sábado, 12 de septiembre de 2026

 

José Martí: Debieran   los  ricos, como los caballos de raza, tener donde todo el mundo pudiese verlo, el abolengo de su fortuna

.Orlando Guevara Núñez

A quien quisiese conocer  el criterio martiano sobre  los ricos y los pobres,  la desigualdad social, y del lado de quien se puso, le convendría leer el artículo por él escrito, titulado La religión en los Estados Unidos, publicado en el periódico La Nación, de Buenos Aires, el 17 de mayo de 1888. Escribe con agudeza. Con juicios acusatorios sobre la sociedad en los Estados Unidos.  “Se ve ahora de cerca lo que La Nación ha visto, desde hace años, que la república popular se va trocando en una república de clases; que los privilegiados,  fuertes con su caudal, desafían, exasperan, estrujan, echan de la plaza libre de la vida a los que  vienen a ella sin más fueros que los brazos y la mente; que los ricos se ponen de un lado, y los pobres de otro; que los ricos se coligan, y los pobres también: que la inmigración, no bien destilada ni contenida, aporta más de sus vicios europeos que lo que adquiere de las virtudes americanas”.

Y prosigue: “Que el lujo, el lujo descompuesto y casi bestial, obliga la mente a tales agudezas y el honor de ambos sexos a tales sacrificios, que la virtud va por todas partes quedándose atrás, como poco remunerativa; que la libertad más amplia, la prensa más libre, el comercio más próspero, la naturaleza más variada y fértil, no bastan a salvar las repúblicas que no cultivan el sentimiento, ni hallan condición más estimable que la riqueza, ni asimilan el carácter nacional las masas indiferentes u hostiles que las unen”.

Queda claro el concepto martiano sobre la verdadera riqueza. “Se ve que no bastan las instituciones pomposas, los sistemas refinados, las estadísticas deslumbrantes, las leyes benévolas, las escuelas vastas, la parafernalia exterior, para contrastar el empuje de una nación que pasa con desdén por junto a ellas, arrebatada por un concepto premioso y egoísta de la vida”

Y continúa su análisis: “Se ve que ese defecto público que en México comienza a llamarse “dinerismo”, el afán desmedido por las riquezas materiales, el desprecio de quien no las posee, el culto indigno a los que  la logran, sea a costa de la honra, sea con el crimen, ¡brutaliza y corrompe a las repúblicas!

Agrega otro concepto radical. Que “debiera negarse consideración social, y mirarse como enemigos solapados del país, a los que practican o favorecen el culto a la riqueza, pues así como es gloria acumularla con un trabajo franco y brioso, así es prueba de incapacidad y desvergüenza, y delito merecedor de pena escrita, el fomentarla por métodos violentos o escondidos, que deshonran al que los emplea, y corrompen la nación en que se practican”. Es a renglón seguido que considera que debieran los ricos, como los caballos de raza, tener, donde todo el mundo pudiera verlo, el abolengo de su fortuna”.

En su consideración sobre el papel de la religión, en ese caso, afirma que “puede decirse a boca llena que el clero oficial, que muestra hoy en servir a los ricos  la rivalidad que mostró antes de la interpretación de la Escritura, es quien menos ayuda a esta obra de reconstruir el alma nacional caída”. Por el contrario, mantiene que “es el clero improvisado el que remueve más ideas, ve más de cerca la desdicha, y exhorta con más elocuencia a la caridad para con el hombre y la fe en Dios”.

Otras importantes consideraciones son expuestas por Martí en este escrito sobre las manifestaciones religiosas y las religiones, relacionándolas con la realidad social.

 

viernes, 11 de septiembre de 2026

 

José Marí: El monopolio está sentado, como un gigante implacable, a la puerta de todos los pobres

Orlando Guevara Núñez

Este pensamiento de José Martí es demostrativo de cómo penetró en la esencia de los monopolios capitalistas – en su etapa naciente- y las trágicas consecuencias para los trabajadores y los desposeídos. Y ese análisis está contenido en un artículo escrito el 5 de septiembre de 1884 y  publicado por el diario La Nación, de Buenos Aires, Argentina, el  26 de octubre  de ese año.

La importancia de los trabajadores encabeza el artículo. Señala que los artesanos de Estados Unidos decidieron celebrar, el primer lunes de cada septiembre, una fiesta por todos los trabajadores de la nación. “Los que edifican el mundo, quieren enseñarse una vez al año en él: así, ante el espectáculo solemne, se decidirán a obrar en justicia los abusadores, y entrarán en miedo los déspotas: mal le irá al que quiera sentarse sobre todos esos hombres”.

Y una afirmación corrobora su posición ante los poderosos y los trabajadores. “Gusanos me parecen todos esos despreciadores de los pobres”. Refiriéndose al día festivo, plantea que este año no fue lo esperado, pues los dueños de fábricas no habían asentido la demanda de los obreros, ni muchos de ellos pudieron asistir, por no perder el día de salario. Sin embargo, unos veinte mil

hombres y mujeres acudieron a la celebración pública.

Pero Martí está viendo más allá del valor de aquel espectáculo. Por eso escribe: “Cuesta trabajo reprimir las ideas cuando el sol esplende, los trabajadores marchan, y el mundo se hincha. Parece que se ve en el aire una bandera nueva, y se la sigue”.

Describe el paso de diversos sectores obreros. Y explica cómo empresas múltiples se han centralizado en compañías de un mismo género  e imponen precios caprichosos, resultado de combinaciones y falseamientos perversos, lo cual afecta el comercio. En esa competencia, los más sucumben. “Todo aquello que se pueda emprender- dice- está en manos de corporaciones invencibles, formadas por la asociación de capitales desocupados a cuyo influjo y resistencia no puede esperar sobreponerse el humilde industrial que empeña la batalla con su energía inútil y unos cuantos millares de pesos. El monopolio es un gigante negro. El rayo tiene suspendido sobre su cabeza. Los truenos le están zumbando en los oídos.  Debajo de los pies le arden volcanes”.

Con estas palabras, está nuestro Apóstol  prediciendo las contradicciones que se engendran junto al nacimiento de los monopolios. Y agrega que “La tiranía, acorralada en lo político, reaparece en lo comercial. Este país industrial, tiene un tirano industrial”.

Con su sagacidad  política  y periodística, Martí anota un hecho de la procesión. Dice que un capitalista empina una magnífica cometa con dos palabras escritas: carne y harina. Y en contraste, un trabajador empina una desdichada cometilla, con letras flacas y hambrientas con una palabra: salarios. Y concluye que, por más que el trabajador tira, los salarios no llegan al precio de la carne y de la harina.

Lamenta que entre quienes marchan, hay niños que trabajan “del alba a la puesta” y han empezado a dar fruto, contra la ley de la Naturaleza, antes de abrirse en flor. También le duele la escena de que los cigarreros, desde un carro, arrojan  puñados de cigarros que los niños se arrastran por el suelo para recogerlos.” ¡Nada debiera hacerse, ni en procesión ni en chanza, que haga que un niño se arrastre por tierra!”. 

Así nuestro José Martí saludó el júbilo de los trabajadores ese día, pero puso al descubierto las contradicciones entre ricos y pobres, entre el capital monopolista y los pequeños productores y trabajadores.

Póngase asunto a este otro concepto martiano observando aquella procesión de trabajadores en Estados Unidos: “Cuando las castas privilegiadas y sus órganos, que aquí hay aquellas y éstos como en todas partes, les niegan lo que en humanidad les pertenece, y por ley será suyo algún día, ¿cómo no ha de ser que se exasperen los trabajadores y soliciten de vez en cuando más de lo que es justo?

 

 José Martí: Leña al horno, que va a necesitarse pronto el fuego

.Orlando Guevara Núñez 
A su queridísimo hermano de luchas, Fermín Valdés Domínguez, está dirigida la carta en que Martí expone este aforismo. Está fechada en Nueva York, en mayo de 1894, 
Se está refiriendo, sin duda, a la cercanía del inicio de la guerra por la independencia cubana. Le habla sobre la difícil vida de los cubanos en el exilio. Y le afirma que “por fortuna vivimos unos cuantos, que moriremos por  abrirles tierra”. Y más adelante: “Creo que ya vamos hasta por la cintura en la maravilla. Sudo muerte; pero vamos llegando. Y tengo una fe absoluta en mi pueblo, y mejor mientras más pobre: a ver si me falla. Esa sí que sería puñalada mortal”.
Le expresa a Fermín su alegría por la creación de un nuevo Club “Que no valdrá porque lleve nuestros nombres, sino por las virtudes que en nosotros creen ver sus fundadores, que con serlo, se revelan capaces de ellas”. Y se lamenta de que “Por ahí es por donde nuestra tierra está pecando: por los feos y escasos que andan, por ahí, el amor y la amistad”.
En esta misiva hace Martí una alusión a las ideas socialistas. Comienza celebrándole  a Fermín “el cariño con que tratas, y tu respeto de hombre, a los cubanos que por ahí buscan sinceramente, con este nombre o aquel, un poco más de orden cordial, y de equilibrio indispensable, en la administración de las cosas de este mundo”. Se está refiriendo, precisamente, a los portadores  de esas ideas. Y a continuación expone: “por lo noble se ha de juzgar: y no por esta o aquella verruga que le ponga la pasión humana”.
Y vierte un criterio: “Dos peligros tiene la idea socialista, como tantas otras: el de las lecturas extranjerizas, confusas e incompletas,  y el de la soberbia y rabia disimulada  de los ambiciosos, que para ir levantándose en el mundo empiezan por fingirse, para tener hombros donde alzarse, frenéticos defensores de los desamparados”. Y ejemplifica con el caso de Marat, en Francia, y otros.
Sin embargo, le afirma a su amigo: “Pero en nuestro pueblo no es tanto el riesgo, como en sociedades más iracundas y de menos claridad natural; explicar será nuestro trabajo, y liso y hondo, como tú lo sabrás hacer: el caso es no comprometer la excelsa justicia por los modos equivocados o excesivos de pedirla”
Como se sabe, al inicio, Martí objetó la prédica de los socialistas de utilizar la violencia contra los capitalistas para ganar sus derechos, así como también la aplicación en los Estados Unidos de las ideas de los anarquistas, surgidas en las condiciones de Europa, no de este país.  Y luego fustigó al capital por su explotación a los obreros. Y creó al Partido Revolucionario Cubano para dirigir la guerra, como única vía para la independencia, y fundar luego la república con todos y para el bien de todos.
Otra sentencia  en esta carta: “No hay sermón como el de la propia vida”


jueves, 10 de septiembre de 2026

 

 

José Martí: Por el poder de erguirse se mide a los hombres

.Orlando Guevara Núñez

El tema del autonomismo y la independencia, opuestos siempre entre sí, fue una constante en el quehacer político de José Martí. Al respecto escribió un artículo, publicado el 26 de marzo de 1892, en el periódico Patria

Comienza el escrito alertando sobre que: “Por la confusión de los términos se confunden los hombres. No hay que estar a las palabras, sino a lo que está debajo de ellas”.

Se está refiriendo a la palabra autonomía, la cual sería grata  a cubanos y puertorriqueños,  pues significa gobierno propio, pero en este caso se han descompuesto los elementos necesarios para ese fin. Y alerta que la independencia sería temible, no deseable, si con el nombre de ella se levantase a ahogarla una tiranía.

(…) “Hemos sido azotados –dice- y el primero en verdad sería el que hubiese recibido más azotes, si no estuviese antes que él, el que se alzó contra ellos”. Es cuando afirma que por el poder de erguirse se mide a los hombres.

Asegura que las columnas son  sustento más seguro de un pueblo que los lomos, pues éstos se han de enderezar, pero las columnas se rompen, no se doblan. Y la obra de la columna no podría hacerse con los lomos.

Reitera su convicción de que el autonomismo no será capaz de garantizar los derechos del pueblo. Y afirma que solo los enemigos de la independencia pueden estar con los que no la traigan en el corazón.