lunes, 29 de agosto de 2022

Escasos, como los montes, son los hombres que saben mirar desde ellos


Orlando Guevara Núñez

Hasta ahí conocía ese pensamiento martiano. Pero no se detuvo en ese punto. En carta a su amigo dominicano  Federico Hernández y Carvajal, firmada el 25 de marzo de 1895,  en Montecristi,  puede leerse la oración completa, que continúa: y sienten  con entrañas de nación, o de humanidad.
Martí está contestando una misiva del catedrático amigo. Le habla sobre la responsabilidad de la lucha en Cuba.  “Yo evoqué la guerra: mi responsabilidad comienza con ella, en vez de acabar. Para mí la patria no será nunca triunfo,  sino agonía y deber. Ya arde la sangre. Ahora hay que dar respeto y sentido humano al sacrificio (…)

“Quien piensa en sí no ama a la patria, afirma. Y  en otra parte de la misiva escribe: “Yo alzaré al mundo. Pero mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir callado”.

Pero Martí no está pensando solamente en Cuba. Por eso afirma a su amigo: Para mí, ya es hora. Pero aún puedo servir a este único corazón de nuestras repúblicas. Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo

La despedida es emotiva:  “Me arranco de  Vd., y le dejo, con mi abrazo entrañable, el ruego de que en mi nombre, que solo vale por ser hoy el de mi patria, agradezca, por hoy y para mañana, cuanta justicia y caridad reciba Cuba. A quien me la ama, le digo en un gran grito: hermano. Y no tengo más hermanos que los que me la aman”

“Adiós y a mis nobles e indulgentes amigos. Debo a Vd. Un goce de altura y de limpieza, en lo áspero y feo de este universo humano. Levante bien la voz: que si caigo será también por la independencia de su patria”.

 

Hombre es algo más que ser torpemente vivo: es atender una misión, ennoblecerla y cumplirla


Orlando Guevara Núñez

Muy interesantes son las reflexiones hechas por José Martí en el artículo donde expone esta idea. Lo hace por petición de un amigo, Gustavo Gosdawa,  barón de Gostkowski. Este hombre escribió sobre los vicios de la juventud y sus deficiencias lastimosas, afirma nuestro Apóstol. Se estaba refiriendo a la juventud mexicana. Pero el escrito no fue bien acogido por los lectores. Un periódico respondió en su contra, y el amigo le pidió escribiera explicando la mala interpretación sobre su obra. El referido escrito martiano fue publicado en la Revista Universal, de México, el 21 de septiembre de 1875. 

Y Martí va directo al problema. “Gostkowski quiere que se diga aquí cuán bien sabe él  que hay en México muchos jóvenes estimables: pero los buenos no han menester ser flagelados. ¿A qué medicinar al sano? Se examina y se ataca el mal en el enfermo. Y ofrece un criterio: ¿Es nuestra juventud iniciadora?  No: vive demasiado aislada para crear. ¿Es escasa de conocimientos y de fuerzas aprovechables?  No: es fecunda en ellos; fáltanle solo cohesión en sus facultades, concordia en los espíritus, atmósfera propicia, unión en la marcha”. Expone que hay en México una pléyade de jóvenes brillantes: son talentos fértiles; pero se incuban separadamente y por eso tardan tanto en producir. “Nadie rehúse el combate-dice- caer  vencido en buena lid es ya victoria”

Afirma que  Gostkowski  habla de otra juventud “crapulosa, corrompida, torpe.

Es una juventud que tiene algo de simia; hace todo lo que en otras tierras hacen: se viste bien y obra mal (…)  Dice que las mujeres que se unirán a ellos no los amarán bien, porque no tendrán en ellos nada que respetar. “He aquí un daño grave en una sociedad: que las mujeres no puedan amar a sus maridos”.

Es la ocasión para sus criterios directos y aleccionadores: “De matrimonios débiles nacen hijos malos. Con hijos malos no se reconstruye un pueblo. Quien piensa en estas cosas no puede amar a la juventud rica de México. Se es hombre para serlo. Hombre es más que ser torpemente vivo: es entender una misión, ennoblecerla y cumplirla”.

Plasma Martí otro pensamiento valedero: “Puesto que en México es don común la inteligencia, es más culpable el que envilece la suya o la descuida que el que no la usa porque no la tiene”.

Aprovecha este análisis para verter sabios criterios sobre el concepto de filosofía. Dice que “Es indudable que existe en el hombre una tendencia natural a explicarse la causa de todo: el ejercicio de esta tendencia produce el conjunto de observaciones que forman la filosofía”.  Agrega que “Hemos establecido leyes para nuestro ser; pero es indudable que sin nuestro ser, no hubiéramos podido deducir las leyes. Siempre el ser inexplicable es lo primero (…).  “La experiencia es la base más firme del conocimiento: ¿cómo me he de negar al derecho de conocer de una experiencia que siento en mí propio? (…) ¿Puedo explicármelo todo?  No puedo. ¿Negaré lo que no me explico? No tengo el derecho de negarlo, como no tengo el derecho de asentar un sistema metafísico sobre imaginaciones”.

 

Tiene el mundo dos razas: parecida a los insectos la una, la de los egoístas; resplandeciente, como si en sí llevara luz la otra, la de los generosos


Orlando Guevara Núñez

A estas palabras, agrega Martí que “los  unos los sacrifican todo: patria, amistad, estimación, hasta estimación de sí mismos a su beneficio y  contentamiento”  Y sobre los  generosos  afirma que “aunque en las horas de sosiego puedan pagar tributo a los apetitos y flaquezas de la naturaleza humana, cuando la hora del atrevimiento y de la grandeza suena; cuando el honor humano o el honor patrio están en peligro (…)  se arrojan apretadamente a la pelea, camino de la luz”

Este análisis martiano aparece en unas notas para un discurso en elogio a Santo Domingo, pieza oratoria que no existe constancia de que la haya pronunciado. Se   hacía  un recordatorio  a  Gregorio Luperón Olazábal, un patriota dominicano de amplia trayectoria militar y política en ese país. El convite lo había hecho Francisco  Gregorio Billini, primo de Máximo Gómez, quien, como Luperón fue Presidente de ese hermano país.

Habla Martí de la grandeza de este hombre que sintió admiración por la causa cubana, que honró a Ignacio Agramonte cuando su caída y denegó a España un pedido de extradición de Antonio Maceo. Que no ambicionó cargos, pero estuvo siempre presto al combate por la libertad y bienestar de su pueblo.

 “Yo no sé qué simpático atractivo y no sé qué  fraternales impulsos, me llevan a mirar como mías propias las bravuras, padecimientos y esperanzas de la tierra dominicana”, escribe. Y a continuación afirma que “Hija favorecida me parece América, que no escribe poemas, pero los hace. Luego se refiere a la identidad entre Santo Domingo y Cuba. Y sobre Luperón dice que es mucho más grande que un tirano quien no ha querido serlo. Y que la luz de la libertad lo viste.  

domingo, 28 de agosto de 2022

Es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos


Orlando Guevara Núñez

En  Revista Universal, de México, fue publicado un trabajo de José Martí que contiene ese pensamiento. Fue el 12 de octubre de 1875. Está comentando la situación del periódico  Proletario, editado por Castillo Velasco, en peligro de extinción por el incremento de precio del papel. 

Era  la función del periódico citado la educación moral de los trabajadores, mediante la explicación sobre la verdadera igualdad  lo cual señala Martí como una cuestión  necesaria. En esas páginas “se dice a los obreros que su libertad consiste en ejercer un dominio vengativo sobre sus patronos. Y que Castillo Velasco “va a explicarles que ser hombre  es algo más que ser siervo de aduladores de oficio; va a  predicarles con su hermosa palabra la doctrina de la digna conciliación”.

Se ponen  sobre el tapete dos sistemas económicos, el prohibitivo y el librecambista. El primero, trae como consecuencia la situación del encarecimiento del papel. Y eso implicaría que el “Proletario” tuviera que resignarse a su edición en una sola hoja, pues de otra forma tendría que incrementar su precio, que no podría ser pago por los pobres.

En el segundo caso, el papel podría ser adquirido a menor precio. Y eso proporcionaría que todos leyeran y disfrutaran del bien. Martí  defiende esta variante. Y afirma que, con el sistema imperante, el Proletario  o muere o no cumple bien su obra. Hay dos aspectos que fundamentan el criterio de Martí. Uno, que los intereses  creados son respetables, en tanto que la conservación de  estos intereses no daña a la gran masa común. Otro: en el Distrito escenario de ese acontecimiento viven 14 mil obreros que serían perjudicados por la falta del papel. Y un solo productor de papel, beneficiado por los precios. De esa realidad, nacen sus palabras de preferir el bien de muchos, a la opulencia  de pocos

El lacayo muda de amo y se alquila al señor de más lujo y poder

 


Orlando Guevara Núñez

A este pensamiento lo continúan  las palabras siguientes: “El hombre de pecho libre niega su corazón a la libertad egoísta y conquistadora”, y advierte que el triunfo del mundo, más que en los edificios babilónicos caedizos, reside en la abundancia de la generosidad, en aquella pasión plena del derecho que lleva a respetar el ajeno tanto como al propio”.

Tales aseveraciones las escribió Martí en el periódico Patria, edición del 14 de mayo de 1892, en un trabajo titulado: Las Antillas y Baldorioty Castro. 

 Este hombre era un patriota puertorriqueño, a quien le fuera rendido tributo en la ciudad dominicana de Azua, por parte de “las tres Antillas que han de salvarse juntas, o juntas han de perecer, las tres vigías de la América hospitalaria y durable, las tres hermanas que de siglos atrás se vienen cambiando los hijos y enviándose los libertadores, las tres islas abrazadas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo”.

Se refiere nuestro Apóstol a la codicia pujante, al vecino hostil, en clara alusión al gobierno de los Estados Unidos.  La idea de la libertad y de la unidad como vía única de salvarse, es reiterada en el escrito. Así, al término, dice, refiriéndose al momento del homenaje:

(…) “y tres niñas reclinaron en él sus coronas de flor, en nombre de las tres Antillas hermanas, que han de salvarse juntas, o juntas han de perecer, en nombre de las tres islas abrazadas de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo”.