Antonio Guiteras Holmes: “Se sirve al imperio yanqui o se sirve al pueblo”
.Orlando Guevara Núñez
Nacido en Filadelfia, Pensylvania,
Estados Unidos, el 22 de noviembre de 1906, de padre cubano y madre
norteamericana, Antonio Guiteras vino a residir en Cuba en 1913. Luego de una
corta residencia en Matanzas, pasó a vivir en Pinar del Río, donde cursó sus
primeros estudios. En 1927, obtuvo el grado de Doctor en Farmacia.
El 8 de mayo de 1935, cayó
asesinado en El Morrillo, provincia de Matanzas, uno de los más destacados
revolucionarios contra la dictadura pronorteamericana de Gerardo Machado siendo
y luchador por la libertad de Cuba y su independencia frente al
gobierno imperialista de los Estados Unidos.
Las inquietudes revolucionarias de
Guiteras, lo llevaron desde temprano a la lucha frontal contra el tirano
Machado, aún desde las filas estudiantiles. En el mismo año de su graduación,
se une a las filas del Directorio Estudiantil Universitario y en 1932 funda la
organización Unión Revolucionaria, que propugna la lucha armada como única vía
para alcanzar la libertad
Al ser derrocado el gobierno machadista,
el 12 de agosto de 1933, Antonio Guiteras es llamado a formar parte del bautizado
Gobierno de los Cien Días, que tuvo vida desde septiembre de 1933 hasta enero
de 1934, cuando es asaltado el poder por uno de los hombres que ensangrentaría
al país en más de una ocasión: Fulgencio Batista y Zaldìvar. En ese gobierno
ejerció la Secretaría de Gobernación, Marina y Guerra.
Durante el corto período que duró ese
mandato, Guiteras introdujo medidas que favorecían al pueblo, aún cuando la
mayoría de los integrantes del gabinete eran solo reformistas y representantes
de las clases reaccionarias del país. Al ser llamado, había fijado públicamente
su posición: “Seré firme defensor del Gobierno hasta tanto no se convierta en
lacayo fiel de Washington”.
En posterior análisis sobre su gestión
en aquel efímero gobierno, diría el propio Guiteras: “Tengo la satisfacción de
haber llevado a la firma del presidente Grau, los decretos que atacaban más
duro al imperialismo yanqui”.
Y la razón estaba enteramente de su
parte. Entre esas medidas antiimperialistas y de beneficio popular, figuraban
la implantación de la jornada laboral de ocho horas, la instauración del
sistema de seguros y retiro de los trabajadores, el establecimiento de los
mínimos en los jornales, la depuración de los órganos estatales, el reparto de
tierras a los productores, la autonomía universitaria, la convocatoria a la
Asamblea Constituyente, la rebaja de precios a artículos de primera necesidad,
la energía eléctrica y el gas.
Otras medidas fueron la suspensión de
los desahucios en la vivienda, la libre sindicalización de los trabajadores y
el derecho de las mujeres al voto electoral.
Una de las medidas que entonces tuvo más
repercusión y destacó a Antonio Guiteras como el más decidido luchador
antiimperialista de su tiempo, fue la nacionalización de la mal llamada Empresa
Cubana de Electricidad, que de cubana sólo tenía el nombre, pues era propiedad
de una compañía norteamericana.
A raíz de una huelga obrera en ese
sector, por incumplimientos de la Empresa con los trabajadores, Guiteras trató
de mediar en el conflicto. Pero al percatarse de la inflexibilidad de los
empresarios, les comunicó a los participantes, en la discusión: “Sigan ustedes
discutiendo, que yo voy a darle
agua y luz al pueblo”. Y
nacionalizó el pulpo eléctrico.
Su ideología revolucionaria fue por él
mismo definida en una declaración hecha a la prensa en diciembre de 1933. “Para
que la nación alcance estabilidad se precisa que el Estado cubano se estructure
conforme a los postulados del socialismo”.
Otros momentos dejarían constancia de su
vertical posición frente a la intromisión yanqui
en Cuba. Cuando el 8 de noviembre de 1933, una sedición atentó contra el
Gobierno y los sediciosos fueron capturados, la embajada norteamericana en la
Isla exigió su inmediata liberación. El embajador, Benjamín Summer Welles, con
altanera posición, llegó al despacho de Guiteras con tal requerimiento. “Le doy
diez minutos para abandonar mi despacho”, fue la respuesta ante la insolencia.
Y cuando el funcionario yanqui amenazó con una intervención de su gobierno ante
la negativa, Guiteras le respondió con un imperativo que doblegó la arrogancia
del visitante: “Ya han transcurrido tres minutos del plazo”.
Antonio Guiteras Holmes, calificado por
Raúl Roa García, uno de los revolucionarios destacados de entonces, como el más
completo hombre de acción de su generación, se había convertido en peligroso
enemigo del sistema explotador que, apoyado por el gobierno de los Estados
Unidos, aplastaba a la sociedad cubana.
El 15 de enero de 1934, se produce el
amañado ascenso al poder del llamado gobierno Batista-Caffery- Mendieta, que pone fin al nombrado Gobierno
de los Cien Días.
Analizando las causas por las cuales no
pudo sostenerse aquel poder, expresaría luego Antonio Guiteras: “Fracasamos
porque una Revolución sólo puede llevarse adelante cuando está mantenida por un
grupo de hombres identificados ideológicamente, poderoso por su unión
inquebrantable, aunado por los mismos principios”.
A partir de entonces, Guiteras funda La
Joven Cuba, una organización revolucionaria y antiimperialista que organizaría
la lucha armada contra el nuevo poder pro norteamericano y entreguista, traidor
a los intereses del pueblo.
En el Programa de La Joven Cuba, se
plasmaban con mayor nitidez el pensamiento político de Antonio Guiteras, así
como las vías para llegar al poder y sostenerlo.
Lo primero era hacer la guerra
revolucionaria y con el apoyo de acciones clandestinas en las ciudades,
derrocar al gobierno. Para tal fin fue organizado un Comité Ejecutivo Central,
al cual se subordinaban un Comité Nacional de Técnica Insurreccional, unido a
los de Propaganda, Acción, Obrero y una sección femenina.
Logrado el triunfo, se establecerían las
medidas para mantener la independencia. Una definición guiterista dejaba bien
clara la posición del gobierno que se instauraría: “Se sirve al imperio yanqui
o se sirve al pueblo, pues sus intereses son incompatibles”.
Así, el programa revolucionario incluía
las reformas Agraria, Educacional, en la Salud Pública y la Vivienda. Se
aplicaría el rescate de los bienes malversados, la industrialización del país,
la creación de una Marina Mercante Nacional, a la vez que se establecería la
igualdad de la mujer y de las razas, junto a la defensa y respaldo al derecho
de los trabajadores.
Para el joven revolucionario “El Estado socialista no es una construcción
caprichosamente imaginada; es una deducción racional basada en la dinámica
social. A ella nos acercaremos en sucesivas etapas
preparatorias”.
Su concepto de Revolución había sido ya
expresado tempranamente, el de una verdadera renovación de valores y de todas
las instituciones, no una simple sustitución de hombres. Bajo esa premisa,
había concebido las proyecciones de una Revolución que garantizara la
independencia política y económica, con el carácter de liberación nacional,
agraria, democrática y antiimperialista.
Para organizar esa lucha, Antonio
Guiteras decidió partir hacia México, con el fin de regresar luego para iniciar
por Oriente la lucha armada que llevara la Revolución al poder. Con ese
objetivo, con un grupo de revolucionarios, llega a El Morrillo, Matanzas, donde
es sorprendido por el ejército de Fulgencio Batista y asesinado junto a un
valioso compañero de lucha y de ideales, el joven revolucionario venezolano
Carlos Aponte Hernández.
También integrante de La Joven Cuba,
Carlos Aponte había luchado por la independencia de su tierra natal, compartió
con Augusto César Sandino el combate contra la intervención norteamericana en
Nicaragua y estuvo entre los hombres que trabajó junto al líder comunista
cubano Julio Antonio Mella.
De claras convicciones
antiimperialistas, había expresado: “Estaba luchando con las armas en las manos
no sólo por el pueblo de Nicaragua, sino por Venezuela y por todo el
continente. Debemos comprender que todo el continente no es si no un mismo
campo de batalla con muchos frentes distintos, contra un enemigo común, el
imperialismo yanqui”.
Hoy puede decirse que el
ideal guiterista forma parte de la obra realizada por la Revolución cubana.
Hoy los sueños de Guiteras,
de Aponte y de todos los que cimentaron con su sangre aquella lucha,
son realidad en la Cuba revolucionaria, socialista,
internacionalista y antiimperialista, frente al mismo enemigo brutal contra el
que ellos lucharon, el gobierno agresor de los Estados Unidos.