sábado, 15 de enero de 2022

Atienda a lo justo en tiempo el que no quiera que lo justo lo devore


Orlando Guevara Núñez

Una vez más, sobre los Estados Unidos habla Martí. Está abordando temas relacionados con la sociedad.  Habla sobre el voto de una enmienda de la Constitución, que prohíbe la fabricación y venta de licores, sobre el apego de la población al consumo de esos licores, sobre el carácter del voto, Su artículo fue publicado en el periódico La Opinión Pública, de Montevideo, Uruguay, en 1889. 

Menciona  otra reforma en la que están juntando esfuerzos tanto Demócratas como Republicanos: la del voto libre y secreto, de manera que el que lo quiera comprar no pueda impedir que el elector sobornado ejerza su derecho y vote por quien quiera, sin que pueda ser descubierto por quien lo sobornó. Dice, sobre esto, que el mismo hombre vil no tiene gusto mayor que el de burlarse de quien lo envilece.

Opina  que el voto, aún violado, es útil, porque el que lo viola queda tachado de ladrón. Y dice que en las repúblicas es un deber ejercitar todos los derechos.

Aborda otros temas relacionados con la desigualdad social, las luchas políticas y los derechos de los hombres a pensar. Afirma que “En Nueva York cazan a los socialistas por las calles o poco menos; pero en Boston se juntan los pensadores a meditar sobre los males públicos, y una reunión de gente rica y aristocrática declara que las relaciones actuales entre los hombres son bárbaras y temibles, y que es preciso que los ricos de Boston estudien el modo de distribuir mejor la riqueza nacional, porque sobre pilas de votos comprados va mal la república, y no se ha de acabar por levantar aquí los dos montes que se han ido haciendo en todos los pueblos, uno de oro, y otro de cólera. Es necesario, dicen de Boston, que lo que es de todos por la naturaleza, no pase a ser propiedad de unos pocos”.

A continuación expone su punto de vista sobre este tema: “Las riquezas injustas; las riquezas que se arman contra la libertad, y la corrompen; las riquezas que excitan  la ira de los necesitados, de los defraudados, vienen siempre del goce de un privilegio sobre las propiedades naturales, sobre los elementos, sobre el agua y la tierra, que solo pueden pertenecer, a modo de depósito, al que saque mayor provecho de ellos para el  bienestar común”. Y  afirma: “Con el trabajo honrado jamás se acumulan esas fortunas insolentes”.

Y es más categórico al opinar que el robo, el abuso, la inmoralidad están debajo de esas fortunas enormes.  Explica que los pudientes en Boston han dicho que hay que ordenar mejor el mundo, si no quieren que el mundo se les venga encima. Y con ese fin realizan estudios de reformas sociales. Reformas, desde luego, promovidas por los ricos para preservar su poder. Es el momento en que Martí afirma que Atienda a lo justo en tiempo el que no quiera que lo justo lo devore.

 

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