martes, 27 de diciembre de 2016

Fidel durante la última semana de la guerra: ¡del Combate a la victoria!




.Orlando Guevara Núñez

La última semana de la guerra revolucionaria contra la tiranía batistiana en Cuba fue de un combate sin tregua. La capacidad militar y política del Comandante en Jefe Fidel Castro, se impusieron al poderío enemigo y las maniobras, promovidas por el gobierno norteamericano para impedir el ascenso del Ejército Rebelde al poder.
El viernes 26 Fidel, desde Palma Soriano,  escribe al Che. Lo alerta sobre el peligro de compartir su autoridad, prestigio y fuerza con el Directorio Revolucionario. “La guerra está ganada, el enemigo se desploma estrepitosamente, en Oriente tenemos encerrados diez mil soldados, los de Camagüey no tienen escapatoria. Todo eso es consecuencia de una sola cosa: nuestro esfuerzo” Luego de alertar sobre posiciones que no son revolucionaria, traza orientaciones precisas para impedir futuros problemas.
Ese mismo día, dirige una carta a Belarmino Castilla Mas (Comandante Aníbal), jefe de la Columna 19 José Tey, del Segundo Frente Frank País. Lo felicita y le indica que “tu objetivo es ahora Mayarí. Envía fuerzas con toda rapidez a tomar el camino de Mayarí a Preston. Deben ser lo suficientemente numerosas para impedir que la guarnición se retire (…) Le aclara que ya conversó eso con Raúl.
Con igual fecha, cursa instrucciones al encargado del armamento para despacho de obuses y balas. En otra misiva de ese 26 de diciembre, comunica al combatiente Juan Nuiry Sánchez su ascenso a capitán del Ejército Rebelde.
El Sábado 27 se produce en hecho trascendente: después de cinco días de duros combates, Palma Soriano es tomada por asalto por las fuerzas rebeldes. Ese día, Fidel anotaría en su libro De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba, la contraofensiva estratégica: “Radio Rebelde transmitió el parte que redacté sobre la toma de Palma Soriano. Aún combatíamos en Maffo, pero los acontecimientos ya se precipitaban velozmente en las pocas jornadas que restaban para el final de 1958 y el comienzo de 1959”. Por vez primera habían participado en combate las fuerzas de los Frentes de Fidel, Raúl y Almeida.
Más de 350 soldados y oficiales  vencidos, además de muchos muertos. Más de 250 prisioneros, mientras que la cifra de armas ocupadas ascendía a 357.  Una fortaleza menos de la tiranía. Palma Soriano nacía como baluarte de la libertad.

En el parte sobre Palma Soriano, Fidel avizora el peligro de otra maniobra enemiga: el bombardeo a las ciudades liberadas por el Ejército Rebelde. Y lo denuncia con toda claridad.”El Movimiento 26 de Julio está bien consciente del momento decisivo que vive Cuba. Conocemos perfectamente que todas estas amenazas de ofensiva aérea encierran una antipatriótica maniobra  para propiciar una intervención extranjera en Cuba. Pero nadie podrá robarle al pueblo de Cuba el saldo beneficioso de la Revolución. Conquistaremos toda la justicia, estamos a un paso de obtenerla, pero si intereses mezquinos intentan obstaculizarlo, hasta el último combatiente de la Revolución sabrá morir de cara al sol”.
Fidel había desentrañado las intenciones intervencionistas norteamericanas en Cuba.

El  9 de diciembre de 1958, un funcionario norteamericano visitó en La Habana al tirano Fulgencio Batista, enviado por el Departamento de Estado y con la anuencia del presidente Eisenhower con una
misión concreta: aconsejarlo para que renunciara y diera paso a una Junta Cívico Militar. Una previsión para evitar el triunfo de la Revolución-
Coincidentemente, ese 9 de diciembre Fidel, en respuesta a una información de la revista norteamericana  Times en la cual se expresaba la posibilidad de que los Estados Unidos intervinieran en los asuntos cubanos, a través de la OEA dejaría bien clara su posición:
A buena hora se aparece esa gente con esas intenciones de intervención o de llamar a la Organización de Estados Americanos (OEA). Cuando aquí la dictadura estaba tronchando cabezas por decenas y por centenares, no se preocuparon absolutamente nada por eso. No tienen derecho a venir a preocuparse ahora…De ninguna manera aceptaremos ningún tipo de intervención en este conflicto (…) No aceptaremos nada que no sea la rendición incondicional de Batista y Columbia. Todo el que permanezca al lado de la dictadura, tendrá que rendirse. Ese es un problema que no hay ni que preocuparse. El  que venga a intervenir tendrá que entrar peleando (…)

El 17 de ese mismo mes, el embajador de Estados Unidos en Cuba, Earl Smith, le comunicaba al dictador que su gobierno le retiraba el apoyo  y  sugería   la conveniencia de su renuncia e inmediata salida del país. En realidad habían previsto que la victoria revolucionaria era un hecho inminente y se esforzaban para evitarlo.
Fidel, al mismo tiempo, desbarataba las maniobras externas e internas.
Los acontecimientos del 28 de diciembre, confirmarían las consideraciones visionarias de Fidel.
Esa  mañana, en las cercanías de Palma Soriano, el Comandante en Jefe sostuvo una entrevista solicitada por el general Eulogio Cantillo, jefe de operaciones del ejército de la tiranía  y responsabilizado con sus tropas en Oriente, quien, apunta Fidel, “había mostrado disposiciòn para sumarse al movimiento militar que junto al Ejército Rebelde precipitaría la caída de la tiranía y el triunfo de la Revolución”.
En este encuentro quedó pactado que el 31 de diciembre, a las 3:00 de la tarde, se produciría la sublevación militar en la capital. Fidel propone similar movimiento en el Cuartel Moncada, lo cual es aceptado por Cantillo.
El jefe batistiano, pese a las advertencias de Fidel, parte hacia la capital del país. Había estado de acuerdo con tres advertencias del jefe de la Revolución: ni golpe de estado, ni dejar escapar a Batista y otros asesinos, ni contactar con la embajada norteamericana.
El mismo 28 de diciembre, Fidel anuncia el ascenso de varios oficiales del Ejército Rebelde. Ellos fueron, a Comandante: Calixto García Martínez, Luis Crespo, Raúl Menéndez Tomassevich, Rafael Verdecia, Pungo; Aldo Santamaría, Manuel Piñeiro, Luis Orlando Rodríguez y Félix Duque. A capitán: Enrique Jiménez Moya y Luis Borges Alducín.  A teniente: Pastorita Núñez. También es ascendido  a Comandante Universo Sánchez.

Otra victoria rebelde precipitaba el colapso de la tiranía: la guarnición de Maffo, cercada y asediada durante 20 días, rendía sus armas a los rebeldes.

El avance de las tropas rebeldes sobre Santiago de Cuba proyectado para el 30 de diciembre, había sido aplazado, en virtud de lo acordado con Cantillo. Sin embargo, ya en La Habana, el general traicionó todo lo pactado e hizo las tres cosas que se había comprometido a no hacer. Argumentó que lo acordado debía aplazarse hasta el 6 de enero. El peligro previsto por Fidel se había cumplido; un golpe de estado que pretendía escamotear el triunfo de la Revolución.
A una nota enviada por Cantillo, Fidel responde de forma contundente desde Maffo: “El contenido de la nota se aparta por completo de los acuerdos tomados. Es ambiguo e incomprensible. Me ha hecho perder la confianza en la seriedad de los acuerdos. Quedan rotas las hostilidades a partir de mañana a las 3 p.m. que fue la fecha y hora acordada”

El último día del año, Fidel intercambia notas con el coronel Rego Rubido, jefe de la Plaza Militar  de Santiago de Cuba. Se trata de evitar la batalla final, la de la capital oriental. Pero la decisión de enfrentarla no frena el paso rebelde.
En una alocución al pueblo de Cuba, alerta sobre las maniobras para escamotear el triunfo revolucionario. En otra imparte instrucciones a los Coordinadores provinciales y municipales del Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Les indica asumir provisionalmente el gobierno de cada municipio.

En la mañana del 1ro. de enero de 1959, en el Central América, Fidel recibe la noticia sobre la huída del tirano. En la capital está en marcha el golpe de estado, fruto de la traición de Cantillo y el complot yanqui. Radio Rebelde difunde con rapidez la noticia. Informa, orienta. Hasta que cede sus micrófonos al Comandante en Jefe Fidel Castro.
La alocución de Fidel, firmada en el Central América, está dirigida a todos los Comandantes del Ejército Rebelde y al pueblo de Cuba. La primera orientación es que cualesquiera que sean las noticias procedentes de la capital, las tropas rebeldes no deben hacer alto al fuego en ningún momento. Conceder parlamento solo a las guarniciones que deseen rendirse.
Las indicaciones son claras y precisas: “Las operaciones militares proseguirán inalterablemente mientras no se reciba una orden expresa de esta Comandancia, la que solo será emitida cuando los elementos militares que se han alzado en la capital se pongan incondicionalmente a las órdenes de la jefatura revolucionaria. ¡Revolución, SI; golpe militar NO!”
Hace un llamado al pueblo y especialmente a los trabajadores  a prepararse para la huelga general cuando fuese orientada para contrarrestar cualquier golpe contrarrevolucionario. Convoca a la más estrecha unidad entre el pueblo y el Ejército Rebelde.
Desde Palma Soriano, Fidel se dirige al pueblo de Santiago de Cuba, con instrucciones precisas, cuya esencia se resume en el párrafo inicial: “Santiagueros: la guarnición de Santiago de Cuba está cercada por nuestras fuerzas. Si a las seis de la tarde del día de hoy no han depuesto las armas, nuestras tropas avanzarán sobre la ciudad y tomarán por asalto las posiciones enemigas”
Tras pedir la cooperación del pueblo, termina con una exaltación al patriotismo de los santiagueros:“Santiago de Cuba: serás libre porque te lo mereces más que ninguna, y porque es indigno que por tus calles se paseen todavía los defensores de la tiranía”.
Fidel pese a la magnitud de la situación en Oriente, orienta cada paso en todo el país.  Se dirige a los mandos rebeldes de Camagüey, a las Columnas de Camilo y el Che, en la zona central. Camilo debe marchar hacia la capital y ocupar Columbia como jefe; el Che, asumir la jefatura de La Cabaña.
En las instrucciones se indica al Comandante Aníbal ocuparse de la rendición de Mayarí, a Raúl, la rendición de Guantánamo; igual misión para los comandantes Lalo Sardiñas y Delio Gómez Ochoa, en Holguín y Victoria de las Tunas, respectivamente.
Se dan instrucciones también al Comandante Dermidio Escalona, jefe rebelde de Pinar del Río. El Comandante Ramiro Valdés Menéndez debe permanecer en Las Villas. Las columnas orientales, con Fidel al frente, marcharían hacia Santiago de Cuba.
Días antes, el Comandante en Jefe había enviado hacia la ciudad de Santiago de Cuba al combatiente Rey Irsula, con algo más de cien hombres y sus armas, con la misión de tomar algunos objetivos militares, edificios,  hostigar a las fuerzas represivas e impedir su libre movimiento y apoyo a las fuerzas instaladas en el Moncada.
En otra alocución, Fidel llama a los trabajadores a la huelga general en los territorios no liberados. El pueblo respalda las indicaciones. Las maniobras reaccionarias son desbaratadas, el Ejército Rebelde descabeza a la tiranía. Fidel, desde Palma Soriano, se dirige hacia El Escandel y desde allí  entra victorioso a Santiago de Cuba cinco años, cinco meses y cinco días después de la gloriosa mañana de la Santa Ana. Se completaba su predicción desde México antes de la expedición del Granma: había salido, había llegado, había entrado y ¡había triunfado”. Había transitado el  heroico camino del combate a la victoria.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Cuba-Estados Unidos, el 1ro. de enero en dos tiempos


 Orlando Guevara Núñez

 La fecha del 1ro. de enero marca, en distintos tiempos, un hito en las relaciones Estados Unidos-Cuba. Ese día de 1899, se materializó una larga aspiración imperial, al quedar instaurado en Cuba un gobierno interventor militar norteamericano.

Tras haber declarado la guerra a España cuando esa potencia no estaba ya en condiciones de mantener su dominio sobre Cuba y participar en una contienda cuyo verdadero objetivo era posesionarse de éste y otros territorios, los Estados Unidos asumieron el poder mediante la contienda calificada por Vladimir Ilich Lenin como la primera guerra imperialista en la historia de la humanidad.
Ese acontecimiento marcó el paso de Cuba, de colonia de España a neocolonia de los Estados Unidos.
El destino cubano quedó supeditado a las órdenes militares imperiales y a medidas como el desarme general de la población y del Ejército Libertador, junto a las de la desactivación del Partido Revolucionario Cubano y del periódico Patria, fundados por José Martí, así como la disolución de la Asamblea de Representantes. El camino quedaba libre para la imposición de la Enmienda Platt
El propio general Leonardo Wood, jefe del gobierno interventor en 1900, definiría la esencia de las intenciones norteamericanas en relación con nuestro país.
“Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt (…) todo lo cual es evidente que está en lo absoluto en nuestras manos y creo que no hay ningún gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control, que pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. Creo que es una adquisición muy deseable para los Estados Unidos. La Isla se norteamericanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo".
Vendría luego la integración de un gobierno cubano que garantizaba el dominio de los Estados Unidos sobre Cuba, sin mantener la ocupación militar.
El 1ro. de enero de 1959 –exactamente 60 años después de la ocupación militar norteamericana en Cuba- se produjo el triunfo de la Revolución cubana. Si en Santiago de Cuba tuvo lugar la batalla decisiva que marcó la derrota final española, en esta ocasión el triunfo del pueblo marcaría el inicio del derrumbe del dominio neocolonial norteamericano sobre Cuba.
Con mucha razón, afirmaría ese histórico día el Comandante en Jefe Fidel Castro:
“Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder.  No será como en el 95 que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto.  Intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García que había peleado durante 30 años, no quisieron que entrara en Santiago de Cuba.  No será como en el 33 que cuando el pueblo empezó a creer que una Revolución se estaba haciendo, vino el señor Batista, traicionó la Revolución, se apoderó del poder e instauró una dictadura por once años.  No será como en el 44, año en que las multitudes se enardecieron creyendo que al fin el pueblo había llegado al poder, y los que llegaron al poder fueron los ladrones.  Ni ladrones, ni traidores, ni intervencionistas.  ¡Esta vez sí que es la Revolución!
Y esta es la Revolución patriótica, democrática y socialista, de los humildes, por los humildes y para los humildes, que continúa hoy victoriosa, solidaria, internacionalista y antiimperialista.
El 1ro. de enero de 1899 lo recordamos como símbolo de un pasado que jamás podrá volver a  Cuba. El 1ro. de enero de 1959 es día de regocijo nacional, de recuento patrio y de renovados compromisos para un presente y un futuro que nos pertenecen como únicos y legítimos dueños.

viernes, 23 de diciembre de 2016

Fidel en los últimos días de la guerra




.Orlando Guevara Núñez
Diciembre de 1958 fue particularmente intenso para el Comandante en Jefe Fidel Castro. Estaba en su punto culminante la contraofensiva estratégica contra las fuerzas de la tiranía batistiana. No había día sin combates. El Ejército Rebelde, luego de expulsar  de la Sierra Maestra al enemigo, ahora lo acorralaba en sus propias madrigueras en las ciudades, lo cercaba, lo acosaba, lo desalojaba, lo rendía.
En la zona oriental, las fuerzas de los frentes comandados por Fidel, Raúl y Almeida, avanzaban de forma indetenible. El cerco sobre Santiago de Cuba se cerraba cada día. En el norte de Oriente y límites con  Camagüey, el Cuarto Frente Simón Bolívar  batía también al ejército del tirano e impedía el paso de refuerzos para esta zona.  Gibara,  Las Tunas, Los Güiros, Velazco, San Agustín, Puerto Padre, Holguín y Chaparra están bajo la presión rebelde.
En la zona central, las columnas invasoras de Camilo y el Che cumplían a cabalidad su misión. En Pinar del Río el frente guerrillero estaba también acosando al enemigo.
En Oriente habían sido liberados El Cristo, Alto Songo, La Maya, San Luis, Baire, El Cobre, Jiguaní, Contramaestre, sumados  otros  poblados del territorio del Segundo Frente. Se combatía en Maffo y se preparaba  el ataque a Palma Soriano. Otros muchos poblados, cercados y hostigados.
En esas circunstancias, la actividad de Fidel se multiplicaba. En la Comandancia Central, ubicada en La Rinconada, se realizaba, el 18 de diciembre, la elección del presidente provisional de la República, Manuel Urrutia Lleó y otros miembros del futuro Ejecutivo.  Desde la guerra, se trazaban objetivos para  después de la victoria. El propósito era que este presidente jurara su cargo el 24 de febrero en el histórico poblado de Baire, pero el triunfo aceleró el proceso, teniendo lugar ese juramento en Santiago de Cuba, durante la proclamación del triunfo.
Allí, en La Rinconada, se produce, casi exactamente dos años después de Cinco Palmas, otro histórico  abrazo de Fidel y Raúl. La vez anterior, con ocho hombres y siete fusiles, ante los cuales expresó Fidel: ¡Ahora sí ganamos la guerra! En esta ocasión, con centenares de combatientes, un Ejército Rebelde  a punto de ganar la guerra,  y las armas arrebatadas al enemigo.
Fidel está plenamente convencido de que el triunfo revolucionario está cerca. Pero advierte los peligros internos y externos. Y sobre ello alerta a todos los mandos rebeldes.
Desde su puesto de mando,  precisa detalles para todos los frentes y columnas. Cursa órdenes. Exige disciplina. Ordena el combate sin tregua hasta la rendición incondicional del enemigo.
El 20 de diciembre, la Comandancia Central se traslada para el ingenio  América (hoy América Libre) aledaño a Contramaestre. El 22, en El Tamarindo, cercano a Palma Soriano, se precisan los planes para el ataque a Palma Soriano y el avance final hacia Santiago de Cuba. Por primera vez, actuarían juntas las fuerzas del Primer, Segundo y Tercer Frente. En la madrugada del 23 comenzaría el asedio a la Ciudad del Cauto, tomada por asalto el día 27.
 Caimanera, Cueto, Sagua de Tánamo y Cayo Mambí, se sumaban a los territorios liberados en Oriente. Fomento,  Meneses, Zulueta, Placetas, Sancti Espíritus, en la zona central.  La moral del Ejército Rebelde crece en cada acción; la del enemigo disminuye.
Fidel indica  a  las jefaturas rebeldes  no continuar devolviendo soldados hechos prisioneros, partiendo de que en esos momentos el ejército batistiano, que ha recibido nuevas armas, está necesitado de fuerzas. Los soldados devueltos son utilizados para suplir a los de guarniciones,  enviados a las zonas de operaciones.
Así se llega al 24 de diciembre. Fidel escribiría sobre ese día: “El  día de Noche Buena, acompañado por Celia y varios combatientes, visité a mi madre en Birán. Luego fui a Marcané y de allí reemprendí el camino de regreso. En el recorrido hicimos un alto en Mangos de Baraguá, lugar de la histórica protesta de Antonio Maceo”.
Faltaba todavía una semana de intensa lucha. En esos días, quedaría más evidenciada la grandeza militar y política de Fidel para derrotar al enemigo y alcanzar la victoria definitiva.

martes, 20 de diciembre de 2016

Fidel en los últimos días de la guerra: cerco, asedio, ataque y toma de cuarteles





.Orlando Guevara Núñez

Al siguiente día de la toma de Jiguaní, que tuvo lugar el 19 de diciembre de 1958, el Comandante en Jefe Fidel Castro trasladó su Comandancia Central desde La Rinconada hacia el entonces Central América, aledaño a Contramaestre. Ya, entre Santiago de Cuba y Bayamo, solo Palma Soriano y Maffo existían como bastiones de la tiranía. Pero les quedaba poco tiempo.
El 22 de diciembre, el máximo jefe guerrillero envía un mensaje al jefe de la Columna Invasora Nro. 8 Ciro Redondo, Comandante Ernesto Che Guevara, donde le indica lo mismo que antes había dicho a Raúl, sobre el tema de los prisioneros hechos al enemigo. Y argumenta las razones.
“Considero perjudicial desde el punto de vista militar devolver prisioneros en este instante.
“La dictadura ha obtenido grandes cantidades de armas tácticas, pero carece de personal para su uso.
“Devolver prisioneros en estas circunstancias es ayudarle a resolver una de sus mayores dificultades. Aunque no los envíen a pelear de nuevo los emplean en guarniciones donde no hay frentes de combate para sustituir tropas que son enviadas en operaciones”.
Después de su firma, agrega otra nota al mensaje: “Salvo que en las condiciones de rendición se haya contraído un compromiso expresamente no deben ser devueltos los prisioneros de Fomento.
Ese propio  22 de diciembre de 1958, en El Tamarindo, lugar cercano a la ciudad palmera, se reunió  el alto mando rebelde, con la presencia del Comandante en Jefe, Fidel Castro; el jefe del Segundo  Frente Oriental Frank  País, Comandante Raúl Castro, y el también Comandante Juan Almeida Bosque, máximo  jefe del Tercer  Frente Oriental Dr. Mario Muñoz Monroy. En esa histórica reunión fueron concretados los detalles para la toma de la ciudad de Palma Soriano y el avance rebelde hasta la victoria total sobre las fuerzas batistianas.
Al otro día, la ciudad quedaba dentro de un cerco de fuego que aprisionaba al central azucarero, al cuartel, a la Jefatura de Policía y a los edificios que rodeaban el Parque Central. Palma Soriano estaba convertida en un amplio campo de batalla. En Maffo, se seguía combatiendo.
En la zona oriental cubana se combatía todos los días. Las guarniciones enemigas eran cercadas, hostigadas y tomadas. Mientras, Los frentes Primero, Segundo y Tercero, dirigidos por Fidel, Raúl y Almeida, apretaban cada día más el cerco sobre la ciudad de Santiago de Cuba; en la parte oriental y Camagüey, el IV Frente Simón Bolívar, al mando del comandante Delio Gómez Ochoa, batía también al enemigo e impedía el paso de tropas batistianas para Oriente.
En la zona central, las columnas  invasoras  2 y 8, con los comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Che Guevara, también atacaban y rendían cuarteles. La tiranía se desmoronaba bajo el fuego rebelde. Fidel, mientras tanto, avizorando el triunfo  trazaba la estrategia para la victoria final.

Rubén Martínez Villena Su ideal presente en nuestra obra




.Orlando Guevara Núñez

Rubén Martínez Villena nació  en Alquìzar, La Habana, el 20 de diciembre de 1899, apenas un  año después de una de las frustraciones políticas más traumatizantes para el pueblo cubano: la intervención norteamericana en Cuba, mediante la cual nuestro país pasó, de colonia de España, a neocolonia de los Estados Unidos.
De sus padres y maestros se nutrió su  educación patriótica  desde niño. Pero sus profundas convicciones de revolucionario, de comunista, latinoamericanista, internacionalista y antiimperialista, tuvieron su crisol en la lucha.
El poeta y político cubano  estudió con profundidad el pensamiento martiano y comenzó sus luchas tratando de que Cuba fuera como la había concebido y quería para ella nuestro Héroe Nacional. El ideario martiano tuvo en él no sólo a un admirador, sino a un luchador para materializarlo.
Al estudiar el pasado histórico cubano, el joven Villena comprendió con celeridad los grandes males que aquejaban a la nación. Y en su afán de erradicarlos, evolucionó no sólo en las vías para lograrlo, sino también en los grandes objetivos políticos, económicos y sociales que irían a la raíz de los problemas.
A los valores del pensamiento martiano, se unen en Villena las enseñanzas de Carlos Baliño y las de Julio Antonio Mella, a quien había conocido en 1923. Cada  paso político radicaliza su formación como dirigente, como pensador y como luchador activo.
La Protesta de los Trece, está reconocida como su primera acción política de envergadura, que marcó la aparición en la historia cubana de una nueva generación de intelectuales con ideas revolucionarias. Su protagonismo en organizaciones como Falange de Acción Cubana, el Grupo Minorista y el Movimiento de Veteranos y Patriotas, formaron parte de su desarrollo.
Pero es su encuentro con Julio Antonio Mella, fundador del Partido Comunista de Cuba, un factor decisivo que convierte a Villena en un dirigente de talla superior. Hasta ese momento, sus luchas se circunscribían a objetivos limitados, que adquieren mayor dimensión cuando Mella le enseña que los problemas del país requerían de una revolución económica, política y social, antiimperialista y de los trabajadores.
Un reflejo de esa evolución es cuando en 1924 escribe en la revista Venezuela Libre, órgano de la Liga Antiimperialista, dirigida por Mella,  que la publicación no solo tiene el fin de luchar desde la tierra de Martí por devolver a la civilización y la democracia a la tierra de Bolívar, sino librar de obstáculos el camino a una gran confederación indo latina que proteja a estos pueblos contra el poder absorbente del imperialismo yanqui.
Se lamenta de la desunión y el servilismo en América Latina y cifra en la unidad y la lucha las esperanzas de redención.
A través de Mella, estudia textos de contenido marxista-leninista, entre ellos El imperialismo, fase superior del capitalismo; El Estado y la Revolución y el Manifiesto Comunista. En ese quehacer Villena se pertrecha de concepciones más profundas acerca de la lucha y concluye que es inevitable la necesidad de romper la dependencia neocolonial cubana respecto a los Estados Unidos y dirigir la lucha hacia el derrocamiento del capitalismo  y por  la construcción del socialismo.
En septiembre de 1927 Rubén Martínez Villena ingresa al Partido Comunista de Cuba. En 1930, redacta un Manifiesto del Comité Central de esa organización, donde se expone con claridad una línea de acción: Despertar a las masas obreras y campesinas e ir al frente de ellas a la Revolución obrera y campesina, contra la dictadura machadista y contra su amo, el imperialismo yanqui.
Como objetivo se traza el  derribamiento del régimen capitalista y la instauración de la dictadura del proletariado para expropiar a los expropiadores y para edificar la sociedad socialista en que no existan ni explotados ni explotadores, sino solo productores, organizados en fraternal cooperación con los productores de otros países.
En 1930, la salud del joven revolucionario se había quebrantado de una forma irreversible, como consecuencia de una tuberculosis. Así, luego de la gran huelga de marzo de ese año y la organización de las disímiles tareas bajo su dirección, marchó hacia la entonces Unión Soviética, donde fue recluido en un sanatorio. Aún en esas condiciones, no dejó de trabajar. De una larga estancia en ese país, partió hacia los Estados Unidos, donde estableció rápido contacto con los emigrados revolucionarios cubanos y el Partido Comunista estadounidense, a la vez que escribió numerosos artículos a favor de la lucha cubana.
De regreso a Cuba, desde su lecho de enfermo continuó dirigiendo la huelga general que en 1933 derrocó al tirano pro imperialista Gerardo Machado. Y aún moribundo, continuaba hablando de la lucha.
En la madrugada del 16 de enero de 1934, en La Habana, dejó de latir el corazón de Rubén Martínez Villena, el dirigente comunista, abogado, poeta, periodista y combatiente, en plena juventud.
Hoy puede decirse que las ideas de este ejemplar revolucionario y luchador comunista, están materializadas en la obra de la Revolución cubana.
En su Mensaje lírico civil, poema dedicado a su amigo, el poeta peruano José Torres Vidaurre (en 1923) Villena expresa con indignación y pesar que  Hace falta una carga para matar bribones/ para acabar la obra de las revoluciones/ para vengar los muertos que padecen ultraje/ para limpiar la costra tenaz del coloniaje. Para que la República se mantenga de si/ para cumplir el sueño de mármol de Martí (…)
Evocando esas aspiraciones de Rubén y demostrando la continuidad de la lucha del pueblo cubano por su independencia, el Comandante en Jefe Fidel Castro expresó en Santiago de Cuba, en un discurso conmemorativo por un aniversario del asalto al Cuartel Moncada: Desde aquí te decimos, Rubén: ¡el 26 de Julio fue la carga que tú pedías! Y esa carga sigue en marcha.