miércoles, 27 de mayo de 2026

 

José Martí,  Sobre la previsión.

Orlando  Guevara Núñez

Sobre esta importante cualidad, expresó Martí:” Los peligros no se han de ver cuando se les tiene encima, sino cuando se los puede evitar”. “Y  cuando el rayo cae, no es hora de ponerse a levantar el pararrayo! El  genio es eso: ver antes”.

Apuntó: “Los fuertes, prevén; los hombres de segunda mano esperan la tormenta con los brazos en cruz”. “ Manda el que dice a tiempo la verdad: ”La verdad bien dicha, dicha a tiempo, disipa, como si fuesen humo, a sus enemigos”. “Bien se pone en política el que se pone delante de lo que viene”.

Alertó que:  “Es de pocos el prever y auxiliar sin ostentación y sin premio la obra de que no han de sacar provecho alguno”. Y tuvo otros juicios ceerteros, como estos: “ Decir es hacer, cuando se dice a tiempo”. “ En prever está todo el arte de salvar”.  “Pensar es prever”. “A veces, esperar es morir. A veces, esperar es vencer”.

Y otro muy aleccionador: El sacrificio oportuno es preferible a la aniquilación definitiva.

 

martes, 26 de mayo de 2026

 


Desenterrar mentiras no los librará del juicio de la Historia

26 de mayo de 2026 

Redacción Radio Rebelde

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Fiel a su dificultad para articular reales palabras de paz, el imperialismo acaba de adentrarse en un terreno que difícilmente conduzca al entendimiento con la nación cubana: la amenaza directa a uno de sus símbolos. Como pasaba con Fidel, Raúl no es (solo) Raúl; es, hoy, el rostro palpable de la Revolución, de modo que apuntar contra él es, ni más ni menos, tirar al pecho del pueblo.

Hermano de su hermano, amigo del Sur Global, tejedor de articulaciones de bienestar y paz, compatriota de todos los suyos, pocas veces un individuo se metió tan adentro en las entrañas de los cubanos, así que en apenas dos días, a Tribuna repleta y en redes físicas y virtuales los cubanos le dijeron a Sam que por ahí no nos entendemos.

Muy quebradas han de andar las aspiraciones electorales republicanas, muy tajado el orgullo del sistema tras los golpes en Irán, muy abochornada la autoestima del establishment luego de las lecciones chinas, muy turbios los procesos judiciales de alto perfil -cada vez más traspapelados-, muy menguada la popularidad aún entre los suyos y muy grande la necesidad de reconciliarse con el voto extremista de La Florida… para que la Casa Blanca busque en Cuba el oxígeno que sus actos, y solo sus actos, le restan de cara al futuro.

Exhumando mentiras contra Cuba el imperialismo no se librará del juicio de la Historia. Él es el mayor culpable por juzgar, el fugitivo más famoso del mundo, que sigue matando incluso en su huida.

Sobre el derribo soberano de dos avionetas terroristas todo está documentado, en nuestros archivos y en los de ellos, aunque es proverbial la capacidad que para ocultar, manipular y tachar de negro los párrafos más sensibles tiene la Justicia estadounidense.

Si es tan Blanca como presume, la Casa que cobija al imperio ha de conservar la memoria de todas las alertas de Cuba y aun de agencias estadounidenses sobre aquellas acciones de descarada agresión. ¡Sean honestos de una buena vez!

Los periodistas cubanos, que le hemos tenido simultáneamente como fuente de noticias y fuente de inspiración y que en muchos casos conocemos de cerca al General de Ejército y al hombre llano, hacemos saber que en torno a las amenazas contra Raúl Castro somos objetivos, pero no imparciales. ¡Su suerte es la nuestra!

El imperialismo tiene que saberlo: no se puede separar a Raúl de Cuba ni de los cubanos. Para llevárselo, tendrían que buscar un helicóptero de once millones de asientos con que no cuenta el Pentágono y alistar un portaaviones que arrastre, chorreando caracoles aborígenes y yerbas africanas de mágico poder, 110 000 kilómetros cuadrados de islas y cayos insurrectos. Aun haciéndolo, verían al cabo que los cubanos terminaríamos acusándolos, no defendiéndonos.

A los periodistas revolucionarios no nos sirve ahora otro género que no sea el editorial. Raúl Castro, que vivió como un reo el juicio del Moncada, no tendría a estas alturas, libre como es, que ser absuelto por la Historia. Viva en millones de compatriotas, la Historia de Cuba hará más por él: sabrá defenderlo a tiempo.

Unión de Periodistas de Cuba (UPEC)

sábado, 23 de mayo de 2026

 

José Martí:  Sobre el bien. Servir.

.Orlando Guevara Núñez

Nuestro José Martí vivió haciendo el bien. Y sirviendo a los demás,

especialmente a su patria Por eso defendió con tanto ardor esos

principios.

 “A la patria no se le ha de servir por el beneficio que se pueda sacar de ella, sea de gloria o de cualquier otro interés, sino por el placer desinteresado de serle útil. Así lo expresó,  y dijo, además: “ El hombre no tiene derecho a oponerse al bien del hombre’” . “No hay más que un modo de perdurar: y es servir”.

Otras definiciones sobre estos temas fueron:   “No hay pena de que no pueda consolar, ni crimen de que no pueda redimir, el gusto de ser útil”

“Servirse a sí solo, es un robo”. “El que muere, si muere donde debe, sirve”.

Nos enseñó también muestro Héroe Nacional que “Es doble manera de hacer el bien, dar pan al cuerpo y darlo al alma”, que “Haber servido  mucho  obliga  a seguir sirviendo” y que “Es preferible  el bien de muchos a la opulencia de pocos”.

Expresó: “El que  sirve a su patria debe estar siempre dispuesto a ser su víctima”, y que “En política, el que sirve será servido”. En otro momento, hizo dos afirmaciones valederas: “Porque solo para hacer el bien, la fuerza es justa. Para esto solo. Siempre lo pensé. El bien se hace a la fuerza. Hay derecho para imponer la libertad”.

Con una gran muestra de altruismo, dijo: “Yo creo absolutamente en la bondad de los hombres”: “Solo gozo cuando sirvo o allano” Servir  es mi anhelo, y ver felices a los hombres: servir es nuestra gloria, y no servirnos”. Y: “Demos de nuestra sangre, si sirve de riego.

Suya es otra afirmación: Más bella que la luz del sol sobre la tierra es la de una buena acción sobre el rostro del bueno. La luz de las buenas acciones se parece a la luz de las estrellas”.

¡Es de morderse los labios de cólera, de no andar por toda la tierra, paseando infatigablemente el estandarte de su redención!, dijo.