viernes, 30 de diciembre de 2016

Una insólita petición de los soldados batistianos a Raúl Castro cuando llegó victorioso al Moncada



.Orlando Guevara Núñez
El 1ro. de enero de 1959, el entonces Comandante y jefe del Segundo  Frente Oriental Frank País,  Raúl Castro, entró victorioso al Cuartel Moncada. Llegó acompañado de solo un escolta, con la misión, por él mismo expresada, de “recoger a todos los oficiales y llevarlos a El Escandel, al lado de El Caney, para que hablaran con Fidel”. De esta conversación sería fruto la rendición incondicional de esta fortaleza a las fuerzas rebeldes.
En esa ocasión, el jefe guerrillero le habló a la tropa allí reunida. Y sobre ese momento más de una vez ha narrado lo sucedido cuando los soldados comenzaron a pedir el Gerolán. Así lo ha contado el propio Raúl:
“Estoy hablándole a la tropa, y empiezan: “Gerolán, Gerolán”, y les pregunto a los oficiales de Batista, ¿Qué es el Gerolán ese?, no me hacían caso, “¡Gerolán!”, y yo hablando a puro pulmón, desde un balcón, y, ¡qué va!, nadie me decía lo que era el Gerolán, y no me dejaban hablar.  El que iba conmigo no sabía tampoco; hasta que un oficial, me parece que era contador, algo ahí de la logística, un teniente o subteniente, se me acerca y dice:  “Oiga, Comandante, Gerolán es el salarito extra que les dan cuando están en campaña” y digo:  “¿Y qué, no se lo han pagado?”  Me responden:  “No, porque aquí ni se reportaban los muertos para poder robarse el dinero los jefes.”  Entonces digo: “Mañana, cuando la fortaleza esté en manos nuestras,  Gerolán para todos ustedes.”  ¡Eeehhh!, se acabó el mundo.  Digo:  ¡Qué tropa tenemos delante aquí! (Risas.)  Pedimos un préstamo a un banco y les pagamos el Gerolán, esos pobres soldados no tenían…”
“Bueno, ¿y qué es lo que era el Gerolán?  Era un jarabillo malo por ahí, que creo que tenía propiedades especiales, que los charlatanes toman (Risas)”
Hace pocos días, revisando  revistas de los primeros años de la Revolución, encontré una Bohemia de febrero de 1959. Y a toda página, me llamó la atención un anuncio sobre el Gerolán. Era, efectivamente un jarabe con atribución de propiedades vigorizantes para los hombres.

Como puede verse, hasta los soldados  que sostenían a la dictadura batistiana, eran maltratados y ni siquiera les pagaban el extra por estar en campaña, persiguiendo a los rebeldes. Eso agravaba la mísera situación económica de estos hombres, con salarios de poco más de 30 pesos mensuales.

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