Estados Unidos, antes de su
Independencia, habló de anexarse a Cuba
.Orlando Guevara Núñez
En un trabajo anterior expresé que: “ Los gobiernos de los Estados Unidos han actuado contra la independencia de Cuba mucho antes del triunfo de la Revolución. Ha sido una criminal política de siglos”.
Sí, política de siglos. Vale explicar que en 1767, nueve años antes de lograr su independencia, uno de sus ideólogos. Benjamín Franklin, defendió la idea, de tomar a Cuba y México. Desde allá a acá, han transcurrido 259 años. faltaban 192 años para que naciera la Revolución cubana.
Y esa política agresiva no ha cesado nunca, no solo contra Cuba, pues desde fecha temprana incluyó a Canadá, Nueva Escocia y otros territorios, bajo el escudo de los llamados Destino Manifiesto y Derecho Natural. Así, las trece colonias que ganaron su independencia de Inglaterra, nacieron amenazando la independencia de otros estados. Se plantearon apoderarse de las islas del Caribe y, en 1805 se trazaron que en caso de una guerra frente a Inglaterra, tomarían a Cuba. Y en 1873 ratificaron su interés en anexarse a nuestro país. A partir de 1845, despojaron a México de un extenso territorio.
Los principios proclamados en la Declaración de Independencia del 4 de julio de 1776, fueron traicionados desde el inicio. En ellos se afirmaba que:
“Sostenemos como evidentes estas verdades : que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables, que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos que derivan sus poderes del consentimiento de los gobernados, que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad’
Si hoy el pueblo de los Estados Unidos gozara de esas facultades, el gobierno de Trump iría a parar al basurero de la historia.
El creador de la teoría del socialismo científico, Carlos Marx, afirmaría sobre este tema:
‘El interés de los esclavistas sirvió de estrella polar a la política de los Estados Unidos tanto en lo exterior como en lo interno. Buchanan, en realidad, había comprado el puesto de Presidente mediante la publicación del Manifiesto de Ostende, con el cual la adquisición de Cuba, sea mediante el hurto o la fuerza de las armas se proclamó como la gran tarea de la política nacional’. Buchanan fue presidente de Estados Unidos entre 1857-1861.
En 1869, constituida la República en Armas de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes denunció las intenciones norteamericanas de apoderarse de Cuba. “En mi concepto su gobierno a lo que aspira es a apoderarse de cuba sin complicaciones peligrosas para su nación, este es el secreto de su política y mucho me temo que cuanto haga o proponga sea para entretenernos y que no acudamos en busca de otros amigos más eficaces y desinteresados”.
El presidente yanqui había recibido una carta suya, pero no la contestó, se negó a reconocer la beligerancia cubana y prestó ayuda política y militar a España. Con dignidad y entereza, Céspedes retiro de Estados Unidos la representación cubana de la República en Armas.
Y no se equivocó el Padre de la Patria cubana. Intensa, audaz e inteligente fue la obra martiana en la denuncia de la voracidad norteamericana para anexarse a Cuba y avasallar a las demás naciones de América. ¨Viví en el monstruo y le conozco las entrañas, y mi honda es la de David¨ Sentencia con permanente fuerza de presencia.
En 1899, logró Estados Unidos su perverso propósito. Y cuando ya los patriotas cubanos alzados en armas tenían a España al borde de la derrota, sin fuerza política, militar ni económica, ni moral de lucha, intervinieron en Cuba, hecho calificado por Vladimir Ilich Lenin como la primera guerra imperialista en la historia de la humanidad.
El 1ro. de enero de ese año, un gobernador yanqui fue nombrado como máxima autoridad en un país que había luchado durante 30 años por su independencia. Y aquí estuvieron hasta dejar instaurada en Cuba la estranguladora Enmienda Platt, que ataba al país a los designios yanquis. O lo que es lo mismo: hasta pasar de colonia de España a neocolonia de los Estados Unidos.
El propio representante de la potencia interventora, Leonardo Wood, dejó para la historia su valoración sobre la injerencia intervencionista.
“Por supuesto que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt (…) todo lo cual es evidente que está en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos y como tal es acreedora a nuestra consideración. Con el control que sin duda se convertirá pronto en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. Creo que es una adquisición muy deseable para los Estados Unidos. La Isla se norteamericanizará gradualmente y a su debido tiempo contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo”.
Mediante esa enmienda, impuesta como condición para el cese de la intervención militar, surgió la ilegal Base Naval de Guantánamo, Estados Unidos podía intervenir en Cuba cuando lo estimara y Cuba no podía hacer pactos con otras naciones
Así, Estados Unidos se autonombró vencedor en una guerra en la que no había participado y libertador de un pueblo al cual le robó la libertad.
La historia tiene a veces coincidencias de relevancia. Y he aquí una: el 1ro. de enero de 1959, exactamente 60 años después de aquella afrenta, triunfó la Revolución cubana, que rompió para siempre el dominio imperial norteamericano sobre Cuba.
Comenzaría entonces otra larga lucha del pueblo cubano contra un imperio brutal que sigue soñando con someterla. Solo que hoy mantenemos viva la enseñanza fidelista de que nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie. Y vivo está el mandato de Raúl de que frente a ese enemigo, el de siempre, no habrá nunca ni conciliación, ni rendición, ni derrota
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