domingo, 16 de agosto de 2026

 

José Martí: Sobre el trabajo

,Orlando Guevara Núñez

El trabajo fue siempre reconocido por Martí como la única forma digna de la riqueza. En innumerables ocasiones así lo razonó. De sus muchas definiciones, escogemos las siguientes:

“Las revoluciones son estériles cuando no se firman con la pluma en las escuelas y con el arado en los campos”. “El hombre crece con el trabajo que sale de sus manos”. En lo que se trabaja no importa; sino que se trabaje”.

Afirmó Martí que:   “No hay más que una vara, a cuyo golpe se abra en agua para toda roca: es el trabajo. La riqueza que por otra vía nos venga, trae oculto, en su seno cubierto de seda, un nido de sierpe”. Afirmó una vez: “El corazón se me va a un trabajador como a un hermano”.

Otros pensamientos martianos sobre el trabajo fueron: “A la felicidad del obrero se va por la felicidad de la patria, al obrero feliz se va por la patria feliz”. “Arte es trabajo. Trabajo es arte”  “El primer afán de la libertad de Cuba sería, al día siguiente del triunfo, salir a sembrar trabajadores” “¡Triste el que muere sin haber hecho obra!”  “La vida de tocador no es para hombres”.

Para Martí: “Trabajar es lo verdadero y decir sin miedo lo que se piensa, he ahí las dos raíces”. “Sin honor no hay hombre. Cada cual viva de su sudor,  o no viva”. “Como yo trabajo, amo a los que trabajan”. “No se viene a la vida para disfrutar de productos ajenos”. “Se trae la obligación de crear productos propios”.

“La libertad es un premio que la Historia da al trabajo”. “He ahí un gran sacerdote, un sacerdote vivo: el trabajador”. “Un déspota no puede imponerse a un pueblo de trabajadores”.

Léase esta instructiva comparación de Martí sobre la suerte y el trabajo: “La Suerte siempre anda mirando a ver qué surge. Y el Trabajo siempre con el ojo listo y el ánimo fuerte, hace que surja algo. La Suerte se está en la cama, deseando que el cartero le traiga la noticia de una herencia, mientras que el Trabajo se levanta a las seis y con la pluma o el martillo pone los cimientos de un seguro bienestar. La Suerte siempre anda plañeando. El Trabajo silva, la Suerte se atiene al acaso. El Trabajo a la buena conducta. ¿Qué os gusta más: la Suerte o el Trabajo?¨

Expresó también que: “ No se trabaja para el aplauso de los egoístas. Se trabaja para la compañía futura de los mártires”.  “El político debe de trabajar para lo futuro”. Y  aseguró:  “Sin honor no hay hombre, que cada cual viva de su trabajo, o no viva”

 “Ver trabajar a todos es más bello que ver pensar a uno”, dijo. Y también:  “Es inútil y generalmente dañino, el hombre que goza del bienestar de que no ha sido creador”.

 

 

sábado, 15 de agosto de 2026

 

 José Martí: Patria es humanidad

.Orlando Guevara Núñez 

Uno de los legados más universales de José Martí. Aparece en un trabajo publicado en el periódico Patria, el 26 de enero de 1895, titulado    La Revista Literaria Dominicense”.  

“Cada cual se ha de poner, en la obra del mundo, a lo que tiene de más cerca, no porque lo suyo sea, por ser suyo, superior a lo ajeno y más fino o virtuoso, sino porque el influjo del hombre se ejerce mejor y más naturalmente en aquello que conoce, y de dónde le viene inmediata pena o gusto; y ese repartimiento de la labor humana, y no más, es el verdadero e inexpugnable concepto de la patria.”

“Patria es humanidad, es aquella porción de la humanidad que vemos más de cerca y en que nos tocó nacer; y ni se ha de permitir que con el engaño del santo nombre se defienda a monarquías inútiles, religiones ventrudas o políticas descaradas y hambronas, ni porque a estos pecados se dé a menudo el nombre de patria, ha de negarse el hombre a cumplir su deber de humanidad, en la porción de ella que tiene más cerca. Esto es luz y del Sol no se sale. Patria es eso. Quien lo olvida, vive flojo y muere mal, sin apoyo ni estima de sí, y sin que los demás lo estimen: quien cumple, goza, y en sus años viejos siente y tramite la fuerza de la juventud (…)

Este pensamiento  está muy relacionado con Santiago de Cuba. Y es que Martí lo escribe sobre un patriota  e  intelectual dominicano, Manuel de Jesús Peña, residente  entonces en esta ciudad.  “En Santiago de Cuba vive ahora-escribe-  en inseguro refugio, el  dominicano  Manuel de Jesús Peña (…) Hombre de veras  porque  sacó la honra salva de la tentación del mundo (…) El anciano Peña quiere que le conozcan mejor el país en que nació, y en el que los cubanos se ven como en casa propia, porque ambas sangres han corrido juntas contra el mismo tirano; y a ese fin publicará en Santiago la Revista Literaria Dominicense que ya todos encomian y saludan”. (…)

Este  hombre admirado por José Martí,  alcanzó, en la guerra de 1868,  los grados de oficial  del Ejército Libertador Cubano; regresó a su país y se estableció de nuevo en Cuba en 1907. Dejó una larga y rica obra literaria. Falleció en La Habana, el 2 de agosto de 1915.

Armando Hart Dávalos destacado combatiente e intelectual cubano, valoró así la trascendencia del legado martiano sobre el concepto de patria.

“Cuba posee, en el legado martiano, la llave maestra para ayudar a salvar el mundo de una catástrofe de impredecibles consecuencias para toda la humanidad. No perdamos nunca la paciencia ni la inteligencia para promover el pensamiento martiano orientado hacia el compromiso de Patria es Humanidad. Es nuestra familia, la familia humana, la que reclama ese compromiso de honor”.

 

viernes, 14 de agosto de 2026

 

José Martí: Séanos dado, ahora que podemos fundar o destruir, fundar

.Orlando Guevara Núñez

Una de las tareas más titánicas de José Martí, fue la de unir ideas y acciones para organizar, con éxito, la guerra necesaria. Y aglutinar, en pos de esos postulados, a los grandes patriotas que habían protagonizado la  guerra de 1868, entre ellos al Generalísimo Máximo Gómez Báez.

En una extensa carta a este gigante de la historia cubana, Martí deja testimonio sobre su afán de preparar bien la guerra, de no precipitarla y crear bases sólidas para su inicio, desarrollo y triunfo.

Fue el 16 de diciembre de 1887 cuando en la referida misiva, escrita en Nueva York, nuestro Apóstol expone a Máximo Gómez argumentadas razones sobre el peligro de la precipitación que podría conducir al fracaso. Está hablando en nombre de la Comisión Ejecutiva del Partido Revolucionario Cubano.

Martí insiste en la unidad como factor indispensable del triunfo. Unidad de todos cuantos lucharon antes y de los nuevos que ahora se sumaban al ideal independentista. Y le dice a Gómez que la hora parece llegada; pero alerta que  “La revolución surge, y nosotros podemos organizarla con nuestra honradez  y prudencia, o ahogarla en sangre inútil con nuestra torpeza y ambiciones”

Expone que no debe ser el enemigo quien imponga una guerra cuando le convenga y frente a adversarios divididos. Es partidario de la preparación ordenada, entusiasta y unánime. Le afirma a Gómez, por hechos conocidos, que “El país va desordenadamente a la guerra, y la guerra corre gran peligro si la dejamos estallar desordenada”.

Establece cinco bases indispensables de preparación de la contienda y cuatro objetivos esenciales,  En ambos postulados quedan expuestos los criterios, en torno a los cuales se desea unir al Generalísimo, De todo eso dependerá la victoria o la derrota.

Es entonces cuando surge, luego de exteriorizar su confianza en la forma positiva en que ha de responder el guerrero patriota, la sentencia  con la cual cierra la misiva: Séanos dado, ahora que podemos fundar o destruir, fundar.