sábado, 26 de febrero de 2022

El que puede ser reo, no ha de ser juez. El que es falible, no debe dar fallo

 


 

Orlando Guevara Núñez

Cuando José Martí escribió esta aseveración  estaba hablando sobre el Parlamento de Francia. La firmó el 17 de febrero de 1882 y fue publicada  por el periódico venezolano La Opinión Nacional el siguiente 7  de marzo, 

Está hablando sobre las maniobras  del  Parlamento para proteger intereses  particulares, es decir, poner el poder en función no de la población, sino para lucros individuales,

“Un hombre alto –analiza- ha de obrar altamente”. Y añade que ser gobernante de hombres, no ha de venir a quedar en ser su cómplice.

Los ejemplos con los cuales ilustra su criterio, fundamentan  que no es posible impartir justicia cuando se viola y cuando quienes tienen la responsabilidad de dictar fallos, tienen los mismos defectos de aquellos  sobre  quienes tienen la potestad de  decidir.

Es claro su pensamiento de que “Si se ha de deber el triunfo a ocultaciones, a compraventa de decoro, a retaceos de la justicia, a compadrazgos y comadrerías, sienta mejor a un hombre grandioso el honor de la derrota que los regocijos del triunfo”.

Y al final, otros  pensamientos martianos muy aleccionadores: ¡Desconfían de la humanidad los cobardes y los míseros! ¡Los hombres serán hermanos, en tanto que los reúna la común contemplación de las obras hermosas!

Estados Unidos: especialista en fabricar "enemigos"

 

 

 

 

Orlando Guevara Núñez

Estados Unidos, utilizando la mentira y con el apoyo de la OTAN,  se empeña en fabricar enemigos para tratar de cercar a Rusia y enriquecer las arcas de la industria militar a costa de las "amenazas" de guerra en Ucrania. Lástima que el destino de la humanidad esté en manos de gobernantes cavernícolas que en nombre de los derechos humanos son los mayores responsables de haber dotado al mundo de tantos millones de humanos sin derechos. Allgún día el pueblo de los Estados Unidos tomará conciencia de que el mayor enemigo de su seguridad es su propio gobierno, cuya irresponsabilidad puede  desencadenar una conflagración de la cual su territorio no saldría, como es costumbre, ileso. Ojalá la prepotencia, el embuste y la ambición, frenen sus impulsos, porque no es lo mismo dar, dar y dar golpes sin recibirlos, que dar y recibir al mismo tiempo. Eso lo deben saber bien los verdaderos promotores de la guera.

Lo que se hace es lo que queda, y no lo que se dice

 


Orlando Guevara Núñez

Con estas palabras estaba José Martí desmintiendo una publicación del Diario de la Marina, el 11 de octubre de 1894,  sobre una supuesta instigación del Partido Revolucionario Cubano a los cubanos para la guerra en el oriente del país. La respuesta  fue publicada en Patria, el 10 de noviembre de ese año.

El artículo de ese periódico habla sobre un incidente  en un pueblo de Santiago de Cuba, bajo instrucciones enviadas desde Nueva York por José Martí, buscando apoyo a un movimiento separatista. Se enfatiza que acciones como esas son infructíferas y basadas en el engaño y sobre valoración de las fuerzas para oponerse a España.

Era en realidad todo lo contrario de lo orientado por Martí, quien alertaba sobre la necesidad de una guerra bien preparada, sin precipitaciones y acciones aisladas, pues el inicio debía producirse no cuando España lo quisiera, sino cuando existieran las condiciones para el triunfo.

Nuestro Apóstol afirma la total falsedad de que él haya dado instrucciones para el supuesto levantamiento separatista. Reta al Diario de la Marina a que muestre pruebas de sus afirmaciones, a que presente documentos, denuncie una conversación. Aclara que la política del Partido Revolucionario Cubano no es intentonas en Cuba, sino la guerra organizada para alcanzar luego la república.

Analiza  cómo España, para obtener lo pactado en el Zanjón, mintió a las provincias, diciendo a Las Villas que Oriente se había rendido y diciendo a Oriente lo mismo sobre Las Villas. En su respuesta, Martí no solo desmiente al Diario de la Marina, sino que aprovecha para reafirmar la política del Partido Revolucionario Cubano en cuanto a la guerra.

Afirma que el artículo publicado por ese órgano  obedece a la Capitanía de España en Cuba. Y deja claro su concepto en relación con lo publicado: por ese periódico: “el empeño de rebajar al enemigo empieza cuando se  ha cesado ya de desdeñarlo”.

viernes, 25 de febrero de 2022

La madurez en el pensar debe ir seguida de la rapidez en el obrar


Orlando Guevara Núñez

La situación política de la Francia de 1881 no escapó al análisis de José Martí. El tema de las elecciones y los cambios que en ese momento caracterizaban al país, fueron percibidos y expuestos en una carta dirigida al director del diario venezolano  La 0pinión Nacional, donde fue publicada el 17 de septiembre del citado año. 

Habla sobre la rivalidad y turbulencia en unas elecciones distritales y sobre  la calma y efectividad de ese proceso en el resto de Francia.

Del éxito de esas elecciones dice que “Esta es la conquista del hombre moderno: ser mano y no masa; ser jinete y no corcel; ser su rey y su sacerdote; regirse por sí propio.

Califica esas elecciones de proceso sin violencia ni acusaciones de fraude. Dice que la lucha es mortal, pero honrada y que desde que Francia no tiene rey, este pueblo es en verdad un pueblo rey.

Pero no está ajeno a los peligros que acechan al gobierno electo, pues considera que los políticos de estos tiempos han de tener dos  épocas, la de “derrumbe valeroso de lo innecesario” y la otra de “elaboración paciente de la sociedad futura con los residuos del derrumbe”

Considera superior las elecciones francesas a las de los Estados Unidos. Menciona propósitos y obstáculos de planes opositores, y señala la necesidad de adelantárseles.

Por eso plantea lo de la rapidez en el obrar, argumentando que “como toda marcha, no es posible reposar en el camino, si se quiere marchar a la cabeza o a la par de todo”.

 

José Martí: Los mármoles se rompieron

         

.Orlando Guevara Núñez

 

La mayoría de los cubanos, antes del triunfo de la Revolución, conocíamos a medias a José Martí. Se nos hablaba sobre él como patriota, como poeta, como escritor, pero  en el interior de los mármoles y los yesos que nos representaban su figura, quedaban ocultas sus profundas ideas independentistas, patrióticas, latinoamericanistas, contra la anexión de Cuba a los Estados Unidos,  y  su prédica antiimperialista.

Pero el 26 de julio de 1953 quebró los mármoles y los yesos. Allí resurgió Martí. Allí nació el Autor Intelectual del asalto al Cuartel Moncada. Aún así, la historiografía burguesa lo seguía ocultando en su esencia.

Pero las ideas martianas escoltaron  a  Fidel, Raúl y sus compañeros en la prisión, viajaron con ellos al exilio, los acompañaron en el Granma, escalaron las montañas, se esparcieron por los llanos y las ciudades, convocándonos al combate libertario y enseñándonos  que los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre y que un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército.

Ya con el triunfo de la Revolución, los mármoles y yesos quebrados, se rompieron. Y  Martí, ocupando su lugar, pasó a ser verdaderamente nuestro Héroe Nacional. Sus ideas, escapando a las estrecheces  de estatuas y bustos, pasaron  a residir en la mente y el corazón de todo un pueblo.

José Martí sigue vivo.  Lo conocemos, lo queremos y lo seguimos. Ni siquiera hace falta mencionar su nombre para identificarlo. Basta decir  Héroe Nacional, Maestro, Apóstol o Autor Intelectual. Y ya viene a nuestras mentes, en toda su dimensión.  Y sigue creciendo.

 

Tiene el mundo dos razas: parecida a los insectos la una, la de los egoístas; resplandeciente, como si en sí llevara luz la otra, la de los generosos

 


Orlando Guevara Núñez

A estas palabras, agrega Martí que “los  unos los sacrifican todo: patria, amistad, estimación, hasta estimación de sí mismos a su beneficio y  contentamiento”  Y sobre los  generosos  afirma que “aunque en las horas de sosiego puedan pagar tributo a los apetitos y flaquezas de la naturaleza humana, cuando la hora del atrevimiento y de la grandeza suena; cuando el honor humano o el honor patrio están en peligro (…)  se arrojan apretadamente a la pelea, camino de la luz”

Este análisis martiano aparece en unas notas para un discurso en elogio a Santo Domingo, pieza oratoria que no existe constancia de que la haya pronunciado. Se   hacía  un recordatorio  a  Gregorio Luperón Olazábal, un patriota dominicano de amplia trayectoria militar y política en ese país. El convite lo había hecho Francisco  Gregorio Billini, primo de Máximo Gómez, quien, como Luperón fue Presidente de ese hermano país.

Habla Martí de la grandeza de este hombre que sintió admiración por la causa cubana, que honró a Ignacio Agramonte cuando su caída y denegó a España un pedido de extradición de Antonio Maceo. Que no ambicionó cargos, pero estuvo siempre presto al combate por la libertad y bienestar de su pueblo.

 “Yo no sé qué simpático atractivo y no sé qué  fraternales impulsos, me llevan a mirar como mías propias las bravuras, padecimientos y esperanzas de la tierra dominicana”, escribe. Y a continuación afirma que “Hija favorecida me parece América, que no escribe poemas, pero los hace. Luego se refiere a la identidad entre Santo Domingo y Cuba. Y sobre Luperón dice que es mucho más grande que un tirano quien no ha querido serlo. Y que la luz de la libertad lo viste.