sábado, 5 de septiembre de 2026

 

Sierra Maestra

Un combate con dimensión de pueblo

.Orlando Guevara Núñez

El periódico Sierra Maestra celebrará este 7 de septiembre 69 años de fundado. Nació en pleno rigor de la lucha clandestina y cumplió su misión de denunciar los crímenes de la tiranía batistiana, romper la censura de prensa, decir la verdad sobre la guerra, divulgar los objetivos de la Revolución y llamar al pueblo a la lucha. Fue un combate con dimensión de pueblo.

El surgimiento de la propaganda contra la dictadura, en Santiago de Cuba, tuvo como principal promotor al héroe de la lucha clandestina, Frank País García. Y esta modalidad rebelde tuvo diversas etapas que marcaron su nacimiento y desarrollo hasta el día de la victoria de 1959.Al inicio, Frank no había deslindado funcionalmente las labores de acción y de propaganda. Pero su  lucha en organizaciones como Decisión Guiteras, Acción Revolucionaria Oriental, Movimiento Nacional Revolucionario, hasta llegar al Movimiento Revolucionario 26 de Julio, habían desarrollado en él claras y firmes cualidades en el aspecto político y la forma de difundir las ideas hacia las masas. Y se había nutrido de la visión de Fidel sobre el tema.

Así, junto a la lucha, evolucionó la propaganda. A raíz del 30 de noviembre de 1956, Frank decide delimitar funciones entre acción y propaganda. Y se crea un grupo especializado, integrado principalmente por maestros, encabezado por el combatiente Enzo Infante Urivazo, quien reemplazó a Gloria Cuadras de la Cruz en la jefatura de Propaganda del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Oriente.

En los días iniciales de diciembre de 1956, se imprime el primer Boletín identificado como órgano del M-26-7 en Santiago de Cuba. Se tituló: Boletín del Movimiento Revolucionario 26 de Julio al pueblo de Cuba. Fue el antecedente primero  de Sierra Maestra.  Investigaciones posteriores explican que de esta publicación fueron localizados solo seis números, editados hasta mediados de enero de 1957.  Fue reemplazada por Últimas Noticias, desde el seis de febrero hasta junio o julio de 1957, con 12 ediciones localizadas. Entre junio y julio de ese año, fueron editados dos números del Boletín Informativo.  Desde finales de julio, hasta finales de septiembre de 1957, fueron localizados tres números del Boletín Informativo y dos nombrados Antorcha, uno ubicado en agosto,

En esa etapa, desde el nueve de marzo hasta el diez de mayo, Frank País sufrió prisión. Al ser liberado, dio indicaciones precisas para fortalecer la propaganda, en algo debilitada. Planteó que las consignas que se indicaran debían ser cumplidas rigorosamente y que cada responsable estaba  obligado   a difundir la propaganda a todos los sectores, incluyendo cuando fuese necesario, hasta las Fuerzas Armadas.

Y en circular a los responsables del Movimiento 26 de Julio les planteaba:  “La propaganda solo se necesita dirigirla para que llegue a todos los sectores;  no es imprescindible que sea tan numerosa como tan bien colocada para que corra en todos los sectores, eso sí , se necesita propaganda bien hecha, que diga algo  y que  no pugne con la doctrina del Movimiento. No puede permitirse la anarquía en la propaganda, esta puede solo partir de la Dirección Nacional del Movimiento o de sus cuadros más responsables”.  Frank no llegó a ver este periódico,  pero creó sus cimientos.

Sobre el primer número de Sierra Maestra, una información necesaria: La fecha de fundación de este órgano de prensa está fijado el 7 de septiembre de 1957. Pero investigaciones posteriores determinaron que surgió días después. El número que se creyó primero, en realidad no lo es, ni fue editado en Santiago de Cuba. En los archivos de Historia del Consejo de Estado, está registrado el número primero, aunque sin fecha, pero su autenticidad la demuestra su contenido. Al parecer, fue editado a fines de octubre, pues contiene un trabajo sobre un hecho acontecido este mes. Un hecho es real, el primer número de Sierra Maestra equivale a un cambio de nombre que sintetizó la historia de la prensa clandestina en Santiago de Cuba.

Esa situación fue analizada en ocasión de una visita de Armando Hart a Sierra Maestra y hubo consenso de mantener el 7 de septiembre como fecha de fundación.

Y otra verdad histórica sobre el Sierra Maestra. Antes del primer número del Boletín Informativo, en Santiago de Cuba fueron escritos dos con el nombre de Revolución, ambos editados en La Habana, el primero escrito por Frank País y Armando Hart. El segundo se dedicó a la caída de Frank. Estuvieron concebidos como órgano nacional. En la capital cubana, desde abril de 1957, se publicaba un periódico provincial titulado Sierra Maestra. Casi a finales de septiembre de ese año, la Dirección   Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio orientó que Revolución pasara a ser su órgano nacional y que las seis entonces provincias cubanas editaran el Sierra Maestra como su órgano provincial. Y esa orientación fue cumplida.

Un hecho que demuestra la magnitud del esfuerzo santiaguero para editar y distribuir este periódico, es que tuvo 21 locales para la edición y distribución. Y otros 20 para distintos tipos de propaganda. Esas cifras incluyen establecimientos, instituciones y casas particulares. Eso posibilitó que a veces fueran detenidos algunos de los que editaban el periódico, pero éste seguía saliendo. En muchos casos con mimeógrafos y stencils, y a partir de octubre de 1958, con las impresoras nombradas multilith. Un momento cumbre en la edición del Sierra Maestra en la clandestinidad, fue cuando la Huelga del 9 de abril de 1958. Fue publicado en varios lugares, por zonas, y hubo tiradas de hasta 40 000 ejemplares.

Una de las tareas de mayor peligro fue la distribución, su llegada a los lectores. Porque había que andar con el periódico encima, caminando o en bicicleta, muchas veces en lugares frecuentados   por los agentes de la tiranía. Un centro de distribución radicó a escasos 20 metros de la guarida del sanguinario Salas Cañizares.

El heroísmo de la mujer santiaguera estuvo presente en todas las tareas del Sierra Maestra clandestino.  De los 168 fundadores, 77 eran mujeres. Y de ellos, 14 viven aún en esta ciudad y 18 en la capital cubana.

Determinar quiénes podían  ser avalados como fundadores del Sierra Maestra en la clandestinidad, fue una tarea ardua y de mucha responsabilidad, realizada en ocasión del aniversario 25 de esta publicación. El periódico Sierra Maestra y los boletines y hojas sueltas que lo antecedieron, fueron editados siempre en la más estricta clandestinidad, con normas de compartimentación inviolables. Quienes lo escribían, no conocían a quienes lo editaban, ni ambos sabían quienes lo distribuían. Todo el engranaje estaba preparado para garantizar la salida aún cuando algunos de los que intervenían en el proceso cayeran presos. Esto implicó la posibilidad de que, además de los reconocidos, otros quedaran sin identificar. Hubo varios casos de familias fundadoras.

Una justa decisión inicial fue que los fundadores estuvieran encabezados por un Cuadro de Honor. He aquí sus nombres: Frank País García, Vilma Espín Guillois, Armando Hart Dávalos y Marcelo Fernández Font, quien fuera Responsable Nacional de Propaganda del 26 de Julio.

Vale decir que durante la guerra, en Santiago de Cuba funcionaron dos archivos del Sierra Maestra, uno en casa de la familia Causse y el otro en casa de los Sarabia Hernández; pero el primero, ante la inminente caída en manos de la policía, fue incinerado. En la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, existen 41 números de esta publicación. Sepan también los lectores que desde febrero de 1958 hasta el triunfo de la Revolución, se editó y distribuyó Vanguardia Obrera, con igual subordinación, pero de contenido total sobre el tema obrero.

El día 1ro.  de enero de 1959, ya Fidel en Santiago de Cuba, se distribuyó el último número del Sierra Maestra clandestino. Culminaba una etapa, pero comenzaba otra de mayor dimensión de pueblo. Como estaba previsto, se prepararon las condiciones para editar Sierra Maestra en las instalaciones del Diario de Cuba. Pero un obstáculo lo impidió: Carlos Franqui, de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de julio, indicó que el periódico debía nombrarse Revolución, Y se mencionó incluso la posible devolución de la instalación a sus dueños. La dirección   santiaguera se opuso a la medida, aunque había que acatar la orden, ante la cual no hubo rendición.

Hasta que una información de Jorge Risquet puso las cosas en su lugar.  Cumpliendo órdenes del Comandante Raúl Castro, comunicó a los editores de Revolución que ese órgano se imprimiría en La Habana y en su lugar, aquí, se editaría el periódico Sierra Maestra. Así, el 14 de enero, se editó con el mismo nombre que había ganado, defendido y honrado durante la guerra. Así fue el paso de órgano del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, al de órgano de la Revolución en la provincia de Oriente.

Como director, fue designado José Nivaldo Causse y como subdirector Miguel Deulofeu Ramos. Una aclaración necesaria: en la clandestinidad, el periódico no tuvo el cargo de director. Su dirección era colectiva, ejercida por los mandos rebeldes del I y II Frentes y de la   lucha    clandestina  en la provincia. De estos mandos surgían los temas para la publicación, además de los aportados por las células de acción y  de Radio Rebelde.

El legado de los fundadores de Sierra Maestra en la clandestinidad, es simiente fructificada en los hombres y mujeres que dieron continuidad a esa obra.

En los primeros años, muchos compañeros y compañeras, sin ser graduados de periodismo y con conocimientos elementales adquiridos en cursos de corresponsales, asumieron la continuidad de Sierra Maestra como órgano de la Revolución en la otrora provincia de Oriente, y luego en la de Santiago de Cuba.

Hoy puede decirse que no ha existido en la provincia, ni en el país, acontecimiento trascendente de la Revolución que no haya sido reflejado en las páginas de este periódico. Hubo una época de tener primera y segunda edición diarias.

En ocasión del aniversario 25 de Sierra Maestra, Armando Hart  le dedicó una felicitación a su colectivo en la cual expresó:

“Esta conmemoración nos evoca los días en que “Sierra Maestra”, en las difíciles condiciones de la clandestinidad, comenzó a divulgar la verdad revolucionaria frente a las mentiras de la tiranía batistiana. La labor informativa y de concientización realizada por esta publicación desde los tiempos de la lucha insurreccional y posteriormente como órgano de la Revolución en la antigua provincia de Oriente, inscriben a este periódico entre los más prestigiosos de nuestro país”.

Durante muchos años este periódico radicó en Santa Lucía 356. Allí se editaba en una rotativa norteamericana Joe, de 1917, con un complicado proceso de escribir a máquina los trabajos, revisarlos, aprobarlos, formatear las páginas, pasarlas a linotipos, emplanarlas, hacer correcciones, matrizarlas, fundirlas en plomo y pasarlas a la máquina impresora. Las fotos llevaban el proceso de revelado y pase a fotograbado e impresión en plomo. Ese proceso implicaba que el periódico, entonces diario, tuviera un cierre de entre las dos y las tres dela madrugada, hasta estabilizarlo a la una.

Al iniciarse el período especial, fue necesario trabajar en condiciones muy difíciles por carencias determinadas por el bloqueo yanqui a Cuba. Pero su colectivo se creció. Realizaba los trabajos moviéndose por sus propios medios, sin dejar de cumplir con responsabilidad sus tareas en el tiempo programado. En esta historia es imprescindible recordar a los muchos corresponsales voluntarios y colaboradores que dejaron sus huellas en las páginas de Sierra Maestra.

El 22 de diciembre de 1990, marca una etapa nueva en la historia de la poligrafía y de la prensa escrita en Santiago de Cuba. Ese día salió el primer número del periódico Sierra Maestra impreso en el sistema offset, en su actual sede, sustituyendo a la impresión directa, con un cambio cualitativo en su presentación. Ese cambio trajo otra ventaja: se comenzó a utilizar la computación, dejando atrás las máquinas de escribir y  se pasó al formato de tabloide. La inserción en internet fue otro cambio positivo.

Pero poco después el cambio fue desfavorable. Sierra Maestra pasó a editarse semanalmente. Su colectivo, sin embargo, no se amilanó. Respondió con mayor organización y consagración. Siempre como soldado del pueblo.

Hoy, Sierra Maestra está viviendo una etapa crucial de su historia. Fue suprimida su edición escrita. Pero sigue saliendo de forma digital. Para su colectivo, valen las palabras que un día le dirigiera el General de Ejército Raúl Castro al colectivo de entonces, expresándole su convicción de  que  con su aporte se podría contar en los combates presentes y los que estaban por venir. Para ellos, es un honor haber cumplido; para el actual colectivo, el reto está planteado, con la misma seguridad en la victoria.

Nuestro periódico es poseedor de la Orden Juan Marinello,  por su destacada labor en la difusión de la ideología de la Revolución, otorgada por el Consejo de Estado y entregada personalmente por el Comandante en Jefe Fidel Castro; la Orden Félix Elmuza, de  la Unión de Periodistas de Cuba y la Réplica del Machete Mambí del Generalísimo Máximo Gómez. En varias ocasiones ha ganado la condición de Vanguardia Nacional, estímulo alcanzado también por varios de sus trabajadores. Y ha recibido numerosos reconocimientos de organizaciones e instituciones por su labor destacada.

Por eso vale reafirmar que el combate de Sierra Maestra seguirá haciendo crecer su dimensión de pueblo. Este 7 de septiembre, en su 69 aniversario, será escenario para el compromiso renovado. Y marchará hacia su 70, siempre sosteniendo las ideas de Fidel y de Raúl, junto al pueblo, a su Partido, a la Revolución, al socialismo, al internacionalismo y el antimperialismo. Un compromiso para todos los tiempos.


Sierra Maestra

Un combate con dimensión de pueblo

.Orlando Guevara Núñez

El periódico Sierra Maestra celebrará este 7 de septiembre 69 años de fundado. Nació en pleno rigor de la lucha clandestina y cumplió su misión de denunciar los crímenes de la tiranía batistiana, romper la censura de prensa, decir la verdad sobre la guerra, divulgar los objetivos de la Revolución y llamar al pueblo a la lucha. Fue un combate con dimensión de pueblo.

El surgimiento de la propaganda contra la dictadura, en Santiago de Cuba, tuvo como principal promotor al héroe de la lucha clandestina, Frank País García. Y esta modalidad rebelde tuvo diversas etapas que marcaron su nacimiento y desarrollo hasta el día de la victoria de 1959.Al inicio, Frank no había deslindado funcionalmente las labores de acción y de propaganda. Pero su  lucha en organizaciones como Decisión Guiteras, Acción Revolucionaria Oriental, Movimiento Nacional Revolucionario, hasta llegar al Movimiento Revolucionario 26 de Julio, habían desarrollado en él claras y firmes cualidades en el aspecto político y la forma de difundir las ideas hacia las masas. Y se había nutrido de la visión de Fidel sobre el tema.

Así, junto a la lucha, evolucionó la propaganda. A raíz del 30 de noviembre de 1956, Frank decide delimitar funciones entre acción y propaganda. Y se crea un grupo especializado, integrado principalmente por maestros, encabezado por el combatiente Enzo Infante Urivazo, quien reemplazó a Gloria Cuadras de la Cruz en la jefatura de Propaganda del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Oriente.

En los días iniciales de diciembre de 1956, se imprime el primer Boletín identificado como órgano del M-26-7 en Santiago de Cuba. Se tituló: Boletín del Movimiento Revolucionario 26 de Julio al pueblo de Cuba. Fue el antecedente primero  de Sierra Maestra.  Investigaciones posteriores explican que de esta publicación fueron localizados solo seis números, editados hasta mediados de enero de 1957.  Fue reemplazada por Últimas Noticias, desde el seis de febrero hasta junio o julio de 1957, con 12 ediciones localizadas. Entre junio y julio de ese año, fueron editados dos números del Boletín Informativo.  Desde finales de julio, hasta finales de septiembre de 1957, fueron localizados tres números del Boletín Informativo y dos nombrados Antorcha, uno ubicado en agosto,

En esa etapa, desde el nueve de marzo hasta el diez de mayo, Frank País sufrió prisión. Al ser liberado, dio indicaciones precisas para fortalecer la propaganda, en algo debilitada. Planteó que las consignas que se indicaran debían ser cumplidas rigorosamente y que cada responsable estaba  obligado   a difundir la propaganda a todos los sectores, incluyendo cuando fuese necesario, hasta las Fuerzas Armadas.

Y en circular a los responsables del Movimiento 26 de Julio les planteaba:  “La propaganda solo se necesita dirigirla para que llegue a todos los sectores;  no es imprescindible que sea tan numerosa como tan bien colocada para que corra en todos los sectores, eso sí , se necesita propaganda bien hecha, que diga algo  y que  no pugne con la doctrina del Movimiento. No puede permitirse la anarquía en la propaganda, esta puede solo partir de la Dirección Nacional del Movimiento o de sus cuadros más responsables”.  Frank no llegó a ver este periódico,  pero creó sus cimientos.

Sobre el primer número de Sierra Maestra, una información necesaria: La fecha de fundación de este órgano de prensa está fijado el 7 de septiembre de 1957. Pero investigaciones posteriores determinaron que surgió días después. El número que se creyó primero, en realidad no lo es, ni fue editado en Santiago de Cuba. En los archivos de Historia del Consejo de Estado, está registrado el número primero, aunque sin fecha, pero su autenticidad la demuestra su contenido. Al parecer, fue editado a fines de octubre, pues contiene un trabajo sobre un hecho acontecido este mes. Un hecho es real, el primer número de Sierra Maestra equivale a un cambio de nombre que sintetizó la historia de la prensa clandestina en Santiago de Cuba.

Esa situación fue analizada en ocasión de una visita de Armando Hart a Sierra Maestra y hubo consenso de mantener el 7 de septiembre como fecha de fundación.

Y otra verdad histórica sobre el Sierra Maestra. Antes del primer número del Boletín Informativo, en Santiago de Cuba fueron escritos dos con el nombre de Revolución, ambos editados en La Habana, el primero escrito por Frank País y Armando Hart. El segundo se dedicó a la caída de Frank. Estuvieron concebidos como órgano nacional. En la capital cubana, desde abril de 1957, se publicaba un periódico provincial titulado Sierra Maestra. Casi a finales de septiembre de ese año, la Dirección   Nacional del Movimiento Revolucionario 26 de Julio orientó que Revolución pasara a ser su órgano nacional y que las seis entonces provincias cubanas editaran el Sierra Maestra como su órgano provincial. Y esa orientación fue cumplida.

Un hecho que demuestra la magnitud del esfuerzo santiaguero para editar y distribuir este periódico, es que tuvo 21 locales para la edición y distribución. Y otros 20 para distintos tipos de propaganda. Esas cifras incluyen establecimientos, instituciones y casas particulares. Eso posibilitó que a veces fueran detenidos algunos de los que editaban el periódico, pero éste seguía saliendo. En muchos casos con mimeógrafos y stencils, y a partir de octubre de 1958, con las impresoras nombradas multilith. Un momento cumbre en la edición del Sierra Maestra en la clandestinidad, fue cuando la Huelga del 9 de abril de 1958. Fue publicado en varios lugares, por zonas, y hubo tiradas de hasta 40 000 ejemplares.

Una de las tareas de mayor peligro fue la distribución, su llegada a los lectores. Porque había que andar con el periódico encima, caminando o en bicicleta, muchas veces en lugares frecuentados   por los agentes de la tiranía. Un centro de distribución radicó a escasos 20 metros de la guarida del sanguinario Salas Cañizares.

El heroísmo de la mujer santiaguera estuvo presente en todas las tareas del Sierra Maestra clandestino.  De los 168 fundadores, 77 eran mujeres. Y de ellos, 14 viven aún en esta ciudad y 18 en la capital cubana.

Determinar quiénes podían  ser avalados como fundadores del Sierra Maestra en la clandestinidad, fue una tarea ardua y de mucha responsabilidad, realizada en ocasión del aniversario 25 de esta publicación. El periódico Sierra Maestra y los boletines y hojas sueltas que lo antecedieron, fueron editados siempre en la más estricta clandestinidad, con normas de compartimentación inviolables. Quienes lo escribían, no conocían a quienes lo editaban, ni ambos sabían quienes lo distribuían. Todo el engranaje estaba preparado para garantizar la salida aún cuando algunos de los que intervenían en el proceso cayeran presos. Esto implicó la posibilidad de que, además de los reconocidos, otros quedaran sin identificar. Hubo varios casos de familias fundadoras.

Una justa decisión inicial fue que los fundadores estuvieran encabezados por un Cuadro de Honor. He aquí sus nombres: Frank País García, Vilma Espín Guillois, Armando Hart Dávalos y Marcelo Fernández Font, quien fuera Responsable Nacional de Propaganda del 26 de Julio.

Vale decir que durante la guerra, en Santiago de Cuba funcionaron dos archivos del Sierra Maestra, uno en casa de la familia Causse y el otro en casa de los Sarabia Hernández; pero el primero, ante la inminente caída en manos de la policía, fue incinerado. En la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, existen 41 números de esta publicación. Sepan también los lectores que desde febrero de 1958 hasta el triunfo de la Revolución, se editó y distribuyó Vanguardia Obrera, con igual subordinación, pero de contenido total sobre el tema obrero.

El día 1ro.  de enero de 1959, ya Fidel en Santiago de Cuba, se distribuyó el último número del Sierra Maestra clandestino. Culminaba una etapa, pero comenzaba otra de mayor dimensión de pueblo. Como estaba previsto, se prepararon las condiciones para editar Sierra Maestra en las instalaciones del Diario de Cuba. Pero un obstáculo lo impidió: Carlos Franqui, de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de julio, indicó que el periódico debía nombrarse Revolución, Y se mencionó incluso la posible devolución de la instalación a sus dueños. La dirección   santiaguera se opuso a la medida, aunque había que acatar la orden, ante la cual no hubo rendición.

Hasta que una información de Jorge Risquet puso las cosas en su lugar.  Cumpliendo órdenes del Comandante Raúl Castro, comunicó a los editores de Revolución que ese órgano se imprimiría en La Habana y en su lugar, aquí, se editaría el periódico Sierra Maestra. Así, el 14 de enero, se editó con el mismo nombre que había ganado, defendido y honrado durante la guerra. Así fue el paso de órgano del Movimiento Revolucionario 26 de Julio, al de órgano de la Revolución en la provincia de Oriente.

Como director, fue designado José Nivaldo Causse y como subdirector Miguel Deulofeu Ramos. Una aclaración necesaria: en la clandestinidad, el periódico no tuvo el cargo de director. Su dirección era colectiva, ejercida por los mandos rebeldes del I y II Frentes y de la   lucha    clandestina  en la provincia. De estos mandos surgían los temas para la publicación, además de los aportados por las células de acción y  de Radio Rebelde.

El legado de los fundadores de Sierra Maestra en la clandestinidad, es simiente fructificada en los hombres y mujeres que dieron continuidad a esa obra.

En los primeros años, muchos compañeros y compañeras, sin ser graduados de periodismo y con conocimientos elementales adquiridos en cursos de corresponsales, asumieron la continuidad de Sierra Maestra como órgano de la Revolución en la otrora provincia de Oriente, y luego en la de Santiago de Cuba.

Hoy puede decirse que no ha existido en la provincia, ni en el país, acontecimiento trascendente de la Revolución que no haya sido reflejado en las páginas de este periódico. Hubo una época de tener primera y segunda edición diarias.

En ocasión del aniversario 25 de Sierra Maestra, Armando Hart  le dedicó una felicitación a su colectivo en la cual expresó:

“Esta conmemoración nos evoca los días en que “Sierra Maestra”, en las difíciles condiciones de la clandestinidad, comenzó a divulgar la verdad revolucionaria frente a las mentiras de la tiranía batistiana. La labor informativa y de concientización realizada por esta publicación desde los tiempos de la lucha insurreccional y posteriormente como órgano de la Revolución en la antigua provincia de Oriente, inscriben a este periódico entre los más prestigiosos de nuestro país”.

Durante muchos años este periódico radicó en Santa Lucía 356. Allí se editaba en una rotativa norteamericana Joe, de 1917, con un complicado proceso de escribir a máquina los trabajos, revisarlos, aprobarlos, formatear las páginas, pasarlas a linotipos, emplanarlas, hacer correcciones, matrizarlas, fundirlas en plomo y pasarlas a la máquina impresora. Las fotos llevaban el proceso de revelado y pase a fotograbado e impresión en plomo. Ese proceso implicaba que el periódico, entonces diario, tuviera un cierre de entre las dos y las tres dela madrugada, hasta estabilizarlo a la una.

Al iniciarse el período especial, fue necesario trabajar en condiciones muy difíciles por carencias determinadas por el bloqueo yanqui a Cuba. Pero su colectivo se creció. Realizaba los trabajos moviéndose por sus propios medios, sin dejar de cumplir con responsabilidad sus tareas en el tiempo programado. En esta historia es imprescindible recordar a los muchos corresponsales voluntarios y colaboradores que dejaron sus huellas en las páginas de Sierra Maestra.

El 22 de diciembre de 1990, marca una etapa nueva en la historia de la poligrafía y de la prensa escrita en Santiago de Cuba. Ese día salió el primer número del periódico Sierra Maestra impreso en el sistema offset, en su actual sede, sustituyendo a la impresión directa, con un cambio cualitativo en su presentación. Ese cambio trajo otra ventaja: se comenzó a utilizar la computación, dejando atrás las máquinas de escribir y  se pasó al formato de tabloide. La inserción en internet fue otro cambio positivo.

Pero poco después el cambio fue desfavorable. Sierra Maestra pasó a editarse semanalmente. Su colectivo, sin embargo, no se amilanó. Respondió con mayor organización y consagración. Siempre como soldado del pueblo.

Hoy, Sierra Maestra está viviendo una etapa crucial de su historia. Fue suprimida su edición escrita. Pero sigue saliendo de forma digital. Para su colectivo, valen las palabras que un día le dirigiera el General de Ejército Raúl Castro al colectivo de entonces, expresándole su convicción de  que  con su aporte se podría contar en los combates presentes y los que estaban por venir. Para ellos, es un honor haber cumplido; para el actual colectivo, el reto está planteado, con la misma seguridad en la victoria.

Nuestro periódico es poseedor de la Orden Juan Marinello,  por su destacada labor en la difusión de la ideología de la Revolución, otorgada por el Consejo de Estado y entregada personalmente por el Comandante en Jefe Fidel Castro; la Orden Félix Elmuza, de  la Unión de Periodistas de Cuba y la Réplica del Machete Mambí del Generalísimo Máximo Gómez. En varias ocasiones ha ganado la condición de Vanguardia Nacional, estímulo alcanzado también por varios de sus trabajadores. Y ha recibido numerosos reconocimientos de organizaciones e instituciones por su labor destacada.

Por eso vale reafirmar que el combate de Sierra Maestra seguirá haciendo crecer su dimensión de pueblo. Este 7 de septiembre, en su 69 aniversario, será escenario para el compromiso renovado. Y marchará hacia su 70, siempre sosteniendo las ideas de Fidel y de Raúl, junto al pueblo, a su Partido, a la Revolución, al socialismo, al internacionalismo y el antimperialismo. Un compromiso para todos los tiempos.





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