jueves, 25 de julio de 2024

 

                         El Manifiesto del Moncada

.Orlando Guevara Núñez

Es conocido el objetivo de Fidel – una vez tomado el Cuartel Moncada- de llamar al pueblo a la lucha, sumando a los militares honestos contra la tiranía, para “ir unidos en pos del único ideal hermoso y digno de ofrendarle la vida, que es la grandeza y la felicidad de la Patria”. Así lo definió el máximo jefe de las acciones del 26 de julio de 1953, ante el Tribunal que lo juzgaba por esos hechos.

Se sabe la existencia de un documento titulado A la nación, conocido también como Manifiesto del Moncada, el cual sería dado a conocer a través de la radio, una vez cumplida  la misión militar. Fidel prefirió no hacer esa transmisión antes, en aras de prevenir un posible derramamiento de sangre.

Ese documento, por encargo de Fidel, fue elaborado por Raúl Gómez García, conocido como el Poeta de la Generación del Centenario, asesinado el mismo día del asalto. En La Habana quedaron varias copias que debían ser difundidas tras el éxito de la acción. En Santiago de Cuba habría de hacerse lo mismo.

¿Cuáles aspectos fundamentales se abordaban en ese documento? Lo primero,  proclamar que “ante el cuadro patético y doloroso de una república sumida bajo la voluntad caprichosa de un solo hombre, se levanta el espíritu nacional desde lo más recóndito del alma de los hombres libres”. Se declara la continuidad de la Revolución de 1868, iniciada por Carlos Manuel de Céspedes, reanudada por José Martí en 1895, y actualizada por Guiteras y Chibás en la época republicana.

Ante la represión de la tiranía y la actitud de los políticos en componenda con ésta, “se levanta la vergüenza inquebrantable del pueblo cubano en la decisión unánime de reconquistar su Constitución, sus libertades esenciales y sus derechos inalienables, pisoteados sin tregua por la usurpación traicionera”.

Se exalta el papel de la juventud cubana, alzándose en rebeldía, “rompiendo el pacto insano con la concepción del pasado y con el presente de duelo y decepción”. Se habla de la juventud del Centenario, con el anhelo de “honrar con sacrificio y triunfo el sueño irrealizado de Martí”.

Se anuncia la llegada de una Revolución nueva que cambiaría para siempre la insoportable situación del país. Se afirma que en la vergüenza de los hombres de Cuba está el triunfo de la Revolución cubana. La Revolución de Céspedes, de Agramonte, de Maceo, de Martí, de Mella, de Guiteras, de Trejo y de Chibás.

En una interpretación del momento histórico, se afirma que el año del Centenario Martiano cierra un ciclo signado por avances y retrocesos en los órdenes político y moral de la república, destacando la lucha sangrienta del pueblo por su libertad e independencia.

Se pone al desnudo la esencia del golpe del 10 de marzo de 1952, y los mecanismos fraudulentos para mantener en el poder a una casta explotadora y privilegiada, sostenedora de “una bandera sin gloria al lado de la bandera más gloriosa”. Se denuncian las funestas consecuencias del zarpazo batistiano en los órdenes económico, político, las represiones obreras y estudiantiles, el aislamiento y división de los partidos políticos, la muerte de la Constitución y los derechos, entre otros graves males para el país.

Al analizar otras consecuencias para el pueblo, el Manifiesto del Moncada afirma, refiriéndose a quienes cometieron el crimen y los que adoptaron una actitud pasiva ante ese hecho, que “No es honrado ni justo atentar al corazón de la república, ni es justo ni es honrado encaramarse sobre ella para dejar que los demás atenten”.

Fustiga el documento a los políticos venales, prestos a hacerle el juego a los traidores del 10 de marzo, mientras el pueblo espera la verdadera clarinada para la defensa de sus más sagrados derechos. Por esos derechos, se destaca el ideal de la juventud del Centenario.

Un concepto político de trascendencia se expresa en el citado Manifiesto: “En 1853 con el nacimiento de un hombre luz, comenzó la Revolución cubana; en 1953 terminará con el nacimiento de una república luz” Se declara que la Revolución no persigue odio ni sangre inútil, sino salvar la vergüenza de Cuba, naciendo del pueblo cubano, con la vanguardia de una juventud nueva, limpia de pasado errores y de mezquinas ambiciones.

Se declara la Revolución como “frente meditado de un empeño”, arrancando de una vez y para siempre todas las ataduras que nos ligan al pasado corrupto y todos los mitos que nos mantienen en el presente de amargura y dolor.

Otro postulado es que la Revolución se declara libre de trabas con las naciones extranjeras, y libre también de influencias y apetitos de políticos y personajes propios. Una definición retrata el ideal enarbolado: “La Revolución es la decisiva lucha de un pueblo contra todos los que lo han engañado”.

Se puntualiza el respeto a la integridad de los ciudadanos libres y de los militares que no han traicionado el corazón nacional. Se ofrece un saludo a todos los cubanos de vergüenza a quienes se invita a sumarse al triunfo. Al mismo tiempo se declara la energía y rigor contra quienes han arrebatado al pueblo sus derechos, la libertad y la soberanía.

Se declara el interés de la Revolución de luchar por el bienestar y la prosperidad económica, a la vez que, en el orden político, reconoce y se orienta “en los ideales de Martí, contenidos en sus discursos, en las Bases del Partido Revolucionario Cubano, y en el Manifiesto de Montecristi; y hace suyos los Programas Revolucionarios de la Joven Cuba, ABC Radical y el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo).

Con sentido de solidaridad y hermandad, se proclama el respeto por las naciones libres de América, haciendo votos porque” la clarinada cubana sea una estrella más en la conquista de los ideales e intereses latinoamericanos. Se anuncia también el propósito de cambiar el medio económico nacional y repartir trabajo honrado y dinero equitativo a todos los hogares cubanos.

Se declara el respeto hacia los obreros y estudiantes, hacia la Constitución de 1940, se reconoce como única bandera a la tricolor de la Estrella Solitaria y como Himno al que nos enseña que ¡Morir por la Patria es vivir!

“La Revolución – se expresa en el citado Manifiesto- declara su amor y su confianza en la virtud, el honor y el decoro del hombre y confiesa la intención de utilizar los que valen de verdad (…) Estos hombres existen en todos los lugares e instituciones de Cuba, desde el bohío campesino hasta el cuartel general de las Fuerzas Armadas; y el ojo avizor de la Revolución los situará en la posición de servicio que Cuba les pide. No es esta una Revolución de castas”.

Aquel histórico documento que no llegó al pueblo por la frustración del triunfo militar en el Moncada, concluye con patrióticas palabras, de contenido martiano, que transcribo textualmente:

Cuba abraza a los que saben amar y fundar, y desprecia a los que odian y deshacen. Fundaremos la república nueva, con todos y para el bien de todos, el amor y la fraternidad de todos los cubanos. La Revolución se declara definitiva, recogiendo el sacrificio inconmensurable de las pasadas generaciones, y la vida en bienestar de las generaciones venideras.

En nombre de los mártires. En nombre de los derechos sagrados de la patria. Por el honor del Centenario.

La Revolución cubana.

Julio 23 de 1953.

Como puede verse, aquí están plasmadas las ideas esenciales que pondrían en marcha a la Revolución y darían luego cuerpo al Programa del Moncada. En aquel momento, estas ideas no pudieron llegar a las masas que las inspiraron. Pero esas ideas, que primero sufrieron crímenes y prisión, no fueron derrotadas. Marcharon al exilio, regresaron en el Granma, escalaron las montañas, se extendieron por llanos y ciudades, hasta que, victoriosas, fueron coronadas con el triunfo, el 1ro. de enero de 1959, en esta heroica ciudad de Santiago de Cuba.

viernes, 19 de julio de 2024

 

El verdadero terror que representa

Cuba para los Estados Unidos.

.Orlando Guevara Núñez

Los trece gobiernos norteamericanos a partir del triunfo de la Revolución cubana- desde Eisenhower hasta Biden- han utilizado el falso argumento del terrorismo para su propósito de destruirla. Pero, en realidad, ¿cuál  es el terror que siente el imperio yanqui cuando de Cuba se trata?

En primer lugar, el terror de que Cuba es la demostración de que un pueblo puede resistir y vencer frente a la política hegemónica de los Estados Unidos. Y de que la otrora Doctrina Monroy perdió su invulnerabilidad en este continente.

Los aterroriza la  demostración cubana  de que el socialismo es posible y representa la alternativa  futura de los pueblos frente al capitalismo brutal que los oprime y explota.

Se aterrorizan ante el real ejemplo socialista de que los capitalistas no pueden existir sin los obreros, pero los obreros si pueden existir sin los capitalistas. Y por eso creen erróneamente que eliminando a Cuba pueden eliminar el socialismo como opción de otros pueblos.

Saben que  el ejemplo de Cuba gana terreno en el mundo, mientras que la influencia imperialista decrece y solo puede existir mediante la fuerza, las guerras, los despojos y amenazas, cimentadas en un verdadero terrorismo.

Ese miedo, ese terror, nació  antes del triunfo de 1959. Por eso trataron de que provocar el aborto de la Revolución, o de por lo menos hacerla nacer mediatizada, enmarcada en los moldes fabricados por los Estados Unidos.

En fecha tan temprana como el 20 de julio de 1957, el héroe de la lucha clandestina, Frank País, en carta a Fidel Castro, le expone sus consideraciones sobre una conversación con el cónsul norteamericano en Santiago de Cuba. Ante la certeza del triunfo guerrillero, surgía el intento de encasillar el gobierno revolucionario en moldes que no obstruyeran el dominio neocolonial yanqui sobre este país y que ahora veían en peligro.

Y apunta Frank en su misiva: “Nos dijo abiertamente que el gobierno norteamericano había cambiado su política para con Batista, que nos miraba con simpatía y que si llegáramos al poder en cualquier forma nos apoyarían y reconocerían inmediatamente. Sus recelos son de que no podamos controlar solos el poder siguió  diciendo (la conversación duró dos horas y media) que el gobierno americano no tiene inconvenientes en reconocer gobiernos puramente nacionalistas, inclusive que no veían con malos ojos que nacionalizaran todas las industrias americanas y que se revisaran los tratados comerciales, pero con tal de que seamos efectiva y únicamente nacionalistas. Noté que le tiene pánico a que detrás de nosotros se muevan los comunistas”(,,,)

La respuesta de Fidel a Frank, redactada el 21 de julio expone su aprobación a que un diplomático  estadounidense visite la Sierra Maestra. Esta dispuesto al dialogo, como se haría con cualquier otro país democrático.

Pero la inteligencia y la firmeza de principios del jefe revolucionario se levanta como valladar ante el intento mediacionista. “¿Qué nos hacen exigencias? Las rechazamos. ¿Qué desean conocer nuestras opiniones? Las exponemos sin temor alguno, ¿Qué desean estrechar los lazos de amistad con la democracia triunfante en Cuba¿ ¡Magnifico! Es un síntoma de que se reconoce el desenlace final de esta lucha. ¿Qué nos proponen una mediación amistosa? Respondemos que no hay mediación honrosa, ni mediación patriótica, ni mediación posible en esta lucha. Y eso no hay que decirlo, ya está dicho en el Manifiesto de la Sierra Maestra”.

En ambas misivas reseñadas en el libro Lucharemos hasta el final, cronología 1957, del autor Rolando Dávila Rodríguez, pueden  notarse las razones del terror siempre presente en los gobiernos de los Estados Unidos respecto a Cuba, O  lo que es lo mismo: No es que Cuba sea terrorista. Es el terror de Estados Unidos a la multiplicación del ejemplo  cubano.

 

 

 

 

jueves, 18 de julio de 2024

 

¿Cuántos  moncadistas eran santiagueros?

.Orlando Guevara Núñez

No pocas personas piensan que Renato Guitart Rosell fue el único santiaguero que asistió a la cita del Moncada como combatiente. Pero vinieron más. Fidel ha explicado que Renato fue el único santiaguero residente aquí, en aras de no poner en riesgo la clandestinidad de la acción. Renato  contribuyó a la organización del asalto.  Pero otros, aunque no vivían aquí, eran de esta ciudad-cuatro- y tres de Palma Soriano.

Santiaguero era también Pedro Miret Prieto, nacido aquí  el 19 de febrero de 1927. Había formado, junto a Fidel, parte del grupo organizador del asalto. Y resultó herido durante la acción. Fue condenado a 13 años de prisión. Amnistiado junto al resto de los moncadistas. Marchó al exilio en México y no pudo sumarse a los expedicionarios del Granma por estar preso en el país azteca. Luego se sumó al Ejército Rebelde y ganó el grado de Comandante.

Otro santiaguero moncadista fue Léster Rodríguez Pérez, nacido en Santiago de Cuba el 22 de mayo de 1927. Fue jefe del grupo que asaltó y tomó el Palacio de Justicia, acción en la que Raúl, por su arrojo y decisión, salvó al grupo y se convirtió en su líder. Fue jefe del Movimiento 26 de Julio en Oriente al constituirse. Combatiente del 30 de Noviembre de 1956 y se sumó luego al Segundo Frente Oriental, alcanzó los grados de Capitán.

Emilio Albentosa Chacón nació en Santiago de Cuba, el 31 de mayo de 1920. Fue expedicionario del Granma, resultando gravemente herido en Alegría de Pío. Logró escapar y salvar la vida. Trabajó en la clandestinidad durante la guerra revolucionaria.

Pedro Celestino Aguilera González. Nació en Palma Soriano, el 29 de noviembre de 1925. De profesión estomatólogo. Participó en el asalto al cuartel Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo. Detenido y juzgado, fue absuelto por falta de pruebas, y tenía la orientación de Fidel de no declararse culpable. Fue dirigente, desde su creación, del Movimiento Revolucionario 26 de Julio. Tuvo una vida revolucionaria activa, tanto en la clandestinidad como después del Triunfo de enero.

Otro Santiaguero combatiente del 26 de julio de 1953 fue Teodulio Mitchel Barbán, nacido en Palma Soriano, el 17 de abril de 1924. De procedencia muy humilde. Se unió a la labor revolucionaria junto a Pedro Celestino Aguilera. Por decisión de Fidel marchó para La Habana. Fue el chofer de Fidel desde la capital cubana hasta Santiago de Cuba. Luego del asalto al Moncada logró escapar y prosiguió la lucha hasta la derrota de la tiranía batistiana.

También  santiaguero moncadista  fue Oscar Alberto Ortega (Nito). Nació en Palma Soriano, el 17 de abril de 1924. Se había integrado a la lucha junto a Pedro Celestino Aguilera. Durante el asalto al Moncada resultó herido, pero logró escapar. Luego fue capturado y asesinado por los esbirros de la tiranía batistiana Estos son los siete santiagueros que tuvieron el honor de formar parte de las acciones del 26 de julio de 1953. Todos son ya fallecidos. Para ellos, el recuerdo agradecido, y el compromiso\\\eterno de continuar construyendo y defendiendo la obra con su sangre y sacrificio cimentada.

Hubo otro combatiente, asesinado en el Moncada, que residió cuando niño en Santiago de Cuba. El fue José Luis Tassende de las Muñecas, nacido en Manzanillo el 15 de enero de  1925, luego pasó a vivir con su  familia en Santiago de Cuba, pues el padre era empleado de la Compañía Bacardí. Fue en 1935, al fallecer el padre, que la familia pasa a residir en La Habana. Durante el asalto al Moncada, vino como jefe del grupo al cual pertenecía Raúl Castro.