viernes, 6 de noviembre de 2026

 

José Martí: El sacrificio oportuno es preferible a la aniquilación definitiva

 

.Orlando Guevara Núñez

Cuando José Martí expresó este pensamiento estaba tratando un tema para él esencial: las intenciones de los Estados Unidos de anexarse a Cuba. Fue en una carta a su amigo y patriota Gonzalo de Quesada, firmada el 29 de octubre de 1889, en Nueva York.

Con visión de presente y de futuro, está alertando Martí a Quesada, quien había sido nombrado Secretario del delegado de Argentina a la Conferencia Internacional Americana, en Washington, iniciada  el 2 de octubre de ese mismo año, sobre los peligros que se vislumbraban.

Le habla sobre “el peligro en que está usted, de que, con el pretexto de amistad, se le acerquen personas interesadas que quieran valerse de la posición de confianza de que goza, cerca de una delegación importante a la que con la astucia se quisiera deslumbrar, o confundir, o convertir, o traer a la estimación de personas que llevan el veneno donde no se les ve. Lo han de querer usar, descaradamente unos, y otros sin que usted lo sienta”.

Lo alerta sobre la habilidad de los hombres decididos a intrigar y necesitados de servir, y le dice que es necesario ser hábil y honrado, contra los que son hábiles, y no honrados.

Le comenta que “hay marea alta en todas estas cosas de anexión”, y sobre una presunta visita a La Habana del Secretario de Estado del gobierno de Estados Unidos, a favor de la anexión, respecto a la que él mismo ha recibido comunicación. En ese contexto, Martí considera peligroso, o por lo menos inútil, el  mencionado  Congreso Internacional.

Fue posición de Martí la inconveniencia de que el tema Cuba fuera llevado a ese evento, en el que la parte principal la tendrían los Estados Unidos. Sin embargo, dice que comprendió inevitable incluir allí esa agenda, buscando siempre el modo más útil, puntualizando que “para mí no lo es ninguno que no le garantice a cuba su absoluta independencia”.

Afirma que para que la Isla sea norteamericana no necesitamos hacer ningún esfuerzo, porque si no aprovechamos el poco tiempo que nos queda para impedir que lo sea, por su propia descomposición vendrá a serlo. Dijo que eso espera este país  y a eso debemos oponernos nosotros. Plantea su oposición a que Estados Unidos pretenda la libertad cubana de España, siendo una nación que por razones geográficas, de estrategia, hacienda y política nos necesita.

Se refiere a los propósitos confesos o tácitos de los Estados Unidos sobre Cuba y expone  tres  interrogantes: La indemnización, ¿quién la había de garantizar, sino la única nación americana que puede hacerla efectiva?  Una vez en Cuba los Estados Unidos, ¿quién los saca de ella?  Y ¿por qué ha de quedar Cuba en América, como según este precedente quedaría, a manera no del pueblo que es, propio y capaz, sino como una nacionalidad artificial, creada por razones estratégicas?

Las respuestas, el propio Martí las ofrece en su carta a Gonzalo: “Base más segura quiero para mi pueblo. Ese plan, en sus resultados, sería un modo directo de anexión. Y su simple presentación lo es. Es cuando afirma que el sacrificio oportuno es preferible a la aniquilación definitiva. Y argumenta que es posible la paz de Cuba independiente con los Estados Unidos, y la existencia de Cuba independiente, sin la pérdida, o una transformación que es como la pérdida de nuestra nacionalidad

jueves, 5 de noviembre de 2026

 

Cuba ante la derrota de Trump

. Orlando Guevara Núñez

El triunfo electoral de los demócratas en Estados Unidos no es seguridad de que ese gobierno cambie radicalmente su política  hacia Cuba. Una vez dije- y ahora lo repito- que respecto a la Revolución, desde Eisenhower  hasta Trump, demócratas y republicanos han sido los mismos perros con los mismos collares, que algunos han ladrado menos, pero han mordido igual.

Cierto es que Trump ha sido el más brutal, el más cínico, el más criminal, el más embustero; y que al perder ahora parte de su poder, le será más difícil concretar sus medidas anticubanas, incluyendo la intervención armada; pero ya ha anunciado poseer el poder del veto cuando lo estime necesario para imponer su voluntad, cuestión que, a nuestro juicio, provocaría  un enfrentamiento interno del cual puede derivarse otra derrota para él.

Pero de locos y criminales puede esperarse cualquier disparate. Por ahora, ahí están intactas las leyes Torricelli, Helms-Burton, el arreciamiento del bloqueo, las amenazas y las intenciones de destruir a nuestra Revolución y tomar a nuestro país como un apéndice yanqui.

Eso implica, en primer lugar, nuestro deber de no descuidar ni un átomo la preparación para la defensa, reforzar nuestra unidad ,  cumplir con rigor las medidas económico sociales puestas en marcha y no ceder un solo paso en el propósito de preservar el socialismo como sistema social, con el esfuerzo propio.

Cuba, como ha sido siempre, mantendrá su disposición al diálogo con Estados Unidos, pero sobre la base de la igualdad y el respeto a nuestra soberanía, porque los principios, como nos enseño Fidel, no son negociables

 

 

José Martí: El gobierno de un pueblo es el arte de ir encaminando sus realidades

 

.Orlando Guevara Núñez

Este pensamiento fue completado con las siguientes palabras:” bien sean rebeldías o preocupaciones, por la vía más breve posible, a la condición única de paz, que es aquella en que no haya un solo derecho mermado”. La idea aparece en Patria, bajo el título de Los pobres de la tierra, edición del 24 de octubre de 1894.

Comienza elogiando la posición revolucionaria de los obreros cubanos en Estados Unidos, y refiere que trabajaron el día 10 de octubre dedicado a la patria. Expresa que no se trata de una lisonja, sino de una realidad. Fija su criterio sobre la validez de que ricos y pobres se unan en el ideal patriótico.  “Para salvar a la patria  de crímenes-agrega-  se ha madurado el alma pura de esta revolución: no para cometerlos”.

Habló sobre el sacrificio. En medio de la pobreza, de ofrendar ese día de

trabajo  para la patria. Y afirmó que: “A otros podrá parecer que no hay sublime

grandeza en este sacrificio, que cae sobre tantos otros”. Y  “Que el rico dé lo

que le sobre es justo, y bien poco es, y no hay que celebrarlo, o la  celebración

debe ser menor, por ser menor el esfuerzo”.

Argumenta que en el caso del pobre, que en el destierro tiene apenas cubiertos los pies de  los hijos, quite de su inseguro jornal, que sin anuncio suele fallarle por meses,  el pan  y la carne que lleva medidos a su casa infeliz, y de su extrema necesidad, a una república invisible, y tal vez ingrata, sin esperanza de pago o de gloria, es merito muy puro, en que no puede pensarse sin que llene de amor el corazón, y la patria de orgullo.

Afirma nuestro José Martí que un pueblo está hecho de hombres que resisten, y hombres que empujan. Y define que en un día no se hacen repúblicas; ni ha de lograr Cuba, con las simples batallas de la independencia, la victoria a que, en sus continuas  renovaciones, y lucha perpetua entre el desinterés y la codicia y entre la libertad  y la soberbia, no ha llegado aún, en la faz de todo el mundo, el género humano.

¡Ah, los pobres de la tierra (…)  esos que jamás niegan su bolsa a la caridad, ni su sangre a la libertad!, exclama. Y exterioriza el placer que será después de conquistada la libertad de la patria, entrar mano a mano, como premio a la gran fatiga,  y regar por la casa pobre y por la escuela el arte, y la esperanza por los rincones coléricos y desamparados, y amar sin miedo la virtud, aunque no tenga mantel para su mesa, y levantar en los pechos hundidos toda el alma del hombre. “¡Qué placer será la muerte, libre de complicidades con las injusticias del mundo, en un pueblo de almas levantadas!

 

Y concluye afirmando que a esos obreros  trabajaron el 10 de octubre para una patria que no les será ingrata. Son esas las realidades que deben ser encaminadas.