sábado, 30 de julio de 2022

Frank País, nacido para cumplir la misión de Fidel

                     

 .Orlando Guevara Núñez

.Entrevista con el general de brigada ® Demetrio Montseny Villa, con motivo del aniversario 40 de la caída de Frank País. La reproducimos  hoy como homenaje al  héroe de la clandestinidad.

 

Sobre los últimos momentos de vida del héroe de la lucha clandestina, Frank País García, muchos han escrito o testimoniado, incluso el propio Montseny Villa. Pero en este 40 aniversario  del holocausto del Callejón del Muro, me propuse que él rememorara algunos pasajes de aquel día, cuando Santiago de Cuba se estremeció con la noticia del vil asesinato y convirtió el dolor en fuerza de pueblo frente a la tiranía batistiana.

El cuestionario es breve y Villa accede a contestarlo.

¿Cuál  fue su primer contacto con Frank País y cómo quedó ligado a la lucha junto a él?

Tenía referencia de Frank por Pepito Tey, ambos militábamos en el MNR (Movimiento Nacional Revolucionario) al que Frank también perteneció, pero lo conozco a finales de 1955, cuando va a Guantánamo y participa en una reunión que él preside y se crea la dirección del M-26-7 de la que posteriormente se me designa jefe de Acción y Sabotaje; estas responsabilidad me liga mucho a él, pues este frente Frank lo dirigía personalmente.

¿Cuál misión lo condujo el 30 de julio del 57 al encuentro con Frank?

En Guantánamo habíamos logrado organizar con los obreros y funcionarios cubanos que trabajaban dentro de la Base Naval norteamericana el M-26-7 con mucha efectividad para adquirir armas, parque y otras cuestiones de importancia, sobornando con dinero a norteamericanos y oficiales de la Marina, gestión en la que ya habíamos tenido éxito varias veces. Por entonces me llega la información de una operación para adquirir 20 000 tiros calibre 3006 y la posibilidad de adquirir algunos fusiles, pero las finanzas que teníamos no alcanzaban para hacerle frente y decido ver a Frank para pedirle apoyo en dinero. Esa es la razón de nuestro encuentro el 30 de julio de 1957.

Usted fue el último revolucionario que compartió con Frank el rigor de la lucha clandestina y el último que lo vio con vida. ¿Cuáles son sus recuerdos e impresiones sobre aquellos momentos?

Después de conversar sobre el tema que me llevó a verlo, del que se mostró muy alegre expresando ¡Yo sabía que ustedes no me iban fallar, siempre llegan en el momento oportuno!, me pidió que no solo hiciera esfuerzos en adquirir parque, sino también urgentemente fusiles, me mostró una carta de Alejandro (Fidel) sobre la situación de los proyectiles en que se encontraban los fusiles de la Sierra; en ese momento le dio instrucciones al compañero de la dirección del Movimiento que me acompañaba sobre la situación del dinero, hablamos de otros temas, pero el central fue su seguridad y por qué  había escogido la casa de Pujol, que conocíamos estaba super  quemada; me argumentó que ya había muchos compañeros refugiados en distintas casas de la ciudad y no había muchas opciones para refugiarse; pasamos  en la conversación al problema de la Sierra y que había que redoblar los esfuerzos para ayudar con todo lo que se pudiera a la Sierra.

Producto del murmullo en la calle, Armonía –cuñada de Pujol- se asoma a una ventana y comunica que se trata de un registro en el barrio. Frank no se inmuta, su actitud influye en nosotros, solo comenta: “Parece que el fatal soy yo, estábamos junto con Navarrete, nos separamos y ya tengo a la policía aquí”. Sus palabras son serenas y parecen indiferentes; aprovecho para proponerle ¿Por qué no te vas conmigo en la máquina? No quiso y me argumenta que en otras ocasiones se ha ido sin dificultad. En ese momento llega Raúl Pujol, ya consciente de lo que está pasando.

Frank, con absoluta tranquilidad, llama por teléfono, según lo que escucho habla con Vilma, oigo algo de lo que hablan pero sin comprenderlo, pues no conozco el tema; cuelga y lo ataco de nuevo, con la participación de Raúl, para que se vaya conmigo, pero se niega rotundamente; ordena a Pujol volver a la ferretería, a lo que éste se niega y pronuncia una frase que nunca se me ha olvidado:” El Movimiento me ha responsabilizado con tenerte aquí y si algo ocurre muero contigo”.  Y Pujol cumplió aquel compromiso con la Revolución.

Frank le da instrucciones a Pujol de despedirnos en la salida como si fueran familiares y que el próximo domingo iríamos a la finca a comernos un lechoncito.

Vuelvo a insistir, ya estábamos tensos por su negativa y responde, ya contagiado por la tensión también: “No, es más fácil que me vaya a pie, hagan lo que les digo, váyanse – concluye Frank- aquí me quedo yo, cumplan la orden que les estoy dando”. Es tan terminante que marcho hacia la puerta junto a Pujol, al salir y ver la proximidad del operativo, insisto con Pujol para que Frank me acompañe, a lo que me responde: “Vete tranquilo que mi vida responde por la de él” y con dominio de sí va hasta la esquina a solicitar a un guardia rural el permiso de salida para sus amigos. ¡Qué se vayan!, exclama el guardia con el fusil en la mano; con el carro vamos a girar a la izquierda, pero un policía ordena hacerlo a la derecha, en sentido contrario al tránsito. Increíblemente logramos escapar; veinte minutos más tarde, en la casa de la doctora que usábamos como contacto, escucho por la radio que en un tiroteo con la policía había caído Frank.

¿Qué sintió y pensó al conocer la muerte de Frank?

Lo que sentí fueron deseos de vengar su caída igual que muchos compañeros en Santiago, que se movilizaron de inmediato con ese fin.

Hubiera sido una carnicería si las células del M-26-7 salen a la calle; el régimen estaba esperando eso precisamente, pero la inteligencia pudo más que la venganza, ya lo he dicho otras veces. Vilma llamó por teléfono y orientó no salir a realizar acciones a la calle, enterrar a Frank vestido de verde olivo y hacer de su entierro una poderosa manifestación de repudio al régimen.

Reflexioné y pensé que Frank no quiso irse con nosotros para que su presencia no hiciera más sospechosa nuestra salida y que pudiera frustrarse el cumplimiento de la tarea que me había encomendado; para Frank las tareas de ayuda a Fidel en la Sierra eran de prioridad absoluta.

Hace unos días escuché de usted la afirmación de que era necesario estudiar más la personalidad de Frank como organizador y hombre de acción. ¿Cómo aprecia en él esos rasgos?

Este tema sobre Frank es muy rico y reflejar en pocas líneas su pensamiento, su acción y el trabajo que realizó en tan corto tiempo no es fácil, pero puedo decirte que él fue como el nacido para cumplir la misión que Fidel tenía que darle a alguien y lo encontró en Frank. Cuando estudiamos sus circulares para la dirección del Movimiento y sus informes a Fidel, se puede apreciar sin equívoco que para él la autoridad de Fidel nunca estuvo en discusión. Después de su viaje a México, cuando se conocen, la impresión fue recíproca porque si en Frank existió siempre un marcado respeto, una fidelidad intachable y una admiración declarada por Fidel, Fidel depositó una confianza absoluta en aquel joven serio, maduro y decidido a quien conoció pocas semanas antes de la salida del Granma.

¿Cómo mediría la dimensión del héroe, su fuerza de presencia?

Es cierto, Frank es un héroe. Fíjate que cuando hablo de él expreso su caída, porque los héroes en nuestro proceso histórico no mueren y la fuerza de su ejemplo está en nuestra juventud vigorosa que defiende nuestra Revolución, y también en el pueblo de Santiago, que lo verás  el 30 de este mes presente en la manifestación de victoria más grande de todos los años en el 40 aniversario de su presencia en el corazón de todos los cubanos.

¿Ha pensado alguna vez en escribir su testimonio sobre la lucha clandestina y particularmente sobre Frank?

Ahora, después de muchos años, estoy haciendo apuntes de las vivencias que he tenido en el proceso revolucionario, nunca es tarde, Raúl nos ha fustigado seriamente al señalar que fuimos capaces de hacer la historia y no hemos sido capaces de escribirla. Tenemos ese compromiso que cumplir.

 

 

 

 

miércoles, 27 de julio de 2022

Raúl Gómez García, ¡Seguimos en combate!


 

Orlando Guevara Núñez

Se sabe que en los últimos momentos de su vida, Raúl Gómez García recitaba un fragmento de su poema Reclamo del centenario, donde evocaba a José Martí.

“Maestro, bajo tu frente enorme,

en la profundidad  perenne de tus sueños,

se vislumbra el recuerdo de tus luchas de hombre;

y en la angustia callada de este pueblo que es tuyo

hay mil gemidos juntos clamándose en silencio”.

 

Poco después sería asesinado por los esbirros de la tiranía. Era el 26 de julio de 1953.

Raúl Gómez García había nacido el 14 de diciembre de 1928, en Santos Suárez, La Habana. Maestro. Poeta. Revolucionario.  Antibatistiano. Héroe. Periodista. Símbolo. Participó en la elaboración y edición de los periódicos clandestinos Son los mismos y El acusador. Con las orientaciones de Fidel, redactó el Manifiesto del Moncada.

Acudió al asalto glorioso del Moncada como soldado, cercano colaborador del jefe de esa clarinada de la Mañana de la Santa Ana, en Santiago de Cuba.

Cuando después del combate fue hecho prisionero, en el otrora hospital civil, tuvo tiempo de redactar una nota para su progenitora, cuyo texto fue enviado por un trabajador de ese centro y llegó a su destino con el texto: Caí preso, tu hijo. Pero a la prisión le siguieron la tortura y el asesinato.

La heroína del Moncada, Haydée Santamaría, así relata aquellos trágicos momentos:

“Estábamos en el piso del Club de Alistados, prisioneras. Trajeron a un joven tan brutalmente maltratado, que no pudo sostenerse y cayó al suelo. Cuando lo sentamos junto a nosotras, reconocimos a Raúl. Le habían sacado los dientes, lo habían golpeado aquellos bárbaros en forma tan salvaje, que no se podía explicar cómo pudo mantenerse sentado. Más tarde, lo asesinaron a golpes”.

Luego, su cadáver apareció, en los patios interiores del cuartel atacado, junto a un arma, para hacer creer que había muerto en combate.

En la madrugada del 26 de julio, momentos antes de partir hacia el Moncada, en la Granjita Siboney, Raúl Gómez García, ante los jóvenes revolucionarios, recitó un poema suyo, conocido después con el título de Ya estamos en combate. He aquí el texto patriótico.


Ya estamos en combate
Por defender la idea de todos los que han muerto.
Para arrojar a los malos del histórico Templo
Por el heroico gesto de Maceo,
Por la dulce memoria de Martí.
En nuestra sangre hierve el hado azaroso
De las generaciones que todo lo brindaron,
En nuestros brazos se alzan los sueños clamorosos
Que vibran en el alma superior del cubano
Ya estamos en combate......
En nombre de las madres y de los hijos de nuestra tierra heroica
En nombre del honor y del decoro que construyó su historia
Por la estrofa magnífica del himno
«Que morir por la patria es vivir»
La libertad anida entre los pechos de los que viven hombres
Y por verla en la estrella solitaria es un honor luchar
A la generación del centenario le caben los honores,
De construir la patria que soñara el Maestro Inmortal.
Ya estamos en combate...... ¡Adelante!
Adelante hasta el nido superior de la gloria
Para que nazca en esta nueva aurora
La república digna y decorosa
Que fue el último anhelo de Chibás.
No importa que en la lucha caigan más héroes dignos
Serán más culpa y fango para el fiero tirano
Cuando se ama a la patria como hermoso símbolo
Si no se tiene armas se pelea con las manos.
Ya estamos en combate...... ¡Adelante!
De nuestra lucha heroica depende la Cuba verdadera
La de furia loca de Gómez y Agramonte...
La de la lucha pura de Mella y de Guiteras...
Adelante, Cubanos...... ¡Adelante!
Por nuestro honor de hombres ya estamos en combate
Pongamos en ridículo la actitud egoísta del Tirano
Luchemos hoy o nunca por una Cuba sin esclavos
Sintamos en lo hondo la sed enfebrecida de la patria
Pongamos en la cima del Turquino la Estrella Solitaria.

 

A Raúl Gómez García, los cubanos lo conocemos también como el Poeta de la Generación del Centenario. La fecha  de su nacimiento, fue escogida para celebrar en Cuba el Día del Trabajador de la Cultura. Y en su homenaje, el pueblo por el cual él ofrendó su vida, sigue en combate en la construcción y defensa de la patria soñada y conquistada.

 

 

martes, 26 de julio de 2022

26 de Julio: Día de la Rebeldía Nacional


 

 Orlando Guevara Núñez

¿Dónde, cuándo y por qué fue denominada la fecha del 26 de Julio como Día de la Rebeldía Nacional  del pueblo cubano? ¿En cuál nivel se aprobó esa decisión?

Durante el amanecer del 26 de julio de 1959, tuvo lugar en el Cuartel Moncada una reunión del Consejo de Ministros. Fue a las 5:15 de la madrugada, exactamente seis años después del ataque a esa otrora fortaleza militar, encabezado por nuestro  Comandante en Jefe, Fidel Castro.

La reunión fue de corta duración, dirigida por el entonces presidente de la República, doctor Osvaldo Dorticòs Torrado. Ella fue dedicada al recuerdo agradecido a los héroes y mártires de la Revolución y al compromiso renovado de construir y defender la obra que ellos iniciaron.

La primera propuesta –aprobada por unanimidad- fue hecha por el doctor y combatiente revolucionario Armando Hart Dávalos, ministro de Educación: declarar, cada año, el 26 de julio como Día de la Rebeldía Nacional.

El fundamento de esa decisión estuvo en que el asalto al Cuartel Moncada y al Carlos Manuel de Céspedes,  era el primer hecho de rebeldía de la juventud contra la tiranía y el inicio de un movimiento que, con el nombre de esa fecha, unió a todo el país y desencadenó la acción armada determinante en la derrota de la tiranía.

Se acordó  también que las actividades públicas y privadas de ese día en Cuba serían dedicadas a la celebración de actos conmemorativos de la fecha.

En esa misma reunión, el Consejo de Ministros adoptó otro acuerdo: declarar el 30 de julio de cada año, Día de todos  los mártires de la Revolución Cubana. Se consideró, en esa decisión, que en la fecha referida, de 1957, cayó asesinado en Santiago de Cuba Frank País García, lo que condujo al pueblo a un huelga general, incrementándose la brutal represión de la tiranía, pero creciendo también la lucha revolucionaria.

La propuesta fue hecha por el comandante Pedro Miret Prieto, combatiente del Moncada y ministro de la Agricultura.  El acuerdo incluyó la suspensión en esa fecha de toda actividad festiva y recreativa, sin interrumpir la jornada laboral.

El entonces ministro de Recuperación de Bienes Malversados, Faustino Pérez Hernández, expedicionario del Granma y comandante del Ejército Rebelde, propuso y fue aceptado transferir de su ministerio al Instituto Nacional de la Reforma Agraria (INRA) el dinero hasta ese momento recuperado, así como fincas, ganado y otras propiedades, con un valor de 51 millones 735 000 pesos. Pocas horas después, el propio Faustino hizo entrega de esa suma al presidente del INRA, Fidel Castro.

Un momento importante de esa histórica reunión del Consejo de Ministros en Santiago de Cuba, fue cuando la heroína del Moncada, Haydèe Santamaría Cuadrado, por invitación del presidente Dorticòs, se dirigió a los presentes en la reunión y al pueblo que escuchaba a través de la radio.

Haydèe evocó a los caídos, expresó la alegría por la victoria y se refirió al jefe de la Revolución, Fidel Castro, quien no estaba en la reunión, pues días atrás había renunciado a su cargo de Primer Ministro del Gobierno Revolucionario, desbaratando así las conjuras contra el poder del pueblo, llevadas a cabo por elementos derechistas y vacilantes que habían figurado en ese primer equipo gobernante.

La petición de la combatiente revolucionaria fue firme y tajante: Que Fidel continúe como Primer Ministro, “porque así lo quieren los vivos y los muertos”. Y pocas horas después, en la gigantesca concentración por la celebración del primer 26 de Julio en libertad, en la Plaza Cívica de La Habana, ahora Plaza de la Revolución José Martí, ante el pueblo que lo vitoreó, Fidel asumía de nuevo el cargo.

Terminada la reunión, el Consejo de Ministros se dirigió hacia el Parque Céspedes, donde presidió un acto público en el cual hablaron a los santiagueros allí congregados, el combatiente Casto Amador, representante del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en Santiago de Cuba, Armando Hart Dávalos y el presidente Osvaldo Dorticòs Torrado. De ese lugar partieron los representantes del gobierno cubano hacia la capital, para participar en el acto central conmemorativo por el VI aniversario del asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo.

Desde entonces, el Día de la Rebeldía Nacional es motivo, cada año, para que el pueblo rinda homenaje a sus héroes y mártires y marche hacia nuevos objetivos para engrandecer la obra de la Revolución. Esa fecha gloriosa ha trascendido las fronteras cubanas  y se ha  insertado en la historia de lucha y esperanzas de nuestra América y de otros pueblos del mundo.

 

 

lunes, 25 de julio de 2022

El Manifiesto del Moncada

 


Orlando Guevara Núñez

Es conocido el objetivo de Fidel – una vez tomado el Cuartel Moncada- de llamar al pueblo a la lucha, sumando a los militares honestos contra la tiranía, para “ir unidos en pos del único ideal hermoso y digno de ofrendarle la vida, que es la grandeza y la felicidad de la Patria”. Así lo definió el máximo jefe de las acciones del 26 de julio de 1953, ante el Tribunal que lo juzgaba por esos hechos.

Se sabe la existencia de un documento titulado A la nación, conocido también como Manifiesto del Moncada, el cual sería dado a conocer a través de la radio, cumplida la misión militar. Fidel prefirió no hacer esa transmisión antes, en aras de prevenir un posible derramamiento de sangre.

Ese documento, por encargo de Fidel, fue elaborado por Raúl Gómez García, conocido como el Poeta de la Generación del Centenario, asesinado el mismo día del asalto. En La Habana quedaron varias copias que debían ser difundidas tras el éxito de la acción. En Santiago de Cuba habría de hacerse lo mismo.

¿Cuáles aspectos fundamentales se abordaban en ese documento? Lo primero es proclamar que “ante el cuadro patético y doloroso de una república sumida bajo la voluntad caprichosa de un solo hombre, se levanta el espíritu nacional desde lo más recóndito del alma de los hombres libres”. Se declara la continuidad de la Revolución de 1868, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes, reanudada por José Martí en 1895, y actualizada por Guiteras y Chibás en la época republicana.

Ante la represión de la tiranía y la actitud de los políticos en componenda con ésta, “se levanta la vergüenza inquebrantable del pueblo cubano en la decisión unánime de reconquistar su Constitución, sus libertades esenciales y sus derechos inalienables, pisoteados sin tregua por la usurpación traicionera”.

Se exalta el papel de la juventud cubana, alzándose en rebeldía, “rompiendo el pacto insano con la concepción del pasado y con el presente de duelo y decepción”. Se habla de la juventud del Centenario, con el anhelo de “honrar con sacrificio y triunfo el sueño irrealizado de Martí”.

Se anuncia la llegada de una Revolución nueva que cambiaría para siempre la insoportable situación del país. Se afirma que en la vergüenza de los hombres de Cuba está el triunfo de la Revolución cubana. La Revolución de Céspedes, de Agramonte, de Maceo, de Martí, de Mella, de Guiteras, de Trejo y de Chibás.

En una interpretación del momento histórico, se afirma que el año del Centenario Martiano cierra un ciclo signado por avances y retrocesos en los órdenes político y moral de la república, destacando la lucha sangrienta del pueblo por su libertad e independencia.

Se pone al desnudo la esencia del golpe del 10 de marzo de 1952, y los mecanismos fraudulentos para mantener en el poder a una casta explotadora y privilegiada, sostenedora de “una bandera sin gloria al lado de la bandera más gloriosa”. Se denuncian las funestas consecuencias del zarpazo batistiano en los órdenes económico, político, las represiones obreras y estudiantiles, el aislamiento y división de los partidos políticos, la muerte de la Constitución y los derechos, entre otros graves males para el país.

Al analizar otras consecuencias para el pueblo, el Manifiesto del Moncada afirma, refiriéndose a quienes cometieron el crimen y los que adoptaron una actitud pasiva ante ese hecho, que “No es honrado ni justo atentar al corazón de la república, ni es justo ni es honrado encaramarse sobre ella para dejar que los demás atenten”.

Fustiga el documento a los políticos venales, prestos a hacerle el juego a los traidores del 10 de marzo, mientras el pueblo espera la verdadera clarinada para la defensa de sus más sagrados derechos. Por esos derechos, se destaca el ideal de la juventud del Centenario.

Un concepto político de trascendencia se expresa en el citado Manifiesto: “En 1853 con el nacimiento de un hombre luz, comenzó la Revolución cubana; en 1953 terminará con el nacimiento de una república luz” Se declara que la Revolución no persigue odio ni sangre inútil, sino salvar la vergüenza de Cuba, naciendo del pueblo cubano, con la vanguardia de una juventud nueva, limpia de pasado errores y de mezquinas ambiciones.

Se declara la Revolución como “frente meditado de un empeño”, arrancando de una vez y para siempre todas las ataduras que nos ligan al pasado corrupto y todos los mitos que nos mantienen en el presente de amargura y dolor.

Otro postulado es que la Revolución se declara libre de trabas con las naciones extranjeras, y libre también de influencias y apetitos de políticos y personajes propios. Una definición retrata el ideal enarbolado: “ La Revolución es la decisiva lucha de un pueblo contra todos los que lo han engañado”.

Se puntualiza el respeto a la integridad de los ciudadanos libres y de los militares que no han traicionado el corazón nacional. Se ofrece un saludo a todos los cubanos de vergüenza a quienes se invita a sumarse al triunfo. Al mismo tiempo se declara la energía y rigor contra quienes han arrebatado al pueblo sus derechos, la libertad y la soberanía.

Se declara el interés de la Revolución de luchar por el bienestar y la prosperidad económica, a la vez que, en el orden político, reconoce y se orienta “en los ideales de Martí, contenidos en sus discursos, en las Bases del Partido Revolucionario Cubano, y en el Manifiesto de Montecristi; y hace suyos los Programas Revolucionarios de la Joven Cuba, ABC Radical y el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo).

Con sentido de solidaridad y hermandad, se proclama el respeto por las naciones libres de América, haciendo votos porque” la clarinada cubana sea una estrella más en la conquista de los ideales e intereses latinoamericanos. Se anuncia también el propósito de cambiar el medio económico nacional y repartir trabajo honrado y dinero equitativo a todos los hogares cubanos.

Se declara el respeto hacia los obreros y estudiantes, hacia la Constitución de 1940, se reconoce como única bandera a la tricolor de la Estrella Solitaria y como Himno al que nos enseña que ¡Morir por la Patria es vivir!

“La Revolución – se expresa en el citado Manifiesto- declara su amor y su confianza en la virtud, el honor y el decoro del hombre y confiesa la intención de utilizar los que valen de verdad (…) Estos hombres existen en todos los lugares e instituciones de Cuba, desde el bohío campesino hasta el cuartel general de las Fuerzas Armadas; y el ojo avizor de la Revolución los situará en la posición de servicio que Cuba les pide. No es esta una Revolución de castas”.

Aquel histórico documento que no llegó al pueblo por la frustración del triunfo militar en el Moncada, concluye con patrióticas palabras, de contenido martiano, que transcribo textualmente:

Cuba abraza a los que saben amar y fundar, y desprecia a los que odian y deshacen. Fundaremos la república nueva, con todos y para el bien de todos, el amor y la fraternidad de todos los cubanos. La Revolución se declara definitiva, recogiendo el sacrificio inconmensurable de las pasadas generaciones, y la vida en bienestar de las generaciones venideras.

En nombre de los mártires. En nombre de los derechos sagrados de la patria. Por el honor del Centenario.

La Revolución cubana.

Julio 23 de 1953.

Como puede verse, aquí están plasmadas las ideas esenciales que pondrían en marcha a la Revolución y darían luego cuerpo al Programa del Moncada. En aquel momento, estas ideas no pudieron llegar a las masas que las inspiraron. Pero esas ideas, que primero sufrieron crímenes y prisión, no fueron derrotadas. Marcharon al exilio, regresaron en el Granma, escalaron las montañas, se extendieron por llanos y ciudades, hasta que, victoriosas, fueron coronadas con el triunfo, el 1ro. de enero de 1959, en esta heroica ciudad de Santiago de Cuba.