miércoles, 14 de septiembre de 2022

Los derechos se toman, no se piden; se arrancan, no se mendigan

 


Orlando Guevara Núñez

Esta aseveración martiana tuvo lugar durante un brindis en honor de Adolfo Márquez Sterling, en los altos del Louvre, La Habana, el 21 de abril de 1879. 

Como símbolo calificó  Martí al homenajeado, de profesión periodista. “A este símbolo saludamos- dijo- a la justicia y el decoro encarnados  en su obra, que nos han sido tributados: al tenaz periodista, al observador concienzudo, al cubano enérgico que en los días de la victoria no la ha empequeñecido con reminiscencias de pasados temores, ni preparaciones de posibles días; que en los días de incompleta libertad conquistada, de nadie recibida, ha hablado honradamente con la mayor suma de libertad y de energía posibles”.

En ese reconocimiento a Márquez Sterling, afirmó también el Maestro:   “Saludemos a todos los justos; saludemos, dentro de la honra, a todos los hombres de buena voluntad; saludemos con íntimo cariño al brillante escritor  que nos reúne; al aliento y bravura que lo animan; y a la patria severa y vigilante, a la patria erguida  e imponente, a la patria enferma y agitada que inflama su valor”.

Ese momento de homenaje  lo inicia Martí con un pensamiento también conocido por los cubanos: Para rendir tributo, ninguna voz es débil.

Cuando el socialismo llegó al Turquino a quedarse para siempre

.Orlando Guevara Núñez

 

Un momento cumbre en la construcción del PURSC en las montañas de Oriente, aconteció el domingo 15 de septiembre de 1963. Ese día, fue constituido el Comité Seccional Turquino, en la Sierra Maestra, con la presencia del entonces Comandante y Segundo Secretario del Partido, Raúl Castro.

En el informe rendido a la Asamblea de Constitución, el Secretario de Organización del Partido en Oriente, capitán Jorge  Risquet, ofreció una panorámica sobre el proceso de construcción del PURSC en la  provincia e hizo un reconocimiento a la labor de los integrantes de las Comisiones que trabajaron en ese proceso.

 “Las comisiones que han tenido sobre sus hombros esta tarea, han desarrollado un trabajo abnegado, sin tregua ni descanso, velando con gran celo por la calidad del Partido, luchando con pasión porque no quedara dentro del Partido ninguna persona que no tuviera las elevadas cualidades de un comunista y que no quedara fuera del Partido ninguna persona que poseyera estas preciosas cualidades”.

El Seccional Turquino, abarcaba unos 600 kilómetros cuadrados habitados por 7 831 serranos,,  la mayoría en las comunidades de Mar Verde, La Plata, El Uvero, Ocujal, Palma Mocha, Agua al Revés, La Mesa, El Zorzal y Las Leches.

 

“La organización de nuestro Partido - expresó Risquet - ha llegado hasta las cumbres de Cuba. Hace siete años, llegó el Ejército Rebelde,  aquí se nutrió y aprendió a ganar la victoria para nuestra Patria. Hoy llegó el Partido, que no es, como aquel, un pequeño grupo de hombres, sino que ya lo integran decenas de miles en todo el país y que se apoya en la conciencia creciente de nuestro pueblo. Nuestro Partido, dirigido también por el Comandante en Jefe que forjó el Ejército Rebelde, sabrá ganar nuevas y resonantes victorias para Cuba, para nuestro pueblo, para su causa sagrada: el socialismo”.

Los 34 militantes serranos que ese día recibieron el carné del PURSC, realizaron emotivas intervenciones durante el desarrollo de la Asamblea. Rigoberto Garcés Díaz,  relató como “Antes nuestros hijos se morían de hambre y necesidad, sin asistencia médica, ¡ahí  están los cementerios a la orilla de la playa en Ocujal, Chivirico y Peladero, donde se morían los enfermos tratando de hacer que las goletas los llevaran a Santiago, para allí mendigar o cambiar una cama en un hospital por una cédula! Para que no vuelva nunca esto, es que tenemos el rifle en la mano”.

. Y sobre el carné partidista y el prestigio del Partido ante las masas, puntualizaría nuestro  entonces Segundo Secretario:

“No hay necesidad de insistir en que la posesión de ese carné, no da derecho a que ya, porque seamos militantes del Partido y el Partido dirige, hay que hacerme caso a lo que yo diga. No, ese caso a que aspiramos nos haga el pueblo, las organizaciones de masas y todo el mundo en este país, hay que  ganárselo trabajando; ese caso que es necesario, o sea, la atención necesaria, en primer lugar, que nuestro pueblo la presta a nuestro Partido, hay que conquistarlo trabajando; ese prestigio que es necesario conquistar, mantener y elevar cada vez más, de un Partido Comunista, no lo da el carné que recibimos, lo da o se logra solamente con el fruto del trabajo de ese Partido, con su responsabilidad, con su actuación, con su disposición al sacrificio en todos los aspectos. No al sacrificio heroico de un instante en un momento de combate, si hay que combatir, sino al más difícil de los sacrificios, aunque sean pequeños, aunque sean insignificantes, pero que sean constantes, día a día, hora a hora, en cualquier actividad que nos encontremos, en la reunión del Partido, en una reunión encomendada por él, en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en nuestros breves momentos de entretenimiento”.

 Un hecho de trascendencia histórica para nuestro Partido se produjo ese día: Raúl, Risquet y Victorino González Fajardo, secretario general electo en el Seccional, junto a otros invitados y asistentes a la referida Asamblea del PURSC, escalaron el Pico Turquino, y allí, en lo más alto del territorio cubano, izaron la roja bandera del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba. Las palabras de Raúl en aquella ocasión, tienen vigencia para todos los tiempos: ¡El socialismo llegó al Turquino a quedarse para siempre!

 

 

 

lunes, 12 de septiembre de 2022

Maceo fue feliz porque vino de león y de leona

.Orlando Guevara Núñez

Con esta afirmación expresa Martí su admiración y respeto por el Titán de Bronce, Antonio Maceo Grajales. El  6 de octubre  de 1893, en el periódico Patria, es publicado el artículo donde aparece esta cita, con el título de: Antonio  Maceo.

Ahí puede leerse textualmente: “De la madre, más que del padre, viene el hijo, y es gran desdicha deber el cuerpo a gente floja o nula, a quien no se puede deber  el alma; pero Maceo fue feliz, porque vino de león y de leona”.

Cuando esto se escribe, Maceo estaba residiendo en Costa Rica. Y Martí elogia la forma  modesta, honrada y laboriosa del héroe cubano, “En Nicoya vive ahora, sitio real antes de que la conquista helase la vida ingenua de América, –dijo Martí-  el cubano que no tuvo rival en defender, con el brazo y el respeto, la ley de su república”. Describe cómo es la vida allí de Maceo; se refiere también a María Cabrales, a sus virtudes.

Es en este escrito donde Martí expresa sobre Antonio Maceo otro pensamiento bastante conocido por los cubanos: “Y hay que poner asunto a lo que dice, porque Maceo tiene en la mente tanta fuerza como en el brazo”.

En esa caracterización, afirma Martí:”No deja frase rota, ni usa voz impura, ni vacila cuando lo parece, sino que tantea su tema o su hombre. Ni hincha la palabra nunca ni la deja de la rienda. Pero se pone un día el sol, y amanece al otro, y el primer fulgor da, por la ventana que mira al campo de Marte, sobre el guerrero que no durmió  en toda la noche, buscándole caminos a la patria. Su columna será él, jamás puñal suyo. Con el pensamiento la servirá, más que con el 

valor. Le son naturales el vigor y la grandeza. El sol, después de aquella noche, entraba a raudales por la ventana”. 

sábado, 10 de septiembre de 2022

Plan contra plan. Sin plan de resistencia no se puede vencer un plan de ataque


Orlando Guevara Núñez

 “A  un plan obedece  nuestro enemigo: el de enconarnos, dispersarnos, dividirnos, ahogarnos. Por eso obedecemos nosotros a otro plan: enseñarnos  en toda nuestra altura, apretarnos, juntarnos, burlarlo, hacer por fin a nuestra patria libre”.

Habla nuestro Héroe Nacional, en ese artículo titulado Adelante, juntos, publicado en el periódico Patria, el 11 de junio de 1892,   sobre el  apremio de prepararse para la lucha, de la unidad necesaria. En ese mismo escrito fija otro concepto que hemos también escuchado o leído los cubanos:

Dos marcas tiene la historia para nuestra frente: la del deber cumplido es una; otra, la del deber abandonado. Y añade una interrogación que mueve a la reflexión: ¿Quién querrá ir por el mundo en la hora de agonía de la patria idolatrada, con la marca infame?

Y cierra el artículo con un  patriótico llamado: ¡Juntos todos los hombres buenos!  ¡Juntos todos los hombres malos!  ¡Los que dejen de hacer lo que les manda la patria en agonía,  oigan la voz del ejército que marcha, oigan el himno de la patria que saluda!  ¡No se miente cuando se lleva a la patria en el corazón!  ¡Para ti, patria, la sangre de las heridas de este mundo, y la sonrisa de  los mártires al caer! ¡Para ti, patria, el entusiasmo  sensato de tus hijos, el dolor grato de servirte, y la resolución de ir hasta el fin del camino!  La patria nos tiende los brazos. No hay más que un modo de obedecerla: ¡Juntos y adelante!

 

Cuando un hombre da el paso al frente,

solo queda atrás herido o muerto

 

 

.Entrevista al Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, con motivo del aniversario 40 del asalto al Cuartel Moncada   Un homenaje en el aniversario 13 de su desaparición física.

 

Orlando Guevara Núñez

 

Después de solicitarle a Almeida una entrevista para Sierra Maestra, confieso que dudé un poco en obtenerla. No por su disposición, sino por sus grandes ocupaciones en momentos trascendentes, y por la premura de la solicitud.

Pero si no me la concede- me dije- voy a insistir. ¿Acaso él mismo no nos enseñó a no rendirnos nunca? Puedo seguir argumentándole que… Pero no fue necesario. Porque el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, sin reparos, accedió a la entrevista.

Cuando uno tiene ante sí a un héroe de la Patria, a quien desde su infancia admira, quisiera preguntarle muchas cosas sobre pasajes inéditos y también conocidos de su vida. Y Almeida está en la Generación del Centenario, en el Moncada, en el Granma, en la Sierra Maestra, en la jefatura del Tercer Frente Oriental “Mario Muñoz Monroy” y está en la historia de 34 años de Revolución.

Prescindo por eso de preguntas muy abarcadoras que conduzcan a respuestas valorativas sobre el proceso revolucionario. Y busco otros ángulos que permitan pincelar más la imagen personal del héroe. Eso me propongo. Y aquí está la entrevista.

¿Cómo se hizo albañil? ¿En cuáles obras recuerda haber trabajado y en qué condiciones?

Cuando tenía once años, me inicié a trabajar en el balneario de Miramar. Durante cinco años fui mozo de limpieza y realizaba otras tareas que compartía con el estudio. Cuando terminaba la temporada de playa, debía recoger la arena para que los nortes no se la llevaran y trabajaba en el mantenimiento del edificio. Con los constructores ya aprendí algo de albañilería.

Cuando quedé cesante, fui a vivir en casa de unos tíos en Ciego de Ávila y me hice tractorista. Por un accidente regresé a La Habana y comencé como listero en Obras Públicas, después chequeador de camiones, reportador de roturas de calles y aceras.

Con tres amigos y vecinos del barrio en el Reparto Poey, mejoro los conocimientos del oficio de albañil. Con ellos trabajo indistintamente en obras por contrata.

La más significativa para mí es la construcción del edificio en la calle 26 Nro. 564, esquina a 33, en el Vedado, por ser donde me fue a buscar Mestre para venir al Moncada.

Las condiciones de trabajo eran las tradicionales de la época y del sistema, mucha exigencia en la calidad y en la disciplina, intensidad y rigor en cada jornada, siempre presente el fantasma y la amenaza del despido y detrás los sin empleo esperando que te despidieran para ocupar la plaza.

Por nuestra disciplina y por trabajar bien, se nos respetaba, pero no estuvimos exentos de pasar tiempo desocupados, buscando obras donde emplearnos.

¿Cuándo y cómo quedó comprometido como participante en el asalto al Cuartel Moncada?

Al asalto del cuartel propiamente quedé comprometido en la madrugada del 26 de Julio cuando, reunidos con Fidel en la Granjita, nos explicó la acción.

El viaje desde La Habana hasta Oriente lo hicimos pensando en un entrenamiento. Cuando el 24 de julio Mestre me avisó, me planteó salir para Oriente a una práctica de tiro.

Tan lejos – le comenté - , será para tirar con calibre 50 o con cañón.

Algo presentíamos, pero no había pensado en que atacaríamos la segunda fortaleza militar del país.

¿Con qué tipo de arma le correspondió combatir?

Cuando repartieron las armas en la Granjita de Siboney, pedí un M-1, un Springfield o una pistola, eran las armas conocidas de las prácticas en la Universidad y en la Quinta de los Molinos, pero la que me tocó fue un fusil calibre 22. Aquello me enfrió, me hizo meditar. Fueron las palabras de Fidel las que me reintegraron y estimularon los sentimientos morales que me animaban en la lucha, pensé: Cuando un hombre da el paso al frente, solo queda atrás herido o muerto.

Y después del fracaso, ¿qué pensó?

Seguir a Fidel, él trazaría el camino a seguir.

“Tendrá que llegar el día en que sea el pueblo quien mande”. ¿Cómo llegó a esa conclusión expresada por usted al tribunal que lo juzgaba?

No creo que fuera una conclusión, fue uno de los objetivos que inspiró la acción. Nuestra lucha después, y la Revolución, lo hizo realidad a partir del proceso iniciado el Primero de Enero de 1959.

Ese objetivo ha tenido su vigencia más cercana en las recientes elecciones, donde el pueblo eligió, postuló y votó.

¿Qué sabor tuvo para usted el exilio?

Para mí, como para todo el exiliado, el sabor es amargo, lleno de tristeza y añoranza, por todo lo que dejas atrás, forzado, no por  renuncia ni voluntad.

Nuestro exilio en particular fue compensado con la satisfacción de prepararnos para continuar la lucha que reiniciamos el 2 de diciembre de 1956, cuando desembarcamos del Granma en Las Coloradas, en la costa sur de Oriente.

En lo personal, como ya lo he expresado, en México jamás me sentí discriminado, nunca noté diferencia por el color de la piel, resolví el complejo de inferioridad que llevé de Cuba, donde ser negro era algo peor que una enfermedad; aquí el racismo era profundo, avasallante, humillante.

La Lupe inmortalizada en su canción, ¿virgen o mujer?

Mujer por la que sentí gran cariño, sentimientos que me inspiraron la canción, y un mensaje también para la mujer mexicana.

¿Cómo recuerda la salida de Tuxpan?

Emocionante, en silencio, lloviznando, con frío. El yate se puso en marcha despacio. Solo se oía el ruido del motor en baja y del agua del río al chocar con la proa del Granma.

Recuerdo a Fidel inquieto, mirando por el parabrisas  del yate.

Ya mar afuera, pudieron encenderse las luces y entre vivas, cantamos el Himno Nacional y la Marcha del 26 de Julio.

Sentirse herido en la guerra debe ser una doble agonía, ¿cuántas veces la experimentó? Hay en esta historia una cuchara y una lata de leche condensada…

Esta doble sensación la sentí por primera vez el 28 de mayo de 1957, cuando fui herido en el combate de Uvero, en que la cuchara y la lata de leche disminuyeron los efectos de las balas que hubieran penetrado con más fuerzas en mi cuerpo.

La doble agonía se experimenta por la gravedad de la herida y por tener que separarse de los compañeros, quedando a la intemperie o en un bohío al cuidado de una familia campesina, bajo el riesgo de ser sorprendido y capturado por el enemigo, además de que se ensañen con uno y con quienes se arriesgan a cuidarte.

La otra ocasión fue el 26 de julio de 1957, cuando me caí por un barranco y estuve a punto de ser dejado para que me recuperara, pero por suerte no fue necesario.

¿Qué sintió cuando el 7 de diciembre de 1959 Raúl dijo que era usted quien más se parecía a Maceo?

Ruborizarme por la comparación inmerecida y por la muestra de confianza tan grande que tuvo en mí, en año tan joven de la Revolución.

 Para usted, ¿Qué significa Santiago de Cuba?

Aunque no nací en Santiago, es una tierra querida donde estuve dispuesto a dar la vida. Por los santiagueros y los orientales siento, además de cariño, respeto y admiración; y no es solo por las páginas que en la historia les corresponden desde 1953 hasta los días de hoy, también porque Oriente ha sido cuna de héroes y escenario de heroísmo y dignidad patria, como ahora lo es todo nuestro pueblo.

¿En qué momento o proceso nació su gran devoción por Fidel?

Desde el primer día que lo conocí, después del 10 de marzo de 1952, en la Plaza Cadenas, en la Universidad de La Habana. Ya después se me fue de tamaño, crecía por día en lo político, en lo militar y en lo personal, por sus conocimientos, su manera de interpretar las cuestiones, su facilidad de percatarse de los problemas y su visión para buscarles solución. Un hombre muy humano, es único.

De sus composiciones musicales y obras literarias, ¿algunas preferidas?

La Lupe, por lo que significó como mujer para mi y representante del pueblo mexicano, a quien le estaremos eternamente agradecidos por brindarnos protección, abrigo y haber podido prepararnos en ese país para la lucha que después continuamos en las montañas de la Sierra Maestra.

En el juicio por los sucesos del Moncada, usted manifestó al Tribunal que si tuviera que atacar de nuevo esa fortaleza, lo haría. ¿Si el tiempo retrocediera 40 años y el joven Almeida estuviera frente a la misma disyuntiva?

Si retrocediéramos 40 años en el tiempo y en parecida disyuntiva, haría lo mismo.

¡Aquí no se rinde nadie...! ¿Le gustaría que la presente y las futuras generaciones conocieran ese grito de guerra suyo hasta donde los puntos suspensivos se confabulan para troncharlo… o hasta donde usted lo dijo?

. Si llegan a pensar en ese grito, que cada cual se lo imagine como lo quise expresar

La entrevista llegó a su fin. Repaso cada respuesta y nuevas dimensiones me perfilan la imagen del Almeida forjador de la Revolución y genuino fruto de ella. En mi solicitud, le argumenté que los santiagueros nos sentíamos merecedores de ese gesto suyo en el 40. aniversario  del Moncada. Y el gesto tuvo espacio entre sus múltiples obligaciones. Además de agradecerlo, no lo olvidaremos.

Reflexiono la respuesta sobre su grito de guerra. Es ya un grito del pueblo, aplicable también a la paz. Y pienso que la imaginación para repetirlo, estará siempre en correspondencia con el escenario. Lo importante es el concepto.

Dejo el título de esta entrevista para el final y lo encuentro en otra enseñanza de Almeida, con validez para todos los hombres y todos los tiempos: Cuando un hombre da el paso al frente, sólo queda atrás herido o muerto.