jueves, 7 de febrero de 2019

La guerra biológica de Estados Unidos contra Cuba, crímenes aún impunes




.Orlando Guevara Núñez

En la memoria del pueblo cubano están indeleblemente grabados los recuerdos de  muchos crímenes de los gobiernos de los Estados Unidos durante los años de la Revolución. A veces en un mismo acto, como La Coubre o el crimen de Barbados. Otros en pocas horas, como Playa Girón; hay también episodios que abarcan años, como es el caso de la lucha contra las bandas mercenarias.
Pero la guerra de los Estados Unidos contra Cuba ha tenido disímiles campos de operaciones. Y hay uno que dejó una huella de dolor y luto en nuestro pueblo, por las vidas perdidas, los daños a la salud y a la economía. Nos referimos a la guerra biológica.
La Demanda del Pueblo cubano al gobierno norteamericano por daños humanos, precisa en uno de sus argumentos acusatorios:   Que durante todos estos años de Revolución, las acciones agresivas del Gobierno de Estados Unidos han afectado de manera significativa la salud de nuestro pueblo. Esta política criminal ha estado encaminada a entorpecer y obstaculizar los impresionantes logros que la política social cubana ha conquistado. Para ello se ha empleado, entre otras vías, la agresión biológica, que ha cobrado valiosas vidas humanas, incluidos niños y mujeres embarazadas”.
Una de esas formas criminales fue la comprobada introducción en Cuba,  en 1981, por parte de la CIA, del virus del dengue hemorrágico, causante de la muerte de 158 personas, entre ellas 101 niños. Esa epidemia que no había existido en Cuba,  se extendió a todo el país, llegando a afectar a 344 203 personas, con la inconcebible cifra de 11 400 nuevos enfermos en un mismo día. Los casos muy graves y graves ascendieron a  10 312.
“Un total de 116 143 enfermos fueron hospitalizados; alrededor de 24 000 pacientes sufrieron hemorragias; 10 224 sufrieron shocks por dengue en algún grado”, se precisa en el documento acusatorio. A un alto costo económico, Cuba venció la epidemia, en el mismo año de aparecida, lo  que muchos especialistas en el exterior  fijaban de  plazo varios años.
Una muestra de la falta de sentimientos humanos del gobierno de los Estados Unidos ante esa epidemia en Cuba, fue que, poseyendo la vacuna y otros medios contra el virus, la aplicaron solo a su personal en la Base Naval de Guantánamo, mientras que Cuba   debió conseguir en otros lugares recursos por los cuales pagó hasta  tres  veces  y media  más el costo real, afectando su economía en más de 100 000 000  de pesos, gran parte en divisas.
En 1997 otra epidemia de dengue afectó a la provincia cubana de Santiago de Cuba, cobrando la vida de 12 personas y, miles de enfermos y unos 10 000 000  en costo financiero.
Pero las agresiones biológicas no han sido solo contra la vida humana. Cuba ha sufrido, además,  daños causados por la  fiebre porcina, la seudodermatosis nodular bovina, la brucelosis del ganado, el carbón y la roya de la caña, el moho azul del tabaco, la roya del café, el new castle y la bronquitis infecciosa de las aves de corral, la conjuntivitis hemorrágica, la disentería...
En 1971 fue introducida en Cuba la Fiebre Porcina Africana, que obligó al sacrificio de más 740 000 cerdos. La enfermedad reapareció años después, costando el sacrificio de otros 30 000 animales. Mientras, el Moho Azul de Tabaco llegó a afectar el 85 % de los cultivos de ese vital renglón de la economía.
Otra criminal plaga introducida en Cuba por agentes enemigos desde los Estados Unidos, fue  Thrips Palmi, contra cultivos básicos como el frijol, la papa, el pimiento y otros. Los cítricos no escaparon a otra destructora plaga.
La introducción de enfermedades contra las aves, los conejos, las abejas, la caña, ha figurado entre las macabras agresiones biológicas de Estados Unidos contra Cuba.
Esta es solo parte de la historia de las brutales e inhumanas agresiones imperiales contra Cuba durante varias administraciones norteamericanas.Las hemos sufrido. A ellas nos hemos enfrentado. Y las hemos vencido. Pero ahí están las huellas que nunca olvidaremos en nuestro irrenunciable camino para seguir siendo lo que somos, un país libre y soberano, y no  regresar a lo que fuimos, un pueblo avasallado y explotado por el Norte revuelto y brutal que nos desprecia.
Frente a la negativa norteamericana de reconocer estas agresiones e indemnizar por los daños, ahí están los hechos, ahí están las pruebas y están el derecho y  la razón del pueblo cubano.
Y después de todo esto, el actual gobierno yanqui tiene el cinismo de acusar a Cuba de país terrorista. Siempre ha sido así: junto al crimen, la mentira.

martes, 5 de febrero de 2019

Mientras un pueblo no tenga conquistados sus derechos, el hijo suyo que pisa en son de fiesta la casa de los que se lo conculcan, es enemigo de su pueblo




.Orlando Guevara Núñez
“La  Meschianza”  se tituló en artículo escrito por José Martí, publicado en Patria, el 1ro. de noviembre de 1892  ¿De dónde nace ese título? Ese  fue el nombre que se le dio a unas fiestas celebradas en Filadelfia, en honor de  las tropas  coloniales inglesas, y a las cuales asistieron y bailaron con los soldados las mujeres de esa ciudad. Hubo- señala Martí- cabalgatas, paseos, y colgadura y torneos.
Y agrega que pocos meses después, a la llegada victoriosa de Washington  las mismas mujeres que habían bailado con las casacas rojas coloniales, buscaban espacio para el baile de estreno de la revolución.
El caso es que está contestando Martí una carta recibida desde La Habana, donde le hablan con pesar de una fiesta el Círculo Militar de La Habana a la cual “asistieron más cubanas y cubanos de los que debían asistir”. Estaban esas personas compartiendo con los soldados españoles. Y Martí analiza, en toda su dimensión, la trascendencia del hecho.
Dice que “No hay por qué poner pasión, ni dolor siquiera, en un suceso que no
viene a ser más que la prueba de la singular capacidad de olvido del corazón del hombre, de la atracción deslumbrante del deleite, y de la proximidad temible de la ligereza y de la infamia”.
Y acota que no hay por qué suponer que llegada la hora, muchos de los bailarines del Círculo Militar, no salten al caballo y marchen al sitio donde está sepultado el cadáver de Ignacio Agramonte.
Deja sentado que no se trata de combatir al español por serlo  Relata hechos altruistas y dignos de oficiales españoles durante la guerra, ante combatientes cubanos, Pero dice que los soldados españoles pagados, lo son para oprimir a Cuba.
Por eso, afirma que “El hijo de un pueblo prostituido y sin derechos, no puede, sin deshonra personal, poner el pie en la casa, confesa y disimulada, de las personas o sociedades que representan al gobierno que prostituye a su pueblo y conculca sus derechos”.
También dice  La ley del pudor ha de ser más fuerte que la ley del placer.

lunes, 4 de febrero de 2019

Un pueblo no es independiente cuando ha sacudido las cadenas de sus amos: empieza a serlo cuando se ha arrancado de su ser los vicios de la vencida esclavitud




 Orlando Guevara Núñez

A ese precepto, agregó Martí: “Y para patria y vivir nuevos, alza e informa conceptos de vida  radicalmente opuestos a la costumbre de servilismo pasado, a las memorias de debilidad y de lisonja que las dominaciones despóticas usan como elementos de dominio sobre los pueblos esclavos”.
Estas ideas fueron publicadas el 25 de mayo de 1875, en Revista Universal, de México. Se estaban inaugurando, en la actividad reseñada, las clases del Colegio de Abogados de ese país.
Afirma que “un pueblo no es una masa de criaturas miserables y regidas: no tiene el derecho de ser respetado hasta que no tenga la conciencia de ser regente: edúquese en los hombres los conceptos de independencia y propia dignidad: es el organismo humano compendio del organismo nacional: así no habrá luego menester estímulo para la defensa de la dignidad y de la independencia de la patria”
Dice Martí sobre el fin de las clases orales: “Las Repúblicas se hacen de hombres: ser hombre es en la tierra dificilísima y pocas veces lograda carrera.
Hace una reseña de los discursos de diversas personalidades, entre ellas las del poeta Justo Sierra, de quien dice que la frente de este hombre se calienta en el sol de la raza virgen, que pertenece a la generación nueva de poetas. Y  opina que la poesía no es el canto débil de la naturaleza plástica: esta es la poesía de los pueblos esclavos y cobardes, agregando que la poesía de las naciones libres, la de los pueblos dueños, la de nuestra tierra americana, es la que desentraña y ahonda en el hombre las razones de la vida, en la tierra los gérmenes del ser. Argumenta que lo pequeño adora: lo grande arranca y busca.

domingo, 3 de febrero de 2019

Venezuela sabrá escribir la historia de otra derrota del imperio yanqui en América




.Orlando Guevara Núñez
El  presidente de los Estados Unidos reafirmó su disposición de utilizar la opción de una invasión a Venezuela, para conseguir su aberrante obsesión  de  derrocar al presidente Nicolás Maduro. En su prepotencia, se piensa dueño de los destinos del mundo. Y  parece querer disputarle al propio  Dios el don de la omnipotencia.
¿Sus armas principales?  La mentira, la complicidad de los grandes medios de prensa y de gobiernos serviles, capaces de vender su dignidad, sin importarles el desprestigio  ni la bajeza moral de sus actos.  Su único objetivo es volver a Venezuela al pasado de oprobios,  cuando  los gobiernos de turno, traicionando al pueblo, entregaban sus riquezas a los monopolios, al tiempo que su soberanía estaba condicionada por la embajada yanqui en ese país.
Pocas veces se escuchan, en el ámbito de las relaciones internacionales, tantas ofensas, tantas amenazas y provocaciones, como las utilizadas por el presidente norteamericano. Y está demostrado que su bravuconería tiene un solo valladar efectivo: la respuesta digna de los ofendidos y agredidos.
Eso lo sabemos bien los cubanos. Un día como hoy, 3 de febrero de 1962, el entonces presidente Kennedy firmó el bloqueo contra Cuba. Su objetivo confeso fue derrocar a la Revolución, matar a nuestro pueblo de hambre y enfermedades, o rendirlo por cobardía.
Y aquí estamos. Porque hemos sido capaces de defendernos en todos los terrenos. Nos rebajaron la cuota azucarera, principal renglón económico del país, y  se les nacionalizaron 36 centrales azucareros: suspendieron totalmente la cuota, fueron nacionalizados todos los centrales.
Nos suspendieron la venta de petróleo, se  compró a la entonces Unión Soviética; se negaron a refinarlo, fueron nacionalizadas las refinerías. Crearon, armaron, financiaron y dirigieron casi 300 bandas mercenarias, el gobierno revolucionario armó al pueblo miliciano, el que fue capaz de exterminarlas.
Nos bloquearon todas las piezas de repuesto y materias primas, fueron nacionalizadas todas las industrias, y nuestro pueblo fue capaz de sobrevivir, inventando, innovando, demostrando que los capitalistas no pueden vivir sin los obreros, pero los obreros sí pueden vivir sin los capitalistas.
Organizaron la invasión mercenaria de Playa Girón, con el deliberado propósito de crear una cabeza de playa, formar un gobierno y pedir la ayuda norteamericana, y duraron menos de 72 horas. Nos amenazaron con el exterminio nuclear en octubre de 1962, y el pueblo entero, junto a Fidel, preservó su vida porque fue capaz de arriesgarla.
No somos un pueblo guerrerista, pero hemos asumido el pensamiento martiano de que los grandes derechos no se compran con lágrimas, sino con sangre, y el legado fidelista de que nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres, y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie.
Los hechos demuestran  que Trump y su pandilla llevan su prepotencia hasta el punto en que saben que una agresión suya no tendría como respuesta la impunidad. Y que el precio de una aventura  descabellada sería para ellos impagable. Para nadie es un secreto que la  real amenaza para la seguridad de los Estados Unidos no proviene de Cuba, ni de Venezuela, ni de China, ni de Rusia, ni de Irán, por citar solo algunos ejemplos. El verdadero peligro está en la irresponsabilidad de su propio gobierno, a punto varias veces de provocar conflictos de los cuales no saldrían ilesos ni el agresor ni el agredido.
Hoy el principal punto de tensión es Venezuela. Centra el imperio su propaganda en eliminar de la presidencia a Nicolás Maduro. Valga para los imperialistas la sentencia martiana: de que ignoran los déspotas  que el pueblo es el verdadero jefe de las revoluciones.
Ese pueblo venezolano, chavista, con su verdadero presidente, Nicolás Maduro Moros, está escribiendo su hermosa historia y sabrá escribir, si el enemigo lo impone, la historia de una nueva derrota del imperio yanqui en América.

sábado, 2 de febrero de 2019

Hay versos que hacen llorar, y otros que mandan montar a caballo




.Orlando Guevara Núñez

En 1893, el periódico Patria  publicó un libro titulado Los poetas de la guerra,  con prólogo de José Martí, donde está contenido el pensamiento citado. 
Explica  nuestro Héroe Nacional  la utilidad y la justeza de recoger  los versos nacidos durante la guerra, y celebra que Serafín Sánchez, recitador durante un encuentro, hubiese aprendido de memoria, de los labios de los poetas, los versos que ahora se publicaban, surgidos cuando los hombres firmaban las redondillas con su sangre.
Analiza que en muchos casos falta calidad en los versos, pero argumenta que su literatura no estaba en lo que escribían, sino en lo que hacían. “Rimaban mal a veces pero solo pedantes y bribones se lo echarán en cara: porque morían bien”. “Las rimas eran allí hombres: dos que caían juntos, eran sublime dístico: el acento, cauto o arrebatado, estaba en los cascos de la caballería”
Menciona a varios  poetas, como fueron  Miguel Jerónimo Gutiérrez y Antonio Hurtado del Valle, y José Joaquín Palma y Luis Victoriano Betancourt, y Antenor  Lescano y Francisco la Rúa y Ramón Roa.  A ellos  y  a otros, los define con pocas palabras: El más puro,  La Rúa;  el más constante, Juan Miguel Ferrer;  el más intencionado, Luis Victoriano Betancourt; el más caballeroso  Fernando Figueredo; el más decidor: Marcos García;  el más original, Ramón Roa
En ese prólogo menciona Martí a una muchacha, hija de  patriotas, que recitaba versos, y sobre ella expresa un pensamiento conocido por los cubanos;  “Herminia, la hija,  era de todos amiga discreta e inocente, y siempre fue como quien sabía que sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre.