jueves, 21 de enero de 2016

Nuestra dignidad no podrá nunca ser bloqueada


. Orlando Guevara Núñez
Han transcurrido algo más de trece meses desde que, simultáneamente en Cuba y los  Estados Unidos, los presidentes de ambos países, Raúl Castro Ruz y Barack Obama, anunciaron la decisión de restablecer las relaciones diplomáticas entre ambos países e iniciar un proceso de normalización de esas relaciones, interrumpidas el 3 de enero de 1961, por decisión unilateral estadounidense, como parte de una estrategia para destruir a la Revolución cubana.
En todo el mundo fue acogida con beneplácito la noticia. No se trataba de una concesión de los agresores a los agredidos durante más de medio siglo. Fue una victoria del pueblo cubano, ganada con sacrificio, con lucha, con sudor y con sangre.
Pasado más de un año de aquel acontecimiento, los cubanos seguimos esperando, con la misma paciencia de 54 años y capacidad para esperar otro período igual o más largo si necesario fuese, el cese- no de palabra, sino de acción- de la política de agresión de la potencia imperialista más poderosa del mundo, contra un pequeño país, dispuesto hasta el  holocausto para seguir siendo lo que somos y no regresar jamás a lo que fuimos.
El presidente Obama ha vertido  su opinión de que el bloqueo ha fracasado en sus propósitos,  y ha hablado de cambiar los métodos, sin renunciar a los mismos objetivos. Siendo así, cabe pensar que  ese fracaso se siente no por los daños que el bloqueo ha causado y causa al pueblo cubano, sino porque no ha cumplido con su misión de destruir a la Revolución cubana.
A esta fecha, es cuestionable  todavía si el  presidente Obama quiere y no puede o puede y no quiere acabar con el bloqueo, tal como lo ha pedido en reiteradas ocasiones al Congreso. Se sabe que sus facultades alcanzan para minar las bases de esa criminal  medida, sin otra aprobación que la suya.
De momento, todo, en esencia, sigue igual: el bloqueo intacto, las  leyes salvajes  de Ajuste Cubano, Helms-Burton y Torricelli, sin variación alguna. La Base Naval,  mantenida.  Todo esto en violaciòn flagrante de las leyes internacionales que rigen las relaciones entre los Estados,  las leyes del comercio, y todo lo relacionado con el derecho soberano de los pueblos a escoger su sistema social y económico.
Obama y los personeros del goberno norteamericano, apoyados por los medios de comunicación, hablan de embargo, intentando cambiar el verdadero sentido del bloqueo económico, comercial y financiero que tiene un nombre más exacto y ruin: guerra económica.
Como denunciara el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba durante la última votación en la ONU sobre la necesidad de eliminar el bloqueo impuesto por los Estados Unidos a Cuba:
.“Las exiguas compras cubanas de alimentos en los Estados Unidos, que es una de las pocas excepciones al bloqueo, aprobadas en el año 2000 por el Congreso, han disminuido significativamente en el último año, debido a que están sujetas a condiciones discriminatorias y onerosas: cada compra tiene que ser autorizada por una licencia, se prohíben los créditos, Cuba está obligada a pagar en efectivo y por adelantado, a través de entidades bancarias de terceros países, y no puede utilizar barcos propios para transportar estos productos”.
“Algo similar ocurre con las importaciones de medicamentos necesarios para el país, también condicionadas desde 1992 por la ley de los Estados Unidos. Cuba debe dar cuenta sobre el destinatario final de las medicinas adquiridas y no puede hacer los pagos directamente, sino a través de terceros y en una moneda distinta al dólar, lo cual implica dificultades, demoras y costos adicionales”.
Quienes no se cansan  de evocar la democracia y los derechos humanos, autoerigiéndose como campeones en ambos conceptos, siguen siendo los ases en la violación de éstos en todo el mundo. Actúan usurpando los poderes atribuidos a Dios, de hacer a los demás a su imagen y semejanza.
De tal forma, el proceso hacia la normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y nuestro país, seguirá teniendo ante sí fuertes estorbos. El bloqueo sigue siendo el principal escollo, además  de qie el imperio norteamericano  debe aceptar  que Cuba  no sacrificará  ni  uno solo de sus principios de soberanía, y, en su camino hacia el desarrollo  está dispuesta a hacer, como lo está haciendo, los cambios que contribuyan a fortalecer el socialismo, con la certeza de que al capitalismo no  retrocederá jamás.
En  la citada intervención en la ONU, Bruno Rodríguez señaló que: “Como ha reiterado el Presidente Raúl Castro Ruz, ambos gobiernos han de encontrar la manera de convivir de forma civilizada con sus profundas diferencias y avanzar en todo lo posible, en beneficio de los pueblos norteamericano y cubano, mediante el diálogo y la cooperación basados en el respeto mutuo y la igualdad soberana”.
Desde que el  presidente Obama habló el 17 de diciembre de 2015, el bloqueo ha cumplido un año más. El tiempo que dure esa brutal medida, lo pondrán ellos. La resistencia, la seguiremos poniendo los cubanos. Como hasta hoy, la deshonra y la derrota seguirán siendo atributos de los bloqueadores. El honor y la victoria, seguirán  perteneciendo a nuestro pueblo. Nuestra dignidad no podrá nunca ser bloqueada.

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