viernes, 10 de enero de 2025

 

José Martí, sobre apoyo de Venezuela a Cuba

 Orlando Guevara Núñez

“Deme Venezuela en qué servirla. Ella tiene en mí a un hijo”. Ese aprecio Martiano sobre el pueblo venezolano fue manifestado más de una vez. Pero Martí escribió también sobre l solidaridad venezolana con Cuba.

“Cuando Bolívar y Páez,  a principios del siglo,  quiso Venezuela echar a España de Cuba y Puerto Rico: y los Estados Unidos no quisieron”

“Cuando Céspedes y Agramonte,  Venezuela mandó a Cuba héroes suyos a morir: y más hubiera mandado, y nos abrió sus casas, y empezó a armar su juventud y si no nos dio más,  no fue culpa de Venezuela”.

“Cumple aquí, cómo hermanos, sacarse del corazón toda la gratitud de Cuba a Venezuela,  la memoria profunda de la hospitalidad que al pie del Ávila halló nuestra desdicha, el solemne amor a los  valientes  venezolanos qué dieron su sangre por Cuba (…)  ,: En Cuba y Puerto Rico se nos queda en el alma la caridad del noble venezolano”

 

Estas palabras del Héroe Nacional cubano, José Martí, fueron pronunciadas, en honor a Venezuela, en 1892. Trascendiendo el tiempo, parecen dichas para la Venezuela de hoy.  Selecciono estos fragmentos.

 

"No con la voz penosa de quien vive aún en la fatiga de los primeros días de América, puesto que sólo se han de contar en un pueblo los días que nacen de aquel en que se sacudió de la frente la corona extraña; no con la voz caída de quien, hasta por el cuerpo ruin, padece de envidia de aquellos cíclopes que escalaron el cielo y se trajeron de él la banda azul que abrió en dos, para siempre, el antiguo pabellón; no con la voz desmayada de la enfermedad tenaz, sino con acentos que fueran a la vez como fragor de rayo y como música de seda, quisiera yo sacar del relicario de mi pecho aquella tierna reliquia de la pasión que guardo en él para el pueblo que a la hora de la libertad puso en sus hombres la fuerza de los ríos con que echa atrás el mar, y el ímpetu y el fuego y el estrépito con que arrancaron de los senos de la tierra sus montañas; para el pueblo que pone en sus mujeres el alma nacarada y aromosa de su flor de café".

"Porque yo no sé  que  haya derecho más grato que el de admirar como hijo al pueblo por donde América mostró al mundo cómo la libertad vence desnuda, sin más cureña que el lomo del caballo, ni más rancho que recortes de cuero, al poder injusto que se socorre de las riquezas de la tiranía y del mismo ciego favor de la Naturaleza; de venerar como hijo a la tierra que nos ha dado en nuestro primer guerrero a nuestro primer político, y el más profundo de nuestros legisladores en el más terso y artístico de nuestros poetas; de amar como hijo a la república donde las almas, a modo de espada de fábrica finísima, son todas de acero, que pica frente a frente, para quien les pellizca la dignidad o les rebana la tierra del país, y para el que de afuera va a pedirles techo y pan son todas puño de oro".

"Duermen tal vez otros pueblos, que es cosa que no se ha de hacer, porque hay siempre pueblos que acechan y vigilan, duermen otros pueblos tal vez, entretenidos en comadrear por las ventanas o en descascarar el maíz, sobre una gloria que sólo tiene derecho a recordar quien la cultiva y continúa; y suele uno que otro americano, por el anhelo codicioso de las pompas y bienes del mundo, o por aturdimiento fácil ante las maravillas ajenas, acaso más viciadas que seguras, o por el horror natural de los trastornos y la sangre, o por impaciencia mal aconsejada de progresos superficiales e inmaduros, proclamar más pesada de la cuenta, o abandonar a la lluvia y el polvo del camino, la patria que sus padres sublimes les confiaron, para obtenerle del Universo indiferente la paz del respeto, y librarla del desdén peligroso con que miran a las almas entecas los creadores y fuertes de este mundo; ¡pero a Venezuela, como a toda nuestra América, a nuestra América desinteresada, la hemos de querer y de admirar sin límites, porque la sangre que dio por conquistar la libertad ha continuado dándola por conservarla! ¡Proclamemos, contra lacayos y pedantes, la gloria de los que en la gran labor de América se van poniendo de quicio y abono para la paz libre y decorosa del continente y la felicidad e independencia de las generaciones futuras!"

 

miércoles, 8 de enero de 2025

 

Breves apuntes martianos (5) Sobre la mujer

 Orlando Guevara Núñez

Mucho escribió nuestro José Martí sobre la mujer. La evocó en todas sus dimensiones, sus virtudes humanas, su patriotismo y su valor para los

 

hombres y la sociedad. Palabras bellas, colmadas de cariño y respeto. Sobre ellas dijo que:”Sin sonrisa de mujer no hay gloria completa de hombre” y que:  “una mujer hace versos con solo ser mujer”; Y afirmó:  “Las mujeres nunca están más bonitas que cuando sufren” y que: “para disponerse a morir es necesario oír antes la voz de una mujer”.

Como delicia y manantial de orgullo la calificó y dijo que eso era una mujer valiente y abnegada. En otra ocasión afirmó: “Di ¡ternura! Y ya eres una mujer elocuentísima”. Y que una mujer buena es un perpetuo arco iris.”

En el orden político señaló:  “Las campañas de los pueblos solo son débiles, cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer, tímida y quieta de su natural, anima y aplaude, cuando la mujer culta y virtuosa,  unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible¨.¨Se ordena ya el gran sacrificio y es justo que se apresuren a premiarlo las mujeres¨, aseguró.

 

Dijo que ¨de todas las   penas de este mundo cura y de todas las heridas del bien obrar, la estimación de los hombres verdaderamente buenos, pero con ella misma es incompleta la victoria cuando no mueve el corazón de la mujer. él es la medicina: él es el milagro: él  es el triunfo¨.

Es suyo el pensamiento de que:” De los hombres es morir en la honra mejor (…) y de las mujeres es mantener el alma viril en el deseo y capacidad de la virtud y abrigar a los que se quedan en el mundo sin guía y sin sostén”. “Construir, he ahí la gran labor del hombre. Consolar, que es dar fuerza para construir, he ahí la gran labor de las mujeres” afirmó

Sentenció nuestro Apóstol, en otra ocasión, que: “ Los talentos, para ser eficaces, han de reunir en sí ambos sexos: el hombre que invade, la mujer, clemente.

Aseveró que: “No es que falte a la mujer capacidad alguna de las que posee el hombre, sino que su naturaleza fina y sensible le señala quehaceres más difíciles y superiores”.

“Excelente bondad- aseveró- es la de nuestras mujeres. Jamás tan apacible y natural ternura fue mezclada en grado tal a la aptitud para las virtudes” Y apreció que:  “Se puede esperar todo de un pueblo donde la mujer es virtuosa y el hombre es honrado”.

De las féminas dijo también nuestro Apóstol:” La elegancia del vestido, la grande y verdadera está en la altivez y fortaleza del alma. Un alma honrada, inteligente y libre, da al cuerpo más elegancia, y más poderío a la mujer, que las modas más ricas de las tiendas. Mucha tienda, poca alma”.

En una ocasión, sobre unas mujeres que visitaban las canteras donde trabajaba él como prisionero, escribió a su madre: “Esta es una fea escuela, porque aunque vienen mujeres decentes, no faltan algunas que no lo son. A Dios gracias, el cuerpo de las mujeres se hizo para mí de piedra.  Su alma es lo inmensamente grande, y si la tienen fea, bien pueden irse a brindar a otro lado su hermosura”

Un concepto sobre el respeto a la mujer, lo brindó Martí en uno de sus versos: De mujer, pues puede ser/ que mueras de su mordida/ pero no empañes tu vida/ diciendo mal de mujer. En otro verso escribió: Aquí está el pecho, mujer/ que ya sé que lo herirás/ más grande debiera ser/ para que lo hirieses más.

Obsérvese esta  otra bella imagen martiana sobre la mujer. “La Naturaleza dio cuernos a los toros, cascos a los caballos, ligereza de pies a las liebres, carrera de dientes a los leones, la natación a los peces, el volar a las aves, el pensamiento a los hombres. Para las mujeres no tenía ya. ¿Qué le da, pues? La hermosura contra todos los escudos, contra todas las lanzas. Pues cualquiera siendo hermosa, vence al hierro y el fuego¨.

No en vano dijo una vez: “Hago lo que debo y amo a una mujer, luego, soy fuerte”. Sobre ellas hizo en una ocasión una interrogante: ¿Qué será de los hombres el día en que no puedan apoyar su cabeza en un seno caliente de mujer?

Sobre la  teatrista española, Pilar Belaval, durante  el ya citado homenaje en México, al cual fue invitado para el elogio , expresó también  estas bellas palabras: “Es mujer,  copia feliz de cuanto hay de animado y de bello y artista, es el realce del entusiasmo y la grandeza. Dícese mujer y se adivinan hermosuras, abnegaciones, divinas locuras y promesas’.

En muchas de sus obras poéticas, teatrales, periodísticas y sus epístolas, abundan el protagonismo o mención de las mujeres.

A Martí se le atribuye un bonito pensamiento sobre la mujer, que en realidad no es suyo. Es el siguiente: “La abnegación de la mujer obliga al hombre a la virtud”. En realidad, Martí cita lo escrito en un álbum de una cubana. Y expresa textualmente: “Toda la patria – dice un álbum de cubana- está en la mujer: si ella falla, morimos: si nos es leal, somos. La abnegación de la mujer obliga al hombre a la virtud”

Pero en el mismo escrito señala: “Como veneno es una mujer frívola o interesada, que descuaja y envilece al marido temeroso: delicia y manantial de orgullo, es una mujer valiente y abnegada”

Y esta otra bella alusión a la mujer:  “Cuando la luz sufre, los cielos se oscurecen:  Luz es una especie de espíritu que brota del sol en el cielo, y de las mujeres en la tierra”.

lunes, 6 de enero de 2025

 

Breves apuntes martianos (4) Su amor por los pueblos de América 

Orlando Guevara Núñez

Una afirmación define el amor de José Martí por los pueblos del sur de nuestro continente americano: “De América soy hijo: a ella me debo”. Para él no debían existir fronteras que los separaran.” Pueblo y no pueblos, decimos de intento, por no parecernos que hay más que uno del Bravo a la Patagonia”. Dijo que: “ Lares y La Demajagua son dos hermanas que se besan a través de las olas que las separan”.

 

Defendió siempre la  independencia de las naciones del Sur y alertó sobre los peligros del intento de los Estados Unidos de dominarlos. Por eso  aseguró que  “Ha llegado para la América Española la hora de declarar su segunda independencia”.

 

Y contra los propósitos yanquis de señorío económico, expuso un criterio valedero: “La unión con el mundo y no con una parte de él; no con una parte de él contra otra. Si algún oficio tiene la familia de repúblicas de América, no es ir de arria de una de ellas contra las repúblicas futuras”.

 

Pero vio con claridad los peligros de esa independencia y esa unión y trató de evitarlos. “Es la hora del recuento, y de la marcha unida, y, hemos de andar en cuadro apretado, como La Plata en las raíces de Los Andes”. “En el fiel de América están Las Antillas, si esclavas mero pontón de la guerra de una república imperial, y si libres, garantía de equilibrio en el continente y para la independencia de la América española, aún amenazada”

Vio con meridiana claridad que:  “Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo”

Pero alertó también sobre el peligro de la desunión para enfrentar al enemigo común. Por eso dijo que  ·”En nuestra América no puede haber Caínes. ¡Nuestra América es una!  Argumentó: ¿A dónde va la América y quién la junta y guía?  Sola, y como un solo pueblo, se levanta. Sola pelea. Vencerá, sola”.

Vislumbró el papel de Cuba en ese ideal independentista señalando que Cuba “Al salvarse, salva. Nuestra América no le fallará, porque ella no falla a América”. Y auguró:  “La revolución de Cuba, corona y garantía de la de nuestra América”  y que:  “Por Cuba va a cuajar la emancipación de América”,  alegando que  en Cuba peleamos  para asegurar, con la nuestra, la independencia hispanoamericana”.

En la víspera de su muerte, nuestro Héroe Nacional plasmó para la historia su ideal independentista de los pueblos de América frente a la voracidad yanqui.

Dijo Martí que el mejor modo de resucitar la influencia española en América, es abogar por la de Estados Unidos.

Ese sentimiento martiano gana fuerza de presencia en la cultura política del pueblo cubano y constituye un digno homenaje al Maestro, en el aniversario 130 del holocausto de Dos Ríos.

 

Y puede decirse que también a Martí, como a Bolívar, le queda mucho por hacer en América.

Y por un punto de encuentro en la historia, precisamente los pueblos de Simón Bolívar – Venezuela-  y de José Martí –Cuba,  libran  hoy uno de los más heroicos combates por la segunda independencia americana.