martes, 2 de junio de 2026

 

José Martí:  Sobre el racismo

.Orlando Guevara Núñez

Para José  Martí, el racismo fue un crimen contra la humanidad, contra la dignidad del hombre. El 16 de abril de 1893, escribió en el periódico Patria  un artículo titulado “Mi raza”, en el cual fustiga con  fuerza y razón esa retrógrada práctica.

“Los labios se nos manchan diciendo que hay hombres dueños de otros hombres”, dijo.

“Esa de racista –afirmó- está siendo una palabra confusa, y hay que ponerla en claro. El hombre no tiene ningún derecho especial porque pertenezca a una raza u otra: dígase hombre y ya se dicen  todos los derechos”.

Y agregó: “El negro, por negro, no es inferior ni superior a ningún otro hombre; peca por redundante el blanco que dice “mi raza”; peca por redundante el negro que dice: “mi raza”. Todo lo que divide a los hombres, todo lo que los  especifica,  aparta o acorrala, es un pecado contra la humanidad”.

Afirmó el Héroe Nacional cubano que “Insistir  en las divisiones de raza, en las diferencias de raza, de un pueblo naturalmente dividido, es dificultar la ventura pública, y la individual que están en el mayor acercamiento de los factores que han de vivir en común”.

Martí  denuncia toda la injusticia del racismo y pone al descubierto todos sus males. Véase esta reflexión sobre el racismo en negros y blancos:

“El racista negro, que ve en la raza un carácter especial, ¿qué derecho tiene para quejarse del racista  blanco?  El hombre blanco que, por razón de su raza, se cree superior al hombre negro, admite la idea de la raza, y autoriza y provoca al racista negro. El hombre negro que proclama su raza, cuando acaso lo que proclama únicamente en esta forma errónea es la identidad espiritual de todas las razas, autoriza y provoca al racista blanco. La paz pide los derechos comunes de la naturaleza: los derechos diferenciales, contrarios a la naturaleza, son enemigos de la paz. El blanco que se aísla, aísla al negro. El negro que se aísla, provoca a aislarse al blanco”.

Afirma que en Cuba no existe temor de una guerra de razas. Y es cuando plantea que hombre es más que blanco, más que mulato, más que negro, agregando que cubano es más que blanco, más que mulato, más que negro. Argumenta que aquí, en los campos de batalla, muriendo por Cuba, han subido juntas por los aires las almas de los blancos y de los negros.

Se refiere a aspectos que dividen a los hombres, no precisamente por el color de su piel. Señala, por ejemplo, ” Las diferencias entre tímidos y valerosos, abnegados o egoístas, en los diversos partidos en que se agrupan los hombres”. Sentencia que la afinidad de los caracteres es más poderosa entre los hombres  que la afinidad del colo”r.

 Precisó que”Ningún hombre tiene derecho a defender su color por encima de su condición  humana”. Auguró que los hombres de pompa e interés, se irán de un lado, blancos y negros, y los hombres desinteresados, se irán de otro.

Ejemplifica que: “ En Cuba muchos blancos y muchos negros se han olvidado ya de su color y juntos trabajan por el cultivo de la mente, por la propagación de la virtud, por el triunfo del trabajo creador y de la caridad sublime”.

En Cuba, argumentó, hay mucha grandeza en negros y blancos.

 “No hay odio de razas, porque no hay razas , dijo.     

En uno de sus Versos Sencillos, escribió:  Yo sé de un pesar profundo/ entre las penas sin nombres/ la esclavitud de los hombres/ es la gran pena del mundo.

Tiene el mundo  - dijo - dos razas: parecida a los insectos la una, la de los egoístas. Resplandeciente, como si en sí llevara luz la otra, la de los generosos”.  Y afirmó que este no es el siglo de la lucha de las razas, sino el siglo de afirmación de los derechos.

 

 

domingo, 31 de mayo de 2026

 

José Martí :Sobre las riquezas

.Orlando Guevara Núñez

Nuestro Apóstol fustigó con fuerza las riquezas indebidas, las injusticias y desigualdades de éstas derivadas y su carácter inhumano , acentuado por las grandes diferencias entre ricos y pobres.

´Es el vicio de la riqueza – dijo - contra el que han de pelear los pueblos prósperos. Ríndasele menos culto. Póngase sobre ella el culto a las virtudes que la atenúan”.

“Las riquezas injustas, las riquezas que se arman contra la libertad y la corrompen; las riquezas que excitan la ira de los necesitados, de los defraudados, vienen siempre del goce de un privilegio sobre las propiedades naturales, sobre los elementos, sobre el agua y la tierra, que solo pueden pertenecer, a modo de depósito, al que saque mayor provecho de ellos para el bienestar común. Con el trabajo honrado jamás se acumulan esas fortunas insolentes”.

 “No hay más que una barra, a cuyo golpe se abra en agua para toda la roca: es el trabajo”, aseguró.  “ La riqueza que por otra vía nos venga trae oculto, en su seno cubierto de seda, un nido de sierpe”.

Dijo que:  “Repugnan los negociantes ávidos; tanto como inspiran respeto los que se encariñan con el suelo que les da el sustento”

“El dinero –afirmó- es anónimo, no hay rastro en él de las lágrimas  que ha hecho derramar ni de la sangre que ha costado” . 

“Guardar dinero en manos honradas, guardadlo aunque sea poco, que un centavo a tiempo es mejor que cien centavos tarde y un peso insurrecto puede más que mil pesos españoles”, aseveró.

En otra de las reflexiones sobre este tema, dijo: “Nos aterra tener la manera de vivir pendiente de la fortuna política, que no debe mirarse nunca como fortuna, sino como altar, donde se entre y se salga con las manos limpias”. Los mercaderes, como la yedra venenosa, nacen en las paredes de todos los templos. Luego, Jesús los echa”.

En relación con  la lucha entre poderosos y pobres,  en Estados Unidos, escribió Martí:  “¡Es la batalla de siempre! Todos los poderosos aliados con los que viven de sus migajas, contra las personas amigas de los débiles. ¡Es la batalla de siempre!  Todos los glotones de hoy, Don Tierra y Don Panza, contra los espíritus desinteresados y fervientes, sin más sueldo que el  placer de hacer bien, que es una sabrosísima paga”.

Afirmó que “Una riqueza que mancha a quien la disfruta: no es hombre honrado el que posee a otro hombre”.

Sobre la  riqueza y la pobreza en Estados Unidos, específicamente en

Cbicago, expresó Martí:

 

“La República, corrompida por el amor predominante a  la riqueza, abandonaba el gobierno a los políticos de oficio, y veía en calma la liga de los que abusaban de los bienes públicos con los que habían de administrarlos”.

“La desvergüenza de los ricos exasperaba la cólera  de  los pobres.  El provecho excesivo de los empresarios privaba al obrero de su provecho natural””.

“Ya sin que haya más fuego en las estufas, ni más pan en las despensas, ni más justicia en el reparto social, ni más salvaguardia contra el hambre ,  ni más luz y esperanza para los tugurios, ni más bálsamo para todo el que hierve y padece, pusieron en un ataúd de nogal los pedazos mal juntos del que creyendo dar sublime ejemplo de amor a los hombres,  aventó su vida con el arma que creyó revelada para redimirlos´. “Esta República por el culto desmedido  a la riqueza,  ha caído sin ninguna de las trabas de la tradición,  en las desigualdad injusticia y violencia de los países monárquicos”. 

“Se ve ahora de cerca lo que La Nación  ha visto desde hace años,  que la República popular se va trocando en una República de clases,  que los privilegiados fuertes con su caudal desafían  exasperan, estrujan, echan de la plaza libre de la vida a los que vienen a ella sin más fueros que los brazos y la mente. Que los ricos se ponen de un lado y los pobres de otro, que los ricos se coligan y los pobres también, que la inmigración no bien destilada ni contenida,  aporta más de sus vicios europeos que los que adquiere de virtudes americanas. Que el lujo descompuesto y casi bestial obliga la mente a tales agudezas y el horror de ambos sexos a tales sacrificios; que la aventura va por todas partes quedándose atrás,  poco remunerativa , la libertad más amplia, la prensa más libre, el comercio más próspero la naturaleza más variada y fértil no bastan a salvar las repúblicas que no cultivan el sentimiento , ni hayan condición más estimable que la riqueza, ni asimilan el carácter nacional las masas diferentes u hostiles que se les une”.

En mayo de 1883, escribió :  “De sus generales se envanecía Roma: y los Estados Unidos de sus ricos.  Pero no los levanta sobre el pavés, sino que a la par que los reverencia, los moteja.  Los admira, mas los vé como usurpadores y temporales ocupantes de la riqueza pública.; lo que acontece  en mayor grado, cuando la riqueza de un hombre o de una familia toma tamaño de riqueza de nación. El ojo popular, que ve los hechos gruesos, se vuelve con cólera contra los que, en la misma noche en que dos desventurados  transidos de hambre, son presos en el rincón de una iglesia,  en torrentes de luz y perfumes giran, cuajados de rosas de oro, y de diamantes, y enjoyados como silla de caballo persa, haciendo alarde ostentoso de la riqueza que se les desborda de las arcas”.

viernes, 29 de mayo de 2026

 

José Martí:  Sobre el poder

.Orlando Guevara Núñez

El tema del poder, del gobierno, fue preocupación constante de Martí, alertando siempre sobre los peligros de deformaciones que en aquellos tiempos   abundaban en todas partes del mundo. El gobierno en función de los pueblos, su limpieza y honestidad.

“ Nosotros diríamos a la política:  yerra, pero consuela, que  el que consuela nunca yerra”, así lo dijo.

“En una nación parlamentaría, es necesario que el Parlamento sea la copia legítima del pueblo que lo eligió.  Y si no lo es ha de tenderse a que lo sea”.

“Los hombres políticos de estos tiempos –aseguró- han de tener dos épocas:  la una de derrumbe valeroso de lo innecesario; la otra, de elaboración paciente de la sociedad futura con los residuos del derrumbe”.

En otra ocasión expuso: “Hace falta en política la observación de las leyes naturales. Fatígase pronto quien anda de prisa. Si se marcha a saltos, falta para la faena que viene después del salto, la fuerza en él empleada. En la gimnasia nacional, como en la individual, no se llega a alzar pesos mayores sino después de haber alzado gradualmente por largo tiempo, pesos menores”.

Argumentó que : “Viene bien que el que ejerza el poder sepa que lo tiene por merced y por encargo de su pueblo, como una honra que se le tributa y no como un derecho de que se goza.  Bien se pone en política, el que se pone delante de lo que viene”.

“Urge ya en estos tiempos de política de mostrador, dejar de avergonzarse de ser honrado. Los pícaros han puesto de moda el burlarse de los que se resisten a ser pícaros. La política virtuosa es la única útil y durable”, aseguró.

En otro de sus pensamientos, aseveró: “Solo resisten el vaho venenoso del poder las cabezas fuertes. El espíritu despótico del hombre se apega con amor mortal a la fruición de ver de arriba y mandar como un dueño, y una vez que ha gustado de ese gozo, le parece que le sacan de cuajo las raíces de la vida cuando lo privan de él”.

Y otro pensamiento de gran valía para la seguridad popular: “La garantía de las repúblicas está en la cantidad numerosa de voluntades que entran en su gobierno”.