José Martí :Sobre las riquezas
.Orlando Guevara Núñez
Nuestro Apóstol fustigó con fuerza las riquezas indebidas, las injusticias y desigualdades de éstas derivadas y su carácter inhumano , acentuado por las grandes diferencias entre ricos y pobres.
´Es el vicio de la riqueza – dijo - contra el que han de pelear los pueblos prósperos. Ríndasele menos culto. Póngase sobre ella el culto a las virtudes que la atenúan”.
“Las riquezas injustas, las riquezas que se arman contra la libertad y la corrompen; las riquezas que excitan la ira de los necesitados, de los defraudados, vienen siempre del goce de un privilegio sobre las propiedades naturales, sobre los elementos, sobre el agua y la tierra, que solo pueden pertenecer, a modo de depósito, al que saque mayor provecho de ellos para el bienestar común. Con el trabajo honrado jamás se acumulan esas fortunas insolentes”.
“No hay más que una barra, a cuyo golpe se abra en agua para toda la roca: es el trabajo”, aseguró. “ La riqueza que por otra vía nos venga trae oculto, en su seno cubierto de seda, un nido de sierpe”.
Dijo que: “Repugnan los negociantes ávidos; tanto como inspiran respeto los que se encariñan con el suelo que les da el sustento”
“El dinero –afirmó- es anónimo, no hay rastro en él de las lágrimas que ha hecho derramar ni de la sangre que ha costado” .
“Guardar dinero en manos honradas, guardadlo aunque sea poco, que un centavo a tiempo es mejor que cien centavos tarde y un peso insurrecto puede más que mil pesos españoles”, aseveró.
En otra de las reflexiones sobre este tema, dijo: “Nos aterra tener la manera de vivir pendiente de la fortuna política, que no debe mirarse nunca como fortuna, sino como altar, donde se entre y se salga con las manos limpias”. Los mercaderes, como la yedra venenosa, nacen en las paredes de todos los templos. Luego, Jesús los echa”.
En relación con la lucha entre poderosos y pobres, en Estados Unidos, escribió Martí: “¡Es la batalla de siempre! Todos los poderosos aliados con los que viven de sus migajas, contra las personas amigas de los débiles. ¡Es la batalla de siempre! Todos los glotones de hoy, Don Tierra y Don Panza, contra los espíritus desinteresados y fervientes, sin más sueldo que el placer de hacer bien, que es una sabrosísima paga”.
Afirmó que “Una riqueza que mancha a quien la disfruta: no es hombre honrado el que posee a otro hombre”.
Sobre la riqueza y la pobreza en Estados Unidos, específicamente en
Cbicago, expresó Martí:
“La República, corrompida por el amor predominante a la riqueza, abandonaba el gobierno a los políticos de oficio, y veía en calma la liga de los que abusaban de los bienes públicos con los que habían de administrarlos”.
“La desvergüenza de los ricos exasperaba la cólera de los pobres. El provecho excesivo de los empresarios privaba al obrero de su provecho natural””.
“Ya sin que haya más fuego en las estufas, ni más pan en las despensas, ni más justicia en el reparto social, ni más salvaguardia contra el hambre , ni más luz y esperanza para los tugurios, ni más bálsamo para todo el que hierve y padece, pusieron en un ataúd de nogal los pedazos mal juntos del que creyendo dar sublime ejemplo de amor a los hombres, aventó su vida con el arma que creyó revelada para redimirlos´. “Esta República por el culto desmedido a la riqueza, ha caído sin ninguna de las trabas de la tradición, en las desigualdad injusticia y violencia de los países monárquicos”.
“Se ve ahora de cerca lo que La Nación ha visto desde hace años, que la República popular se va trocando en una República de clases, que los privilegiados fuertes con su caudal desafían exasperan, estrujan, echan de la plaza libre de la vida a los que vienen a ella sin más fueros que los brazos y la mente. Que los ricos se ponen de un lado y los pobres de otro, que los ricos se coligan y los pobres también, que la inmigración no bien destilada ni contenida, aporta más de sus vicios europeos que los que adquiere de virtudes americanas. Que el lujo descompuesto y casi bestial obliga la mente a tales agudezas y el horror de ambos sexos a tales sacrificios; que la aventura va por todas partes quedándose atrás, poco remunerativa , la libertad más amplia, la prensa más libre, el comercio más próspero la naturaleza más variada y fértil no bastan a salvar las repúblicas que no cultivan el sentimiento , ni hayan condición más estimable que la riqueza, ni asimilan el carácter nacional las masas diferentes u hostiles que se les une”.
En mayo de 1883, escribió : “De sus generales se envanecía Roma: y los Estados Unidos de sus ricos. Pero no los levanta sobre el pavés, sino que a la par que los reverencia, los moteja. Los admira, mas los vé como usurpadores y temporales ocupantes de la riqueza pública.; lo que acontece en mayor grado, cuando la riqueza de un hombre o de una familia toma tamaño de riqueza de nación. El ojo popular, que ve los hechos gruesos, se vuelve con cólera contra los que, en la misma noche en que dos desventurados transidos de hambre, son presos en el rincón de una iglesia, en torrentes de luz y perfumes giran, cuajados de rosas de oro, y de diamantes, y enjoyados como silla de caballo persa, haciendo alarde ostentoso de la riqueza que se les desborda de las arcas”.