domingo, 20 de septiembre de 2026

 

Foto: @CubaMINREX

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ha conocido hoy, 18 de septiembre, a través de medios de prensa, la sorprendente declaración realizada por el canciller de Costa Rica, Manuel Tovar Rivera, al diario Miami Herald, de que “se ha producido una ruptura de las relaciones diplomáticas” con Cuba, lo cual nunca ha sido formalmente notificado por las autoridades de ese país al gobierno cubano.

Como fue informado oportunamente, el 17 de marzo de 2026, el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica informó a nuestra Cancillería, mediante Nota Diplomática y sin ofrecer argumento alguno, la decisión unilateral de cerrar la Embajada de ese país en Cuba. Además, solicitó a Cuba, sin ningún tipo de justificación e invocando una presunta e infundada reciprocidad, retirar al personal diplomático de su Embajada en San José y mantener únicamente al personal consular y administrativo. 

En aquella ocasión, el entonces canciller costarricense, Arnoldo André Tinoco, comunicó a la Cancillería cubana que esas decisiones “no significaban una ruptura de las relaciones diplomáticas”.

En la Comunicación Institucional 076-2026, publicada por la Cancillería costarricense el 18 de marzo de 2026, bajo el título de “Cierre de la Embajada de Costa Rica en Cuba y retiro de personal diplomático de Cuba en Costa Rica”, tampoco se hace mención alguna a una ruptura formal de las relaciones diplomáticas con Cuba.

El hecho de que el actual Canciller de Costa Rica haya optado por compartir con un medio periodístico del Sur de Florida, información sobre una supuesta ruptura de la que el gobierno de Cuba está totalmente ajeno, hace pensar que estamos en presencia de otro acto de subordinación del gobierno costarricense a la política de los Estados Unidos contra Cuba.

La Habana, 18 de septiembre de 2026

 

José Martí: No es lomo tranquilo el pueblo cubano. Quien se le siente encima, aunque sea con albarda adobada y sedosa, no tendrá tiempo de entrar el pie al estribo

 

.Orlando Guevara Núñez

A esta reflexión, agregó José Martí: “No nos ofusquemos con nombres de independencia, u otros nombres meramente políticos. Nada son los partidos políticos si no representan condiciones sociales. Estas reflexiones están contenidas en un artículo publicado el 31 de marzo de 1894, en el periódico Patria, titulado Los cubanos de Jamaica y los revolucionarios de Haití.

Comienza nuestro Héroe Nacional desenmascarando la campaña española de azuzar el miedo a la revolución, bajo el pretexto de que se derivaría de ella una guerra de razas. Y afirma que la primera guerra demostró esa falsedad, cuando juntos pelearon y murieron personas blancas y negras, unidas en un mismo ideal libertario.

Los enemigos de la revolución predicaban que en Cuba ella significaría un predominio violento de la raza negra. Y pretendían atemorizar a los blancos con esa farsa.

Se refiere a los únicos interesados en fomentar una división entre personas, que en Cuba han luchado juntas por su verdadera libertad.

Y dice que quien ama a la libertad, previsora y enérgica, ama a la revolución. Y sentencia que la justicia, la igualdad del mérito, el trato respetuoso del hombre, la igualdad plena del derecho, eso es la revolución.

Desmiente Martí un supuesto trato secreto de los revolucionarios cubanos con los haitianos y señala las diferencias entre ambos; los primeros, esclavos llegados de África, contra los colonos franceses; los segundos, una nivelación de cultura de mestizos, de negros y blancos, que han peleado largamente por su libertad.

Cuando las obras defienden, no hay por qué defenderse, dice.

Y agrega que los honrados se juntan, y los bribones los lapidan. De un lado están los que tienden las manos incansables a la humanidad: de otro, aquellos demonios de Santa Teresa, “los que no saben amar”. Otra vez, la verdad martiana destruyendo intrigas.

 

viernes, 18 de septiembre de 2026

 

José Martí: Hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro

.Orlando Guevara Núñez

Para José  Martí, el racismo fue un crimen contra la humanidad, contra la dignidad del hombre. El 16 de abril de 1893, escribió en el periódico Patria  un artículo titulado “Mi raza”, en el cual fustiga con  fuerza y razón esa retrógrada idea.

“Esa de racista –afirmó- está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre y ya se dicen  todos los derechos”. Así comienza su escrito.

Y agregó: “El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre; peca por redundante el blanco que dice “mi raza”; peca por redundante el negro que dice: “mi raza”. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los especifica, aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad”.

Afirmó el Héroe Nacional cubano que “Insistir  en las divisiones de raza, en las diferencias de raza, de un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la ventura pública, y la individual que están en el mayor acercamiento de los factores que han de vivir en común”.

Martí  denuncia toda la injusticia del racismo y pone al descubierto todos sus males. Véase esta reflexión sobre el racismo en negros y blancos:

“El racista negro, que ve en la raza un carácter especial, ¿qué derecho tiene para quejarse del racista  blanco?  El hombre blanco que, por razón de su raza, se cree superior al hombre negro, admite la idea de la raza, y autoriza y

provoca al racista negro. El hombre negro que proclama su raza, cuando acaso lo que proclama únicamente en esta forma errónea es la identidad espiritual de todas las razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz pide los derechos comunes de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz. El blanco que se aísla, aísla al negro. El negro que se aísla, provoca a aislarse al blanco”.

Afirma que en Cuba no existe temor de una guerra de razas. Y es cuando afirma que hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro, agregando que cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro. Argumenta que aquí, en los campos de batalla, muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los blancos y de los negros.

Se refiere a aspectos que dividen a los hombres, no precisamente por el color de su piel. Señala, por ejemplo,  las diferencias entre tímidos y valerosos, abnegados o egoístas, en los diversos partidos en que se agrupan los hombres. Sentencia que la afinidad de los caracteres es más poderosa entre los hombres  que la afinidad del color.

 Precisó que ningún hombre tiene derecho a defender su color por encima de su condición  humana. Auguró que los hombres de pompa e interés, se irán de un lado, blancos y negros, y los hombres desinteresados, se irán de otro.

Ejemplifica que en Cuba muchos blancos y muchos negros se han olvidado ya de su color y juntos trabajan por el cultivo de la mente, por la propagación de la virtud, por el triunfo del trabajo creador y de la caridad sublime.

En Cuba, concluyó, hay mucha grandeza en negros y blancos.

 

 

José Martí: Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército

.Orlando Guevara Núñez

Este  aforismo  forma parte de la cultura política de los cubanos.   Palabras publicadas en el periódico Patria, en Estados Unidos, el 14 de julio de 1894.     Las   aprendí con Antolina, mi inolvidable maestra de segundo grado, quien solía repetirlo a sus alumnos y dictarlo para que fuera copiado y aprendido.

El trabajo se tituló Los días de Juárez.  Se  refería al ilustre mexicano Benito Juárez, nacido en 1806 y fallecido el 18 de julio de 1872. Fue presidente de su país entre los años 1858-1872 y  al morir  resultó  declarado Benemérito de la Patria y de Las Américas. Proclamó una idea  muy  conocida: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Martí elogia la figura de Juárez y exalta su papel en aquella hora de lucha por la independencia de América. “México no yerra; y se afianza y agrega, mientras se encona y descompone el vecino del Norte”.

“Y es que la tierra mestiza anuncia al mundo codicioso que ya es nación el indio solo de los  treinta fieles, que, con meterse por el monte  a tiempo, salvó la libertad, y la América acaso; porque un principio justo desde el fondo de una cueva, puede más que un ejército”.

“Es que México ratifica cada año ante el mundo- con su derecho creciente de república trabajadora y natural- su determinación de ser libre. Y lo será porque  domó a los soberbios. Los domó Juárez, sin ira.”

Martí está reconociendo los grandes obstáculos de México para mantener su independencia, pero –señala- el derecho a ésta le otorga la posibilidad del triunfo, aún ante la superioridad del enemigo.

Sobre Benito Juárez había escrito Martí diez años antes- mayo de 1884- en La América, Nueva York:

“Las grandes personalidades, luego que desaparecen de la vida, se van acentuando y condensando; y cuando se convoca a los escultores para alzarles estatua se ve que no es ya esto tan preciso, porque como se han petrificado en el aire por la virtud de su mérito, las ve todo el mundo”.