domingo, 24 de abril de 2016

Para enriquecer en algo el léxico de Obama sobre Cuba (I)




.Orlando Guevara Núñez
El 23 de marzo de este año, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, pronunció un discurso en La Habana, ante una representación de la sociedad civil cubana. Todos lo escuchamos con atención. Ya había cumplido lo esencial de su visita. Antes de venir, cosa común en cualquier persona que va  a otro país, el mandatario aprendió algunas palabras del argot popular nuestro, buscando hacer más digerible su presencia en una nación que sigue enfrentando el criminal bloqueo que aún muchos nos preguntamos si él quiere y no puede o si puede y no quiere eliminar. ¿Qué volá? Almendrones. Bastan esos dos ejemplos. Le enseñaron pocos.
Por eso es bueno que, para próximas ocasiones, si se presentan, enriquezca su vocabulario sobre Cuba. No pretendemos definiciones fuera de contexto. Citaremos algunos ejemplos basados en su propio discurso y cómo los interpretamos la mayoría de los cubanos. Le convendría, por ejemplo, pertecharse de algunos refranes que matizan el pródigo humor cubano. Y hasta  la letra de algunas canciones, utilizada con mucha sabiduría.
“Antes de comenzar, si me lo permiten, quiero mencionar los ataques terroristas que han sucedido en Bruselas. El pueblo estadounidense está pensando y rezando por el pueblo belga”.  Cualquier cubano, conocedor de la práctica de Estados Unidos en este tema, al escucharlo, seguramente, pensó: “A Dios rezando y con el mazo dando”. O:  “Le pides al “más allá”, lo que no haces en “el más acá”.
“Podemos y debemos derrotar a los que amenazan la seguridad y la protección de las personas en todo el mundo”.  Antes de limpiar la casa del vecino es necesario limpiar la propia”, diría el más común de los cubanos. O también: “quien tiene techo de vidrio no debe tirar piedras a  techo ajeno”.  Y no faltaría un parodiante de una canción popular: “por eso me pica aquí y voy a rascarme allá”. Y una pregunta: ¿Para qué ir tan lejos, a buscar lo que en su casa sobra?
 “Cultivo una rosa blanca”. En su poema más famoso, José Martí hizo su ofrenda de amistad y de paz, tanto a su amigo como a su enemigo. Hoy, como Presidente de Estados Unidos de América, le ofrezco al pueblo cubano: el saludo de paz”.
Tal vez Obama no conozca un simbolismo en el verso citado de Martí, que continúa: en julio como enero. En un julio Fidel asaltó el Moncada y en un enero condujo al pueblo a la victoria. Dos bellas rosas que engalanan el jardín cubano.Y cuando nuestro Héroe Nacional cayó en el campo de combate contra el ejército colonial español, sus manos no empuñaban una flor, sino un revólver. Martí supo siempre distinguir entre los amigos y los enemigos. De un poema de Martí, Abdala, aprendimos los cubanos que “El amor, madre, a la patria/ no es el amor ridículo a la tierra/ ni a la hierba que pisan nuestras plantas/ el odio invencible a quien la oprime/ es el rencor eterno a quien la ataca”. Y de seguro, una pregunta: para el presidente de los Estados Unidos: ¿Paz con bloqueo es paz?
“Esas aguas también transportaron a generaciones de revolucionarios cubanos hasta Estados Unidos, donde consiguieron apoyo para su causa. Y esa corta distancia ha sido cruzada por cientos de miles de exiliados cubanos, en aviones y balsas improvisadas. Exiliados que llegaron a Estados Unidos en busca de libertad y oportunidad, a veces dejando atrás todas sus posesiones y a todos sus seres queridos”. ¡Aterriza, compay, aterriza! O lo que es lo mismo: concreta lo que dices. ¿Cuál ayuda y de quiénes, recibieron los revolucionarios cubanos en Estados Unidos. Si ha estudiado a Martí, ¿conoce Obama la historia de la Fernandina? ¿Recibían los exiliados cubanos en los Estados Unidos la misma ayuda que tienen hoy los que llegan a ese país por vías ilegales, en virtud de la Ley de Ajuste Cubano?  El presidente de los Estados Unidos omite decir otras cosas que han cruzado el mar desde su país hasta el nuestro: las lanchas y aviones piratas, las infiltraciones de agentes de la CIA, el desembarco de armas y explosivos, los medios de guerra bacteriológica. Por otra parte, ¿quiénes son los responsables, de la utilización de balsas para emigrar de Cuba, sino el propio gobierno norteamericano que ha incumplido siempre los compromisos de visas para salir de aquí por vías organizadas y seguras? ¿Incluye Obama entre quienes a su país llegaron en busca de libertad y oportunidades, a las decenas de miles de asesinos, torturadores, explotadores, ladrones y saboteadores recibidos allí como héroes? …

“En un mundo que se ha reinventado una y otra vez, una constante ha sido el conflicto entre Estados Unidos y Cuba”. ¿No sería mejor llamar las cosas por su nombre y decir: la sucia guerra política, económica y militar de Estados Unidos contra Cuba?
“He venido aquí para enterrar el último resquicio de la Guerra Fría en el continente americano. He venido aquí para extender una mano de amistad al pueblo cubano”.  Se cuentan por millones los cubanos que, al escuchar esta afirmación, seguramente habrán exclamado: Si eso es guerra fría, ¿cómo será la caliente? Es verdad que Obama no inventó el bloqueo, pero lo adoptó como hijo propio y lo ha alimentado. Tenemos razones para decir que el presidente de los Estados Unidos, en este tema, aplicó el refrán de que “el dueño de la vaca es el dueño del ternero”. Y como, en la práctica, la esencia criminal del bloqueo sigue en pie, al escuchar esa afirmación no podemos menos que recordar la canción de nuestro gran cantautor Faustino Oramas (El Guayabero): “Cuidao con el perro que muerde callao”.
"Quiero dejar una cosa clara: Las diferencias entre nuestros gobiernos en todos estos años son reales y son importantes. Estoy seguro de que el Presidente Castro diría lo mismo. (…) Porque en muchos sentidos, Estados Unidos y Cuba son como dos hermanos que han estado incomunicados durante años, incluso cuando compartimos la misma sangre".  Menos mal que reconoce  las abismales diferencias entre los dos gobiernos. Aclare, aclare, para que nadie se confunda: los hermanos son los dos pueblos, no los dos gobiernos.
"Con el paso de los años, nuestras culturas se han mezclado. El trabajo del Dr. Carlos Finlay en Cuba abrió el camino a generaciones de doctores, incluyendo a Walter Reed, que se basó en el trabajo del Dr. Finlay para ayudar a luchar contra la fiebre amarilla.  La historia del plagio a Finlay se omite por el presidente. ¿O está eso entre las cosas del pasado que debemos olvidar los cubanos?
"Pero no podemos y no debemos pasar por alto las diferencias muy reales que existen entre nosotros, sobre cómo organizamos nuestros gobiernos, nuestras economías y nuestras sociedades. Cuba tiene un sistema de un solo partido; Estados Unidos es una democracia de múltiples partidos. Cuba tiene un modelo económico socialista; Estados Unidos es un mercado libre. Cuba ha reforzado el papel y los derechos del estado; Estados Unidos está fundado sobre los derechos individuales".  Aquí se puede aplicar una de las palabras aprendidas por Obama: Bueno, y ¿qué volá? Tú eres tú y yo soy yo. ¿O es que Estados Unidos pretende discutirle a Dios su potestad de  pretender que los demás sean a su imagen y semejanza?
"A pesar de esas diferencias, el 17 de diciembre de 2014, el Presidente Castro y yo anunciamos que Estados Unidos y Cuba iniciarían un proceso para normalizar las relaciones entre nuestros países. Desde entonces, hemos entablado relaciones diplomáticas e inaugurado  embajadas. Hemos lanzado iniciativas para cooperar en temas de salud y agricultura, educación y autoridades del orden público. Hemos llegado a acuerdos para recobrar vuelos directos y servicios de correo. Hemos expandido los lazos comerciales y aumentando las opciones de los estadounidenses para viajar y hacer negocios en Cuba".  Sigue, sigue, que ya solo te falta el 99 por ciento del trecho por recorrer.
"Estos cambios han sido bien recibidos, a pesar de que aún hay personas que se oponen a estas políticas. No obstante, muchas personas en ambos lados del debate han preguntado: ¿por qué ahora?
La respuesta es sencilla: lo que estaba haciendo Estados Unidos no funcionaba. Debemos tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento diseñada para la Guerra Fría no tenía mucho sentido en el siglo XXI. El embargo solo hacía daño al pueblo cubano en lugar de ayudarlo. Y siempre he creído en lo que Martin Luther King, Jr. llamaba “la urgencia feroz de ahora”. No debemos temer el cambio, debemos acogerlo".  El “no funcionaba” se traduce en un lamento: “no pudimos destruir la Revolución cubana” ¿Hacía daño?  Rectifique: Hace. Si alguien no teme a los cambios somos los cubanos. Desde 1959 lo estamos demostrando. Incluso desde antes, cuando aprendimos de  Carlos Manuel de Céspedes que el enemigo solo nos parece grande cuando nos resignamos a mirarlo de rodillas;  de Antonio Maceo que la libertad no se mendiga, porque mendigar derechos es propio de cobardes incapaces de ejercitarlos; y de Martí que los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre. ¿Quién ha entorpecido más los cambios en Cuba que los gobiernos de los Estados Unidos?  ¿Es que acaso debemos acogernos a los cambios que, en la práctica, el imperio norteamericano quiere para nosotros?  Si es así, bueno, a esperar, eso será cuando la rana eche pelo.
"Eso me lleva a la razón más grande e importante de estos cambios: Creo en el pueblo cubano. Creo en el pueblo cubano. Esto no es solo una política de normalizar relaciones con el gobierno cubano; Los Estados Unidos de América está normalizando relaciones con el pueblo cubano".  Más vale tarde que nunca. No creer en nuestro pueblo ha sido uno de los más grandes errores de los gobernantes norteamericanos en las últimas seis décadas. Ha llegado el presidente de los Estados Unidos a la misma conclusión que nosotros. Nadie cree en nuestro pueblo más que él mismo. Gracias a eso el bloqueo, las agresiones, las capañas difamatorias y la política de aislamiento no han funcionado, o mejor dicho, no han podido lograr su objetivo de arrebatarnos la Revolución.

"Y hoy quiero compartir con ustedes mi visión de cómo puede ser nuestro futuro. Y quiero que el pueblo cubano, sobre todo la gente joven, entienda por qué creo que deben mirar al futuro con esperanza; no la falsa promesa que insiste en que las cosas están mejor de lo que realmente están ni el optimismo ciego que dice que todos sus problemas desaparecerán mañana. Esperanza que tiene una base en el futuro que ustedes pueden elegir; que ustedes pueden moldear; que ustedes pueden construir para su país".“Este tipo está botao”  (despistado)  El deseo de Obama  de que los cubanos miremos el futuro con esperanzas está cumplido hace más de medio siglo, antes de que él naciera. Lo que no sabemos  es si ese deseo podrá cumplirse pronto en los Estados Unidos. Otra de las grandes diferencias entre nuestros dos países.
“Yo tengo esperanzas porque creo que el pueblo cubano es tan innovador como cualquier otro pueblo en el mundo entero”.  Gracias por el elogio. Los gobiernos de los Estados Unidos, han contribuido mucho a forjar esa cualidad de nuestro pueblo. Otra razón poderosa para haber resistido y hacer fracasar sus intentos de destruirnos.
"En una economía global, potenciada por ideas e información, el valor más importante de un país es su gente. En Estados Unidos tenemos un monumento claro de lo que pueden construir los cubanos: se llama Miami. Aquí en La Habana, vemos ese mismo talento en cuentapropistas, cooperativas y autos viejos que aún funcionan: el cubano inventa del aire".  Búsquese otro país, como en Cuba, donde se pueda ver, con mayor nitidez, que el valor más importante es su gente. Conocemos el monumento de Miami, cuya estatura no ha llegado, ni llegará nunca, al monumento creado por el pueblo cubano en su propia tierra.
"Cuba tiene un recurso extraordinario; un sistema de educación que valora cada niño y cada niña. Y en años recientes, el gobierno cubano ha empezado a abrirse al mundo, y a abrir más espacios para que ese talento prospere. En tan solo unos años, hemos visto como los cuentapropistas pueden prosperar mientras mantienen un espíritu decididamente cubano. Ser trabajador autónomo no se trata de ser más como Estados Unidos, sino de ser ustedes mismos".  Lástima que Estados Unidos no pueda contar aún con un recurso extraordinario como ese. Después de “el gobierno cubano ha empezado a abrirse al mundo” bien podría decirse: pese al bloqueo, el mundo ha empezado a abrirse a Cuba.
"Ese es el principio de la esperanza; la habilidad de ganarse uno la vida y de construir algo de lo que se pueda sentir orgulloso. Por eso nuestras políticas están enfocadas en apoyar a los cubanos, en lugar de hacerles daño. Por eso pusimos fin a los límites en los giros, para que los cubanos de a pie tuvieran más recursos. Por eso estamos animando a la gente a viajar, para construir puentes entre nuestros pueblos y generar más ingresos para los pequeños negocios cubanos. Por eso hemos abierto más espacios para comercio e intercambios, para que los estadounidenses y los cubanos puedan trabajar juntos para encontrar curas, crear empleos y abrir la puerta a más oportunidad para el pueblo cubano". ¿Quién ha visto un lobito cariñoso? Así piensan muchos cubanos cuando alguien dispuesto a deborar a su presa, quiere engañarlo con palabras edulcuradas.
"Es hora de que levantemos el embargo.  ¿Y cuándo del dicho al hecho dejará de existir tan largo trecho?
"Pero aunque levantáramos el embargo mañana, los cubanos no podrían alcanzar su potencial sin hacer los cambios necesarios aquí, en Cuba. Debería de ser más fácil abrir un negocio aquí, en Cuba. Un trabajador debería de poder conseguir trabajo directamente con las compañías que inviertan aquí. Dos divisas no deberían separar el tipo de salarios que pueden ganar los cubanos. Debería de haber Internet disponible en toda la isla, para que los cubanos se puedan conectar con el mundo entero y a uno de los motores de crecimiento más fuertes en la historia de la humanidad".  Cualquier cubano, en cualquier esquina, al escuchar estas afirmaciones de Obama, seguro lo miraría de pie a cabeza para luego afirmar: “Este tipo bebió más de la cuenta”. O también le preguntaría: ¿Y quién le dio a usted  velas en este entierro? Pero es más oportuno decirle a Obama: elimine usted el bloqueo, de lo demás nos encargamos nosotros.
"Si no pueden acceder a información en Internet; si no pueden estar expuestos a diferentes puntos de vista; entonces no alcanzarán su pleno potencial. Y con el tiempo, la juventud va a perder la esperanza".  Algún día Obama llegará a la conclusión de que, al igual que con el bloqueo, era errónea su esperanza de que la juventud cubana perdiera la esperanza.

domingo, 17 de abril de 2016

Huellas que no se han borrado





ORLANDO GUEVARA NÚÑEZ
El 17 de abril de 1970 una infiltración organizada, entrenada, armada y financiada por el Gobierno de los Estados Unidos y la mafia contrarrevolucionaria de Miami, desembarcó por Punta del Silencio, desembocadura del río Yumurí, a unos 32 kilómetros al Este de la ciudad de Baracoa.



Los trece mercenarios, que traían como objetivo sembrar el terror en esa zona oriental, venían armados con fusiles AR-15, AR-18 y M-16, además de explosivos y granadas de mano, todo de fabricación estadounidense. Llegaron a bordo de un buque que los condujo hasta cerca de la costa —según posteriores confesiones de los detenidos— un camarógrafo se encargaría de tomar vistas que serían luego utilizadas en los Estados Unidos para hacer propaganda, vanagloriarse de sus desmanes y recaudar dinero.
Pese a lo intrincado del lugar, la presencia mercenaria fue de inmediato detectada. Luego de una rápida movilización, efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, del Ministerio del Interior y de las Milicias Serranas, con el apoyo de la población campesina, persiguieron, cercaron y apresaron al grupo enemigo.
Otra vez el dolor y el luto en muchos hogares humildes. La barbarie yanki sumaba a su tenebrosa lista niños huérfanos, mujeres viudas... Seis vidas de jóvenes combatientes fueron segadas.
El teniente Ramón Guevara Montano, entonces jefe de la Sección Política de la División Territorial de Baracoa, fue uno de los caídos. Tenía 28 años de edad y procedía de una familia de obreros agrícolas de Niquero, actual provincia de Granma. Fue ascendido póstumamente al grado de primer teniente. Andrés y María Luisa, sus padres, sufrieron la pérdida de su hijo. Julieta, la novia, quedó sin realizar su sueño de la boda, tronchada por el acto criminal de los agresores.
Luis de la Rosa Callamo, descendiente de una familia campesina de la zona de Cueto, Mayarí, pertenecía a la Brigada de la Frontera. Fue ascendido, también póstumamente, a sargento de tercera.
El resto de los caídos durante las operaciones de aniquilamiento de la banda mercenaria, eran milicianos de Baracoa, quienes con prontitud se habían presentado a sus unidades al conocer sobre la infiltración.
José A. Sánchez Marzo, contaba con solo 24 años de edad. De extracción campesina, dejó una hija de 11 meses de nacida, y a su esposa esperando otro alumbramiento. Ovidio Hernández Matos, también de 24 años, campesino devenido carpintero. Con su muerte, dos niños quedaron huérfanos. Evodino Marzo Marzo era padre de cuatro niños, campesino y barbero. El enemigo tronchó su vida cuando había vivido solo 33 años.
Los restos de todos ellos fueron velados en el pequeño poblado de La Máquina, cercano a la zona de operaciones. Durante la velada solemne para rendirles postrer tributo, el Comandante en Jefe Fidel Castro realizó ante sus cuerpos inertes una guardia de honor, y en el entierro expresó:
En breves minutos se les dará sepultura a esos compañeros. Han caído en el cumplimiento del deber. Las balas pueden tronchar vidas, las balas enemigas y traicioneras pueden atravesar el pecho, pueden atravesar la frente, pueden atravesar la carne, pueden atravesar los huesos, pueden atravesar el corazón, pueden atravesar a un hombre, pero lo que no podrán jamás esas balas criminales será inmolar las ideas, tronchar la causa, atravesar la bandera y la justicia que esos hombres defendieron con su cuerpo. Los hombres podemos caer, pero las ideas que defendemos no caerán jamás.
El día 26 de aquel abril fueron capturados los dos últimos mercenarios invasores. Una nueva agresión imperialista contra nuestro pueblo había sido derrotada. En el parte firmado por el entonces jefe del Ejército Oriental, Raúl Menéndez Tomassevich —al frente de las operaciones— se incluía entre los caídos a otro miliciano: Arquímedes Borges Bolaño.
Cinco combatientes habían resultado heridos: Jorge Sosa, Mauro Almaguer, Virgilio Rodríguez, Humberto Véliz y Humberto Noa.
¿Quiénes fueron los promotores y ejecutores de ese crimen contra nuestro pueblo? Sin duda, los mismos de hoy, los que  no han dejado de agredirnos, los mismos que continúan soñando con destruir la obra que con tanto sacrificio hemos edificado.
El pueblo cubano, sin embargo, no olvida la sangre derramada. Y el clamor contra los agresores y asesinos es hoy una contundente acusación para que la impunidad ceda el paso a la justicia.

A 55 años de Playa Girón La obra y la historia que seguimos engrandeciendo y defendiendo



.Orlando Guevara Núñez
Han  pasado 55 años y mis recuerdos  viajan, como cinta cinematográfica, a aquel 17 de abril de 1961. Vivía en un barrio rural cercano a Playa  Las Coloradas, Niquero, Oriente, lugar que el 2 de diciembre de 1956 había acogido a los expedicionarios del Granma, encabezados por Fidel Castro, para reiciniar la lucha armada contra la tirania de Fulgencio Batista.
Esa mañana, una noticia   ocupó  la atención de todos. Se había producido, por Playa Girón,  un desembarco, organizado, armado, financiado y dirigido por la Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos, con el fin de derrocar el poder revolucionario en Cuba. Ya se combatía en las costas cubanas, ya se derramaba sangre de hermanos nuestros.
Para esa fecha, yo tenía la responsabilidad de  presidente de la Brigada Juvenil de Trabajo Revolucionario de la Asociación de Jóvenes Rebeldes en aquella pequeña comarca, poblada de obreros agrícolas y campesinos que ya disfrutábamos de los beneficios de la Revolución.
Aquella organización de base,  que llevaba el  nombre de Josué País García, hermano de Frank País, quien al morir heroicamente en Santiago de Cuba, el  30 de junio de 1957, contaba con solo 19 años de edad, estaba integrada por  50 jóvenes, entre ellos siete muchachas.
La decisión de todos fue rápida. Fidel  había convocado  al pueblo a la movilización para el combate. El Che se había dirigido especialmente a los jóvenes. El pueblo de Niquero, a unos 12 kilómetros de donde vivíamos, fue el punto hacia el cual nos dirigimos. Allí nos presentamos al puesto militar, expresando nuestra  disposición de marchar hacia el escenario de los combates, en Playa Girón.
Se nos indició permanecer allí, en una especie de acuartelamiento. Nos sumamos a la guardia revolucionaria. A mí  me enviaron, armado con un fusil R-2, checo y unas cien balas, de custodio en la punta de un pequeño muelle cercano al pueblo. La misión consistía en, si avisoraba alguna embarcación, realizar disparos de aviso. Afortunadamente,  cuando a las diez de la mañana del siguiente día fuí relevado, el único enemigo presente habían sido los mosquitos.
Durante la movilización, recibimos varias conferencias sobre historia de Cuba. En realidad,  lo que deseábamos era ir para Playa Girón, sin comprender bien – por nuestro propio desconocimiento sobre los temas millitares- por qué no se nos enviaba para el lugar del combate.
Escuchamos los comunicados del Comandante en Jefe Fidel Castro. Cada palabra suya nos enardecía. Vimos camiones repletos de milicianos marchando hacia las trincheras. Y un espectáculo que nos causó mucha impresión, la de personas que no eran milicianas, incluso con posiciones dudosas en cuanto a la Revolución,  tratando de abordar los vehículos para sumarse a la defensa.
Seguímos haciendo guardia. Hasta que Fidel  emitió el parte de la victoria. La invasión había sido liquidada antes de las  72 horas de pisar  tierra cubana. Nuestras Fuerzas Armadas Revolucionarias, el Ministerio del Interior, las Milicias Nacionales Revolucionarias y el pueblo todo, habían derrotado a los invasores.  Otra vez, Fidel, al frente, en primera línea, arriesgando su propia vida, nos había conducido a la victoria.
Regresamos a nuestros hogares. No habíamos ido a Playa Girón, pero nos sentíamos parte del triunfo. Aquel episodio  contribuyó en mucho a nuestra formación revolucionaria. Desde entonces conocimos mejor al enemigo. Un día, recordando a aquel grupo de medio centenar de jóvenes, comprobé que 41 de ellos llegaron a militar en las filas del Partido Comunista de Cuba. Otros fueron oficiales de nuestras Fuerzas Armadas, otros, dirigentes políticos.
Cuando se  creó la Brigada Juvenil de Trabajo Revolucionario, el presidente fue un prío mío, Ramón Guevara Montano. El fue llamado a las filas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, momento en que a mí, que era el organizador, me correspondió asumir la presidencia.
Precisamente un 17 de abril, en 1970, Ramón Guevara Montano (Monguín)  ya con los grados de Teniente, cayó durante el enfrentamiento a una infiltración armada de la CIA, en  la oriental  región de Baracoa.
Cinco décadas y media. Nuestra obra revolucionaria perdura porque han perdurado nuestros recuerdos. Esa es la obra y  la historia que hoy seguimos engrandeciendo y defendiendo.

Hacia al 7. Congreso del Partido Desde 1925 hasta hoy una misma idea, un mismo Partido



.Orlando Guevara Núñez
La constitución del Partido Comunista de Cuba, el 16 de agosto de 1925, marcó un hito en la historia cubana. Las ideas marxistas, enlazadas con las martianas, irrumpían con más nitidez y fuerza en el escenario político, pese a la brutal represión y las calumnias de las clases dominantes, subordinadas en cuerpo y alma al gobierno imperial de los Estados Unidos.
Un pequeño grupo de revolucionarios cubanos, entre ellos Carlos Baliño y Julio Antonio Mella, se dieron cita en La Habana para fundar esta organización. Un maestro de origen canario, José Miguel Pérez, fue el primer secretario general del Partido Comunista de Cuba. La lucha por los derechos de los obreros y campesinos, de la mujer y de la juventud, la labor de los sindicatos y la difusión de ideología socialista a través de la prensa obrera, fueron objetivos priorizados por el naciente partido.
La represión no se hizo esperar. Apenas dos semanas después, Miguel Pérez fue detenido y  repatriado a España, donde continuó su lucha, estuvo, en 1933, entre los fundadores del  Partido Comunista en Islas Canarias y en 1936 luego de ser hecho prisionero, murió fusilado por el gobierno franquista. La mayoría de los participantes en el evento constitutivo también sufrieron prisión. Baliño falleció el día  antes de que sería  encarcelado, mientras que Mella, quien había marchado hacia el exilio para, desde  México continuar la lucha en Cuba, fue asesinado, el 10 de enero de 1929, por orden del tirano Gerardo Machado, en complicidad con la embajada norteamericana en el país azteca.
La lucha de los comunistas cubanos se nutre pronto con otros valiosos revolucionarios, entre quienes figuran Juan Marinello, Rubén Martínez Villena, Pablo de la Torriente,  Antonio Guiteras y  Blas Roca. La figura de Villena emergió como líder indiscutible de los comunistas cubanos, hasta su temprana muerte el 16 de enero de 1934, víctima de la tuberculosis. Ya a fines de  1933, había sido  propuesto por el propio Villena, y  asume la dirección del Partido,  Francisco Calderío (Blas Roca)  al tiempo que  adquieren  responsabilidades otros militantes comunistas destacados, entre ellos Lázaro Peña y Juan Marinello.
En esa turbulente etapa, otros dirigentes surgirían y fundarían cumpliendo orientaciones del Partido, en 1939, la Confederación Obrera de Cuba. Allí estarían Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias,José María Pérez, Ricardo Rodríguez, Ursinio Rojas y un símbolo de la lucha comunista y obrera en Santiago de Cuba, Juan Taquechel López. Un destacado intelectual cubano, Carlos Rafael Rodríguez, brillaría con luz propia entre las filas comunistas.
A inicios de la década de 1940, el Partido Comunista de Cuba cambia su nombre por el de Partido Socialista Popular, el que, bajo la dirección de Blas Roca, permaneció la mayoría del tiempo –más de 20 años- en la clandestinidad, perseguidos, encarcelados, calumniados  y a veces asesinados sus cuadros y militantes. Hombres de la talla de José María Pérez, Jesús Menéndez, Aracelio Iglesias y Paquito Rosales, perdieron la vida, asesinados, en esos duros años de lucha.
Aunque  durante muchos años el Partido Socialista Popular no tenía la lucha armada en su programa, en 1958 apoyó este método, uniéndose al Movimiento Revolucionario 26 de Julio y al Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el empeño de derrocar a la tiranía batistiana. Muchos de sus cuadros y militantes engrosaron las filas del Ejército Rebelde.
Al triunfar la Revolución, estas organizaciones mantuvieron e incrementaron sus  relaciones de trabajo, pero permanecieron con sus direcciones independientes. Así  estuvieron  hasta los primeros meses de 1961. El 16 de abril de ese propio año, durante el sepelio de las víctimas de los bombardeos del día anterior a los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y Santiago de Cuba, por aviones procedentes de Puerto Cabezas, Nicaragua, preludio de la invasión de Playa Girón, Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la Revolución.
Ese día el pueblo, con sus fusiles en alto, juró defender esa  Revolución y esas ideas al costo de su propia vida. En los combates contra la invasión mercenaria –organizada, financiada y dirigida por la Agencia Central de Inteligencia y el gobierno de los Estados Unidos- y a lo largo de todo el país, la movilización convirtió al territorio cubano en una inexpugnable trinchera. Tomando en cuenta ese simbolismo, expresión de unidad en la ideología y en la acción, el 16 de abril marca la fecha conmemorativa de la fundación del Partido Comunista de Cuba.
Después de ese acontecimiento histórico, se fraguó la unidad definitiva de las organizaciones revolucionarias en una sola. El 24 de junio de 1961, tuvo lugar un Pleno del Comité Nacional del Partido Socialista Popular, donde participaron el Movimiento Revolucionario 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo. En gesto altruista y de hondo contenido patriótico, Blas Roca, quien durante 27 años había dirigido el Partido Socialista Popular, puso en manos de Fidel el cargo de Secretario General, de forma simbólica, pues minutos después se adoptaría el acuerdo de disolver ese organismo, para facilitar el proceso de unidad ya concebido. Igual decisión adoptaron las otras dos organizaciones revolucionarias.
Quedaban así  unidas las tres principales fuerzas en una sola: las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI). “Cuando Blas entregó a Fidel la bandera, había, por lo menos, no uno, sino dos magníficos abanderados disponibles: estaba Raúl y estaba el Che. Con abanderados de tal firmeza, podría caer en combate el abanderado, pero jamás caerá la bandera”.  Así lo afirmaría el compañero Jorge Risquet Valdés. Esa definitiva unión, fue posible por el prestigio, la visión, el espíritu unitario y la capacidad organizativa del Comandante en Jefe Fidel Castro.
Comenzó entonces el proceso de estructuración en los distintos niveles y la creación de los Núcleos Revolucionarios Activos de las ORI. El 8 de marzo de 1962, fue oficialmente constituida la Dirección Nacional de las ORI. El 22 de ese propio mes, se dio a conocer que el nuevo organismo  designó a Fidel Castro como su Secretario General y a Raúl Castro Segundo Secretario, al tiempo que Blas Roca asumía la dirección del periódico Hoy, hasta entonces órgano del Partido Socialista Popular.
El 26 de marzo de ese mismo año, el compañero Fidel hizo pública una severa crítica a los métodos sectarios de las ORI. Expuso, al mismo tiempo, las vías para dejar atrás esos errores y para construir  una nueva organización, con métodos nuevos, donde serían las masas las que elegirían de su seno a los mejores trabajadores, cantera que nutriría a las organizaciones de base con militantes ejemplares, respaldados por su actitud  intachable y su prestigio y autoridad ante sus compañeros.
De esa forma comenzó la reestructuración de las ORI y la construcción de nuestro Partido dirigente, el Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba (PURSC) el que tuvo también a Fidel y Raùl como sus principales dirigentes. Ese partido  cambió su nombre, el 3 de octubre de 1965, por el que lo identifica hoy –el nombre más honroso, al decir de Fidel-: Partido Comunista de Cuba.
Es ese el Partido de los comunistas y de todo el pueblo cubano. El Partido que nos ha conducido en las batallas y las victorias, el que nos ha educado en el espíritu de resistencia, el mismo que inicia hoy, 16 de abril, en la capital cubana, su 7. Congreso para trazarnos nuevas  tareas que hagan más fuerte, próspero y sostenible nuestro socialismo. El único Partido que queremos y necesitamos. El Partido que para su honra y dicha cuenta en este Congreso, como delegados, con sus dos principales fundadores y guías: Fidel y Raúl.