domingo, 28 de junio de 2026

 

José Martí: No hay más patria, cubanos, que aquella que se conquista con el propio esfuerzo

.Orlando Guevara Núñez

¡A Cuba! , tituló José Martí el artículo donde pronuncia este pensamiento. El trabajo fue publicado en el periódico Patria, el 27 de enero de 1884. Está relacionado  con los sucesos del Cayo, protesta de emigrados cubanos despojados de sus puestos de trabajo por un empresario, en complicidad con los gobiernos de España y de los Estados Unidos.

Analiza, en primer lugar, la contribución de los emigrados cubanos al desarrollo de esa ciudad, sus fábricas, sus  liceos, sociedades de arte y de recreo,  “Aquellos hogares donde se ve apenas la pobreza, por el mucho espacio que ocupa la virtud”.  El lugar donde “en manos de los yanquis no hubo más que arenal y bohío”.

Muchos cubanos perdieron sus empleos. Y  fueron llevados obreros españoles de la propia Cuba para reemplazarlos. Y Martí analiza  el odio del gobierno norteamericano hacia los emigrados cubanos en El Cayo. En este lugar  se inventó la mentira de que 19 cubanos habían armado una conspiración para impedir la llegada de los obreros españoles. Dos cubanos fueron  juzgados y absueltos por falta de pruebas. No podrían encontrarlas, porque no existían.

Martí plantea las siguientes interrogantes: ¿A qué, tiranía de España, te abandonamos, si hemos de encontrar en una república americana todos tus horrores? ¿Por qué tuvimos amor y confianza en esta tierra inhumana y desagradecida?  Es el momento que dice: “No hay más patria, cubanos, que aquella que se conquista con el propio esfuerzo”.

 

Comenta que “es de sangre la mar extranjera. Y  afirma que  nadie ama ni perdona, sino nuestro país, y que el único suelo firme en el universo, es el suelo en que se nació.

A los cubanos les habla del camino necesario: “O valientes o errantes. O nos esforzamos de una vez, o vagaremos echados por el mundo, de un pueblo en otro”.  Y les asegura que  no hay hombre sin patria, ni patria sin  libertad.

Y termina  con una exhortación: ¡Otra vez, cubanos, con la casa a la espalda, con los muertos abandonados, andando sobre la mar!  Cubanos, ¡A Cuba!

sábado, 27 de junio de 2026

 

José Martí: El caudal de los pueblos son sus héroes

.Orlando Guevara Núñez

Extenso escrito de Martí, con un tema central: la muerte del presidente de los Estados Unidos, James A. Garfield, fallecido el 19 de septiembre de 1881, víctima de un asesinato. El trabajo periodístico está fechado el 1ro. de octubre de ese año, y publicado en  La Opinión Nacional,  de Caracas, 18 días después.

Describe la conmoción nacional – y más allá- de la muerte de este mandatario, sobre quien escribió en disímiles oportunidades. Y afirma que “A este hombre lo ha matado un elemento oculto, que obra poderosamente contra las fuerzas de construcción, entre las fuerzas de destrucción de la humanidad: un elemento rencoroso, inteligente  e implacable: el odio a la virtud”.

Se estaba refiriendo, evidentemente, no al hombre que ejecutó el atentado, ya en prisión, sino  a los intereses que estaban detrás del crimen.

Habla sobre la generosidad y honestidad del presidente asesinado. Dice que un mártir es como un padre y como hermano de los hombres en cuyo beneficio muere. Y que así están todos en esa nación, como si hubiesen perdido a su padre o a su hermano.

En hermosa metáfora, apunta Martí, después de expresar que el caudal de los pueblos son sus héroes, que “Los hombres son pequeños maguas que chocan y  se quiebran, y de los vasos rotos surge esencia de amor que alienta al vivo”.

Y el párrafo final encierra una verdad palpable: “La tierra es una lid tempestuosa, en que los hombres, como ápices de brillantes y chispas fúlgidas, saltan, revolotean, lucen y perecen; la tierra es un mortal combate cuerpo a cuerpo, ira a ira, diente a diente, entre la ley del amor y la ley del odio

jueves, 25 de junio de 2026

 

José Martí: Los malos solo se abren camino por entre las divisiones de los buenos

.Orlando Guevara Núñez

Prolífera fue la obra periodística de nuestro Héroe Nacional en Estados Unidos. Allí, y en otros muchos países, escribió en importantes periódicos y revistas. Así, vio la luz, en La Nación, de Argentina, el 2 de diciembre de 1890, un artículo suyo, escrito el 11 de octubre anterior, en el cual aparece el aforismo aquí citado.

Un acápite del escrito, el  último, está dedicado a las elecciones de Estados Unidos, con la obligada referencia a la enconada lucha por el poder entre los demócratas y los republicanos.

Y ya, como epílogo, habla de una agrupación de Partidos, la Liga Municipal del Pueblo, con la esperanzas de vencer en Nueva York y elegir allí a su corregidor. Cataloga de hermoso ver en el mismo estrado a un orador de los obreros, junto a un brillante orador americano.

Dice que aspiran al triunfo ahora en las próximas elecciones, porque “el empuje de un pueblo irritado solo lo detienen sus propios errores. Y a continuación, el juicio de que los malos solo se abren camino por entre las divisiones de los buenos.