miércoles, 26 de febrero de 2020

De Céspedes, el ímpetu y de Agramonte la virtud





 .Orlando Guevara Núñez
Céspedes y Agramonte. Así tituló José Martí un artículo publicado en el periódico El Avisador Cubano, Nueva York, el 10 de octubre de 1888.  Se cumplían veinte años del inicio de la primera Guerra de Independencia cubana.
Escribía Martí sobre estos dos grandes de la historia cubana:
“El extraño puede escribir estos nombres sin temblar, o el pedante, o el ambicioso: el buen cubano, no. De Céspedes, el ímpetu, y de Agramonte la virtud. El uno es como el volcán, que viene, tremendo e imperfecto, de las entrañas de la tierra;  y el otro es como el espacio azul que lo corona. De Céspedes, el arrebato, y de Agramonte la purificación” “El uno desafía con autoridad como de rey; y con fuerza como de la luz, el otro vence”
Analiza a ambos con visión de futuro:
 “Vendrá la historia, con sus  pasiones  y  justicias; y cuando los haya mordido y recortado a su sabor, aún quedará en el arranque del uno y en la dignidad del otro, asunto para la epopeya. Las palabras pomposas son innecesarias para hablar de los hombres sublimes. Otros hagan, y en otra ocasión, la cuenta de los yerros, que  nunca será tanta como la de las grandezas”
Nuestro Héroe Nacional  rememora los momentos del alzamiento independentista de 1868. Y habla sobre las virtudes de Carlos Manuel de Céspedes y de Ignacio Agramonte. Sobre la grandeza de los dos.
 De Carlos Manuel, afirma: "Y no fue más grande cuando proclamó a su patria libre, sino cuando reunió a sus siervos, y los llamó a sus brazos como hermanos". Y un calificativo inmortal: Hombre de mármol. Para Agramonte, otro calificativo que lo retrata en su dimensión de héroe: Diamante con alma de beso.
Y cierra su escrito con unas palabras que lo resumen todo: ¡Esos son, Cuba, tus verdaderos hijos!

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