miércoles, 16 de septiembre de 2020

Lidia y Clodomira: dos heroínas de la Revolución


.Orlando Guevara Núñez

El  17 de septiembre de 1958, Lidia Doce y Clodomira Ferral, luego de bárbaras torturas que no lograron ni  una sola delación, fueron asesinadas,  por los esbirros de la tiranía batistiana, en La Habana. El ensañamiento incluyó  el lanzamiento de sus cadáveres al mar.

Valiosas mensajeras del Ejército Rebelde. El testimonio del Comandante en Jefe Fidel Castro, el 23 de agosto de 1960, durante la constitución de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC)  retrata la dimensión de estas dos valientes patriotas.

“Mujeres heroicas, como aquellas dos compañeras nuestras, Lidia y Clodomira, asesinadas cobardemente por los esbirros de Esteban Ventura Fácil es imaginar la indignación de los combatientes revolucionarios cuando recibieron aquella noticia.  Lidia había sido una formidable colaboradora desde los primeros momentos; y Clodomira era una joven campesina, humilde, de una inteligencia natural grande y de una valentía a toda prueba”.

“En cierta ocasión, muy cerca ya de los primeros días del mes de abril del año 1958, cuando ya las comunicaciones en la carretera de Manzanillo a Bayamo habían sido cortadas, fue necesario llevar un mensaje urgente a la ciudad.  Nadie transitaba por las carreteras; el pueblo cumplía la consigna de no transitar; era, además, peligroso.  Clodomira se ofreció para llevar el mensaje; mas, no había vehículos y ella tuvo la audacia de presentarse en el campamento de las fuerzas de la tiranía, decir que tenía necesidad urgente, por razones familiares, de llegar a Manzanillo, pidió que la llevaran en un carro Mujeres de combate, y los ingenuos soldados de la tiranía la llevaron hasta Manzanillo en un carro de combate”. 

“Es decir, que siempre resolvía los problemas; y por eso muchas veces se arriesgó, entrando y saliendo en la Sierra, hasta que fue arrestada, junto con Lidia, torturada y asesinada, pero sin que revelara un solo secreto ni dijera una sola palabra al enemigo”. 

“Aquellos cobardes no solo llegaron a ultrajar a mujeres cubanas, sino que hasta las llegaron a asesinar.  Y lo hicieron porque sabían que la Revolución tenía en las mujeres verdaderos combatientes, verdaderas luchadoras.  Y aquí, donde siempre fue tradición el respeto a la mujer, hicieron trizas de esas tradiciones y no respetaron a las mujeres”

Hoy, a  62 años del  horrendo  crimen, Lidia y Clodomira están presentes en la obra de la Revolución , como símbolos del , fidelidad y entrega de la mujer cubana.

 

 

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