viernes, 10 de julio de 2026

 

José Martí contra la anexión de Cuba al imperio yanqui (6 y final)



.Orlando Guevara Núñez 

 

“Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas y mi honda es la  de  David”.

 

Basta leer o escuchar estas palabras para saber que fueron escritas por José Martí el día antes de su caída en Dos Ríos, es decir, el 18 de mayo de 1895.   El destinatario fue su amigo mexicano Manuel Mercado. La muerte de nuestro Héroe Nacional dejó inconclusa esta carta. Pero aun así, constituye un valioso documento histórico y político. Y una de sus más contundentes denuncias al apetito anexionista yanqui contra Cuba.

Estaba Martí consciente de la posibilidad de morir. Por eso escribe en la misma misiva: “Ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país y  mi deber- puesto que lo entiendo y tengo fuerzas para realizarlo-  de  impedir a tiempo, con la independencia de Cuba, que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”. “En silencio ha tenido que ser, y como indirectamente, porque hay cosas que para lograrlas han de andar ocultas, y de proclamarse en lo que son, levantarían dificultades demasiado recias para alcanzar sobre ellas el fin”.

Clara definición antiimperialista de José Martí, que supo vislumbrar el carácter ambicioso y ansias de expansión y dominio del naciente imperialismo. Y desarrolla más la idea sobre el peligro del anexionismo a los Estados Unidos.

“Las mismas obligaciones menores  y públicas de los pueblos – como ése de Vd. y el mío- más vitalmente interesados  en impedir que en Cuba se abra, por la anexión de los imperialistas de allá y los españoles, el camino que se ha de cegar, y con nuestra sangre estamos cegando, de la anexión de los pueblos de nuestra América, al Norte revuelto y brutal  que los desprecia, les habrían impedido la adhesión ostensible y ayuda patente a este sacrificio, que se hace en bien inmediato y de ellos”.

Y argumenta más.  “Por acá yo hago mi deber. La guerra de Cuba, realidad superior a los vagos y dispersos deseos de los cubanos  y españoles anexionistas, a que solo daría relativo poder su alianza con el gobierno de España, ha   venido a su hora en América para evitar, aún contra el empleo franco de todas esas fuerzas, la anexión de Cuba a los Estados Unidos, que jamás la aceptarán de un país en guerra, ni pueden contraer, puesto que la guerra no aceptará la anexión, el compromiso odioso y absurdo de abatir por su cuenta y con sus armas una guerra de independencia americana”

Relata Martí su reciente conversación con un corresponsal del periódico Herald, de Estados Unidos; hablaron del anexionismo, de las posiciones autonomistas y éste le refiere una opinión dada a entender de Martínez Campos, sobre que llegada la hora, España preferiría entenderse con los Estados Unidos a rendir la isla a los cubanos.

“Viví en el monstruo,  y le conozco las entrañas: y mi honda es la de David”, le dijo a su amigo mexicano,  “En mí – escribe- sólo defenderé lo que tengo yo por garantía o servicio de la Revolución. Sé desaparecer. Pero no desaparecería mi pensamiento, ni me agriaría mi oscuridad.”(…)

“Hay afectos de tan delicada honestidad… “Ahí quedó truncada la carta. Adviértase la última palabra: honestidad.

Tras el holocausto de Dos Ríos, el imperialismo norteamericano logró su sueño de dominar a Cuba. Y el 1ro. de enero de 1899, tras de intervenir en una guerra ya perdida por España, estableció aquí un gobierno interventor que no cesó hasta haber impuesto la Enmienda Platt, mediante la cual la Isla quedaba subordinada a los designios yanquis. O lo que es lo mismo: Cuba pasaba, de colonia española, a  neocolonia  de los Estados Unidos.

Como desagravio de aquel hecho bochornoso, otro 1ro, de enero, ahora de 1959 – exactamente 60 años después, triunfó la Revolución,  el  acontecimiento más trascendente del siglo XX  cubano. A partir de entonces comenzaron a hacerse realidad los sueños martianos de independencia, libertad y la existencia de una república con todos y para el bien de todos.

lunes, 6 de julio de 2026

  José Martí contra la anexión de Cuba al imperio yanqui (5)
.Orlando Guevara Núñez 

En su constante denuncia a los Estados Unidos por su política de saqueo y ansias de sometimiento sobre los pueblos de nuestra América, José Martí también los mencionó por su mote despectivo: yanquis. En varios tomos de sus Obras Completas encontré ese calificativo. Pero hay una ocasión muy ilustrativa y fue el 16 de junio de 1890, en un discurso por la fiesta del Club de los Independientes, en Hardman Hall, publicado el 21 de ese mes en el periódico El Porvenir, de Nueva York.
(…) Todos, los de aquí y los de allá, sin capas españolas ni botas yanquis, trabajando a una, a compás y a golpe, por sobre la tierra y por debajo de la tierra, para lograr, con el respeto duradero de los hombres libres, la independencia absoluta y democrática de la patria (…).
Tras esa afirmación, un análisis realista: “Pero no todo es triunfo o causa de congratulaciones, porque la vida es como el pan, que agrada al sabor después de hecho, pero se hace con levadura agria”.
Se refiere a las distintas posiciones nacidas de “la confianza injustificada, como solución actual de un problema actual, de la anexión de Cuba a los Estados Unidos”.
Afirma que en unos casos esa confianza obedece al honrado deseo de que Cuba sea libre sin sangre; en otros, por el odio legítimo a la tiranía española y “adoración rudimentaria por lo exterior y aparente de un progreso que nos echa de su carro y nos proclama indignos de entrar en él, aunque nosotros nos empeñemos en subir al carro de donde nos echan”.
Agrega que también hay quienes – de forma respetable y sincera, aunque errónea- piensan que sin la anexión no podría Cuba vivir libre con seguridad. Y una clasificación más, que dice son los menos: “ La costumbre del yugo, que no les deja vivir sin él, y necesitan ponerse uno cuando salen de otro o la soberbia de tener a los demás por incapaces, por sentirse incapaces ellos, o el miedo de aparecer ahora combatiendo una solución de que les pueda venir mañana autoridad y beneficio”.
Establece nuestro Apóstol una diferencia entre esas posiciones anexionistas y el patriotismo verdadero. Y afirma que no tiene el mérito tantos amigos, puesto que enemigos son los primeros que le salen. Y exalta la virtud de los patriotas frente a la adversidad, que son siempre pocos, pero cuando huele a triunfo “caen del cielo los patriotas”.
Refiriéndose al esfuerzo cubano por su independencia, afirma que “de algún cielo ha de venir la ayuda salvadora, porque no todos los cielos son injustos, pero el que no muestra que se sabe ayudar por sí, no tiene derecho para pedir ayuda a los demás”.
Ante la situación analizada, plantea que “el que deja de hacer, en las cosas de la patria, todo lo que puede hacer, es traidor a la patria”. Expone una sentencia con valor para todos los   tiempos: “¡Y hay que empezar a tener cuidado, porque por ahí anda, por el aire y por el cielo, el que lleva los libros, y va apuntando en la lista de las traiciones, al que puede hacer y no hace!”
Buena lección martiana para los anexionistas de estos tiempos, tan condenados al fracaso como sus antecesores.


sábado, 4 de julio de 2026

 

 José Martí contra la anexión de Cuba al imperio yanqui ( 4 )


.Orlando Guevara Núñez

En esta nueva carta a su amigo Gonzalo de Quesada, firmada el 14 de diciembre de 1889, vuelve José Martí sobre el tema de la Conferencia Internacional Americana. Se refiere a los resultados para algunos de los países latinoamericanos. Y emite criterios.

Y reafirma su alerta sobre las aspiraciones anexionistas de Estados Unidos contra Cuba.

“Sobre nuestra tierra, Gonzalo, hay otro plan más tenebroso que los que hasta ahora conocemos y es el inicuo de forzar a la Isla, de precipitarla, a la guerra, para tener pretexto de intervenir en ella, y con el crédito de mediador y de garantizador, quedarse con ella. Cosa más cobarde no hay en los anales de los pueblos libres. Ni maldad más fría”. La historia confirmó totalmente esa preocupación martiana.

Y continúa esa reflexión: “¿Morir para dar pie en qué levantarse a estas gentes que nos empujan a la muerte por su beneficio? Valen más nuestras v idas, y es necesario que la Isla sepa a tiempo esto. ¡Y hay cubanos, cubanos, que sirven, con alardes disimulados de patriotismo, estos intereses!”.

Expresa que vigilar es lo que nos toca, e ir averiguando quien está dispuesto a tener piedad de nosotros. Se está refiriendo, en este caso, a los pueblos de nuestra América, liberados ya del colonialismo español, pero bajo la mira de los Estados Unidos.

Consciente de los peligros, advierte a Gonzalo sobre la necesidad de actuar de forma inteligente. Así, en otra misiva, en abril de 1890, le expresa: “Es la hora de empezar a obrar, y en Washington, sin que se sienta, ni se vea, ni se ponga en riesgo el trabajo por el anuncio incauto o el entusiasmo indiscreto, está ahora el campo de batalla”.

La historia corroboró otra vez los peligros alertados por el Héroe Nacional cubano.

 

 

 

Estados Unidos, antes de su
Independencia, habló de anexarse a Cuba
.Orlando Guevara Núñez
En un trabajo anterior expresé que: “ Los gobiernos de los Estados Unidos han actuado contra la independencia de Cuba mucho antes del triunfo de la Revolución. Ha sido una criminal política de siglos”.
Sí, política de siglos. Vale explicar que en 1767, nueve años antes de lograr su independencia, uno de sus ideólogos. Benjamín Franklin, defendió la idea, de tomar a Cuba y México. Desde allá a acá, han transcurrido 259 años. faltaban 192 años para que naciera la Revolución cubana.
Y esa política agresiva no ha cesado nunca, no solo contra Cuba, pues desde fecha temprana incluyó a Canadá, Nueva Escocia y otros territorios, bajo el escudo de los llamados Destino Manifiesto y Derecho Natural. Así, las trece colonias que ganaron su independencia de Inglaterra, nacieron amenazando la independencia de otros estados. Se plantearon apoderarse de las islas del Caribe y, en 1805 se trazaron que en caso de una guerra frente a Inglaterra, tomarían a Cuba. Y en 1873 ratificaron su interés en anexarse a nuestro país. A partir de 1845, despojaron a México de un extenso territorio.
Los principios proclamados en la Declaración de Independencia del 4 de julio de 1776, fueron traicionados desde el inicio. En ellos se afirmaba que:
“Sostenemos como evidentes estas verdades : que todos los hombres son creados iguales, que son dotados por su creador de ciertos derechos inalienables, que entre estos están la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos que derivan sus poderes del consentimiento de los gobernados, que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios el pueblo tiene derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad’
Si hoy el pueblo de los Estados Unidos gozara de esas facultades, el gobierno de Trump iría a parar al basurero de la historia.
El creador de la teoría del socialismo científico, Carlos Marx, afirmaría sobre este tema:
‘El interés de los esclavistas sirvió de estrella polar a la política de los Estados Unidos tanto en lo exterior como en lo interno. Buchanan, en realidad, había comprado el puesto de Presidente mediante la publicación del Manifiesto de Ostende, con el cual la adquisición de Cuba, sea mediante el hurto o la fuerza de las armas se proclamó como la gran tarea de la política nacional’. Buchanan fue presidente de Estados Unidos entre 1857-1861.
En 1869, constituida la República en Armas de Cuba, Carlos Manuel de Céspedes denunció las intenciones norteamericanas de apoderarse de Cuba. “En mi concepto su gobierno a lo que aspira es a apoderarse de cuba sin complicaciones peligrosas para su nación, este es el secreto de su política y mucho me temo que cuanto haga o proponga sea para entretenernos y que no acudamos en busca de otros amigos más eficaces y desinteresados”.
El presidente yanqui había recibido una carta suya, pero no la contestó, se negó a reconocer la beligerancia cubana y prestó ayuda política y militar a España. Con dignidad y entereza, Céspedes retiro de Estados Unidos la representación cubana de la República en Armas.
Y no se equivocó el Padre de la Patria cubana. Intensa, audaz e inteligente fue la obra martiana en la denuncia de la voracidad norteamericana para anexarse a Cuba y avasallar a las demás naciones de América. ¨Viví en el monstruo y le conozco las entrañas, y mi honda es la de David¨ Sentencia con permanente fuerza de presencia.
En 1899, logró Estados Unidos su perverso propósito. Y cuando ya los patriotas cubanos alzados en armas tenían a España al borde de la derrota, sin fuerza política, militar ni económica, ni moral de lucha, intervinieron en Cuba, hecho calificado por Vladimir Ilich Lenin como la primera guerra imperialista en la historia de la humanidad.
El 1ro. de enero de ese año, un gobernador yanqui fue nombrado como máxima autoridad en un país que había luchado durante 30 años por su independencia. Y aquí estuvieron hasta dejar instaurada en Cuba la estranguladora Enmienda Platt, que ataba al país a los designios yanquis. O lo que es lo mismo: hasta pasar de colonia de España a neocolonia de los Estados Unidos.
El propio representante de la potencia interventora, Leonardo Wood, dejó para la historia su valoración sobre la injerencia intervencionista.
“Por supuesto que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt (…) todo lo cual es evidente que está en nuestras manos y creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos y como tal es acreedora a nuestra consideración. Con el control que sin duda se convertirá pronto en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. Creo que es una adquisición muy deseable para los Estados Unidos. La Isla se norteamericanizará gradualmente y a su debido tiempo contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo”.
Mediante esa enmienda, impuesta como condición para el cese de la intervención militar, surgió la ilegal Base Naval de Guantánamo, Estados Unidos podía intervenir en Cuba cuando lo estimara y Cuba no podía hacer pactos con otras naciones
Así, Estados Unidos se autonombró vencedor en una guerra en la que no había participado y libertador de un pueblo al cual le robó la libertad.
La historia tiene a veces coincidencias de relevancia. Y he aquí una: el 1ro. de enero de 1959, exactamente 60 años después de aquella afrenta, triunfó la Revolución cubana, que rompió para siempre el dominio imperial norteamericano sobre Cuba.
Comenzaría entonces otra larga lucha del pueblo cubano contra un imperio brutal que sigue soñando con someterla. Solo que hoy mantenemos viva la enseñanza fidelista de que nacimos en un país libre que nos legaron nuestros padres y primero se hundirá la Isla en el mar antes que consintamos en ser esclavos de nadie. Y vivo está el mandato de Raúl de que frente a ese enemigo, el de siempre, no habrá nunca ni conciliación, ni rendición, ni derrota