Cuba, un muro infranqueable
ante las amenazas yanquis
. Orlando Guevara Núñez
Dos bandoleros en la cima del gobierno yanqui-Donald Trump y Marco Rubio- no cesan de amenazar a la Revolución cubana. Ahora, envalentonados por los sucesos del hermano pueblo de Venezuela- victoria llamada a transformarse en derrota- ambos perros intensifican sus ladridos , afilan sus dientes, y anuncian sus mordidas.
Dijo Trump que Cuba será uno de sus próximos objetivos, que cuando caiga nuestro gobierno será nombrado un gobernador norteamericano que regirá el rumbo cubano hasta el ‘regreso a la democracia’ y a las ¨elecciones libres”. Aseveró que ahora no permitirá entrada de petróleo venezolano a Cuba y que al país le será aplicada, en su totalidad, la Ley Helms-Burton.
Dijo Marco Rubio que no se detendrá en Venezuela, que seguirá rumbo a Cuba y Nicaragua. Los dos padecen de una enfermedad incurable: idiotez aguda.
El plan para destruir la Revolución cubana está escrito en un mamotreto de 458 páginas. Y así lo definió nuestro eterno Comandante en Jefe: “Ahí están reflejadas todas las ideas, resumidas, sintetizadas, del imperio, pero a través de una mafia fascista, atolondrada, ensoberbecida, que no engaña a nadie”.
Conveniente creo, para refrescar la mente de algunos que padecen de amnesia y desenmascarar a otros que apoyan el propósito imperial, una síntesis de ese engendro solo posible en mentes atrofiadas como las de sus autores.
Lo primero es provocar una situación de crisis interna, quebrantar la unidad entre pueblo y gobierno y lograr la derrota de la Revolución. Vendría, de inmediato, el nombramiento del “coordinador” yanqui encargado de asumir el mando para dirigir el proceso de transición. Para ese fin, tienen asignado un jugoso presupuesto para el pago a mercenarios internos y externos.
¿Tarea principal? Lo primero sería recuperar todas las propiedades norteamericanas que nacionalizó la Revolución, con pleno respaldo de normas internacionales y que fue Estados Unidos el único país que se negó a la indemnización. Esa medida reviviría los latifundios y los desalojos campesinos. Y en el caso de las viviendas, volverían los desahucios y los altos alquileres.
Vendría en corto plazo, la privatización de toda la economía, incluyendo la salud y la educación, accesible solo para quienes pudieran pagarlas. Otra medida sería abolir el sistema de seguridad social y eliminar –por considerarlas inmerecidas- las pensiones que reciben los jubilados. Anuncian la creación del Cuerpo de Jubilados de Cuba, para los que puedan y quieran trabajar, sobre todo en la construcción.
Se procedería a desbaratar toda la estructura de dirección del país. Y el interventor yanqui tendría facultades hasta para hacer enmiendas o abolir completamente la Constitución de la República.
No podían faltar en esas mentes desquiciadas, las medidas de desaparecer el Partido Comunista de Cuba, nuestras instituciones armadas y organizaciones de masas y sociales. Sería creado un cuerpo de policía organizado, capacitado y dirigido por el gobierno yanqui.
No falta tampoco en los propósitos ¨libertarios¨ la decisión de juzgar a dirigentes del gobierno, del Partido y otros, y condenarlos a muerte por su enfrentamiento al imperio. Y como tienen previsto que las medidas y la reacción de la población causen muchas muertes, se plantea la creación de un Servicio Central de Adopción de Niños, con yanquis como protectores. Son propósitos inmediatos. Lo que no saben es si les dará tiempo a hacerlo.
Serían abolidas, por considerar que un país pobre no debe hacer esas inversiones, las instituciones para el desarrollo biotecnológico. No tienen en cuenta que la epidemia de covid cobró en Cuba menos de 9 000 muertes y en Estados Unidos sobrepasó en mucho el millón.
Estas burdas aspiraciones norteamericanas, tienen un solo muro de contención, un muro infranqueable: tendrían que venir a Cuba a concretarlas. Y esa posibilidad es, sencillamente, imposible. Si la locura de venir se llegara a producir, pagarían con la más humillante derrota su estupidez.
Imagine el lector, resumir 458 páginas en solo dos, las barbaries que faltan por mencionar.
Ante las amenazas de los genocidas, los cubanos seguimos apegados a las enseñanzas de nuestro Fidel:
“Mientras exista el imperialismo, el Partido, el Estado y el pueblo, les prestarán a los servicios de la defensa la máxima atención. LA HIISTORIA DEMUESTRA CON DEMASIADA ELOCUENCIA QUE LOS QUE OLVIDAN ESE PRINCIPIO NO SOBREVIVEN AL ERROR”.
miércoles, 7 de enero de 2026
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