martes, 15 de septiembre de 2026

 

 

José Martí: La poesía es durable cuando es obra de todos. Tan autores son de ella los que la comprenden como los que la hacen

. Orlando Guevara Núñez

Este  concepto martiano, insertado en una crítica literaria  publicada inicialmente en el Repertorio Colombiano de Bogotá, en  febrero de 1881, y luego en La Opinión Nacional, de Caracas, fue vertido,  sobre los poetas españoles contemporáneos. Ese es, precisamente, el título.

Un  bonito juicio encabeza  el  análisis: “El sol es padre de la poesía, y madre de ella la naturaleza”. Vierte el concepto de que  el progreso no puede ser cantado en el lenguaje de la poesía. Y afirma que la poesía es el lenguaje de la belleza, y la industria el lenguaje de la fuerza.

Un fenómeno histórico es enjuiciado por José Martí: en España, el nacimiento de la  República no fue tan doloroso como en otros países europeos. Afirma que “en España el régimen feudal no fue tan duro, ni la monarquía tan despótica, ni el pueblo tan maltratado, ni la inteligencia tan impaciente como en

Francia y en Alemania”. A estas palabras las anteceden otras explicativas: “El pueblo siente el dolor con más intensidad en el lugar en que ha nacido. Cuando el dolor es la musa, se canta mejor donde el sufrimiento es más vivo”.

Estos, junto a otros muchos factores, en opinión de Martí, marcan una diferencia de la poesía española con la de otros países europeos. Y puntualiza que “Las almas exaltadas, inspiradas en el amor a lo grande, cuando no lo encuentran en casa, lo buscan fuera”.

 Agrega que “merced al contagio de la lectura y a aquellos arranques de simpatía por los infortunios del resto de Europa, acaban por imaginarse que esas desgracias ajenas son también propias, pudiendo creerse que los quejidos que salen de sus almas adoloridas son ecos de los lamentos del pueblo”.

Y concluye que: “Pero la poesía es a la vez obra del bardo y del pueblo que la inspira: y como el colaborador falta en España, el poeta tiene que buscar en otra parte dolores que cantar. Apaga la sed febril que le devora en literaturas extranjeras, alimentadas en una atmósfera superior a la que respira el pueblo español, aunque no inaccesible a la inteligencia de las clases educadas.  He aquí la explicación de por qué la literatura de España hoy en día no es literatura española”

Es después de estas reflexiones que Martí expone el concepto expresado de que “La poesía es durable…

Menciona luego a varios poetas españoles. Reseña la obra de ellos. Y dice que los que más llaman la atención son los poetas del combate.

Es un artículo de mucha valía para entender el desarrollo literario en España. Y también la trascendencia o no de  muchos poetas españoles.

 

José Martí: Sobre la honra y la honradez

.Orlando  Guevara Núñez

“Honrar, honra”. Es uno de los pensamientos más conocidos de nuestro Héroe Nacional, José Martí, sobre este valor por el cual puede medirse a las personas.  “El que no sabe honrar a los grandes no es digno de descender de ellos. Honrar héroes, los hace”, afirmó.

Este tema fue una constante martiana en sus discursos, sus escritos periodísticos y en su prolífero epistolario. Y predicó con su ejemplo al practicar una honra sin tacha.

“ Honrar a los que cumplieron con su deber – dijo  - es el modo más eficaz que se conoce hasta hoy de estimular a los demás  a que lo cumplan”.  Y afirmó de forma categórica: ¡ Vale más ser honrado!.

Otra de sus afirmaciones fueron:  “ La honradez debía ser como el aire y como el sol, tan natural que no se tuviera que hablar de ella”.  Y dijo, además, que:   “Es una manera de honrarse, y no la menor generosa, honrar a los demás”.  “Lo honrado es la brega- señaló-  y no ver, con los brazos cruzados, como bregan otros”.

Otros de sus aleccionadores criterios sobre este  fundamental valor humano,  fueron:   “Se afirma un pueblo que honra a sus héroes” y  “Honrar a la patria es una manera de pelear por ella”. 

Dijo: “Honrar a los muertos es vigorizar a los vivos”. “El que se respeta, se honra tanto como el respetado. El respeto a lo que lo merece honra al que sabe respetar”.  “La honradez –apuntó -  no es menos necesaria en literatura que en las demás ocupaciones del espíritu. Lo que no es honrado en literatura, como en todo, al fin perece”.

Obsérvese  este otro pensamiento:  ” Urge ya en estos tiempos de política de mostrador, dejar de avergonzarse de ser honrado. Los pícaros han puesto de moda el burlarse de los que se resisten a ser pícaros. La política virtuosa es la única útil y durable”.

“¡Oh no!  No es hombre honrado el que desee para su pueblo una generación de hipócritas y de egoístas. Seremos honrados cueste lo que cueste. Después seremos ricos”. Y afirmó que “Es más bandolero quien roba honras que quien roba bolsas”.

 

Sobre la honra en los soldados, dijo: “Es que el soldado que lucha por la honra vale más, lidia mejor,  que el soldado que lucha por la paga”. Agregó:  “La más humilde compañía es honra suficiente cuando con ella se sirve al deber difícil, por otros desamparado”.

“Pone la honra vallas que ningún código salva”, afirmó. Y defendió el criterio siguiente: “Todo hombre honrado puede dar cuenta de sus actos en todo momento; y debe estar siempre a presto a darla”.

 

 

sábado, 12 de septiembre de 2026

 

José Martí: Debieran   los  ricos, como los caballos de raza, tener donde todo el mundo pudiese verlo, el abolengo de su fortuna

.Orlando Guevara Núñez

A quien quisiese conocer  el criterio martiano sobre  los ricos y los pobres,  la desigualdad social, y del lado de quien se puso, le convendría leer el artículo por él escrito, titulado La religión en los Estados Unidos, publicado en el periódico La Nación, de Buenos Aires, el 17 de mayo de 1888. Escribe con agudeza. Con juicios acusatorios sobre la sociedad en los Estados Unidos.  “Se ve ahora de cerca lo que La Nación ha visto, desde hace años, que la república popular se va trocando en una república de clases; que los privilegiados,  fuertes con su caudal, desafían, exasperan, estrujan, echan de la plaza libre de la vida a los que  vienen a ella sin más fueros que los brazos y la mente; que los ricos se ponen de un lado, y los pobres de otro; que los ricos se coligan, y los pobres también: que la inmigración, no bien destilada ni contenida, aporta más de sus vicios europeos que lo que adquiere de las virtudes americanas”.

Y prosigue: “Que el lujo, el lujo descompuesto y casi bestial, obliga la mente a tales agudezas y el honor de ambos sexos a tales sacrificios, que la virtud va por todas partes quedándose atrás, como poco remunerativa; que la libertad más amplia, la prensa más libre, el comercio más próspero, la naturaleza más variada y fértil, no bastan a salvar las repúblicas que no cultivan el sentimiento, ni hallan condición más estimable que la riqueza, ni asimilan el carácter nacional las masas indiferentes u hostiles que las unen”.

Queda claro el concepto martiano sobre la verdadera riqueza. “Se ve que no bastan las instituciones pomposas, los sistemas refinados, las estadísticas deslumbrantes, las leyes benévolas, las escuelas vastas, la parafernalia exterior, para contrastar el empuje de una nación que pasa con desdén por junto a ellas, arrebatada por un concepto premioso y egoísta de la vida”

Y continúa su análisis: “Se ve que ese defecto público que en México comienza a llamarse “dinerismo”, el afán desmedido por las riquezas materiales, el desprecio de quien no las posee, el culto indigno a los que  la logran, sea a costa de la honra, sea con el crimen, ¡brutaliza y corrompe a las repúblicas!

Agrega otro concepto radical. Que “debiera negarse consideración social, y mirarse como enemigos solapados del país, a los que practican o favorecen el culto a la riqueza, pues así como es gloria acumularla con un trabajo franco y brioso, así es prueba de incapacidad y desvergüenza, y delito merecedor de pena escrita, el fomentarla por métodos violentos o escondidos, que deshonran al que los emplea, y corrompen la nación en que se practican”. Es a renglón seguido que considera que debieran los ricos, como los caballos de raza, tener, donde todo el mundo pudiera verlo, el abolengo de su fortuna”.

En su consideración sobre el papel de la religión, en ese caso, afirma que “puede decirse a boca llena que el clero oficial, que muestra hoy en servir a los ricos  la rivalidad que mostró antes de la interpretación de la Escritura, es quien menos ayuda a esta obra de reconstruir el alma nacional caída”. Por el contrario, mantiene que “es el clero improvisado el que remueve más ideas, ve más de cerca la desdicha, y exhorta con más elocuencia a la caridad para con el hombre y la fe en Dios”.

Otras importantes consideraciones son expuestas por Martí en este escrito sobre las manifestaciones religiosas y las religiones, relacionándolas con la realidad social.