo”. Se está refiriendo, precisamente, a los portadores  de esas ideas. Y a continuación expone: “por lo noble se ha de juzgar: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana”.

Y vierte un criterio: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas,  y el de la soberbia y rabia disimulada  de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros donde alzarse, frenéticos defensores de los desamparados”. Y ejemplifica con el caso de Marat, en Francia, y otros.

Sin embargo, le afirma a su amigo: “Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas y de menos claridad natural; explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla”

Como se sabe, al inicio, Martí objetó la prédica de los socialistas de utilizar la violencia contra los capitalistas para ganar sus derechos, así como también la aplicación en los Estados Unidos de las ideas de los anarquistas, surgidas en las condiciones de Europa, no de este país.  Y luego fustigó al capital por su explotación a los obreros. Y creó al Partido Revolucionario Cubano para dirigir la guerra, como única vía para la independencia, y fundar luego la república con todos y para el bien de todos.

Otra sentencia  en esta carta: “No hay sermón como el de la propia vida”

lunes, 11 de mayo de 2026

 

José Martí:   Sobre   la política  yanqui de la fruta madura

.Orlando Guevara Núñez

Los cubanos conocemos bien la llamada política de la fruta madura, engendro  de las intenciones yanquis de apoderarse de Cuba. Martí denunció con fuerza ese propósito anexionista y la voracidad imperial que constituía una amenaza para toda la América Latina.

He aquí una breve nota, publicada en el periódico Patria, en mayo de 1892.

“¿Qué cómo se llama la política de dejar venir, de dejar deshacerse, de dejar podrirse a los pueblos cuya tierra se codicia, a cuyos habitantes se desdeña y se odia? Antes, cuando los Estados Unidos cayeron sobre México, había dos opiniones entre los políticos de Estados Unidos. Una era la de agredir, y otra la de dejar podrir. Benton era de la de agredir y Polk, el presidente, el de dejar podrir. Como cuando la guerra del 68, en aquella caricatura del  ´puck´ inglés, en que John Bull pregunta a Jonathan si aquella hermosa pera del peral que decía ¨Cuba¨, no valía la pena de subirse al árbol por ella, y Jonathan le decía: ¡Oh, no! Más vale esperar: ella madurará y ella caerá” Que es poco más o menos lo que dijo Palmer, el último ministro del Norte en Madrid: ‘Yo creo en lo de tender el delantal y dejar que caiga en él la ciruela madura”

“Pero eso es viejo. Los desconocedores y los que por falta de pujanza propia  admiran demasiado la ajena,  creen que es cosa nueva y mérito del  pasmoso estadista, esto de dejar podrir: más ya se lo conocía cincuenta años atrás y se le llamaba la política de la ‘inactividad magistral’.

¡Después se hará lo que se hace con los pueblos podridos!

Hoy, las leyes yanquis contra Cuba, sin descartar, como último recurso, la agresión armada, sostienen la aspiración de que el pueblo se pudra, para recoger la ansiada fruta, objetivo frenado por la enseñanza fidelista de que nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres y primero se hundirá la Isla n el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie. Y por la decisión aprendida de Raúl que  frente al enemigo imperialista no habrá nunca ni conciliación, ni rendición, ni derrota.